Por qué viajar a Europa en primavera
Apr. 26 , 2011
Cuando los parques y jardines de Europa comienzan a florecer, los cafecitos y bares cobran vida, los festivales anuncian el clima benigno, y las ciudades se muestran en todo su
esplendor. Aquí entérate de por qué es mejor visitar el Viejo Continente entre marzo y junio.
Más por mucho menos: es quizás la razón de mayor peso. En Europa, la primavera (exceptuando Semana Santa) todavía es temporada baja, por lo que los precios son significativamente más baratos que en verano. Además, el clima es mucho más agradable que en invierno u otoño, y no hay necesidad de reservar hoteles, trenes y restaurantes con tanta anticipación, pues hay mayor disponibilidad.
Adiós a las tortuosas esperas: soportar filas de dos horas a 30º a la sombra para entrar al Vaticano, o tener que conformarse con divisar la Mona Lisa por sobre cientos de cabezas sudorosas, son anécdotas propias de la época estival. En cambio, en las agradables mañanas de primavera se puede gozar de lo mejor de la cultura europea sin tener que abrirse paso a
codazos entre las multitudes. Así podrás ver más, y disfrutar más.
Romanticismo en flor: no hay época en que Europa esté más linda que en primavera, cuando los campos franceses se bañan de margaritas y amapolas; las calles de Sevilla huelen a azahar, los lagos de Eslovenia se pintan de morados tulipanes, y los jardines holandeses de Keukenhof se vuelven un sueño multicolor. Los nevados picos alpinos se derriten para revelar exuberantes pastos verdes y los mercados al aire libre expelen un olor irresistible. Imposible encontrar un escenario más romántico.
Europa de europeos, no de turistas: llegan los días cálidos y los europeos dejan sus refugios invernales para comenzar a disfrutar de la ciudad. Plazas, parques, restaurantes y calles cobran vida y dejan ver, por ejemplo, cuán importante son los cafés para los parisinos, o cómo los pubs son parte de la cotidianidad de los ingleses. Sólo en esta época se puede experimentar la real esencia de las ciudades, antes de que los locales terminen exasperados con las hordas de turistas estivales.
Tiempo de festejar: para hacer de un viaje a Europa algo inolvidable, hay que intentar coincidir con alguna de las cientos de fiestas tradicionales, carnavales o festivales de música, cine o arte. Algunos imperdibles en primavera son Saint Patrick’s Day en Irlanda y sus coloridos desfiles; el fantástico Festival de Primavera de Budapest, con una nutrida cartelera de ópera, conciertos y danza; y el Jazzkaar de Estonia, que reúne a grandes exponentes del jazz de todo el mundo en la preciosa Tallinn. Éstas son las mejores ocasiones para conocer las costumbres más arraigadas de los países y a la vez festejar al mejor estilo europeo.
Semana Santa en el mundo - viajes con inspiración devota
Mar. 09 , 2011
La forma en que se vive la tradición cristiana de la Semana Santa varía según las coordenadas geográficas. Aquí, un vistazo a seis de las celebraciones más emocionantes alrededor del mundo.
Valparaíso
Como una forma de expiación colectiva de los pecados porteños, varios Judas –muñecos de trapo fabricados por los vecinos con ropas viejas– son quemados año a año en los cerros de Valparaíso. Aunque no hay un orden preestablecido para el ritual, durante la semana los niños se encargan de recolectar monedas para insertar dentro del Judas de cada barrio. Al ser quemados, éstos dejan caer el dinero, simbolizando la muerte y traición del apóstol de Cristo. Con la figura también arden mensajes con los pecados y culpas colectivas de los porteños. La ceremonia se realiza espontáneamente en varios puntos de los cerros, aunque las quemas más organizadas suelen ser las del Cerro Cordillera, del Parque Italia, y la Plaza Waddington, en Playa Ancha.
Andalucía
En localidades como Sevilla, Granada, Córdoba, Málaga o Cádiz, en el sur de España; las celebraciones de Semana Santa han alcanzado el estatus de Fiesta de Interés Turístico. Cofradías y hermandades realizan procesiones durante los siete días, cargando figuras e imágenes barrocas de la Pasión de Cristo y la Virgen. Los solemnes nazarenos desfilan con sus capirotes, sombreros cónicos tapados con una tela que cubre toda la cara, excepto los ojos; el aroma a incienso y cera inunda las calles y las mujeres lucen su tradicional mantilla negra prendida al pelo con peinetas de carey. Procesiones imperdibles: la Madrugá de Viernes Santo en Sevilla; el desfile del Miércoles Santo del Cristo de los Gitanos en Granada (que bordea la Alhambra), y la salida de El Cautivo en Málaga.
Guatemala, Honduras y El Salvador
Un trabajo manual de más de quince horas resulta destruido en menos de 20 segundos en Antigua, Guatemala, cuando las procesiones de feligreses pasan cargando imágenes religiosas por sobre las coloridas alfombras de aserrín teñido, flores naturales y frutas que adornan las calles para Viernes Santo. Hechas como ofrendas a las esculturas veneradas, y combinando diseños indígenas con coloniales y otros más contemporáneos, esta tradición también se lleva a cabo en Honduras y en El Salvador, donde decoran las calles con tapetes de aserrín y sal. Claro que la fama de la Semana Santa antigüeña es difícil de superar: además de la espectacularidad de sus alfombras –que pueden llegar a medir hasta un kilómetro de largo– la ciudad también muestra su cara más sabrosa, con la preparación de platos especiales como buñuelos con miel y canela, salpores, empanadas de leche y manjar y otros dulces de Pascua.
Viena, Praga y Cracovia 
Alegres y vistosos, los mercados de Pascua se instalan año a año en algunas ciudades europeas, siendo los más famosos los de Viena, Praga y Cracovia. En ellos se expone el colorido arte de los huevos pintados a mano –tradición pagana que simboliza la llegada de la primavera, y que fue adoptada por los cristianos para celebrar la resurrección de Cristo. En el mercado vienés de Freyung es imposible no tentarse con el osterlamm (pastel con forma de cordero) y los osterpinze bun (conejos de masa dulce). En Cracovia y en Praga, las plazas principales son las que alojan los mercados de Pascua. Ojo con el Lunes Santo en Polonia y República Checa: los jóvenes practican la antigua tradición eslava de “Smigus dyngus”, o arrojarse agua para limpiarse de las impurezas del invierno.
Jerusalén
Miles de cristianos peregrinan a Tierra Santa en estas fechas con el fin de revivir las etapas de la Pasión de Cristo. En Jerusalén, año a año se programan varias actividades, como procesiones por el Monte de los Olivos y Getsemaní –el que posee árboles de más de 2.000 años de antigüedad– para Domingo de Ramos, oraciones en la sala de la Última Cena (Coenaculum) en Jueves Santo, o caminatas guiadas por las 14 estaciones de la Vía Dolorosa en Viernes Santo. Se suman procesiones al patio de la Iglesia del Santo Sepulcro por la tarde del viernes, y la posibilidad de ser parte de las multitudes de peregrinos que repletan las calles del casco histórico de Jerusalén, para anticiparse a la Luz Divina que emerge de la tumba de Jesús el día sábado. Más procesiones al Santo Sepulcro encabezan las actividades del Domingo, acompañadas de misas y lecturas en varios idiomas del evangelio de la Resurrección.
Sicilia
A unos 17 kilómetros al oeste de Palermo, se alza el hermoso poblado medieval de San Martino delle Scale, que recibe su nombre de la enorme abadía que lo preside. El monasterio original habría sido fundado alrededor del año 600 d.C. por el Papa Gregorio el Grande; hoy luce las reparaciones y ampliaciones realizadas después el siglo XV. Los monjes benedictinos que habitan la abadía continúan una tradición del siglo XIV; y que consiste en liberar el Lunes Santo las aves rescatadas de los bosques circundantes, y que han protegido con esmero del duro invierno montañés. Además de la liberación de esos pájaros, la llegada de la primavera es celebrada con un concierto de órgano, cantos gregorianos, presentaciones folclóricas y la bendición de las flores.
Los 'otros' de Yucatán
Jan. 27 , 2011
Aunque las despampanantes playas de Cancún y Riviera Maya invitan a no mover el cuerpo, vale la pena recorrer la Península del Yucatán, un área de gran riqueza natural, arqueológica y cultural. Aquí, apenas 4 sugerencias.
Las otras ruinas
Ok, Chichén Itzá es una de las 7 Maravillas del Mundo y el entorno de Tulum es irresistible. Pero el encanto de Cobá
está justamente en que es una zona arqueológica poco explorada y que aún mantiene gran parte de sus construcciones bajo la tupida selva tropical. Aquí se pueden subir los 120 escalones de la Pirámide de Nohoch Mul, desde donde se obtiene una vista sobrecogedora. También es posible compartir con alguna de las comunidades mayas de los alrededores, con quienes se hacen actividades como rapel, tirolesa y esnórquel en cenotes. Y en el camino desde Cancún, se ven pequeños poblados de campesinos que permiten tomarle el gusto al México real y profundo, ese que poco y nada sabe del turismo.
El otro parque
En la Riviera Maya se han desarrollado eco-parques espectaculares como Xcaret y Xel-Há. Aunque también se pueden conocer atracciones en las que el hombre casi no ha intervenido, como la Reserva de la Biosfera de Sian Ka’an. En español, Sian Ka’an significa “el lugar donde nace el cielo”, y al poner un pie aquí inmediatamente se entiende por qué. Este lugar fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la generosa naturaleza de sus casi 530 mil hectáreas, con varios microclimas, manglares, lagunas, humedales, cenotes y zonas arqueológicas. Por siglos, varias comunidades mayas han habitado esta zona, y hoy muchos de sus integrantes han aprendido español para operar como guías de caminatas por la selva, pesca con mosca, esnórquel en cenotes, buceo en cavernas subterráneas y kayak por canales que fueron parte de las rutas de comercio de los pueblos prehispánicos. Estos guías nativos comparten su cultura con los turistas, les enseñan algunas palabras en maya, cocinan comida tradicional para ellos y les explican los rituales y costumbres que heredaron de los mayas ancestrales.
La otra isla
A sólo 30 kilómetros de la bellísima Isla Mujeres –paseo clásico de quienes visitan Cancún–, se encuentra una isla totalmente virgen, declarada Parque Nacional por ser refugio de 98 especies de plantas, 152 de aves y el lugar de anidamiento de tres especies de tortugas. A Isla Contoy sólo se permite el ingreso de 200 personas al día, quienes pueden recorrer los dos senderos interpretativos, observar los más de 10 mil pájaros que se concentran aquí, y hacer esnórquel junto a gigantescas manta rayas.
Las otras cuevas subterráneas
La mayoría de las cuevas subterráneas que hay en la Península de Yucatán está inundada, y para lograr recorrerlas es indispensable contar con al menos conocimientos básicos de buceo. A diferencia de ellas, el sistema de cuevas, o ríos subterráneos, de Río Secreto es semi-inundado, por lo que puede ser visitado por personas de todas las edades (mayores de 4 años). En ellas se camina y flota (con trajes de agua y chaleco salvavidas), mientras se recorren cavernas milenarias repletas de estalactitas y estalagmitas. El lugar es tan increíble que en los últimos dos años ha recibido el World Travel Awards como la mejor atracción “verde” de México y Centroamérica. Y ojo, que está a sólo unos 10 kilómetros de la zona urbana de Playa del Carmen.
República Dominicana: mucho más que "de guata al sol"
Dec. 14 , 2010
República Dominicana es mucho más que Punta Cana. Toma nota:
La Romana: el mejor golf
Aún cuando Punta Cana posee mayor concentración de campos de golf, el prestigio de La Romana es difícil de batir. Aquí existen 5 complejos, tres abiertos a público general y creados por Pete Dye: Los Links, Dye Fore y Diente de Perro, siendo éste último la mejor carta de presentación de República Dominicana en el circuito del golf. Con un total de 18 hoyos -8 junto al océano-, apacibles vistas y versatilidad, Diente de Perro es el único complejo del Caribe en el ranking de los 100 mejores campos del mundo según Golf Magazine, ocupando el puesto 42 el 2009 y el octavo lugar entre los 50 mejores campos de la última mitad de siglo. En todo caso, ni Dye Fore ni Los Links se quedan atrás en belleza escénica: el primero tiene vistas al mar y a las montañas más altas del Caribe, siete hoyos junto a acantilados y el río Chavón a sus pies. Los tres complejos pertenecen a Casa de Casa de Campo. 
Las Terrenas: kitesurfing sobre aguas turquesas
El pueblo más cosmopolita de la península de Samaná poco a poco comienza a convertirse en uno de los destinos más populares para la práctica del kitesurfing - deslizamiento en agua con ayuda de una tabla y una cometa- después de Cabarete. Su viento entre 15 y 25 nudos y sus aguas calmas lo hacen terreno ideal para aprender. La escuela Pura Vida (Pueblo de los Pescadores, frente a El Paseo) cuenta con instructores certificados por la Organización Internacional de Kiteboarding (IKO) y efectúa salidas desde la playa de El Portillo (hotel Gran Bahía Portillo) hasta Las Terrenas o playa Cosón. Su centro para niños, donde también enseñan surf, se encuentra en Playa Bonita.
Samaná: una clase de ecología
En el lado sur de la Bahía de Samaná se encuentra el Parque Nacional Los Haitises, una reserva natural de 21 mil hectáreas con manglares y bosque tropical, ríos navegables y pequeñas islas llamadas mogotes; paraíso imperdible para amantes de la naturaleza. El parque posee un alucinante sistema de túneles y cuevas, y es uno de los mejores lugares de la península para el avistamiento de aves (posee 110 especies de las 270 que posee República Dominicana). Para un contacto más cercano, es incluso posible hacer kayaking por sus aguas.
Río San Juan: atreverse a explorar el fondo submarino
La mayoría de los visitantes de Río San Juan recorre la laguna Gri Gri en un tradicional paseo en barco. Sin embargo, el
principal atractivo de la zona es también sorprendente por su fondo submarino con cavernas y formaciones coralinas. Varias escuelas de buceo de Sosúa (a menos de una hora de Río San Juan) ofrecen la posibilidad de obtener la certificación para buzos PADI y embarcarse en esta aventura por Gri Gri. Otros sitios para el buceo en Río San Juan son el arrecife Siete Colinas y el Cañon del cangrejo, con arcos y túnes de coral; mientras que en los alrededores de Sosúa hay más de 10 lugares donde sumergirse, incluyendo la Pared del aeropuerto y el naufragio Zingara.
Fotografías: www.go-dominicanrepublic.com
El renacer de Colchagua
Nov. 19 , 2010
Sólo dos horas y media conectan la vorágine de Santiago con la tranquilidad del Valle de Colchagua, tierra huasa de chamantos y espuelas, casonas coloniales y costumbres centenarias. Visitar esta zona es una invitación a desconectarse y a disfrutar con todos los sentidos un recorrido entre viñas, pueblitos tradicionales, restaurantes gourmet y museos que rescatan el rico patrimonio cultural de nuestro país. Aunque las huellas del terremoto aún son evidentes, gran parte de lo que había antes ya se ha recuperado, y Colchagua nuevamente se ha convertido en tierra de placeres.
La piedra angular. Cuando en 1995 se inauguró el flamante Museo de Colchagua, los turistas comenzaron a llegar a Santa Cruz para ver la exhibición privada más grande y variada de Latinoamérica (sólo después aparecieron los hoteles, restaurantes y tours en las viñas). Y es que esta joyita reúne una asombrosa colección de objetos, entre ellos fósiles de hace 300 mil años, artesanía de pueblos precolombinos, piezas del período de la Independencia y una maravillosa muestra de automóviles de distintas épocas. Acaba de ser reinaugurado; el recorrido es fascinante y lleva a niños y adultos en un viaje por la historia del planeta y del hombre, de una forma didáctica y entretenida. Avenida Errázuriz 145, Santa Cruz.
El Chile profundo. Bastan pequeños desvíos en la ruta para conocer pueblitos con casas coloniales y huasos a caballo; en los que se vive como si el tiempo se hubiese detenido hace años. Aquí los estragos del 27 de febrero son evidentes, pero eso no impide ver maravillas como la estación de ferrocarriles de Placilla –Monumento Nacional–, la floreada fachada de las casas de Población o las haciendas tradicionales de Marchigüe. Un imperdible es el pueblo de Lolol, cuyo centro histórico fue declarado Zona Típica por sus calles adoquinadas rodeadas de casas de corredores continuos. Además, aquí está el Museo de Artesanía Chilena, que hace un recorrido por las diferentes culturas de Chile.
Una experiencia única. Colchagua huele a romanticismo, con encantadores hoteles, exquisitos restaurantes y enormes viñedos donde pasear de la mano. A los clásicos tours de degustación de vino en las bodegas, hoy se han sumado actividades como recorridos en bicicleta, caminatas, días de campo, etc. Por ejemplo, en la viña Viu Manent, en Cunaco, se hacen clases de equitación, y la Viña Santa Cruz, en Lolol, ofrece un circuito en el que un teleférico lleva a los turistas a una aldea indígena con réplicas de una casa tradicional aymara, una rapa nui y una ruca mapuche. Ahí también está el Centro Astronómico Cerro Chamán, con tours especiales para los niños.
Placer sibarita. Muchos de los restaurantes que convirtieron a Colchagua en un paraíso gastronómico están otra vez listos para deleitar a los visitantes. Entre ellos el clásico Panpan Vinovino (Camino San Fernando a Santa Cruz, km 31, Cunaco), que ocupa una panadería de más de 185 años, y es reconocido por su sofisticada versión de la comida criolla. O la Casita de Barreales (Barreales s/n, Santa Cruz), con deliciosos platos peruanos. Otra alternativa es el Vino Bello (en Viña Laura Hartwig, Barreales), con una apuesta de comida italiana con toques americanos, y El Candil (Km 4, sector La Lajuela, Santa Cruz), de abundantes platos de carnes y pescados, y un excelente servicio. Todos ellos, por supuesto, con los mejores vinos de la zona.
Día de granja. Además de ser una parada obligatoria para comprar quesos, manjar y unas calugas que le recordarán su infancia, en la Lechería Los Maitenes pasará una entretenidísima tarde con los más chicos. Ellos podrán conocer la lechería y ver los procesos de elaboración de la leche, ordeñar las vacas, alimentar
con mamadera a los terneros, darle comida a los pollos, buscar gallinas y jugar con los animales de la granja. Y si quiere quedarse más tiempo, la dueña organiza desayunos, almuerzos y onces tradicionales, con huevos de campo, quesos frescos y maduros (con hierbas, pimienta, orégano o merquén), jugos naturales, manjar blanco y mermeladas caseras que van desde las tradicionales, como la ciruela o naranja, hasta otras más exóticas, como la betarraga y el pimentón. También puede ver y comprar los tejidos que ella misma hace, con lana obtenida del criadero de alpacas de la granja y utilizando la antigua técnica del telar. Hay que avisar con anticipación. Fundo Los Maitenes, Camino Pichidegua en Marchigüe.
Tradiciones chilenas. Todo puede comenzar en el delicioso restaurante de la Viña Casa Silva, para probar los mejores y más sofisticados platos de la cocina criolla: arrollado de huaso, chupe de centolla, fricasé de filete y otros manjares, obviamente acompañados de sus premiados vinos. Luego, toda la familia puede
pasar una agradable tarde en la viña, especialmente en la zona del club ecuestre y la medialuna, donde los niños pueden tomar clases de equitación o ver demostraciones de un juego de Polo y del tradicional rodeo chileno. También se pueden hacer paseos en carruaje por el Fundo Angostura para disfrutar de la belleza del Valle de Colchagua. Hijuela Norte, San Fernando.
Sobre ruedas. Las familias más aventureras pueden recorrer el valle arriba de una bicicleta. Son varias los lugares que ofrecen esta alternativa, entre ellos Viña Las Niñas, que tiene senderos de trekking y Mountain Bike por las laderas de la viña, desde donde se tienen espectaculares vistas del Valle de Apalta. Y los que buscan algo más tranquilo pueden optar por el día de picnic, que consiste en disfrutar de una canasta con copas, sándwiches y frutas entre los viñedos, al lado del tranque o en la cumbre del cerro. Parcela 11, Millahue, Apalta.
Nuevos panoramas outdoors en Chile
Oct. 01 , 2010
En el último tiempo se han declarado cuatro nuevas Áreas Silvestres Protegidas, que se suman a las más de 90 administradas por la CONAF. Son parques, reservas y monumentos naturales que hasta ahora se habían mantenido fuera de las rutas turísticas, a pesar de tener paisajes de una belleza inimaginable y de que son una excelente alternativa para compartir al aire libre y conocer las riquezas de Chile.
Quebrada de Cardones, Región de Arica y Parinacota
Como “El Reino de los Cactus Candelabro” se conoce a esta zona ubicada a 65 kilómetros de Arica. En las laderas de esta quebrada se pueden ver varios ejemplares de esta especie cactácea, que se conoce como candelabro por sus ramificaciones, y que puede alcanzar hasta los 2 metros de altura. Con este Monumento Natural se pretende proteger sus 73 especies de flora –algunas en peligro de extinción–, su fauna de guanacos y tarucas, e importantes sitios arqueológicos que datan de la época prehispánica, entre ellos los Aleros de Pampa del Muerto y Alero Cardones.
Salar de Huasco, Región de Tarapacá
La escena parece casi de otro planeta: un salar emplazado entre dos sierras a 4.500 metros de altura; flamencos, guallatas, suris y patos revoloteando por la laguna; y vicuñas, zorros y tuco-tucos merodeando por la cuenca. Éste es el Parque Nacional más joven del país, declarado como tal recién en junio de 2010 para proteger su ecosistema único que, además, es sitio de anidamiento de las tres especies de flamenco amenazadas: el chileno, el andino y el james. Se puede visitar por el día desde Iquique, ya que está a sólo 174 kilómetros de la ciudad; y es posible hacerlo en cualquier tipo de auto.
Morro Moreno, Región de Antofagasta
Los peculiares paisajes de la zona del desierto costero pueden ser observados en este lugar, declarado Parque Nacional en abril pasado. Éste es uno de los seis oasis de niebla existentes en el país (que reciben humedad desde el mar) y alberga a 200 especies animales, entre ellas, lobos y nutrias marinas –también conocidas como chungungos–. Tiene una gran importancia arqueológica, ya que aquí existen vestigios de la cultura de los changos, antiguos habitantes de la zona. Se encuentra muy cerca del balneario Juan López, a 40 minutos de Antofagasta.
Altos de Pemehue, Región del Biobío
En el corazón del mundo mapuche se encuentra esta Reserva Nacional, que protege una vasta zona de bosque nativo cordillerano, con araucarias, raulíes, cipreses, avellanos, y lingues. Es el lugar ideal para pasear y fotografiar, con espectaculares paisajes que contrastan el verde de los árboles con el azul intenso del cielo y de sus lagos, ríos y cascadas. Dentro de esta frondosa vegetación es fácil divisar aves como la perdiz, el zorzal, el queltehue, la loica, el peuco, el carpintero negro y el majestuoso cóndor. Y con un poco más de suerte se pueden ver pumas, pudúes, zorros y coipos. Se encuentra a 45 kilómetros de Santa Bárbara, en la comuna de Quilaco.
Nada detiene a Puerto Varas
Sep. 16 , 2010
A la gastronomía de excelencia, a su cadencioso ritmo pueblerino y a los paisajes más soberbios del sur del planeta, se han sumado millonarios proyectos inmobiliarios y turísticos que sólo vienen a confirmar lo sabido por todos: Puerto Varas es “el” destino del sur de Chile. Hoy cuenta con más de 1.250 habitaciones, desde hostales hasta hoteles con muchas estrellas. Toma nota.
Hotel Patagónico: abrió el año 2007 pero opera bajo el nombre Patagónico desde noviembre de 2009. Está frente a la antigua estación de trenes y ocupa los cimientos del que fuera el tradicional Gran Hotel Puerto Varas, de los años ’30. De diseño minimalista, se destaca por las dimensiones generosas de sus espacios comunes y de sus 91 habitaciones. El detalle: extractos de poemas de Neruda, Mistral, Nicanor Parra, Huidobro y Rokha, entre otros, decoran los muros del hotel. Klenner 349.
Gran Colonos del Sur: tras un extenso proceso de reconstrucción, abrió a comienzos de 2009 manteniendo las características de la arquitectura colonial alemana del sur de Chile. Ubicado frente al muelle en el lago Llanquihue, entre sus variadas instalaciones del primer piso llama la atención el bien logrado lounge para fumadores, dotado de cómodos sillones y un poderoso sistema de extracción de aire. El detalle: el delicioso restaurante del hotel, Balandra, a cargo de la afamada chef Pamela Fidalgo, recibió el premio “Cocina Destacada en Regiones 2009” por parte del Círculo de Cronistas Gastronómicos de Chile. Del Salvador 024.
Hotel Cabañas del Lago: lo que en los años 80 comenzó como un hotel y cabañas colindantes se ha convertido últimamente en un único gran hotel en el que la madera y la piedra, entre otros materiales nobles, han sido ocupadas con una delicada exquisitez. Cómodo, íntimo y acogedor son los adjetivos más recurrentes de sus huéspedes, quienes tienen vistas al lago Llanquihue desde cada una de las 130 habitaciones del hotel. El detalle: disfrutar en el bar Tronador del licor de rosas artesanal que se prepara en la zona. Luis Wellmann 195.
Cumbres Patagónicas: abrió a mediados del año pasado en la cima de la colina donde antes estuviera el Colegio Alemán, por lo que cuenta con espléndidas vistas al lago y a los volcanes que lo flanquean. Madera y piedra en exceso pero sin caer en el abuso, y grandes ventanas en sus 92 habitaciones, le dan un carácter único a este edificio. El detalle: sumergirse en los 34°C de la piscina con hidromasaje del spa mientras se contemplan, afuera, las frías aguas del Llanquihue. Imperial 561.
Hotel de los Volcanes: este hotel abrió a comienzos de 2009 con 50 habitaciones muy luminosas, todas con vista al lago
Llanquihue. Lo que distingue a este recinto del resto es el glamour y la adrenalina que le agrega su casino de juegos, con capacidad para casi 2.000 personas, 33 mesas de juego y 400 modernas máquinas de azar, que sólo en junio pasado premiaron a los jugadores con un total de 263 millones de pesos. El detalle: tiene una muy agradable terraza que da al lago; ideal para pasar un rato en la tarde. Del Salvador 021.
Ojo con Puerto Octay
A fines de julio, el Consejo de Monumentos Nacionales declaró al área más central y antigua de Puerto Octay, a 48 kilómetros de Puerto Varas, como Zona Típica. La superficie incluye construcciones hechas principalmente de maderas nativas y erigidas entre 1880 y 1912: la Parroquia San Agustín, la Casa Wulf Nº2; el antiguo Hotel Universal (de fines del siglo XIX; hoy Hotel Haase) y la Casa Niklitschek, de principios del siglo XX, y que hoy alberga a la biblioteca municipal y al museo El Colono de Puerto Octay.
Praga, siempre irresistible
Aug. 27 , 2010
• La peculiar Casa Danzante –obra de Frank Gehry– no es nueva, pues fue construida en los años 90. Pero sí lo es el restaurante Céleste, que desde marzo del año pasado ocupa el último piso del inconfundible edificio, con despampanantes vistas del río y del Castillo de Praga. Aquí, dos apuestas seguras son los agnoletti de conejo y el carpaccio de piña. Rašínovo nábreží 80.
• Hace menos de un año se sumó a la noche praguense Cloud 9, que hoy es el lounge más ondero de ciudad. Y no sólo por su ubicación –en la azotea del hotel Hilton Praga, vistas panorámicas de la ciudad– o por su diseño –en el que abunda el vidrio–, sino además por sus excelentes tragos y por la degustación de puros, acompañados de buenos vinos y licores, que aquí se realiza. Pobrežní 1.
• Dox Center for Contemporary Art comprende casi tres mil metros cuadrados destinados al arte contemporáneo. Hasta el 25 de octubre octubre se podrá ver la muestra “El futuro del futuro”, en la que participan varios artistas, y que invita a reflexionar acerca del pasado y explorar en el futuro emergente. Osadni 34.
• Tras años cerrada, reabrió sus puertas totalmente renovada la clásica pastelería Mysak, fundada en 1904. Entre sus delicias, un imperdible es el karamelovy pohar, un tazón de helado cubierto de caramelo, chocolate y nueces. Vodickova 31.
Parques de Brasil: ¡mucho más que Iguazú!
Aug. 11 , 2010
De los 62 parques nacionales que tiene Brasil, probablemente el más conocido es el de Iguazú, gracias a sus monumentales cataratas y a una adecuada infraestructura. Aquí, te presentamos tres parques poco conocidos en nuestro país, y cuyas sorpresas naturales son capaces de dejar boquiabiertos tanto al turista más contemplativo como al trekk
er más radical.
Chapada Diamantina: zona de más de 150 mil hectáreas de sierras y mesetas cortadas por 35 ríos de color cobrizo, debido a sustancias propias de la flora acuática.
Dónde: a unos 430 kilómetros al interior de Salvador de Bahía (el poblado más cercano es Lençois).
Cuándo: entre abril y agosto, cuando las bromelias y orquídeas que abundan en el lugar están en flor.
Un imperdible: la cascada de Fumaça, cuyos 340 metros de altura la convierten en una de las mayores de Brasil.
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Lençóis Maranhenses: dunas de hasta 40 metros de altura se intercalan con ríos y lagunas de los más sorprendentes colores. En total, 300 kilómetros cuadrados que parecen caídos de algún planeta lejano.
Dónde: en el nordeste de Brasil, cerca de Sao Luis do Maranhão.
Cuándo: entre julio y septiembre, cuando ya pasó la época lluviosa pero aún no se secan las lagunas que se forman entre las dunas.
Un imperdible: la laguna da Gaivota, de sorprendentes aguas limpias y azules, es perenne.
Serra da Capivara: Patrimonio Mundial de la Humanidad, en su vasta superficie hay 900 sitios arqueológicos registrados y 30 mil inscripciones de arte rupestres de más de 12 mil años de antigüedad.
Dónde: en el nordeste de Brasil, cerca de São Raimundo Nonato.
Cuándo: el parque está abierto todo el año. La temporada de lluvias va de diciembre a mayo, por lo que los cañones y paisajes están más verdes, pero los senderos más lodosos.
Un imperdible: visitar la Pedra Furada (piedra agujereada), que contiene alrededor de 1.150 inscripciones rupestres de varios períodos históricos, dispuestos en una pared de 70 metros de largo.
5 maneras de disfrutar Punta Cana
Jul. 30 , 2010
Punta Cana, la zona de playas más famosa de República Dominicana, en el extremo oriental de la isla, tiene todo lo necesario para unas vacaciones perfectas: tibias aguas turquesas, suaves arenas coronadas con palmeras y decenas de hoteles diseñados para que la única preocupación del día sea elegir entre una piña colada o un cuba libre. Aquí, algunos consejos para gozar al máximo este inagotable paraíso caribeño.

Disfruta de tu hotel
Si quieres relajarte, anda al spa. Si el estrés persiste, déjate caer –ron en mano– en las reposeras de la playa. Si los niños están aburridos, déjalos que se entretengan seguros en el mini club. Si necesitas liberar energía, elige entre jugar tenis, golf o recorrer el transparente mar arriba de un kayak. Y si la noche se hace larga, pasa el tiempo viendo un show inspirado en Michael Jackson o jugando algunas fichas en el casino. Como verás, todo incluido es mucho más que tener siempre una porción de camarones y un jugo de frutas al alcance de la mano. ¡Como si eso ya no fuera suficiente!
Vive la aventura
Para los más inquietos, opciones hay muchas: volar en una suerte de paracaídas tirado por una lancha, bucear entre formaciones coralinas o pasear a caballo por plantaciones de café. Una de las atracciones más recientes es el zip line, un canopy sobre la selva con 11 cables que alcanzan hasta los 900 metros de largo. Queda a una hora al oeste de Punta Cana y en el recorrido se puede ver el Caribe rural, ese donde el tiempo camina a otro ritmo.
Conversa con su gente
Que no se te olvide que estás en la colorida y alegre República Dominicana; tierra de una raza morena y sonriente que –tal como los propios dominicanos se describen– son tan dulces como la caña de azúcar. Pareciera que para ellos los problemas no existen y que el movimiento de la bachata fuera su forma natural de caminar. No tendrás que esforzarte por entrar en confianza. Basta la más cotidiana de las preguntas para pasarse largos minutos en una amena conversación.
Sale de excursión
No te conformes con la hermosa playa frente a tu hotel y comprueba por qué dicen que este país sorprende hasta a los más exigentes. ¿Una buena alternativa? Visita la Isla Saona –a 45 minutos de Punta Cana–, y te sentirás dentro de una postal del paraíso. Aquí no hay infraestructura hotelera ni restaurantes. Sólo tú, la arena blanca, la sombra de los cocoteros y el más perfecto mar caribeño. Puedes combinar el paseo con una parada en el lugar donde se junta el mar Caribe con el Océano Atlántico. Aquí podrás caminar sobre un banco de arena, rodeado de las más asombrosas aguas turquesas.
Vuelve a enamorarte
Por donde se le mire, Punta Cana es un destino romántico. Pero si lo que se busca es sorprender, una visita a Altos de Chavón es un acierto. Esta recreación de una villa italiana del siglo XVI fue insólitamente construida en los años 70, como regalo para la hija de un adinerado estadounidense. Tiene un anfiteatro que ha recibido a artistas de la talla de Frank Sinatra, un museo arqueológico dedicado a los indios taínos, una catedral, varias galerías de arte, restaurantes y una prestigiosa escuela de diseño. Lo mejor es visitarlo al atardecer, cuando sus estrechas calles adoquinadas se vuelven aún más encantadoras y todavía queda luz para apreciar las increíbles vistas del río Chavón.
Roma de punta
Jul. 09 , 2010
Muy antigua será la capital de Roma (¡2.763 años!), pero bien que se las arregla para ser una ciudad moderna, con WiFi gratis en la piazza Navona y un sistema de reserva online para visitar la Capilla Sixtina. En Roma, incluso entre lo más viejo, siempre hay algo nuevo para disfrutar.
MAXXI: el Museo Nacional de las Artes del siglo XXI abrió el 29 de mayo pasado, en un edificio diseñado por la arquitecta Zaha Hadid. Se trata de una estructura “contorsionista” de tres pisos con escaleras que parecen flotar en el aire. Su interior acoge dos museos: uno dedicado al arte (con obras de artistas como Mario Merz, Francesco Clemente y Andy Warhol) y otro a la arquitectura, con más de 75.000 documentos y material de archivo de profesionales como Toyo Ito, Aldo Rossi y Carlo Scarpa. Via Guido Reni 4ª, distrito de Flaminio.![]()
El aperitivo: hace años que en Milán y en Turín los bares son la escala previa a una noche intensa. La moda llegó a Roma, donde numerosos bares descubrieron el nicho de la cultura del “aperitivo”, y ofrecen pequeños bocadillos gratis. Se pagan sólo los tragos. La moda la empezaron Société Lutèce (piazza di Montevecchio 17) y Freni e Frizioni (via del Politeama 4/6). Otros a considerar: Etabli (vicolo delle Vacche 9/9a), Bar Necci (via Fanfulla da Lodi 68) y Fluid (via del Governo Vecchio 46/47).
Casa de Augusto: tras 20 años cerrada al público, a comienzos de 2008 reabrió sus puertas la que fuera la residencia de Octavio Augusto antes de ser emperador (es
decir, antes del 16 de enero del año 27 a.C.). Hoy es posibe visitar cuatro salas enteras decoradas con frescos magníficos. Monte Palatino.
Viña Barberini: fabulosa terraza panorámica que abrió al público en octubre del año pasado, tras un siglo cerrado al turismo, y que entrega vistas inéditas del Coliseo y del Capitolio de Roma La verde explanada –que se ubica en el lado noreste de la colina Palatina, que mira al Coliseo– fue parte de un predio agrícola del siglo XVII. Los trabajos de excavación continúan, en especial en lo que se cree que fue el comedor giratorio que el emperador Nerón colocó en la Domus Aurea, su impresionante residencia romana. La sala, de unos 60 metros de diámetro, giraba lentamente día y noche. Y por su ubicación, daba a los comensales una vista de 360 grados sobre el Foro, el Capitolio y el gran estanque artificial que Nerón construyó donde hoy se encuentra el Coliseo.
Fotos:
Maxxi: Iwan Baan
Aperitivo: Chriusha/?????
Coliseo: Aaron Logan
No te confundas con Cozumel
Jun. 24 , 2010
Si bien tiene playas, en ésta, la tercera isla más grande de México, el fuerte son la extensísima barrera de coral que la flanquea, sus ruinas mayas, y un entorno donde el tiempo pasa con tal calma que ni las iguanas apuran el paso.
Bajo el mar
Después de visitar Cozumel en 1961, Jacques Cousteau lo incluyó en su lista de los cinco sitios más espectaculares del planeta para bucear. Esto, por sus aguas extremadamente transparentes –con visibilidad de hasta 60 metros–, y el extenso Gran Arrecife Maya que la flanquea (el segundo más grande del mundo), y que se extiende desde Isla Mujeres hasta Costa Rica.
En Cozumel, el buceo y el esnórquel son los reyes. Hay muchísimas zonas y parques naturales, como el Chankanaab y el Palancar, donde expertos y novatos pueden deleitarse observado desde peces ángel y morenas hasta manta rayas, además de la explosión de tonos y formas de los corales.
Para quienes no deseen mojarse, existe la opción de descender a 30 metros de profundidad en un submarino con capacidad para 40 pasajeros. Una experiencia inolvidable.
Playas
En Cozumel, las playas aptas para nadar están en el lado oeste de la isla, y suelen pertenecer a clubes como UVAS y Carlos&Chalie’s, en los que uno paga por echarse en una tumbona, beber margaritas y tequilas, y comer de guata al sol.
La costa este de Cozumel, por su parte, posee largas playas de arenas y rocas, con fuertes olas y viento. Ni pensar en meterse a nadar, sino sólo tomar sol, dar largas caminatas y mojarse los pies. Para llegar a este sector, salpicado por algunos restaurantes informales, lo mejor es arrendar un auto.
Pueblos
San Miguel de Cozumel, el principal poblado de la isla, es un sitio limpio y acogedor que se recorre en poco tiempo a menos, claro, que uno se detenga en cada una de las decenas de joyerías y tiendas de artesanías de la ciudad.
Por su parte, y algo alejado de la costa, El Cedral fue el primer asentamiento de la isla (dataría del año 800 d.C). Aquí, entre casitas de colores impecables y una vegetación exuberante, está el primer templo maya que descubrieron los españoles cuando llegaron a la isla, en 1518. Es pequeño, y se ubica justo al lado de la coqueta iglesia del lugar.
México compacto 
Desde que abrió, hace 3 años, Discover México se ha vuelto uno de los imperdibles de la isla. Se trata de un parque temático compuesto por maquetas de gran tamaño, plasticidad y exactitud, de los principales poblados coloniales y monumentos arqueológicos –como Chichén Itzá, Uxmal, Tulum y Mayapán–de México. Tras recorrer el parque uno siente que ha visitado todo el país.
Ruinas
Considerando su tamaño reducido (poco más de 600 kilómetros cuadrados), Cozumel es bastante rica en ruinas. Además del pequeño templo en El Cedral, están el Castillo Real en el norte, el Caracol en el sur y, justo al medio, entre la selva, San Gervasio. Este último es una verdadera ciudadela (que data del año 200 a.C.), punto estratégico para el desarrollo comercial y político de su tiempo, y centro sagrado maya en el que se adoraba a Ixchel, diosa de la fertilidad, y hasta adonde los mayas debían peregrinar al menos una vez en su vida. Si bien las principales estructuras están dispuestas alrededor de una plaza central, hay algunos edificios a los cuales se llega por largos senderos de piedra, en donde yacen con toda calma iguanas de tamaño considerable. Aquí es indispensable usar repelente contra mosquitos, usar sombrero y llevar agua.
Dos números:
- Cozumel está a sólo 19 kilómetros de las idílicas
playas continentales de la Riviera Maya
- a la isla llegan cerca de 850 cruceros
cada año.
Fotos: www.islacozumel.com.mx
San Pedro para sibaritas
Jun. 10 , 2010
La magia de San Pedro de Atacama ya no sólo radica en la belleza natural con la que fue bendito. En los últimos años, este apartado oasis se ha ido poblando de hoteles y restaurantes de lujo que han cambiado el rostro del pueblo, sin quitarle su espíritu rústico y místico que lo caracterizan.
Comer en San Pedro es hoy una excusa en sí misma para visitarlo. Su oferta gastronómica es cada vez más variada y refleja el carácter cosmopolita de este pueblo que ha seducido para siempre a tantos extranjeros. Esto hace que las apuestas culinarias de sus restaurantes sean vanguardistas y originales, muchas veces fusionando la cocina internacional con ingredientes locales, como la quínoa, el chañar o el algarrobo.
Entonces, nada mejor que hacer una pausa entre una excursión y otra, y deambular de mesa en mesa hasta que sientas que ya conoces el sabor del desierto. 
• Para soportar horas caminando bajo un intenso calor, una excelente alternativa es comenzar la mañana en el Café Tierra Todo Natural, donde sirven los mejores y más sanos desayunos de San Pedro. El pan casero de harina integral es el motivo de su fama, especialmente si va acompañado de yogurt, frutas y un aromático café. Caracoles 271.
• Después de visitar el Museo Arqueológico del Padre Gustavo Le Paige, es casi obligación pasar por Las Delicias de Carmen. Éste es uno de los locales más tradicionales de San Pedro; y lo que hoy es un acogedor salón de té, partió como una simple panadería. Lo atiende Carmen, su propia dueña, quien ha pasado su vida perfeccionando su repostería. Por eso el strudel de manzana y la tartaleta de nuez, entre otros, son irresistibles. Gustavo Le Paige 370.
• Una tradición es el restaurante Casa de Piedra, que debe su fama a sus suculentas parrilladas y una variada carta de platos típicos chilenos y también internacionales (las pizzas y pastas son un placer). Su dueño, oriundo de San Pedro, se ha preocupado de todos los detalles para que cada espacio tenga un ambiente agradable. Caracoles 225.
• Entre las últimas novedades de San Pedro está el Café & Cía., un sofisticado –y a la vez rústico– salón de té que ocupa un antiguo corral de caballos. Su terraza es el lugar ideal para disfrutar de un aromático té y de una buena conversación. Además de su exquisita pastelería, aquí se pueden probar los helados y sorbetes hechos de frutos y plantas locales, como el algarrobo o la rica-rica. Toconao 568.
• Una forma de turistear desde la mesa es probar las sorprendentes preparaciones del restaurante Ckunna. Aquí se pueden conocer los sabores de la zona, gracias a platos que mezclan cocina contemporánea con ingredientes autóctonos, como el filete de novillo con salsa de chañar o el pollo al pesto con quínoa. El comedor está ubicado en un edificio del año 1900, que albergó la primera escuela del lugar. Tocopilla 359.
• La noche sanpedrina es famosa por dos motivos: uno celestial y el otro terrenal. El primero es su cielo tan estrellado que parece no tener fin. El segundo, la cosmopolita y ondera movida nocturna que, aunque termina temprano, siempre sorprende. Un clásico es el Café Adobe, adonde hay que escoger un vino de su variada carta, echar un vistazo a la exposición de esculturas en gres y finalmente sentarse alrededor del fogón a escuchar música en vivo. El final perfecto para un día de placeres. Caracoles 211.
Tres respiros en Nueva York
May. 27 , 2010

Más allá del enorme Central Park (el parque urbano más visitado de Estados Unidos), hay otros parques en Manhattan que merecen una visita y, por qué no, un par de horitas de ocio. ¡Descúbrelos!
High Line
Abrió en junio de 2009, y ocupa los rieles abandonados que alguna vez usaron los trenes que llevaban mercancía por el extremo oeste de Manhattan. Lo más peculiar es que está a casi 10 metros sobre los distritos de Meatpacking y Chelsea. Cuando termine de ser construido ¬–el año 2011–, tendrá en total 2,5 kilómetros de largo. Entre las calles Gansevoort y la 34 (entre las avenidas 10 y 11).
Prospect Park 
El espacio verde favorito de los habitantes de Brooklyn fue diseñado por los arquitectos Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, creadores del Central Park. En sus 237 hectáreas hay un bien puesto zoológico, un mercado, un palacete, varias cafeterías coquetas y un lago. 95 Prospect Park West, Brooklyn.
Riverside Park
Una vez más se hace presente la mano de Frederick Law Olmsted, esta vez en una superficie de casi 134 hectáreas, que se extienden por 6 kilómetros paralelos al río Hudson. Esculturas, fuentes de agua, cafés y monumentos lo hacen ideal para caminar y, por qué no, pasear en bicicleta. Entre las calles 62 y 158, Upper West Side.
Otros rincones escondidos en Manhattan son:
Greenacre Park: caídas de agua y sombra asegurada en uno de los parques más encantadores de la ciudad. Calle 51 East, entre las avenidas Segunda y Tercera.
Tudor City Greens: unos 40 escalones llevan hasta este reducto de paz, compuesto por dos pequeños parques ocultos entre edificios estilosos, con fuentes, flores que parecen de mentira y agradables banquetas. Calle 42, entre las avenidas Primera y Segunda.
Paley Park: muy pequeño, con una cascada artificial ideal para relajar la mente. Calle 53, entre las avenidas Madison y Quinta.
Natal y Pipa: la costa más linda de Brasil
May. 13 , 2010
Hace quince años, Natal raramente aparecía en las rutas turísticas. Menos lo hacía Pipa, donde los pescadores eran los únicos que sabían de sus paradisíacas playas. Hoy estos lugares se han convertido en onderos balnearios, y el desarrollo amenaza con quitarles ese encanto de lugar secreto. Aún hay tiempo para conocer estas joyas brasileras... antes de que sea demasiado tarde.
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