Lo peor y lo mejor de Chile
Posted on March 01, 2010 by Cristian Leyton Salas
Nadie sabía con exactitud su llegada, pero lo esperábamos. Sabíamos que ya habían pasado casi exactamente 25 años del último terremoto, y la jerga popular junto a la científica nos advirtió de su inminencia. Y llegó.
Llegó con toda su fuerza, oculto en la noche, nos sorprendió.
Hoy somos testigos, desde Santiago, del drama que viven en el sur de nuestro país. Miramos hacia el sur y parece que estuviéramos observando otro país, ¿Haití tal vez? Pillaje, incendios, relatos de turbas, presencia militar, ausencia de gobierno, desorden. Un claro sentimiento de negación nos embarga: ¡No! Esto no puede estar ocurriendo a tan solo cientos de kilómetros. Esto no es Chile. Pero si lo es, no solo del chileno, sino que del ser humano. Su naturaleza más básica emerge y se impone ante necesidades vitales que se considera no serán cumplidas, ante la naturaleza de auto conservación de algunos, pero también ante el egoísmo criminal de los mismos que ya conocemos.
La solidaridad, aquel rasgo propio del chileno, es desplazada y reemplazada por un sentimiento de inseguridad casi tribal. El Estado, su presencia física es exigida. El vacío de poder ante este tipo de situaciones extremas queda al desnudo, se hace sentir y al no tener respuestas el instinto de conservación aparece. El Estado debe estar presente para legitimar su más básica existencia. Pocas veces el Estado es tan valorizado como en estos casos en donde se hace imperativo que el bien público se imponga sobre el privado, el personal.
El momento de enjuiciar el actuar del actual Gobierno ante este desastre natural, y que ahora es social, aún no ha llegado. No es el momento. No obstante ello, es necesario que quede claro que graves falencias han existido en cuanto al manejo de los recursos. Digámoslo claramente, estos recursos existen, están allí y siempre lo estuvieron, pero necesitaban la decisión política para movilizarlos. Esta decisión ha sido poco eficaz y débilmente eficiente. Está llegando tarde y mal.
La movilización de las FF.AA. debería haber sido tan rápida, eficaz y eficiente como lo fue cuando en 48 hrs tropas chilenas llegaron a la capital haitiana durante la crisis interna del 2004 que los sacudió. Ya vendrá el tiempo de comprender las falencias que han afectado e incidido en la deficiente reacción del Gobierno. debemos, sin embargo, conocerlas para que nunca más veamos una ciudad chilena convertida en una tierra de nadie.
No es hora de analizar las perdidas o supuestas ganancias políticas de esta grave desgracia que enluta nuestro país, todo lo contrario, unirnos en pos de imponernos y recuperar la normalidad que nos hemos ganado con sudor y perseverancia a lo largo de toda nuestra historia.
Por ahora, dejemos que lo mejor de Chile gobierne nuestros actos. Que la solidaridad desborde las fronteras de Santiago, de Arica, Iquique, Punta Arenas, etc…Demostremos con hechos, con solidaridad que lo mejor de Chile domina lo peor de nosotros mismos. Hoy somos solo uno, detrás de una bandera, y del sufrimiento de miles que nos necesitan.


