Esta semana, reunión
Mi vida es una reunión. Me reúno con gente. Estamos reunidos, quedamos en reunirnos, reunimos a más. De una me voy a la otra, de la otra parto a la de más allá.
En una mañana, por ejemplo, nos reunimos para discutir el tema de X o el tema de Z. Al mediodía, tal vez habré tenido que medio-atrasar otra reunión para resolver el tema de Q, que infiere directamente sobre el tema de R, que será la primera reunión de la tarde, justo antes de reunirnos, a la noche, para por fin avanzar en el tema de H.
Las reuniones son cosa simpática, uno se re-une. Como una gran comunión de consensos, una alegre combinación de voluntades, un acercamiento cohesionado con sólo buenos augurios para el futuro público receptor. Una vez solucionados los diversos temas, sólo cosas buenas se cosechan. Es lo lindo de las reuniones, la reunión de cosas que reune.
A veces hay café, otras sólo gráficos en una pantalla. yo prefiero las que tienen galletitas, pero me indigestan las que muestran numeritos. Otras veces, sólo se dispone de agüita, o el café no-es-café. Esas no me gustan nada, sobretodo si son temprano en la mañana, porque temprano en la mañana es un lugar donde no habito y la asfixia me hace pesar los párpados. Las reuniones que agradezco tienen cielo abierto y auténtico tono de confianza, pero son las menos. Casi siempre van de caras sonrientes y golpes en el hombro, otra cosa linda de reunirse.
En las reuniones, yo abro una libretita de cuero y papel que tengo, a la que llamo "mi notebook" -que es exactamente lo que es-, donde anoto lo fundamental que necesito. Pero mi estilo parece no muy popular (me tinca que desde afuera se ve un poco anticuado). Otros chiquillos, en cambio, tienen mucho más estilo: poseen esos aparatos blanquitos y plateados que se abren como almejas y están llenos de dientecitos con letras y números. Son bacanes. Una vez me pasó que uno de esos amigos estaba con su brillante aparato leyendo el diario (¿o su correo?), ¡justo! cuando yo trataba de explicarle cómo se verá algo... pero son excepciones.
Y ahí está, creo yo, el tema bonito de las reuniones: ese misterio cosquilloso en que uno no sabe qué va a pasar a continuación. Puede que suene el teléfono de tu interlocutor y que éste lo conteste en tu cara para resolver, digamos, el almuerzo de los niños... o el siguiente impacto para esta noche. Son las cositas que hacen a la reunión algo tan chispeante y lleno de ese vértigo adrenalínico en que vivimos los artistas.
Cuando yo era chico sólo conocía las reuniones de apoderados, qué vida ignorante y limitada es la infancia. Me pregunto si aquéllas eran tan excitantes como las mías (aunque reconozco que sí estuve muchas veces reunido con el inspector general, un tipo no muy amante de las reuniones ---conmigo al menos). Ahora que soy un gallo destacado y fundamental paso en reuniones, y es tan... choriflai.
En la mañana temprano, o por las noches incansables, mi vida es una larga reunión, una serie de rostros que pasan rápido por mi campo visual para decirme que lo quieren bueno, bonito y barato, y que estoy lleno de talento; ¿cómo no querría ir a más reuniones?





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Posted by Alejandro Barruel O. on October 06, 2009 at 01:28 PM CLT #
Tal vez tanta reunión te empezó a organizar, pues uno las prepara, tiene claro que quiere decir,trata de "vender" una propuesta...
Me gustan a mí también las reuniones, las físicas, las de mensajes de texto, las de correo electrónicos... todas poseen la magia de re-unirse, tal como lo dijiste.
Un abrazo,
Posted by Gisela on October 07, 2009 at 09:21 AM CLT #
lo positivo? me como las galletitas...
Posted by monica on October 07, 2009 at 12:25 PM CLT #
Posted by Sonia on October 08, 2009 at 11:14 AM CLT #