Carlos Reusser Monsálvez

 

¿De qué sirve un examen nacional para abogados?

Nov. 17 , 2011

5 Comments

Desde hace varios años las Escuelas de Derecho, la Corte Suprema y el Colegio de Abogados están enfrascados en discutir sobre el establecimiento de un examen nacional único para quienes deseen ejercer la profesión de abogado.


Pretenden con este planteamiento alcanzar cierta uniformidad, tanto en el nivel de conocimientos mínimos como en la calidad de los servicios que puedan ofertar quienes aspiran a representar los derechos e intereses de los demás, cuando la verdad es que el problema crítico es completamente diferente y ajeno a esta discusión.

La cuestión central es que al titularse los abogados reciben una especie de licencia habilitante (o “patente de corso”, si lo vemos con humor negro) que les autoriza para abordar indiscriminadamente cualquier problema, ya sea de familia y herencia, casos criminales, responsabilidad médica, luchas por derechos de aguas, tributos, conflictos en internet, etcétera, sin exigírseles contar con los conocimientos y destrezas profesionales necesarias que cada área requiere.
Y esto es lo que verdaderamente produce la crisis del sistema jurídico que se manifiesta, entre otras expresiones, en la insatisfacción de la ciudadanía por el aumento de los casos de impunidad y error judicial, en la agudización del deterioro de la imagen pública del Poder Judicial y de los abogados, así como insistentes quejas por la mala formación de los profesionales del Derecho.

Lo explico desde otra óptica: si usted lector tiene un problema cardiaco, ¿recurre al nefrólogo, al psiquiatra, al oftalmólogo? Todos ellos recibieron el título de médico cirujano, pero sus especiales competencias no les llegaron automáticamente con el título, sino que necesitaron de estudios de especialización, horas de experiencia y evaluación de destrezas antes de poder, en este ejemplo, hacerse cargo de las afecciones del corazón y del aparato circulatorio de las personas, pero no de las dolencias que afectan a las articulaciones o a los bronquios.

Los "abogados universales" no tenemos esa limitación. Podemos experimentar con la libertad de las personas, con su patrimonio, con sus relaciones de familia, etc,  e incluso, con su capacidad para hacerse cargo de sí mismas, sin que nadie se pregunte si la asesoría jurídica o la representación es conducida por quien tiene los conocimientos y destrezas necesarios para brindarla.

Propongo entonces no centrarse en un examen único, que parece ser la solución a otros problemas, sino desarrollar el planteamiento de cómo lograr validar conocimientos y destrezas en áreas determinadas, a través de certificaciones de idoneidad.

Al respecto, resultan inspiradores los mecanismos que utilizan las sociedades médicas para validar las competencias de los profesionales que solicitan su ingreso a las mismas, pues no les basta que se trate de médicos cirujanos, sino que exigen acreditar estudios en áreas específicas, publicaciones en revistas especializadas, cursos y talleres de perfeccionamiento, además de otros requisitos orientados a dar fe que los asociados cumplen con los estándares necesarios para el ejercicio profesional.

Y ello, sin casi mencionar que existen otras certificaciones que les habilitan para la práctica de algunos procedimientos particularmente delicados y que deben renovarse periódicamente para garantizar que se trata de un profesional que se encuentra "al día" con el avance de la técnica.

En el fondo, se trata de métodos de reconocimiento entre pares que se reconocen como tales, en la medida que la formación y experiencia sean homologables y la verdad es que no veo razones atendibles para aplicar reglas distintas a una u otra profesión pues, trasladándonos a otros ámbitos, ¿cómo reconvertimos a un periodista deportivo en periodista científico sin la necesaria especialización?

En este contexto, cabe preguntarse razonadamente para qué se promueven o de qué sirven a la ciudadanía, en general, los exámenes únicos nacionales, caros y difíciles de implementar, si en definitiva harán pervivir las mismas fallas que se quieren solucionar, a través de un camino pavimentado de falsas esperanzas.



Comments:

Está un tanto equivocado. En Chile no existe la ley de especialidades médicas. En Chile un médico cirujano "a secas" puede ejercer cualquiera de las especialidades mencionadas. Y de hecho así se hace en muchas comunas del país. Antiguamente sí se hacía un exámen de validación ante la Corte Suprema por los abogados. El estándar era batante mejor que hoy. Y qué decir de la proliferación de universidades privadas. Saludos

Posted by ray on November 17, 2011 at 09:05 AM CLST #

Ray tiene un pequeño error.El paciente de un cardiólogo,oftalmólogo o cirujano puede consultarle a él o a la Sociedad respectiva si pertenece a ella, donde sí le han exigido acreditar su idoneidad.

Posted by Eduardo Ugarte on November 17, 2011 at 01:21 PM CLST #

En realidad TODAS las profesiones son avasalladas por el mercado Uprivadas y producen "bienes de consumo", no importando la calidad.Los Colegios Profesionales en 1983 perdieron el cuidado ETICO de sus profesionales, hoy no han podido cautelar cada una de ellas, sea Medicina (esta tiene un sistema de acreditacion obligatoria mas o menos), Enfermeria, Leyes, ingenierias, psicologias, etc.) Por ello, se desprende que los postgrados y especializaciones aun en pañales van por el mismo camino.

Posted by Katherine on November 17, 2011 at 03:23 PM CLST #

Muy equivocado : Un médico posee un título que le permite ejercer sin tener una especialidad,aunque la calidad es dudosa de algunas universidades privadasa tal punto que Ud.mismo ante la disyuntiva entre dos profesionales de seguro que elegiría mirando la procedencia por que con la vida no se juega.En cuanto a los abogados no hay gran responsabilidad,pero hay universidades privadas que venden títulos de esta profesión y en menos años que los de universidades prestigiosas.

Posted by ignacio gonzales on November 17, 2011 at 09:44 PM CLST #

Una norma básica del Derecho dice que la Ley se supone conocida por todos. No sólo conocida, sino que también correctamente entendida. Ningún juez aceptar como atenuante el desconocimiento de la Ley. Entonces, ¿por qué hay que estudiar y rendir examén para ser abogado? ¿Por qué sólo un abogado puede litigar?

Posted by ted kat on November 18, 2011 at 07:59 AM CLST #

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