Balance de las marchas: Mucho más que detenidos y heridos
Posted on August 05, 2011 by Cristián Monckeberg
Es cierto, lo que termina siempre en la portada de los medios de comunicación y la retina ciudadana es el balance: cuántos detenidos, cuántos carabineros o civiles heridos, desmanes, destrozos, saqueos y un sinnúmero de conclusiones extras… Pero miremos más allá.
Lo que vemos hoy en día en el país no es sólo una manifestación de descontento o de legítima aspiración por una educación de calidad. En las manifestaciones hay un evidente descontento, que revela que la gente no está feliz. El país crece al 7%, el desempleo está bajo, somos los punteros en muchos aspectos en Latinoamérica, pero ¿de qué sirve todo eso si todavía hay niveles de desigualdad intolerables en Chile, y todavía hay abusos inmorales contra trabajadores y consumidores?
Así lo ha entendido la ciudadanía, que ve un país distinto al de nuestros padres o al que conocimos nosotros de niños. Chile ha cambiado. Hoy son otras las prioridades, la gente está más empoderada y nos reclama muchos más. Hoy la gente exige con mucha más fuerza sus derechos y sus libertades, sin importar quién esté enfrente. Algo que por supuesto es positivo.
Sin embargo, el empoderamiento no puede justificar el imponer el bien particular por sobre el bien común. Todas las peticiones son atendibles pero en concordancia con los intereses del resto de la sociedad. Hay un clamor por el diálogo y a eso estamos todos llamados, pero sin imposiciones ni emplazamientos, y sin olvidar, en definitiva, que quienes conducen Chile fueron elegidos democráticamente, porque la soberanía popular lo mandató.
El Presidente Sebastián Piñera está trabajando para mejorar la educación, la salud, conseguir una mayor participación ciudadana, revitalizar nuestra democracia, combatir las desigualdades y abusos de todo tipo. ¿Se pueden mejorar esos proyectos? Por supuesto. Yo desde ya propongo, desde la bancada de mi partido, que el presupuesto de la Nación para el próximo año tenga un sello particular, que sea el presupuesto de la Igualdad.
No obstante, todo lo anterior se debe lograr con apertura al dialogo. Al respecto los invito a recordar lo señalado por Salvador Allende en 1972 en México en 1972: "Yo no le he aceptado jamás a un joven que justifique su fracaso porque tiene que hacer trabajos políticos: tiene que darse tiempo para los trabajos políticos, pero primero están los trabajos obligatorios que debe cumplir como estudiante universitario".




