Back to Ñuñork

14 Comments

Porque me quedan poquitos días viviendo en nuestra isla con forma de pasillo y nombre de condimento, estoy alojado provisoriamente en casa de un superamigo en Ñuñoa. ¡En Ñuñoa! Como cuando tenía ocho años, en la segunda casa santiaguina de mi familia. Y después hartos años más, como visitante permanente, hasta que finalmente me echaron de ese colegio de curas wannabe, y fue mejor para todos.

Han sido días, involuntariamente, de sentimental journey. Quiero decir, pedaleando es difícil que sea de otra forma, porque nada más noble que la lentitud humana y la cercanía sideral con que el mundo se percibe montando una chancha. Y sucede que me he visto a mi mismo por todos lados.

Me vi atropellado en calle Los Aliaga a los siete años, una tarde soleada correteando en cotona, tú la llevas, no tú la llevas, quién la lleva, yo la llevo? ¡Tengo que pillar a otro! ¡Ése que va al otro lado de la calle..! Y pum. Sólo escuché un frenazo muy cerca, y ya estaba en el piso, boja abajo, y este furgón escolar (de los viejos volkswagen) todavía avanzaba lentito y yo miraba como su rueda pasaba enterita sobre mi pie derecho. Estuvo bueno. Por supuesto imagino el horror que debe haber sido para mi familia, pero en la posta me miraron entero y no tenía ¡nada!

Mi vi cantando en las micros, de arriba a abajo y otra vez para arriba por calle Irarrázaval, una tarde de otoño con mis dos panas Mitelón y el Bala, y un par de guitarras de palo. Teníamos poco repertorio, la verdad. Un par de temas de Sui Generis y otro de los Beatles, ni siquiera habían salido los Prisioneros como para difundirlos (probablemente estaban grabando su primer disco mientras nosotros hacíamos el ridículo). Hay que se ser púber para ser tan leso, pero nos daban monedas igual.

Me vi con mi hermana Alejandra y mi prima Loreto esa tarde en que había alguien como durmiendo en el patio de la calle, en Diagonal Oriente con avenida Ossa, milenios antes del Gennaro's, cuando estaban pavimentando la calle y reinaba la gloriosa ferretería Los Tigres. El caballero no se movía y no se movía y nunca más se movió. Llegaron los pacos y después llegó una ambulancia y unos gallos muy rudos tomaron al señor inmóvil y lo tiraron como saco de papas adentro, y yo esperaba que el tipo de verdad ya estuviera descansando en paz. Qué sonido inolvidable de un cuerpo sin vida arrojado así.

Me vi también pololeando en calle Carlos Besa (lo pueden creer?), almorzando en Las Lanzas cuando Ñuñoa era Hollywood y decir "yo hago tele" no daba verguenza; me vi saliendo de la Batuta en estados olvidables, jugando Mario Bros en Plaza Egaña, entrando al Nacional de la mano de mi antifutbolero padre, él con cara de amurrado por esta obligación papística, y yo con la quijada de dos metros tan sólo con el sublime espectáculo del césped y las gradas llenas... por supuesto, esa tarde la U perdió... y por eso la amamos.

Me vi entrando a la casa de calle Luis Beltrán junto al Zeta, los dos al mismo tiempo, con la cabeza tomada y no pudiendo creer que unos flaites culiaos se hayan llevado todo, ver la cerradura rota, la pieza desparramada, el hoyo de la tele, el hoyo de del dvd, y lo más doloroso... los instrumentos. Nos dimos un abrazo y compramos un vodka.

Y ahora me veo pedaleando otra vez por todas estas calles verdes, por esta comuna repleta de fotos, cruzándome conmigo chico, mediano y grande. Me gusta, y no sé cuándo será otra vez.

Ok, no se puede hacer nada contra esos edificios horribles donde horrible gente quiere parecerse desesperadamente a Providencia, pero aparte de esa fealdad todavía queda tantísima Ñuñoa de pacíficas casas y escala humana, que da gusto. Es lindo ahí donde crecen los Ñuños.

Comments:

tenís menos posts que moena

Posted by alvaro on February 09, 2011 at 03:55 PM CLST #


¡ No te preocupes ! Solo algunos disfrutan el caminar por Ñuñork, tomarse un refresco en la plaza ñuñoa (que ahora tiene estacionamientos subterraneos)y un sanguchito en la fuente suiza, luego a bailar tango al golden o salsa al llegar a M. Montt,(estan abriendo dos lugares de baile mas piolita)es disfrutar de la vida, no te preocupes que a los de los edificios se van a domar solitos(ya aprenderan a no votar papeles en la via publica).
<8)))

Posted by Fantomas on February 09, 2011 at 04:46 PM CLST #

mas fome que moena

Posted by paol on February 09, 2011 at 05:05 PM CLST #

Modestamente, pienso que Moena Cotapos es una institución audiovisual. Es el ojo del rock nacional, el sonido hecho imagen: sinestesia pura. Más allá de eso, su Ñuñoa es la nuestra. Sin Ñuñoa no hay Moena, sin Moena no hay Ñuñoa. ¿Quién nos salvará del alcalde Sabat? --- Gracias por los hermosos recuerdos de esas tardes imborrables.

Posted by Jorge Mittelmann on February 09, 2011 at 05:43 PM CLST #

Así como recuerdo con nostalgia las mismas calles y la misma Ñuñoa de antaño,reconozco que todavía la disfruto (hoy,con mi hijo en el mismo parque donde jugaba yo a su edad). Recuerdo el Parque Juan XXIII (ese entrañable experimento urbano de los sesenta)en ese entonces sin rejas,la cordillera visible y nevada (incluso en verano) y un canal que bajaba (a veces con harto caudal)paralelo a Irarrazabal y que asomaba en algunos patios traseros de casas y locales (y eso que hablo de la década del 80)

Posted by Alejandro on February 09, 2011 at 06:07 PM CLST #

Soy una de aquellas personas "horribles" a las que este personaje insulta gratuitamente en su porquería de columna. Empleado de clase media, no dispongo de un dineral como para comprar una casona ñuñoína: debí conformarme con un departamentito acá porque me gusta mi barrio y me queda cerca de todo, no por arribismo.

Sin embargo, eso no es lo que me ofende: lo insufrible es el esnobismo del disléxico señor Moena, quien disfraza su intolerancia con la nostalgia más cursi. Por favor, púdrase.

Posted by Pumarino on February 09, 2011 at 06:50 PM CLST #

Ñuñoa es un lugar bien especial que en cuanto a referencias se merece harto más que columnas tan pobres como ésta. Y lo de "horrible gente"... bien odioso, torpe y poco afortunado el comentario. Y por último, no creo en la censura, pero sí en los filtros editoriales básicos que esta vez dejaron pasar hasta faltas de ortografía y errores gramaticales... mal La Tercera, mal. Páguenle a un columnista de categoría.

Posted by victor on February 09, 2011 at 07:33 PM CLST #

"curas wannabe", "gente horrible"... Su columna se encuentra plagada de prejuicios, anglisismos y lenguaje snob. Sorprende su opinión sobre los habitantes de la comuna. El calificativo "horrible" no se encuentra apoyado en ningún fundamento racional y por ende deviene en una descalificación incomprensible y en una muestra de exclusión social y comunicativa (en términos de ética del discurso). Su visión es fribola e intolerante. Espero que aprenda el valor de la diversidad. Lamentable columna.

Posted by Andrés on February 09, 2011 at 08:16 PM CLST #

Carlitos Moena, hola!!!!. Que bien que te acuerdes de Carlos Besa...que linda casita. Ñuñoa siempre Ñuñoa...no la hemos podido dejar...jajaja.
Alguna vez volví a esa casita....estaba casi igual....un chico viviendo con un amigo, comenzando todo.
Muchos cariños para tí.
Chichi

Posted by chichi on February 09, 2011 at 10:31 PM CLST #

lo bueno de todo esto es que al final el ahora siempre es mejor que el mañana , oye terminé hablandole abrazando los arboles en el parque juan XXIII ese dia despues de que nos vimos en la pza ñuñoa !!!!!

Posted by bala on February 09, 2011 at 10:59 PM CLST #

Con columnas como esta, menos mal que le quedan pocos días en la 'isla con forma de pasillo y nombre de condimento'. Sólo Ricardo Arjona podría igualar el poder descriptivo y el placer estético de la frase.

Posted by Daniel Rodriguez on February 09, 2011 at 11:17 PM CLST #

Sr. Moene, me he divertido mucho pensando en su columna: ¿qué es lo "horrible"?, ¿acaso la gente adquiere ese cáracter cuando pasa a habitar edificios horribles? o ¿los edificios son calificados así una vez que pasan a ser ocupados por "gente horrible"?, o puede que tanto edificios como personas sean "horribles" al mismo tiempo. En este caso podría no existir(en principio) contradicción lógica en su afirmación, sin embargo, debería justificar por qué son horribles tanto personas como edificios.

Posted by Andrés on February 10, 2011 at 06:59 AM CLST #

Moena, te extrañare.

Posted by Carol on February 10, 2011 at 09:24 AM CLST #

la verdad no había reparado en aquello de gente "horrible", espero que haya sido un lapsus, francamente. Porque como bien sabrás (imagino), una casa en Ñuñoa se empina por sobre los 120 palos, como promedio. Hay quienes tuvimos la suerte de criarnos ahí porque nuestros padres o abuelos arribaron a esos lares cuando aún estaba rodeada de chacras, vacas y parcelas, no por snobismo o ascenso social, era lo que estaba a la mano para la vieja clase media (con menos lucas, pero harto más ilustrada)

Posted by Alejandro on February 10, 2011 at 11:18 AM CLST #

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