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¡Viva San Fermín, Viva! Gora San Fermín, Gora!
07.15.2010 | 3 Comments
Se acabó San Fermín, terminó la fiesta. Pamplona, una ciudad diminuta con una personalidad bastante osca, es capaz de generar una de las mejores fiestas en las que he estado. Este, mi cuarto SF, marcado por el contraste con mi vida en India.
Nunca he podido dejar de compararlo con un 18, nuestra gran fiesta. Conceptualmente, no distan tanto. El motivo de celebración está completamente olvidado, hay mucha gente, grandes cantidades de alcohol, excesos de comida y bebida; días continuados de fiesta.
A pesar de todos estos ingredientes, es una fiesta tranquila. No se ven cuchillazos, peleas, choques, etc. Se consigue que la gente disfrute, se emborrache hasta la médula y no sea violenta.
La libertat que he re-experimentado en éstos días me ha hecho sentir nostalgia de un lugar donde nunca llegué a sentirme realmente cómoda.
Es bastante impresionante notar cómo los extranjeros (anglos y latinos) se ponen violentos. Los españoles no entran al juego y muchas veces separan las peleas. El foco está en la fiesta, en pasarlo bien. Algún problemilla de hurto hay, no lo vamos a esconder, pero nunca llegas a tener sensación de peligro.
Dentro de la misma, hay distintos estilos, más populares, menos populares, una zona punckarra, un espacio gay, otro de lesbianas, actividades para ancianos. Una procesión, canto de jotas, actividades para los niños, todos los días. Aunque suene extraño, todo esto se mezcla. Encuentras a padres de sesenta años, contentillos, alegres, que se encuentran con sus hijos de treintaicinco, también animados, que a su vez mezclan amigos y se forman unos grupos, que a mí como chilena me causan admiración.
El encierro viene siendo un detalle, está ahí durante tantos días. Los toros sí que impactan: un animal de 500 kilos, es mucho animal. Mido un metro y medio, éstos animales son en algunos casos más altos que Yo. Mucho respeto, después del primer año verlos pasar de la barrera decidí que nunca correría.
Me encanta que la diversión no sea patrimonio de los jóvenes. Es fantástico ver gente de todas las edades disfrutando junta. Grandes esfuerzos se han invertido en cambiarle el carácter a la fiesta que. a pesar de eso, sigue siendo una fiesta popular, del lugar donde sin sus habitantes, no sería nada.
Me admira saber que existe un lugar donde se puede disfrutar e incluso llegar a excesos sin violencia. Qué suerte saber, que en un año, otra vez llegará SF.
De Sudaca a Gringa
02.25.2010 | 43 Comments
Cuando cambias de un país a otro, pierdes todas las seguridades que tuviste en la vida.
Tan sólo pasar la frontera, y tu ser comienza a sentirse ajeno. Tu nombre deja de tener significado. Tu ropa no transmite la misma información que entregaba. Tu pelo, tu forma de hablar, lo que comes o no, deja de importar. Evidentemente, hay distintos niveles.
Si pasas la frontera a un lugar donde se habla el mismo idioma que en tu país, el schock es menor. Al menos, piensas, te queda la comunicación, la que asumes que debiera ser más fluida.
Si vas de turista, en cambio, todo esto es parte del safari. Es entretenido, divertido y lo miras desde tu burbuja de espectador, porque no estás intentando hacer nada, sólo te limitas a observar desde tu esquina.
Me fui a vivir a Italia, a Roma para ser precisa. Uno de los lugares más alucinantes en los que he vivido. Una ciudad, cálida, hedonista, movediza y caótica. Al principio, mi italiano era tan correcto que mis compañeros de curso se reían de mí. No conocía ningún modismo ni ninguna expresión trivial. Por lo tanto, todo lo decía en una lógica tremendamente formal.
Lo más difícil fue intentar pertenecer.
No puedes vivir eternamente sintiéndote ajeno. Tres o cuatro veces al día se me preguntaba que de donde venía, recordándome que mi origen no estaba ahí.
Cuando me trasladé a España, específicamente a Barcelona lo que sentí fue un “relajo cultural” a pesar de que los catalanes son bastante particulares, siempre me sentí muy cómoda, bien recibida.
Sin darme cuenta, la ciudad me abrió la ventana a una etapa tremendamente intensa y creativa en mi vida. Durante esa época, me crucé con muchos chilenos que pasaban por ahí. No paraban de quejarse de lo “mala onda” y “charcha” que son los españoles. Intentaba explicarles que lo que estaban sufriendo era simplemente la presión de la pérdida de identidad y que al concentrarse en reconstruir el ser, desde el deseo de ser, se abría una oportunidad fantástica, que pocas veces en la vida se llega a tener.
En lo personal, España me encanta, es un lugar que nunca ha llegado a perder ese aire de “en vías de desarrollo”, es todavía un lugar humano, donde la gente se habla, se mezcla, se quiere y crea. No es todo tan bonito, justamente ahí me llamaron por primera vez sudaca. Pero esa gente ignorante y sin mundo, no puede borrar la sensación general, hermosa de haber vivido en un lugar seguro donde si tienes ganas, puedes hacer lo que te gusta.
Ambas experiencias mediterráneas comparten la prioridad que me impuse: vencer la desconfianza de los me rodeaban.
Porque mientras la gente no confía en ti, nada se puede hacer. Te enfrentas, inevitablemente, a la desconfianza externa.
Cuando eres vista como gringa, como en India, la posición es distinta. Es radicalmente: opuesta. Cuando cumples con esta imagen [amable + sonriente] * (“poca ropa”) * (mujer +confiada + billetera llena) = Gringa, la desconfianza emerge desde ti.
La sensación de ser una billetera ambulante te hace empezar a desconfiar. Constantes visitas de personas que venden las más diversas cosas como luces del templo, fiestas infantiles, limpieza de la calle, arreglos varios, etc. Y por otra parte están, quienes deliberadamente te estafan. Por citar un ejemplo: un balón de gas cuesta $ 4040 (5,60€), la primera vez que pedí uno me cobraron $ 8080 (10,20), es decir, el doble. Le dije al repartidor que era un engaño, que era muy caro. A lo que respondió que él sólo se encargaba de la entrega, y que teniendo la boleta podía llamar a la empresa.
Llamé. Me dijeron que era una empresa privada y que, por lo tanto, podían cobrar lo que querían a quien querían. PLOP.
No sé con que me quedo: ¿Sudaca o Gringa?
Lo que sí me resulta claro, es que la desconfianza y el hacerse el “pillo”, sólo empobrece nuestras posibilidades de relacionarnos. A mayor desconfianza, menor posibilidad de hacer cosas interesantes con las personas. Ese es el desafío, entender la posición del otro y empezar a vivir de otra manera.
* en este caso se entiende cualquier tipo de persona blanca de país rico.
- mi actual país de residencia es INDIA
La Hondita
02.04.2010 | 2 Comments
La Hondita, es mi moto. Una scooter Honda Activa color berenjena.
La movilidad en India es difícil. Ir de un lugar para otro resulta complicado, sobre todo porque no es fácil entender cómo funciona el sistema de transporte. Por ejemplo, los recorridos de los buses no están explicados en ningún mapa.
En Tamil Nadú, la región donde vivo, el idioma local es el Tamil y el porcentaje de la población que habla inglés es muy menor. Suele pasar que quienes hablan inglés no andan en micro, por lo tanto la posibilidad de preguntar es casi nula.
Al principio la mejor alternativa parecía andar en Auto Rickshaw, los típicos carritos que se ven en las imágenes de India. El primer escollo: los conductores no hablan inglés y todo el rato te cobran doble precio. Pero, lo peor es que no saben leer un mapa o una dirección, por las diferencias de alfabeto. La escritura del Tamil deriva del Brahmí, lenguaje con el cual no tengo ningún tipo de proximidad. El resultado es que no conseguía llegar a ninguna parte. Una y otra vez, en vez de llevarme a los lugares que pedía, me depositaban en tiendas para gringos donde ellos cobran una comisión por cada turista que llevan.
El clímax fue un día en que uno de ellos se desvió y me llevó a un descampado. Una vez ahí me dijo con señas que si no le pasaba 500 rupias (6000ps/7,80€) no me llevaba de vuelta al centro. Estaba completamente vendida. Se las pagué. Cuando sólo empezábamos a andar, para en una bencinera. Me pide que le ponga 200 rupias más. Sigo vendida, se las doy. El Auto Rikshaw, se vuelve a mover. Cuando llegamos a un semáforo con un entorno menos hostil, me tiro abajo sin pensarlo.
Me quedé un buen rato meditando y cuando llegué a la “iluminación” tomé otro.
La iluminación decía: MOTO.
La Hondita, se demoró en llegar pero desde el momento en que la tuve en mis manos sentí el mismo aprecio que sentía por mi bici. Una extensión de mi cuerpo. Una prolongación de mi ser. Arriba de la Hondita, me siento fuerte. Me siento poderosa.
Manejar en India no es fácil. Casi no existen normas de tránsito. Es un sueño, aunque en vista de otros pueda ser prácticamente todo lo contrario, una pesadilla. Una vez que vencí el primer impacto, empecé a disfrutar como una loca. Estacionar en el medio de la calle en segunda fila. Saltarme el cartel de prohibido, girar con luz roja. Adelantar por cualquier lado. Tocar la bocina insistentemente y en todo momento. Usar o no usar los intermitentes (dependiendo de mi estado de ánimo). Cruzar desde la tercera pista para doblar. No se me ocurren más infracciones pero seguro las hay y las cometo.
La Hondita marcó un antes y un después en la vida en India. Fue el pasaporte a la independencia, palabra que quizás parezca muy grande para una moto pero en India las dimensiones son diferentes. La India te enfrenta cada día, cada minuto, cada instante a una contradicción. Son muchas las preguntas sobre la posición de uno mismo en la tierra que surgen solo por salir a la calle.
Si la cotidianidad se ha vuelto un tratado de filosofía, al menos espero poder vivirla con autonomía.
Distancia Primaria III
12.03.2009 | 1 Comments
Por un rato (corto) no tuve más noticias sobre el asunto “cobro extra por manchar las sábanas”.Como era de esperarse me vinieron a acusar con marido, le dijeron que había cometido la extraordinaria falta y que debía pagar el extra inmediatamente. Finalmente firmamos para que la cargaran a la cuenta.
Me puse a investigar, pero la menstruación es un tema del que no se habla.
Alguna información interesante empezó a aparecer. El motivo por el que los no hindúes no pueden entrar a los templos dedicados a la veneración de Ganesha (el dios de la cabeza de elefante) es precisamente que a este dios no le gustan las mujeres con la menstruación. Las mujeres hindúes lo saben, por lo tanto no se acercan a venerarlo los días que están menstruando.
Actualmente existe un proceso de reformulación de la imagen de la masculinidad india de carácter agresivo y guerrero, basándose incluso en la imagen de los dioses para apoyar la ideología de la dominación. Una masculinidad reformada, no puede evitar reformular la relación entre lo masculino y lo femenino en el seno de la sociedad.
Se pretende conceder a dioses como Ganesha dones de fuerza, espíritu agresivo y guerrero. Cuando se habla de un dios como Ganesha se niegan a hablar de su tremendo y redondo vientre además de su trompa de elefante. La sola sugerencia de que la trompa podría simbolizar un pene flácido les causa una fuerte indignación.
La religión hindú es única entre las grandes religiones del mundo por la forma en que acepta el sexo como parte ineludible de la vida humana que debe ser cultivada y no marginada. Los dioses son retratados en los mitos y leyendas como seres extremadamente sexuales, curiosos y experimentales.
Hay muchas historias que relatan el por qué de Ganesha cabeza de elefante.
Un día los dioses Shiva y Parvati se retiraron a un bosque que se encuentra en la ladera del Himalaya para disfrutar de su mutua compañía. Allí ven a una pareja de elefantes que retozaban felices. Esto excitó sus pasiones y sintieron un fuerte deseo de deleitarse en forma de elefantes. Shiva se convirtió en elefante macho y Parvati en hembra. Se dieron placer mutuamente y el resultado fue un niño con cabeza de elefante.
Ganesha nace de la unión entre Shiva y Parvati. Al momento de nacer, Shiva duda de su paternidad y de la fidelidad de Parvati. Entra en cólera y le corta la cabeza al niño.
Tan solo unos minutos después se da cuenta que ha cometido un gran error. Para salvar al niño, le corta la cabeza a un elefante recién nacido y se la pone a la criatura. {1}
En todas las versiones que he encontrado, Ganesha es el fruto de goce sexual, considerado normal. El hecho de que los dioses hindúes a menudo tengan forma de animal hace que la descripción sexual adopte frecuentemente tintes lúdicos y exuberantes.
Un factor común en las historias de los dioses es que el deseo puede ser controlado no mediante su negación sino únicamente a través de una satisfacción adecuada.
Esta premisa se considera una práctica común fundamental en la religión hindú y la protección de la familia. A diferencia de la tradición cristiana, en que el apetito sexual se señala como una fuente de dificultades morales. La sexualidad es considerada problemática en si misma y únicamente puede ser aceptable dentro de los limites del matrimonio y la concepción.
Las tradiciones nunca son simples. En la tradición hindú de la India, el apego a la reciprocidad y los juegos eróticos, se combinan frecuentemente con una buena dosis de misoginia y normas relativas al control patriarcal.
Creo que fue con un poco de eso con lo que choque en el hotel de Trichy. Una pena.
{1}
http://en.wikipedia.org/wiki/Ganesha
Distancia Primaria II
11.18.2009 | 0 Comments
Tiruchirappalli o Trichy, como lo llaman sus habitantes, es un pequeño pueblo donde viven alrededor de un millón de habitantes.
A pesar de que no hay mucho que ver, es un lugar donde disfrutas la estadía. Hay buenos masajes Ayurveda, un bazar inmenso donde se puede conseguir todo tipo de curiosidades indias y un templo, el Rockfort Ucchi Pillayar Temple.
A Trichy llegué por casualidad, sin saber nada del lugar. Me invitaron, fui.
La primera impresión choca bastante, no es una visión amable.
Al llegar a las faldas del templo cambió mi sensación.
Hay un elefante inmenso que te bendice con su trompa si le das una moneda.
Un buen augurio me pareció.
Las escaleras son bastantes, hay que subir 83 mts de altura, hasta llegar a entrada real del templo.
Ucchi Pillayar está dedicado a dos dioses, a Ganesha y Shiva.
Los dioses hindúes, en su mayoría tienen severos defectos mundanos. Solo Ganesha, a quien su padre Shiva le cortó la cabeza nada más nacer se salva.
Al llegar al final de las escaleras, el guardián del templo me indica que no puedo pasar, este lugar sagrado está reservado sólo para hindúes por lo tanto me tengo que quedar afuera.
Una vez que mis acompañantes indios salen, recorremos la roca por fuera y nos vamos al hotel.
En Trichy, hay dos hoteles de categoría “internacional”.
Nos alojamos en uno que es muy conocido. A pesar de eso deja bastante que desear. No funciona Internet, el agua no sale caliente, etc.
Dormí bien, en la mañana un detallito, manché la cama con menstruación.
Salgo de paseo, lo paso muy bien en el bazar, me doy un masaje de una hora y media con aceites aromáticos.
Estoy en las nubes, disfrutando recapitular el día mientras hago el camino de vuelta al hotel.
Entro al lobby, antiguo, inmenso, como dos canchas de baby fútbol. Me dedico a observar el lujo indio, que con la luz del atardecer se ve hermoso. Es siempre un estilo muy diferente al occidental. El espacio es fastuoso, los ventanales dan a la piscina y a un jardín exótico. El olor es envolvente, penetrante, son las flores naturales que están por todas partes.
Me interrumpen unos gritos que no comprendo. Vienen desde el mesón.
Acto seguido, los gritos cambian de tamil a inglés.
Me gritan que me acerque a pagar un extra por manchar con sangre las sabanas.
He ofendido profundamente al hotel.
Le pido que se calme y me voy lo más rápido posible.
Mientras tanto, todo el mundo me mira, son casi todos, hombres indios.
El aire se quiebra en cualquier momento.
Descompuesta, le pregunto cuanto es. Le indico que lo cargue en la cuenta.
No salgo de mi asombro.
Me fui a mi pieza, intentando entender. Insistían en que decían que este tipo de extras se debían pagar en cash. Finalmente me toca la puerta el director del hotel.
Me explica amablemente que es una gran ofensa lo que he hecho.
Le explico que es una gran ofensa tratar así a un huésped, más tratándose de un hotel de categoría internacional. Lo saludo y cierro la puerta.
Vuelve, con el recibo para firmar y cargar en la cuenta. Firmo, me pide disculpas.
Me calmo un poco, pero se me fue el efecto relajante del masaje.
Siento una sensación de extrañeza y soledad muy profunda.
Decido investigar, porque aquí hay algo que se me escapa*.
* los insultos serán explicados en Distancia Primaria III
http://en.wikipedia.org/wiki/Tiruchirappalli
Distancia Primaria I
10.07.2009 | 6 Comments
Mooncup es una copa en forma de campana, de unos 5 cm de longitud y hecha de suave silicona. Una vez colocada permite recoger el flujo menstrual sin pérdidas ni malos olores, ya que se adapta de forma perfecta a las paredes vaginales.
No contiene geles absorbentes o desodorantes ni blanqueadores. De esta forma, no interfiere con el delicado entorno vaginal ni existe riesgo de padecer el síndrome tóxico por estafilococos característico de los tampones.
El precio de 27.750 Pesos.Quizá parezca caro, pero es lo que se gasta cada seis meses en toallas higiénicas y tampones desechables.
El Mooncup durará al menos diez años.
Es natural que, en un principio, la idea de utilizar este producto no resulte atractiva. Posiblemente pienses que es engorroso, incómodo o poco higiénico. Es una reacción habitual pero que vale la pena reconsiderar.
De hecho, la mayoría de nosotras hemos crecido en una época en la que no
existe ninguna alternativa a los productos de higiene femenina desechables,
y este hecho ha contribuido a la forma en que pensamos sobre el período y la menstruación.
Siempre resulta un reto experimentar con nuevas ideas.
Hay gente que utiliza la sangre de su ciclo menstrual como abono para las plantas de su jardín, práctica utilizada en la antigüedad.
Es difícil hoy pensar en todas estas cuestiones, debido a que nos hemos alejado de la gran mayoría de las mucosas que nuestro cuerpo genera.
La sangre funciona como una expresión de lo hipercorporal y de la vulnerabidad humana asociada a las mujeres.
Utilizo este sistema desde el año 2004, de ahí han surgido anécdotas curiosas en relación a mi cuerpo y la vinculación con mi propia sangre. La cultura que hoy me rodea (Hindú) tiene una especial sensibilidad con respecto a este tema.
Los próximos capítulos de Distancia Primaria relatarán dos experiencias en India surgidas a partir del uso del mooncup.
Taxi, Taxi!
09.01.2009 | 8 Comments
Estoy en India,
lugar donde me he trasladado a vivir,
estoy intentando entender este sitio y sobre todo adaptarme al caos.
Es muy complicado moverse
el transporte público es práctimente inexistente,
además está siempre colapsado.
Ayer, para poder ser un poco más rápida, contraté un taxi que me llevara por diferentes lugares de la ciudad por varias horas. El taxista es muy amable y gentil, aunque prácticamente nos entendemos a señas, casi no sabe inglés y no entiende las direcciónes, para guiarlo a los lugares donde quiero ir, le tengo que mostrar el mapa.
A medida que avanza la mañana me voy sintiendo cada vez más cómoda. Podría decir en familia, acompañada.
Voy consiguiendo un récord, hacer casi seis cosas en una mañana.
Me quedaban las dos últimas, ir a la reparadora de calzado a buscar un arreglo y pasar por la tintorería a recoger las cosas que dejé hace unos días.
Los negocios están uno al lado del otro,
me bajo a buscar la ropa limpia,
me la dan y la meto adentro del auto donde tengo mi cartera, las tarjetas, las compras, el teléfono, todo!
Me giro para recibir el arreglo y mientras le pago (en la misma calle al costado del taxi) entonces...
El taxi se va...
lo veo alejarse con mis cosas,
pienso, cómo se me ocurre!
tenía una cita justo después, a la que no puedo llegar y no puedo llamar porque no tengo ni teléfono ni agenda,
sale la gente de la tintorería,
se empieza a juntar gente en la calle que me quiere ayudar,
pero nadie habla inglés, solo Tamil...
me prestan un teléfono para llamar a la única persona que conozco en Chennai pero no sé marcar...
Cuando estoy colapsando,
el taxi vuelve,
se disculpa,
cuando sintió, cerrar la puerta, pensó que estaba arriba...
me emociono y pienso lo que hubiera pasado en otro lugar.
Me volví a sentir arropada, tranquila.
Llegué a mi cita, tarde pero contenta.
La ceremonia del Freak-Folk
05.22.2009 | 1 Comments
Antony and the Johnsons en el Kursaal de Donostia/San Sebastián.
Naturaleza frente a crianza es la dicotomía que Antony Hegarty
desafía. Un cambio espiritual en nuestra conciencia colectiva, un
cambio que se enfrenta a la dicotomía de la idea de un género binario.
La historia de amor entre Donostia/San Sebastián y Antony and the
Johnsons se declaró el martes 5 de Mayo, con el teatro Kursaal a tope
con un aforo completo de 1800 personas.
El Cabaret desestabiliza y muestra la artificialidad de las cuestiones
de identidad sexual, abriendo espacio a la transexualidad, el
underground y la cultura queer.
Copiar! Pegar! Poder Modificar!
03.17.2009 | 1 Comments
Las licencias de propiedad intelectual, Creative Commons (CC), nacen del concepto de Copyleft. El copyleft, en un principio utilizado por programadores de software libre, tenía como idea que un software programado libremente, no pudiera ser luego licenciado con un copyrigth, y así evitar que el trabajo libre se convirtiera en un bien privativo de una persona o empresa.
A partir del año 2001, se crean las licencias CC, con el fin de tener un tipo de licencias a la carta, que entreguen la posibilidad de abrir nuevos campos de acción al copyleft. Existen personas que desean liberar algunas de las restricciones que el copyrigth exige, sobre las obras. Las personas que desean liberar algunos de sus derechos lo hacen sobre todo por un reconocimiento de la existencia del procomún.
El procomún es un concepto muy antiguo que nace en la época feudal, es todo aquello que forma una base de recursos comunes entre las personas. Estos deben ser conservados, protegidos y alimentados entre las personas para poder legarlos a futuras generaciones. Algunos ejemplos podrían ser recursos naturales, culturales, sociales e incluso corporales.
Actualmente son muchos los artistas, músicos, fotógrafos, escritores e incluso empresarios que han decidido apostar por licencias CC. Por una parte al ser licencias a la carta, permiten ampliamente decidir que derechos se desean ceder. No todas son iguales y dependiendo del trabajo que desarrolle cada uno, le será más adecuada una u otra.
Existen distintos proyectos que han comenzado a trabajar en la defensa y desarrollo del procomún, como la editorial Traficantes de Sueños [http://www.traficantes.net/index.php/trafis/editorial/catalogo/otras/copyleft_manual_de_uso__1], que edita todos sus libros con este tipo de licencias. Desde su página web es posible revisar su catálogo y descargar los pdf de sus publicaciones, entregando la posibilidad de ojear e incluso leer el libro completo.
Jamendo [http://www.jamendo.com/] es la primera plataforma mundial de descarga de música bajo licencia Creative Commons. En Jamendo, miles de artistas independientes eligen compartir libremente su música con el público. Es legal, gratis e ilimitado. Distintos ejemplos de este tipo puedes encontrar en la página de Compartir es Bueno [http://www.compartiresbueno.net/]
Especialmente interesante resulta el trabajo del Laboratorio de Costura de Código Abierto, quienes a partir de las jornadas Copyleft del 04, comenzaron a desarrollar un sistema de aplicación de licencias libres en el mundo de la moda.
Este sistema consiste en reconocer todo el Procomún o Background existente en este mundo, los patrones, las tradiciones textiles folclóricas de cada país, los métodos de trabajo, etc.
El experimento consistió por una parte en un taller de costura móvil, que se desplazaba por distintos espacios de la ciudad de Barcelona donde hubiera conflictos urbanos; por otra parte, una web donde los diseñadores independientes pudieran tener un punto de encuentro. Los diseños desarrollados, serían publicados con copyleft, quien quisiera podría utilizarlos respetando la licencia que cada diseñador le hubiera asignado.
La experiencia de compartir y alimentar el procomún, contribuye no solo al enriquecimiento del común, si no también a la posibilidad de crear comunidad con personas que realizan trabajos similares.
Frivolidad en tiempos de Crisis
12.04.2008 | 5 Comments
http://www.diariodenavarra.es/20081202/pamplona/critican-ayuntamiento-burlada-organice-curso-bricolaje-sexual.html?not=2008120201535852&idnot=2008120201535852&dia=20081202&seccion=pamplona&seccion2=pamplona&chnl=10
[Read More]Bricolaje Sexual --- El placer del Hazlo tú Misma ---
11.17.2008 | 6 Comments
Tecnología doméstica, manualidades y saberes sin derechos de autor para crear juguetes sexuales que escapen a la lógica totalizadora del mercado. Estos son los ingredientes de los talleres de Bricolaje sexual.
Me parece muy desacertado que el Ayuntamiento con el dinero de todos los contribuyentes organice un taller para construir juguetes de uso sexual, tales como vibradores, bolas chinas, y demás aparatos. ¿A dónde vamos a llegar?”. Así comenzaba la carta de un lector del Diario Vasco al informarse de que el Ayuntamiento, en el marco de las actividades de celebración del Día por la Liberación Sexual, organizaba un taller para construir juguetes sexuales, en este caso, dildos. Con un programa bastante amplio, lo único que molestó al lector fue el taller de dildos. Parece que el problema del señor es que no sabe a donde vamos a llegar con este tipo de aparato en mano...
Otra es la perspectiva de las participantes. “A partir de ahora, me ha cambiado la mirada”, nos dijo una participante, “¡me parece que el mundo está lleno de juguetes potenciales!”. Este es el efecto bricolaje, una mirada que contempla un mundo abierto, lleno de potencial placentero, de materiales para jugar, ‘hackear’, cambiar el sitio para disfrutar y aprender.
Bricolaje sexual es un proyecto de autoconstrucción de juguetes sexuales, donde se encuentran la sexualidad, las manualidades y el ‘hackeo’ de tecnología doméstica. Estos tres campos, que tienen en común su naturaleza manual, inventiva, libre e imaginativa, han sido víctimas del capitalismo y de las fuerzas agresivas de su mercado.
Uno de los ejes del proyecto es la sexualidad. Aquí las mujeres nos sentimos restringidas, preprogramadas, consumiendo una sexualidad estándar que viene definida por las industrias de la imagen, del porno, de la religión. El uso de objetos de placer, antiguo como la misma vagina de la madre, ha sido a lo largo de la historia reprimido por un machismo cobarde, temeroso por su lugar; ha sido medicalizado para curar padecimientos femeninos como la histeria (trastorno del histerus, el útero) o la ninfomanía (furor uterino); ha sido ridiculizado como consuelo de solteronas, ha sido escondido detrás de la cortina del sexshop y vigilado por un vendedor baboso en un ambiente sórdido. Con el avance imparable del consumo, el mercado de los juguetes fue descubierto como un mercado aún no saturado, y en los últimos años ha crecido la variedad y se ha ampliado la imagen de estos productos para llegar a un público más convencional. Con el doble filo de legitimar y extender un poco su uso, los juguetes también están en mano de las grandes multinacionales, y lo que ganamos en legitimidad, perdimos en consumismo.
Por otra parte, las manualidades, un saber tradicionalmente femenino, de código abierto, sin derechos de autora, ha sufrido múltiples ataques de la industrialización, pero también desde algunos movimientos feministas que lo consideraron un símbolo de la mujer no emancipada, de nuestras abuelas, trabajando sin reconocimiento. Por parte del mercado, la producción masiva y explotación de mano de obra y de recursos naturales del planeta ha bajado el precio del producto final de una manera que convierte el producto hecho a mano en mucho más caro que el más producido industrialmente. La publicidad agresiva y la cultura de marcas conduce a la gente a preferir ropa de una marca de renombre, con imagen elaborada para construir su identidad.
La tecnología doméstica se aleja cada vez más de sus usuarias. No solo por los grandes avances tecnológicos, sino, también, por una voluntad explícita de fabricar objetos de usar y tirar, para seguir alimentando la máquina de sobreproducción (aquí también, explotando planeta y personas). Si en el pasado se fabricaban objetos con garantía de por vida, ahora se fabrican, expresamente, objetos que duren el tiempo mínimo que satisfaga a la consumidora. Las usuarias, y sobre todo las mujeres, padecemos de tecnofobia, un miedo a nuestros aparatos, un temor de no hacerlo bien y de romperlo, aunque esté ya roto. En este sentido, el arte de reparar un electrodoméstico está tan perdido como el de coser un calcetín.
Como proyecto, no abogamos por ningún tipo específico de sexualidad, no decimos que es mejor uno de nuestros juguetes a *acostarse, no recomendamos reemplazar tus amantes por pilas recargables, o tus juguetes favoritos por verduras. Lo único que queremos es jugar, probar, inventar nuestro propio placer, entender un poco mejor la tecnología que nos rodea y penetra, hacer uso de nuestra imaginación y creatividad.
En los talleres se construye toda una variedad de juguetes: dildos, vibradores, bolas chinas, mini vibradores, juguetes anales y extensiones de extremidades, todos hechos de una combinación de materiales reciclados, y materiales seguros e higiénicos.
Bricolaje Sexual ha recibido una invitación para presentarse en Chile durante el 09, si aún en Europa existen polémicas sobre el gasto público destinado a cuestiones de sexualidad, me pregunto que pasará cuando aterricemos en tierra chilena. Espero sean recibidos con ganas de hacer.
*Me costó mucho decidir que eufemismo usar para copular, acostarse, hacer el amor, culiar, follar, ir a la cama, echar un polvo, tirar, joder, fornicar, echar una canita al aire… etc
**Bricolaje Sexual está formado por Orit Kruglanski y Carla Peirano.

