Pechugona
Es curioso, pero nunca me había sentido menos atractiva que en esta etapa y, sin embargo, hace muchos años que no pinchaba tanto en la calle. Así nomás. Mi cuerpo sigue en el largo proceso de adecuación posparto: se siente extraño, ajeno y poco agraciado, excepto por dos poderosas razones, para usar ese odioso cliché eufemístico de la tele que en realidad significa "tremendas tetas". Al parecer, tengo leche suficiente como para alimentar a dos guaguas, lo que según todo el mundo es muy bueno. El resultado es una hija que engorda y engorda sin parar y dos melones que han sobrepasado en varias veces su humilde tamaño original. Y como sé que esto de la lactancia durará poco, he decidido usar grandes escotes. Las razones, nuevamente son dos: porque de esa forma no me veo tan gorda (es algo que descubrí: las pechugas grandes engordan), y porque he notado que al prójimo le causan una interesante mezcla de fascinación y desconcierto.
Por un lado están los amigos de siempre, que no pueden evitar morirse de la risa y celebrar el cambio cada vez que te ven. Por otro, los conocidos que no veía hace tiempo, que mientras te hablan experimentan el impulso irreprimible de subir y bajar las pupilas, a tal punto que una decide mirar hacia otro lado por unos segundos para darles la oportunidad de contemplar de una vez la nueva fachada. Lo fantástico en estos casos es la posibilidad de jugar a ser Marlen Olivarí y dejar que piensen que una se puso implantes.
Por último están los desconocidos: el cajero del banco, el señor de la pescadería del supermercado, el taxista, el garzón y otros tantos. Allí radica la mayor diferencia, principalmente porque ocurrió un milagro: de un día para otro dejaron de llamarme "señora" (algo que siempre me pareció ofensivo, a pesar de que lo soy) y volví nuevamente a ser "señorita". O derechamente "reina" (lo que por alguna razón ya no me molesta). "Pase nomás, señorita", "dígame, reina", "con mucho gusto, mi amor". Ese tipo de cosas. Es decir, volví a ser objeto de deseo, como cuando era escolar y usaba bluejeans apretados y petos que dejaban ver el ombligo (qué desfachatez). Y mientras me dejo querer, me pregunto cuál será el mecanismo que opera dentro del espécimen masculino. De dónde viene el fetiche de los pechos voluptuosos. De seguro tiene algo que ver con el complejo de Edipo. Una amiga mía dice que, finalmente, todos son unos mamones. Yo no diría que tanto, pero la obsesión por la mama existe y es transversal: está en todos los grupos sociales y etarios. De ahí el éxito -incomprensible para una mujer- de programas de televisión que se limitan a exhibir pechugas infladas. Por mi parte, seguiré presenciando el mundo desde mi nueva perspectiva, al menos por un rato. Y yo que pensaba que era mejor tener pechugas chicas porque así una se veía más elegante.






Posted by octavio on January 18, 2009 at 03:31 PM CLST #
Felicitaciones por tu maternidad
Posted by octavio on January 18, 2009 at 03:46 PM CLST #
Posted by Tatán on January 18, 2009 at 04:34 PM CLST #
Posted by David on January 18, 2009 at 04:40 PM CLST #
En una segunda nota, pese a que no tengo el placer de conocerla en estado normal o con sus pechugas desarrolladas, creo que usted "senorita" o " mi reina" es buena moza independientemente de su nueva morfologia y/o atributos adquiridos.
Posted by George E Lopez on January 18, 2009 at 05:23 PM CLST #
La maternidad es una especie de segunda vuelta en torno a la repartición de belleza.
Me gustó tu columna, me recordó a "La Carne", aunque sólo un poco.
Posted by Andrés Vergara on January 18, 2009 at 06:47 PM CLST #
Posted by Catalina on January 18, 2009 at 06:53 PM CLST #
Concuerdo con los demàs blogueros... ya que una mujer plana puede llegar a ser MI MEJOR AMIGO.
Posted by OSH on January 18, 2009 at 07:58 PM CLST #
Posted by Patagon on January 18, 2009 at 09:40 PM CLST #
Posted by Roberto on January 18, 2009 at 09:48 PM CLST #
Posted by Carmen Gloria Gonzalez on January 18, 2009 at 10:55 PM CLST #
Te felicito ( por todo )
Posted by don lelo on January 18, 2009 at 11:31 PM CLST #
Posted by hector on January 19, 2009 at 12:01 AM CLST #
Posted by piraña on January 19, 2009 at 01:51 AM CLST #
Cuidado con el machismo. Sólo eso.
No sé cual será nuestra fascinación: tetas grandes y culo grande. Pero lo que más nos fascina es cuando la ropa hace que resalte. Allí esta la belleza de las tetas y el culo.
Posted by Pablo on January 19, 2009 at 01:57 AM CLST #
Hoy tuve que quedarme en la noche sacando un informe, y ojeando La Tercera antes de cerrar llegué a tu artículo.......Acabo de descubrir que tu guagua es toda una republicana: "Libertad, Igualdad, Fraternidad...y Pechugas!!!" .....Bienaventurados los Sres. de las Pescaderías porque de ellos será el Reino de los Cielos (te ves espléndida...deberías ponerle "Merlina a tu hija"....) Cordiales saludos
Posted by Oct on January 19, 2009 at 04:50 AM CLST #
Posted by carmen on January 19, 2009 at 06:42 AM CLST #
Las mujeres, Carola, son simplemente seres superiores.
Posted by sean austin on January 19, 2009 at 08:23 AM CLST #
Seria interesante investigarlo: ¿EL gusto por una teta grande sera proporcional a lo mamón? (A mi me gustan armoniosas con el resto del cuerpo, ni muy planas ni muy grandes)
Posted by Claudio on January 19, 2009 at 12:14 PM CLST #
Posted by Rubén on January 19, 2009 at 01:41 PM CLST #
Posted by Carolina on January 19, 2009 at 01:43 PM CLST #
Posted by wenselao on January 19, 2009 at 05:35 PM CLST #
Me encanta lo que escribes. Te sigo desde las radios. me di cuenta de que ya no estás en la Horizonte... ¿dónde te sintonizo?
Posted by Sofía on January 22, 2009 at 07:18 PM CLST #
Posted by Eduardo on February 02, 2009 at 09:50 AM CLST #
Te felicito por traer a una niña al mundo, que sin lugar a dudas, saldrá aumentada y corregida, digna hija de su madre.
Después de amamantar no esta de más hacerte un arreglito , ya que la lactancia causa estragos,lo digo con conocimiento de causa.Entonces nuevamente volvemos a sentirnos regias, sexis, sensuales, deseadas.
Posted by maria eugenia on February 15, 2009 at 05:56 PM CLST #