Demanda Boliviana: ¿Enclave por gas?
Posted on January 07, 2009 by Cristian Leyton Salas
Habíamos señalado, en el artículo anterior, la idea del enclave como la solución que algunos organismos del Estado chileno y boliviano podrían estar barajando como una respuesta pragmática y realista a la casi centenaria demanda marítima de La Paz.
Habíamos avanzado la idea que era lógico pensar en esta “solución”: Evo necesita relegitimar, ante los sectores más duros de su movimiento, la apertura diplomática y política casi sin precedentes hacia Chile. Diplomacia Militar acelerada, suspensión de ventilación internacional de la demanda, aceptación de negociar sin condiciones, asociación y apoyo a iniciativas diplomáticas chilenas en el marco del UNASUR, entre otras medidas.
Chile, por su parte, necesita demostrar con hechos y no palabras que está dispuesto a realizar concesiones. Señalamos que el problema que enfrenta el escenario chileno es doble: el timing electoral, por un lado, mientras que por el otro, la débil aceptación de dicho proyecto de enclave en la población y en algunos órganos de seguridad y defensa.
Si retrocedemos en el tiempo constataremos que un aspecto central en las negociaciones que han tenido lugar entre Bolivia y Chile está dada por la lógica de la “transferencia de territorios”, tal y como fue el caso en las negociaciones de 1895, las que finalmente no llegaron a “buen puerto”. La idea de transferir territorios no fue bien vista por los bolivianos no obstante que era una practica habitual en las relaciones internacionales en ese período histórico, particularmente en Europa, de paso señalemos que tampoco lo eran las invasiones, las anexiones, las guerras como medios legítimos de resolución de conflictos y por supuesto las ocupaciones militares y políticas. Volviendo a lo nuestro, recordemos que el principio de las "transferencias territoriales" renació de sus cenizas en 1975, pero fue considerado nuevamente por los pares bolivianos como inaceptable. Hoy esta idea podría aparecer como una alternativa trabajable y diplomáticamente aceptable.
El enclave implicaría una transferencia de territorios. Chile cedería un espacio territorial, limitado en cuanto a extensión geográfica, pero cualitativamente de alto valor económico y político para Bolivia. Este conjunto de cualidades estaría ilustrado, de manera general, por su carácter de soberano y útil (que es la exigencia boliviana). En términos más precisos, debería constituir una extensión territorial capaz de sustentar un puerto, permitir una conexión comercial con el territorio boliviano “mediterráneo”, así como facilitar una explotación comercial de las riquezas acuíferas que encerraría. A fin de cuentas, este enclave no es solo una puerta de acceso al Océano Pacífico, sino que un respiradero económico y político al mundo. Ofrecer otra cosa a la Bolivia paceña sería volver al período ante Evo.
A cambio, Chile debería reclamar, para sí, también un espacio territorial bajo la forma de un enclave, pero obviamente en territorio boliviano. Este espacio territorial, análogo en cuanto a extensión geográfica, también debería responder a las características de “útil” avanzado y exigido por Bolivia. Esta utilidad no sería correspondida por una extensión desértica sin valor agregado, sino que implicaría un enclave que encierre, esta vez, yacimientos gasíferos. Un enclave soberano y útil a cambio de otro enclave soberano y útil. La ecuación sería perfecta.
Esta transferencia de enclaves permitiría disminuir las reticencias sociales en Chile frente a la entrega de territorios soberanos: No sería percibido como una pérdida sino que como una ganancia.
Un enclave energético para Chile en el espacio territorial boliviano abriría las puertas a oportunidades económicas, comerciales, pero sobre todo políticas: la necesidad de crear una nueva realidad geopolítica, transformando el paisaje de la distribución del poder en América del Sur, pero de paso transformando la estructura geopolítica del norte chileno, tanto desde la perspectiva poblacional, étnica, social, cultural y económica. Bolivia pasaría, de facto, a ser un socio estratégico chileno, un aliado natural.
Lo anterior no es más que una de las alternativas que existen y que seguramente se están barajando. No constituye ciertamente una postura personal frente al tema, pero sí un escenario que debe ser explorado y analizado. La pregunta es sí al buscar entregar una solución bajo la forma de un enclave, no se estan generando nuevas fuentes de conflicto entre ambos países, diferentes a las que hemos conocido y que ha sido tan perfectamente gestionada gracias, entre otros factores a la postura disuasiva chilena.






Me parece muy bien tu propuesta, también podría ser un territorio amazónico, no? con un potencial turístico enorme bajo el sello de Chile.
Saludos
Posted by Sebastián on January 07, 2009 at 09:52 AM CLST #
Posted by ivan on January 07, 2009 at 10:17 AM CLST #
Posted by ivan on January 07, 2009 at 10:18 AM CLST #
Posted by ivan on January 07, 2009 at 10:18 AM CLST #
Posted by ivan on January 07, 2009 at 10:18 AM CLST #
saludos.
Posted by Tobar on January 07, 2009 at 10:19 AM CLST #
Posted by ivan on January 07, 2009 at 10:19 AM CLST #
Posted by Ivan P. on January 07, 2009 at 10:19 AM CLST #
Posted by Ivan P. on January 07, 2009 at 10:25 AM CLST #
Posted by Ivan P. on January 07, 2009 at 10:31 AM CLST #
Un enclave para obtener agua soberana, seria como cambiar agua salada por agua dulce.
Posted by Cristian Morales on January 07, 2009 at 10:50 AM CLST #
Posted by Alejandro on January 07, 2009 at 10:57 AM CLST #
Posted by Ivan P. on January 07, 2009 at 11:13 AM CLST #
Sigan asi.
saludos
Posted by Carlos I on January 07, 2009 at 11:57 PM CLST #
Sigan asi.
saludos
Posted by Carlos I on January 07, 2009 at 11:58 PM CLST #
Posted by alberto san martin on January 11, 2009 at 08:03 AM CLST #