Vacuna antivejez
A la bandeja de mi correo no deseado llega de todo, principalmente promesas de mejor vida sexual dirigidas a los hombres. Pero esta vez, la promesa iba para todos: "Vacuna antivejez, la inyección que retrasa el envejecimiento biológico de 10 a 20 años". Así decía el encabezado. Por supuesto, no había más información, sólo la invitación a que los usuarios piquen el anzuelo -o pisen el palito, como decimos acá-, envíen un mail y pasen a formar parte de alguna base de datos no muy limpia. Pero lo interesante es el llamado.
Si yo tuviera 50 o más, a lo mejor lo habría respondido, sobre todo después de ver a Madonna en el Nacional. Sí, ya sé que todos estamos agotados de oír, hablar y leer sobre ella, pero no puedo evitar detenerme a buscar una explicación para ese cuerpo veinteañero. Se rumorea que además de su obsesión por la comida macrobiótica y el ejercicio, Madonna se inyecta periódicamente la hormona del crecimiento, una terapia que se está haciendo famosa a pesar de no contar con autorización de la FDA y que a la larga, tal cual, hace rejuvenecer física y anímicamente: menos grasa, menos arrugas; más músculos, más energía. Incluso está en Chile. Lo malo es que sólo la pueden pagar los millonarios, y que no se sabe aún cuáles son sus efectos secundarios. Algunos médicos han hablado hasta de cáncer, pero así y todo, está lleno de gente dispuesta a ser conejillo de Indias.
Nadie quiere envejecer. Qué terrible. Envejecer con dignidad, dicen por ahí, y a mí se me hace que tal cosa no es posible en un mundo donde la medicina se empeña en prolongar la vida hasta más allá de los 100 años, sin importar en qué estado se viva. ¿Es idea mía o antes había menos viejos con Alzheimer, Parkinson y otras enfermedades seniles? ¿Qué hacemos con esta obsesión por la juventud en un mundo cada vez más viejo? Ahora que lo pienso, yo creo que las personas que pasan la barrera de los 50 años y deciden mejorar su imagen, como Madonna, no necesariamente están obsesionadas con su pasado, sino que están aterrorizadas por su futuro. Qué miedo perder la pega y ser reemplazado por alguien más joven. Qué miedo que la pareja empiece a mirar para el lado. Qué miedo quedar al margen de las conversaciones.
Qué miedo perder la autonomía. Qué miedo perder los esfínteres. Qué miedo perder la cabeza. Sería interesante que surgiera un movimiento ciudadano que le quitara el velo a la vejez (reconozcámoslo, la vejez es un tema tan tabú como el sexo), porque es un hecho que estamos frente a un problema-país: qué hacer con los adultos mayores que son aislados de la sociedad. Si jubilamos a los 60 ó 65, ¿qué tipo de vida queremos llevar los próximos 25 ó 30 años? Exacto: es mucho tiempo como para ser un cacho para el mundo. Sumémosle lo insultantes que son las pensiones en nuestro curioso sistema previsional (tema para otra columna) y juntemos plata para pagar la vacuna antivejez, porque ni la mejor cirugía ni todo el dinero del mundo nos pueden asegurar un buen final.




Posted by Carlos Aliaga on January 04, 2009 at 02:55 PM CLST #
Posted by Hermann Pollack on January 04, 2009 at 08:36 PM CLST #
que interesante tu comentario, está muy bien planteado, quiero detenerme en los miedos que tu mencionas despues de los 50.. es verddad, bueno, yo tengo 32 pero percibo ese miedo en mis amistades que tienen desde 45 hacia arriba, la vejéz causa temor; comparto tu idea, Espero que se le quite el velo al tema Vejez y se creen espacios dignos para nuestros ancianos.
Un abrazo.
Posted by Fabian on January 04, 2009 at 10:05 PM CLST #
Posted by Marcelo Santibáñez Ríos on January 05, 2009 at 07:42 PM CLST #
Posted by Sergio on January 18, 2009 at 03:36 PM CLST #