¿Crisis de la globalización?
Nov. 07 , 2008
Pasan los días y la incertidumbre financiera no retrocede. En las últimas semanas de su mandato, la polémica gestión del Presidente Bush le está pasando la cuenta: una mayoría de legisladores demócratas y republicanos de la Cámara de Representantes rechaza su plan de rescate. La bancada republicana se opone porque significaría reconocer que sus políticas desregulatorias fracasaron. Wall Street se remece. Si Washington naufraga, el mundo –globalizado e interconectado en red- tiembla. Las economías de todo el orbe, cual más cual menos, se agitan.
Una visión optimista centra el problema en una escasez de liquidez que condujo a un ajuste financiero para sincerar los valores de activos sobrevaluados. La otra –más realista- sostiene que el mundo ingresará en recesión y que ningún país quedará exento. ¿Las causas? Influye el que si bien al interior de los países operan entidades regulatorias -prestigiosas, como nuestra Superintendencia de Valores y Seguros-, no existen parangones a nivel mundial, en gran medida por la propia naturaleza y dinámica del intercambio internacional. No hay autoridades ni normativas globales. Esto sumado a la codicia e irresponsabilidad de unos pocos –como apuntó la Presidenta Bachelet en la ONU- y a la visión voluntarista de que ciertos bienes no pueden sino aumentar su valor con el tiempo, llevó a la debacle.
El capitalismo anglosajón ya no será el mismo tras la pérdida de prestigio, poder e influencia de varios actores de los mercados financieros, como los bancos de inversión. Seguramente instituciones europeas y asiáticas crecerán en importancia y valor frente a sus socios de Manhattan, y Estados Unidos –con otras autoridades y estilos liderando- logrará su recuperación. Será necesario fortalecer el multilateralismo y establecer nuevas normas regulatorias, como ha propuesto la Presidenta, además de un sistema de sanciones y multas para quienes operen de mala fe o de forma irresponsable e irregular, así como un mecanismo de evaluación de riesgos. La globalización financiera está en crisis y sólo el trabajo mancomunado y regulado de las naciones permitirá reducir el impacto en las economías. Es el momento del multilateralismo.
Columna publicada en el Diario Financiero el 2 de octubre de 2008.




