¿Bloqueo aéreo de Las Falklands/Malvinas?

Posted on January 24, 2012 by Cristian Leyton Salas

Cada vez son más las voces que alertan de un posible bloqueo aéreo de la islas Falklands/Malvinas.  Un  bloqueo dirigido a privar a las islas de recursos vitales para los kelpers, los turistas y sobre todo, la población chilena que vive en dicho territorio británico, pero disputado por el Estado trasandino. Un bloqueo que podría ser percibido, en el Reino Unido, como un acto hostil, casi un casus belli, en el marco de la exacerbación de los animos políticos y diplomáticos entre Buenos Aires y Londres. 

Chile tiene intereses estratégicos en dicho espacio marítimo, no solo por la presencia de nacionales, sino que también porque un actor central en el proceso de aprovisionamiento permanente de las Falklands es materializada por los aviones LAN, firma chilena, que perteneció al Mandatario Sebastián Piñera y que hoy está administrada por quien fuera uno de sus más cercanos colaboradores, Enrique Cueto.  

Las Islas son  “estratégicas” por cuanto constituyen una moneda de cambio y una presión indirecta desde La Moneda hacia la Casa Rosada en el marco del reforzamiento, sin precedentes,  de las medidas de confianza mutua chileno-argentinas, vitales para Chile frente a un escenario vecinal nortino complejo, en especial durante los años a venir. Chile necesita, imperativamente, cristalizar relaciones estructurales y orgánicas de confianza político-militar con el vecino oriental, para ello, es esencial profundizar las confianzas políticas.  

La administración Kirchner ha logrado grandes réditos diplomáticos gracias a una postura mesurada, militante, pero mesurada. La última ganancia política proviene de la postural de la Casa Blanca, hecha pública estas últimas horas, en cuanto a que reconoce el dominio de facto británico de las islas, pero deja entrever un vacío y ciertas dudas en cuanto a la soberanía final de las mismas. Los Estados Unidos reconocen que existe un diferendo de fondo entre ambos países en torno a Las Malvinas, el problema, también de fondo, es que mientras los ingleses adscriben a una solución negociada en base a un referéndum autodeterminante, los argentinos descartan toda injerencia de la población civil de la isla en la solución del problema de soberanía. Para Argentina se trata solo de una transferencia de soberanía y territorios, para los ingleses mantener su presencia en función de legitimar soberanamente el statu quo

Un bloqueo aéreo de las Falklands estaría dirigido, directamente, a estos territorios insulares, pero indirectamente a Chile. La interrupción del tráfico aéreo, humano y de pertrechos para la población civil, pondría a Chile, según la visión trasandina,  ante la disyuntiva de tener que elegir entre su aliado histórico británico y su aliado estratégico regional trasandino. Un aspecto central ante dicha postura es que el actor LAN es una entidad privada, sobre la cual, el Estado chileno no tiene ninguna capacidad de acción coercitiva, siempre y cuando mantenga sus actividades dentro de la ley nacional.  

 Un acto de esta naturaleza podría desvirtuar el mesurado esfuerzo diplomático trasandino, ensuciando la imagen internacional argentina, reditando la idea de un régimen trasandino que se apresta a caer, nuevamente, encima de las islas, por la fuerza y la sorpresa. Se podría percibir, incluso, como una reedición de la actitud del extinto régimen militar argentino. 

Ante las actuales condiciones, es impensable e  improbable que la Casa Rosada se embarque en una aventura que desborde lo meramente político, diplomático y comercial. No obstante ello, es de esperar que la tensión siga en aumento, con fases de apaciguamiento y otras de mayor frenesí político. Las condiciones internacionales, como la pre crisis del Canal de Suez con Irán, hacen que el gobierno británico oriente toda su atención hacia  un espacio que posee, lejos, una mayor relevancia geoestratégica que un grupo de islas diseminadas en el sur del Atlántico, controlando un espacio marítimo que dejó, con la extinción de la URSS, de ser considerado como relevante para la seguridad británica y de sus aliados.

Entre Las Malvinasy las Falklands

Posted on January 19, 2012 by Cristian Leyton Salas

Se ha especulado que la estrategia argentina, en torno a las Islas Falklands o Malvinas, reposa en base y función de tres objetivos: El primero de ellos sería aislar políticamente las islas del continente generando  una “solidaridad hemisférica anticolonislista”; el segundo objetivo sería asfixiar económicamente las islas en cuestión; el tercer y último objetivo estratégico: aislar al Reino Unido de la Unión Europea, en torno al tema específico de las "islas".

El fin último de dichas estrategias es obligar al Reino Unido a “negociar directamente” con la Casa Rosada la soberanía de dichos territorios insulares, la negociación implicaría solo una cosa: establecer los mecanismos para una transferencia directa de la soberanía inglesa a la argentina. El Estado trasandino no privilegia el principio avanzado por Londres en cuanto a que son los habitantes de las Falklands (aproximadamente 3 mil kelpers) los que deben hacer valer el principio de autodeterminación. Claramente, en Buenos Aires están conscientes que ante un referéndum vinculante sobre el estatus final de Las Malvinas que implique elegir entre la soberanía argentina y la inglesa, los habitantes de la isla ratificaran su carácter de sujetos británicos. 

La postura trasandina en torno a las islas, y en especifico aquella del gobierno de Cristina Fernández, se inscribe no solo en el marco de la conmemoración de los 30 años del conflicto que opuso militarmente Londres con Buenos Aires, sino que también en una nueva tendencia que se dibuja en los círculos de gobierno trasandino, en especifico aquella enfocada a repotenciarse políticamente en el entorno regional, pero además, a repotenciar sus capacidades de defensa.

La mandataria está enviando, desde hace ya algunos meses, fuertes señales de conciliación hacia sus FF.AA, por años sometidas a “pagar el precio” de su alejamiento del causal democrático. Hoy, Cristina Fernandez está reinvirtiendo en el desarrollo de tecnologías militares-duales como son el desarrollo de tecnologías balísticas (programa de vectores espaciales), de tecnología nuclear militar (submarino nuclear) así como en el impulso de la industria militar aeronáutica. Todos ellos, programas “estrellas” en su momento, que una vez fueron desmantelados o congelados, pero que la mandataria a decidido reflotar. 

Si bien es cierto la diplomacia trasandina ha logrado aciertos, como es aislar las islas –y el Reino Unido-, de la parte hispanoparlante del hemisferio En este mismo sentido, prosigue trabajando en lograr el estrangulamiento económico de dichos territorios, siendo Chile, Brasil y Uruguay piezas claves en dicho proceso. Hoy, sin embargo, la mandataria ha recibido una mala noticia desde Europa: Catherine Ashton, la jefa de la Diplomacia de la U.E ha sido clara en señalar que el tema de las “islas” es uno de naturaleza bilateral y que las “islas”, siendo reconocidas como británicas,  siguen estando bajo la protección del manto de la Unión Europea.  

Mientras tanto, diversas voces alarmistas se han hecho sentir en Londres, muchas de ellas llamando a reforzar la disuasión ante una Cristina Fernández considerada como “impredecible”. 

Claramente el fantasma de la invasión sorpresa argentina de las islas y la amenaza de una repetición de un conflicto sorpresa están presentes en la mente de Londres. Existe la imagen de una clase política y de un liderazgo argentino poco creíble en su retórica pacifista, muy propensa a utilizar conflictos externos como válvula de ajustes de problemáticas internas.

Las Malvinas: por una Política de Ambigüedad.

Posted on January 08, 2012 by Cristian Leyton Salas

Intenso el debate sobre Chile, Argentina y Las Malvinas. Por un lado, el ex canciller Juan Gabriel Valdés plantea la necesidad que se difunda entre los chilenos "como una causa propia" el reclamo argentino de soberanía sobre las Islas Malvinas, que disputa a Gran Bretaña. Dicha postura nos insta a que Chile apoye en términos militantes, decididos y públicos la llamada “causa argentina”, dándole la espalda a Inglaterra, un aliado extraregional histórico chileno. Por otro lado, observamos al embajador del Reino Unido, Jon Benjamin, no solo hacer una defensa cerrada del posicionamiento inglés sobre el sujeto, sino que además avanza de manera indirecta la solución final al problema: una consulta ciudadana vinculante a los habitantes de la isla (kelpers). Son ellos los que debería indicar si desean seguir estando bajo soberanía inglesa, una desvinculación total hacia la madre patria o asociarse a Argentina. 

A diferencia de ambas posturas, considero que Chile debe optar por una intermedia. Ni apoyar la causa trasandina, pero tampoco rechazarla. Chile no debe estar no con ni contra Argentina. Los intereses permanentes de Chile le dictan usufructuar diplomáticamente de ambas posturas antagónicas.  

Chile necesita cristalizar la emergente “amistad” trasandina en los ámbitos políticos, político-estratégicos y militares. Sabemos, y ellos también, que el posicionamiento geoestratégico chileno es delicado, más aún hoy cuando observamos que las fuentes de riesgo y amenazas están detenidas en el norte y que los años a venir podrían traernos escenarios de la mayor complejidad desde dicha zona. Chile necesita “pacificar” su frente oriental, pero hacerlo de manera permanente. La diplomacia chilena debe hacer entender a la Casa Rosada que es de su interés permanente y estructural cristalizar relaciones de paz, armonía y de intercambio de “favores” mutuos. Incluso deberíamos preguntarnos si, a final de cuentas, la solución final del “problema anglo-argentino” es o no del interés de Chile.  

El Reino Unido ha constituido, a lo largo del tiempo, un aliado extraregional de gran relevancia para Chile. Lo fue, no lo olvidemos, cuando la Dictadura trasandina vio en Chile una válvula de ajuste para su ilegitimidad interna. Si no hubieren sido los británicos, hoy el escenario chileno-argentino sería similar al que tenemos con Perú en el norte. Chile, necesita de “aliados extraregionales”, no en cuanto al mantenimiento de relaciones “carnales”, como aquellas que busco la Administración de Raúl Menem, con los estados Unidos de Clinton, sino que relaciones basadas en un respeto mutuo, en un intercambio privilegiado de naturaleza económica, pero sobre todo en un apoyo político y diplomático ante un escenario regional y vecinal de suyo complejo. 

Chile debe adoptar una “política de ambigüedad” en torno al tema de las Falklands o Malvinas. Un apoyo irrestricto, cierto, a las demandas trasandinas, en específico desde un punto de vista de la retórica, pero dejando en plena libertad de acción a las entidades privadas que permiten a dicha entidad isleña mantenerse respirando. Dicho apoyo es vital a fin de no aislar al país del entorno regional, pero no debemos caer en la retorica populista de corte internacionalista en cuanto a hacer nuestra una causa que nos es lejana, pero que sobre todo, pone en juego la seguridad diplomática del país. 

La “política de ambigüedad” debe ser capaz de indicar, a los argentinos, que si bien Chile solidariza con sus demandas, dicha postura no implica que desarrollaremos una hostilidad política con el Reino Unido. La ambigüedad implica que Chile entiende el posicionamiento trasandino, pero que no lo hace suyo. Chile no está por “multilateralizar” la pretensión argentina, sino que mantenerla dentro de los canales bilaterales anglo-argentinos. Chile debe adoptar la misma postura que exige de sus pares en el marco de las pretensiones bolivianas y peruanas. Ni más ni menos. 

No es ni debe ser del interés de Chile que su alineamiento con la “causa” argentina  la aleje de aquella de un aliado mayor extraregional como el Reino Unido. La volatilidad del escenario sudamericano nos enseña que jamás debemos poner todos los huevos “diplomáticos, políticos o militares” en una sola y única canasta.

La Haya: Intervenciones indebidas de la CIDH

Posted on January 04, 2012 by Cristian Leyton Salas

Hace tan solo unos días, el Presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el jurista peruano, Diego García Sayán, emitió una serie de declaraciones no solo poco afortunadas, sino que involucran a este organismo, dependiente de la OEA, en un tema que escapa claramente a su esfera de competencia. Dichas declaraciones si bien no generaron una reacción en la clase politica chilena, no dejan de constituir una flagrante intervención de un organismo que pertenece a todos los latinoamericanos y que por lo tanto, no debería inmiscuirse en temáticas de politica internacional ni de seguridad interestatal.


Sayán, no solo señaló que La Haya buscará “regularizar una indefinición que existe sobre la frontera marítima entre los dos países y establecer una proyección equitativa del dominio marítimo peruano”, sino que además señaló, entre otras ideas, que en el caso que Chile no aceptase una resolución negativa el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) podría “bloquear económicamente a Chile y aprobar el uso de la fuerza militar para lograr que cumpla el fallo”.Sorprendentes.


Las declaraciones de este personero, dependiente de un organismo panamericano de justicia, se inserta en la recientemente inaugurada retórica política y comunicacional del mandatario peruano, Ollanta Humala, al poner en la palestra pública  el tema de La Haya, justo en momentos en que su popularidad conoce una abrupta baja en los sondeos de opinión.Una actitud ya conocida y altamente rentable a fines de politica interna.


No hemos sido testigos de declaraciones del mismo tono y alcance, desde la OEA, ni de su Secretario General, el chileno José Miguel Insulza. Tampoco de otros personeros de nacionalidad chilena en cargos internacionales.
Situaciones como la anterior debe llamarnos a meditar sobre otros hechos que acontecen en nuestro espacio regional, pero sobre todo a pensar en los medios para reforzar la capacidad de persuasión política de nuestra diplomacia en el ámbito internacional, en especial y particular, en momentos en que dos de nuestros vecinos nortinos materializan la revisión de fronteras de manera unilateral.


Otra temática de relevancia dice relación con la tendencia regional en cuanto a crear nuevos organismos de representación sudamericana, así como de manera simultánea, debilitar otros. Un nuevo “panamericanismo” quiere asentarse en nuestra región.

Debemos meditar en torno a si es beneficioso para Chile apostar todo el potencial político en estas nuevas estructuras de coordinación y concertación politica, aislando a actores extraregionales que hoy son vitales a fin de mantener  márgenes de maniobra para Chile, en un escenario que solo tiende a ser más complejo, menos seguro y más volátil.