Confesiones de una mujer en cuarentena
Confieso que escribo esta columna soñando con estar durmiendo en mi cama. Que haré lo mejor que pueda, aunque la única neurona que me queda está ocupada en las labores propias de la maternidad.
Confieso que me he perdido por completo del mundo; que no sé mucho de la contingencia política, con todo lo que me gusta; que sólo prendo el computador para escribir esta columna; que tengo un alto de películas en DVD listas para ser vistas, puros estrenos, pero que no he logrado una sola vez llegar más allá de los cinco primeros minutos. Confieso que nunca me había interesado menos ver una buena película. O navegar por Internet. O salir de noche.
Confieso que me gusta verme pechugona, pero que la mayoría de las veces no sé cómo vestirme para sentirme linda. Confieso que sentirme linda tampoco me interesa demasiado. Que fui a comprarme ropa y volví con pura ropa en miniatura. Que el pelo se me cae por mechones y mi piel está como irritada y seca pero, así y todo, poco me importa.
Confieso que no puedo parar de comer, que cada una hora necesito echarme algo a la boca. Confieso que aún estoy gorda y que igual temo ponerme más gorda. Confieso que le temo a la celulitis, a dejar de ser atractiva para mi pareja, a nunca recuperar mi vida sexual.
Confieso que la vida sexual tampoco me interesa gran cosa en este período.
Confieso que siempre odié los lugares comunes de la maternidad. Que las noches sin dormir. Que las papas y su dificultad. Que la vida nunca vuelve a ser igual. Que el amor de madre es insuperable. Que cuando seas madre lo entenderás. Que todo, todo, todo vale la pena porque amar a un hijo es maravilloso. Confieso que muchas veces me pareció excesivo el apego de algunas madres a sus niños. Confieso que hace un tiempo descubrí que los lugares comunes se llaman así porque son ciertos.
Confieso que mi parto fue difícil. Que lloré de angustia en un momento y lloré de felicidad en otro, al conocer a mi hija. Que en ese momento perdí una parte de mí. Confieso que a estas alturas he perdido por completo el cinismo.
Confieso que me sentí dichosa la primera vez que mi guagua lloró desde su cunita mínima y dejó de llorar al estar en mis brazos. Que solté una lágrima la primera vez que se quedó dormida en mi pecho, sobre mi corazón. Qué cursi, lo sé.
Confieso que yo misma me sorprendí de mí misma. Que la maternidad no parecía ser lo mío pero, contra todos los pronósticos, lo es.






desde ahora su nuevo fan framirez38@yahoomail.com
Posted by Francisco Ramirez on December 01, 2008 at 10:40 AM CLST #
Un abrazo!
Gabriela
mamá de Agustín
Posted by Gabriela Zúñiga on December 05, 2008 at 08:06 AM CLST #
Posted by Marcelo Santibánez Ríos on January 05, 2009 at 07:58 PM CLST #
Posted by Nicolás on January 29, 2009 at 02:54 PM CLST #
La maternidad es lo mejor que nos ocurre, traemos vida a este mundo, sufriendo todos los procesos químicos, fisicos, mentales sociales etc, y digo sufriendo por que es asi.
La maternidad llega para quedarse en nuestros huesos, carne y mente y es el proceso que nos dará las mejores dichas del universo y que no está exenta de tristeza. ¿Qué cosa más rara es la maternidad?
Posted by maria eugenia on February 15, 2009 at 06:14 PM CLST #
Alejandra, mamà de Maite de lindos ocho meses.
Posted by alejandra on July 20, 2009 at 11:37 AM CLT #