FF.AA en las calles
Posted on March 06, 2010 by Cristian Leyton Salas
"Una imagen, vale mil palabras". En todo caso eso se pensaba: Tropas, en teñida de combate, con sus armas desenfundadas, apuntando a civiles y desplegadas masivamente en las calles de nuestras ciudades. No, no es Haití, no es África ni Bosnia, es Chile, es en Concepción y Talcahuano... Una imagen que nadie pensaba volveríamos a ver, ni menos experimentar en carne propia. Formaba parte de nuestros recuerdos y de la memoria histórica. Hoy, sin embargo, es una realidad. Realidad que no deja de sorprender, genera, ciertamente, todo tipo de percepciones y guste o no, revaloriza a las FF.AA. chilenas ante toda la sociedad. Una barrera psicológica ha sido rota entre las FF.AA. y la población en general.

Aún no podemos valorar en toda su magnitud, ni somos capaces de absorber ni social ni políticamente, la seguidilla de eventos que nos afligen, menos pensar o repensar el papel que las FF.AA. tienen en la sociedad que día a día construimos. Pero ya es tiempo de comenzar a hacerlo, al menos de ordenar las ideas en función de los hechos. El retorno a la “normalidad” lo impone. Las FF.AA. chilenas validaron la idea que no solo están para disuadir, no solo ser el escudo y la lanza de la defensa nacional, también están para garantizar la seguridad interna, para cooperar con la reconstrucción de harmonias sociales. Lo demostraron con creces y lo siguen haciendo.
Entre todas las preguntas y respuestas que permitirían entender las razones que paralizaron al Gobierno en las primeras horas de la catastrofe y por ende retrasaron el despliegue necesario de fuerzas militares, la que más llama la atención es el temor que habría existido en círculos de la Concertación y del Gobierno en orden a terminar su mandato con “los milicos en la calle”. Cálculos políticos fríos, sin lugar a dudas, pero que ciertamente forman parte de los diversos acontecimientos que surgieron de la nada y que hoy se imponen como una realidad con la que debemos lidiar.
Las FF.AA chilenas no fueron tomadas por sorpresa, ciertamente que no. Desde el momento en que se les señaló que debían prepararse para jugar un rol internacional en misiones de paz y de ayuda al restablecimiento de ésta, fuera de las fronteras de Chile, que la Armada, la Fach y el Ejercito se han estado preparando. El objetivo: hacer frente a fenómenos de interacción con poblaciones sometidas a graves situaciones de estrés en zonas de conflictos, pero también de desastres naturales.
Ciertamente nunca pensaron que llegaría el día en que tendrían que aplicar todo ese conocimiento en su propio país. Lo han hecho de la mejor manera, cumpliendo con creces las expectativas. Sin ellas, el flujo de ayuda humanitaria hubiere sido entorpecido, retardando la dificil vuelta a la normalidad que estamos experimentando hoy mismo.
Las FF.AA., de toda evidencia, también vieron rota una barrera psicológica, la de desplegarse en las calles de su país, en tiempos de paz. Seguramente no fue nada fácil atravesar esa barrera, apostar a que su sola presencia disuadiera a las turbas en el sur y que esta presencia física fuese suficiente para no hacer uso de sus armas en contra de la población. Se ganó esta apuesta. La credibilidad de las FF.AA. está intacta, más aun se incrementó.
Barreras psicológicas de uno y otro lado han sido franqueadas. Nuevos capítulos de esta “transición inacabada” se siguen cerrando. Tuvimos que esperar que esta tragedia nos afectara para darnos cuenta que el país está más unido que nunca bajo una sola bandera y una sola estrella, la tricolor.
Las FF.AA. cerraron definitivamente un triste y complejo capítulo de la transición política, aquella que las prefería ver "encerradas" en sus cuarteles. Hoy, la "familia militar" deja de estar confinada a estos mismos cuarteles para coincidir con las fronteras políticas de todo Chile.
Muchas veces las crisis generan oportunidades, esta es una de ellas.


