San Pedro para sibaritas
Jun. 10 , 2010
La magia de San Pedro de Atacama ya no sólo radica en la belleza natural con la que fue bendito. En los últimos años, este apartado oasis se ha ido poblando de hoteles y restaurantes de lujo que han cambiado el rostro del pueblo, sin quitarle su espíritu rústico y místico que lo caracterizan.
Comer en San Pedro es hoy una excusa en sí misma para visitarlo. Su oferta gastronómica es cada vez más variada y refleja el carácter cosmopolita de este pueblo que ha seducido para siempre a tantos extranjeros. Esto hace que las apuestas culinarias de sus restaurantes sean vanguardistas y originales, muchas veces fusionando la cocina internacional con ingredientes locales, como la quínoa, el chañar o el algarrobo.
Entonces, nada mejor que hacer una pausa entre una excursión y otra, y deambular de mesa en mesa hasta que sientas que ya conoces el sabor del desierto. 
• Para soportar horas caminando bajo un intenso calor, una excelente alternativa es comenzar la mañana en el Café Tierra Todo Natural, donde sirven los mejores y más sanos desayunos de San Pedro. El pan casero de harina integral es el motivo de su fama, especialmente si va acompañado de yogurt, frutas y un aromático café. Caracoles 271.
• Después de visitar el Museo Arqueológico del Padre Gustavo Le Paige, es casi obligación pasar por Las Delicias de Carmen. Éste es uno de los locales más tradicionales de San Pedro; y lo que hoy es un acogedor salón de té, partió como una simple panadería. Lo atiende Carmen, su propia dueña, quien ha pasado su vida perfeccionando su repostería. Por eso el strudel de manzana y la tartaleta de nuez, entre otros, son irresistibles. Gustavo Le Paige 370.
• Una tradición es el restaurante Casa de Piedra, que debe su fama a sus suculentas parrilladas y una variada carta de platos típicos chilenos y también internacionales (las pizzas y pastas son un placer). Su dueño, oriundo de San Pedro, se ha preocupado de todos los detalles para que cada espacio tenga un ambiente agradable. Caracoles 225.
• Entre las últimas novedades de San Pedro está el Café & Cía., un sofisticado –y a la vez rústico– salón de té que ocupa un antiguo corral de caballos. Su terraza es el lugar ideal para disfrutar de un aromático té y de una buena conversación. Además de su exquisita pastelería, aquí se pueden probar los helados y sorbetes hechos de frutos y plantas locales, como el algarrobo o la rica-rica. Toconao 568.
• Una forma de turistear desde la mesa es probar las sorprendentes preparaciones del restaurante Ckunna. Aquí se pueden conocer los sabores de la zona, gracias a platos que mezclan cocina contemporánea con ingredientes autóctonos, como el filete de novillo con salsa de chañar o el pollo al pesto con quínoa. El comedor está ubicado en un edificio del año 1900, que albergó la primera escuela del lugar. Tocopilla 359.
• La noche sanpedrina es famosa por dos motivos: uno celestial y el otro terrenal. El primero es su cielo tan estrellado que parece no tener fin. El segundo, la cosmopolita y ondera movida nocturna que, aunque termina temprano, siempre sorprende. Un clásico es el Café Adobe, adonde hay que escoger un vino de su variada carta, echar un vistazo a la exposición de esculturas en gres y finalmente sentarse alrededor del fogón a escuchar música en vivo. El final perfecto para un día de placeres. Caracoles 211.





