La Sorpresa Estratégica del 27 F

Posted on February 27, 2011 by Cristian Leyton Salas

Una de las mayores críticas, posteriores a ese 27 F, fue la presunta incapacidad de los principales órganos de gobierno para reaccionar de manera eficiente y eficaz frente a un evento sorpresa de la magnitud del megaterremoto que nos sacudió. El país no fue “cortado en dos”, si no que se atomizó por completo. La noche cayó sobre todo el país. La incertidumbre reinaba.   

Si bien Chile es un país sísmico, por naturaleza, la planificación existente para hacer frente al peor escenario, en este caso un megaterremoto y luego un posterior maremoto,  no se materializó en acción. La sorpresa paralizó, sin lugar a dudas, a los entes decisorios. La explicación más ajustada es que la extinta ONEMI y  La Moneda parecen haber sucumbido ante el fenómeno que se denomina “fatiga estratégica”: Alertas prolongadas en el tiempo y el espacio generan un cansancio en cuanto a la capacidad de reacción. 

Asumiendo lo precedente, la totalidad de órganos neurálgicos de gobierno deben prepararse para la Sorpresa Estratégica, es decir “aquel evento de baja probabilidad de ocurrencia, de alto impacto y que sucede de manera imprevista”

No se puede detener un terremoto ni un tsunami, pero sí disminuir sus efectos y, sobre todo, planificar para reaccionar de la manera más efectiva y eficiente posible. En este sentido, el Estado debe dotarse de una capacidad material, humana y tecnológica que le permita absorber el primer golpe del evento sorpresa para luego reaccionar. El Estado, sobretodo, debe ser capaz de impedir que un actor o evento paralice centros neurálgicos. En este sentido, si bien el país puede estar sujeto a un evento sorpresa que le atomice o fragmente físicamente, no puede ni debe serlo desde el punto de vista de las comunicaciones entre los centros decisores y los ejecutores, como parece haber sucedido.

Los eventos de Sorpresa Estratégica no solo afectan a entidades políticas, como fue el caso del Gobierno chileno ante el 27 F, sino que también y, de manera particular, a las entidades que administran la seguridad político-militar y político-estratégica del país. De hecho, uno de los cuestionamientos más complejos estuvo dirigido a las presuntas falencias en cuanto a la comunicación estratégica entre el aparato político y el militar durante las horas posteriores al terremoto. 

Hay lecciones que aprender. Una de ellas es que el Estado y sus FF.AA. deben prever los efectos de la llamada “fatiga estratégica”. Los grados de preparación y la planificación deben alistar a sus respectivas instancias a eventos  de muy baja probabilidad de ocurrencia, pero que tendrán lugar, de un alto impacto político, social, económico y militar, y que sucederán de manera imprevista: El Estado y sus órganos no son capaces de anticipar en forma certera el instante de su acontecimiento, pero  sí establecer de manera probable su evolución en el tiempo. Se debe planificar para amortiguar la “sorpresa”, ésta difícilmente puede evitarse.

La Sorpresa Estratégica del 27 F difiere de aquella con la que deben lidiar los aparatos de la Defensa. Mientras el 27 F , por su naturaleza, impedía aislar, caracterizar y catalogar “señales” de ocurrencia, aquellas amenazas y riesgos en el ámbito de la Defensa y Seguridad sí pueden serlo.  La Sorpresa Estratégica de un terremoto solo permite una reacción posterior al evento, aquel fenómeno sorpresivo de naturaleza militar o político-estratégico sí puede ser limitado o incluso evitado mediante estrategias y doctrinas “preventivas o preemptivas”. Otro punto relevante es la capacidad de reacción autónoma de los organismos y de la misma planificación militar así como su organización en base a “zonas de acción y reacción”, también autónomas.   Por lo anterior, si bien es cierto la sorpresa estratégica tendió a paralizar el proceso decisorio político, el militar quedó intacto. No fueron las FF.AA las que tardaron en desplegarse en Concepción, sino que fue el proceso de toma de decisión el que lo impidió en un primer momento.

Los trágicos eventos que debutaron a las 03:34 de ese 27 de febrero si bien generaron dolorosas experiencias para el país, también permitieron demostrar la capacidad regenerativa de la composición social, política y económica de Chile. Mejor aún. Pusieron a prueba al Estado y sus componentes, señalándoles las falencias, deficiencias, pero también sus fortalezas. Hoy Chile y sus FF.AA. están mejor preparadas para hacer frente a sorpresas estratégicas. De ello no cabe duda alguna.

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Comments:

Cristian: Tu blog como siempre es una catedra,un solido y macizo resumen.100% de acuerdo contigo sobre la Fatiga Estrategica, ya sea esta en el campo de la Protección y Defensa Civil como en el ambito politico-militar, yo agregaria otro eje para la Fatiga Estrategica, ese eje el económico, perdimos liderazgo económico,la deuda externa es muy alta,la cesantia se disparo como bencina en combustión.
Gracias nuevamente por darnos una catedra a nosotros los novatos.

Posted by Ivan Van Hörsterberg on February 27, 2011 at 06:36 AM CLST #

Estimado Ivan,

agradezco tus palabras.

Muy atte.

Posted by Cristian Leyton on February 27, 2011 at 11:47 AM CLST #

Puedo dar fe entre la colaboracion en materia de comunicaciones para el terremoto del 82, fue una union entre estaciones de las FFAA, radioaficionados y banda local (sea 11 mts. o 900 mhz) con el resultado que a la hora de sucedido dicho terremoto las autoridades politicas ya tenian todo el panorama clarito, para llegar a eso se mantenía un ejercicio diario a las 13:00 y a las 14:00 hrs (lluviera o tronara)y la mayoria de los equipamentos erá de propiedad privada (eso la onemi lo acabo).
<8(

Posted by Fantomas on February 28, 2011 at 01:27 PM CLST #

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