El cambio mayor
Jan. 22 , 2012
Decir que la política en Chile está en crisis no es novedad. Pegarle duro a los políticos se ha convertido prácticamente en deporte nacional y, mientras, allá afuera están pasando cosas potentes, señales de un cambio social importantísimo que como sociedad debemos escuchar y atender. Todos, sin excepción.
Definitivamente el 2011 marcó un cambio importante en la forma en que nuestros jóvenes asumen la realidad de su país. A tono con otros movimientos masivos en el mundo, los dirigentes estudiantiles decidieron sacar la voz, en busca de una reforma profunda al modelo educacional vigente.
Hoy, en estos días de vacaciones, parece propicio tomarnos un minuto para reflexionar sobre este proceso y buscar cambiar, también en nosotros mismos, nuestra actitud, nuestra mirada hacia las nuevas generaciones, que no sienten miedo como nosotros, los más grandes. Que tienen ideales y se comprometen por lo que creen justo, contrario a los discursos añejos de quienes han ninguneado permanentemente a este sector de nuestra sociedad, pensando en decidir por ellos el modelo educacional, cultural, económico y político que más les conviene.
Este fin de semana, más de cien jóvenes se comprometerán para tener un espacio distinto en la sociedad, para dejar de ser espectadores y convertirse en promotores de cambio. Porque la renovación de la política pasa, necesariamente, por brindar las herramientas a quienes tienen pasta de líderes y quieren hacer cosas por Chile. Ellos quieren participar y sienten, como me lo han manifestado muchas veces, que eso es más que solo votar en las elecciones para alcalde, diputado o presidente. También quieren tener la posibilidad de concretar proyectos e ideas que vayan en beneficio de los que más los necesitan y mientras las cúpulas sigan siendo las mismas, no habrá espacio para ellos. Y los estaremos perdiendo.
Por eso, el cambio mayor debe ser el nuestro, el de los grandes o los viejos, para que ese espíritu que marcó al 2011 gracias a estos muchachos, siga vivo este 2012 y se encauce positivamente. No basta con decir cuánto nos gusta lo que está pasando, también tenemos que ponernos a trabajar por permitirles encausar sus anhelos, practicando día a día la inclusión de sus demandas.





Posted by >> El Arte Perdido del Debate Democrático on January 21, 2012 at 05:39 AM CLST #