Mendoza, la tierra de los placeres ¡mejor que nunca!
Feb. 19 , 2010
El año 2005 Mendoza se convirtió en la octava Capital Mundial del Vino, junto a ciudades como Burdeos y San Francisco. Hoy, con lodges de lujo, insuperables spas y
restaurantes de nivel mundial, esta ciudad es uno de los mejores destinos para dejarse querer por unos días.
Con 300 días de sol al año, cualquier época es excelente para escaparse a nuestra vecina trasandina. Pero es durante la Fiesta de la Vendimia cuando Mendoza se viste de gala, alza sus copas y festeja hasta la madrugada para honrar al hijo ilustre de esta tierra: el vino. Son tres meses en que la cosecha de la uva se mezcla con una intensa agenda cultural –repleta de música, baile, teatro y arte – y que culmina con una enorme celebración el primer fin de semana de marzo, cuando se elige a la Reina de la Vendimia y se toma vino hasta decir basta.
Mendoza, hay que decirlo, le debe todo su encanto a este mosto noble. Gracias a él y al auge del enoturismo, la ciudad ha cambiado su cara y hoy cuenta con hoteles y lodges de lujo, restaurantes a cargo de chefs de reconocimiento mundial y una gama de actividades tan amplia como innovadora.
Aquí, los mejores lugares donde alzar tu copa y decir ¡salud!
Un restaurante: el 2005, el mismo año de su apertura, La Bourgogne de la viña de Carlos Pulenta ganó el premio al mejor restaurante-bodega del mundo en el concurso Best of Wine Tourism, organizado por The Great Wine Capitals. Aquí, puedes probar lo mejor de los sabores locales, en un maravilloso entorno de montañas y viñedos. Hay que reservar.
Un spa: a 1.800 metros de altura se encuentra el Spa Andino Aires de Montaña, un centro terapéutico de relajación enclavado en medio de la Cordillera de los Andes. Aquí sólo hay que entregarse a la paz de este increíble entorno natural de cumbres, cóndores y ríos y dejar que expertas terapeutas se encarguen de lo demás. Cuenta con un restaurante de comida local y, por supuesto, con una decente oferta de vinos mendocinos. 
Una bodega: entre las 1.200 bodegas de Mendoza, probablemente la más innovadora es la Salentein. Construida en forma de cruz, cada uno de sus brazos funciona como bodega independiente en donde almacenan parte del vino en tanques de acero y en barriles de roble. Este complejo de arquitectura futurista (ganador del premio “Arquitectura, parques y jardines” del concurso Best of Wine Tourism), también cuenta con el Espacio Kilka, una galería de 5.000 metros con una muy interesante colección de arte mendocino.
Un bar: la fusión entre Malbec Restaurante & Sushi Bar y B.U Dance conforma el concepto resto-boite, con el que se define Óptimo. Este exclusivo club nocturno cuenta también con un espacio para conciertos y obras de teatro. Definitivamente el lugar donde mirar y ser visto.
Más allá de las copas
Hay distintas formas en que puedes disfrutar del vino, y sin marearte.
Vino & Arte: en pleno centro de la ciudad está Alef, una galería donde arte y vino convergen como una oda al deleite. También hacen cursos de cata y maridaje.
Vino & Belleza: para aprovechar las propiedades antioxidantes de la uva se creó la vinoterapia, que emplea líquidos y esencias de este fruto en masajes y tratamientos de relajación. El Kaua Club & Spa del Hotel Park Hyatt Mendoza ha sido pionero en la aplicación de esta técnica y en la fabricación de productos cosméticos derivados de la uva.
Vino & Delicatessen: para encontrar la compañía perfecta para cada vino, el Almacén del Sur ha desarrollado una gama de productos gourmet de primera calidad, con recetas creadas para resaltar el sabor del vino. En su antigua casona de 1888 tienen un “petit restaurant” que promete ser un viaje para todos los sentidos.
Vino & Adrenalina: la bodega de la Familia Zuccardi ofrece la oportunidad única de sobrevolar los viñedos arriba de un globo aerostático. Los vuelos se hacen al amanecer o al atardecer y el servicio incluye un desayuno previo o una tarde de té en el renombrado restaurante La Casa del Visitante.





