Nuevas Hipótesis de Conflicto en Sudamérica
Posted on October 28, 2009 by Cristian Leyton Salas
Colombia y los Estados Unidos firmarán estos días el mentado acuerdo militar que sellará un nuevo capítulo en la presencia del gigante del norte en los “asuntos internos sudamericanos”. Ni el UNASUR ni el Consejo de Defensa Sudamericano lograron doblar la mano a esta nueva presencia militar norteamericana.
Dicho acuerdo cristaliza, sin lugar a dudas, el surgimiento de un nuevo orden geopolítico regional en el espacio norte de Sudamérica. Los Estados Unidos nos recuerdan que siguen siendo el poder hegemónico en el hemisferio.
La presencia permanente y la concentración de fuerzas estadounidenses en Colombia significa una importante derrota política para Brasil, inflamará las ya difíciles relaciones entre Venezuela chavista y la Colombia de Uribe; generará, además, un nuevo esquema de distribución del poder político y militar en la zona: Colombia surge como la plataforma de proyección de poder estadounidense hacia toda Sudamérica, tanto desde el punto de vista disuasivo, como persuasivo y coercitivo. Brasil, observa impotente cómo sus planes de erigirse en la única superpotencia sudamericana no es bienvenida por el nuevo liderazgo norteamericano.
Colombia es político-estratégicamente hablando, vital, para los intereses de la Casa Blanca: su posicionamiento geopolítico le permite “observar” tanto a Sudamérica como Centro América y el Caribe. Colombia sustituye el papel que desempeño en su momento Venezuela, Ecuador y Bolivia. No olvidemos que hace no más de diez años atrás, los EE.UU. estaban sólidamente implantados en dichos países, hoy han sido completamente desplazados. Solo quedan vestigios de su presencia.
Resulta anecdótico constatar de qué manera los EE.UU., han logrado legitimar su presencia en dicho espacio geopolítico en gran parte gracias a los mismos Estados que critican dicho acuerdo, Bolivia, Ecuador y Venezuela. Las FARC fueron y constituyen hoy en día un instrumento de proyección de poder chavista venezolano en Colombia. Ecuador, en su momento, observaba el transito transfronterizo de dicho movimiento sin reaccionar. Colombia sí lo hizo en forma preventiva y exportando su poder de fuego e inteligencia militar a territorio ecuatoriano. Bolivia, al expulsar a las fuerzas antinarcóticos de la DEA, generó un vacío represivo y de inteligencia en contra de dichas fuerzas. En función de lo anterior, los EE.UU. justifican su presencia en Colombia. Solo ellos poseerían las capacidades para enfrentar a dichas fuerzas desestabilizadoras, el narcotráfico y las narcoguerrillas.
Brasil asi lo entendió y en su momento señaló la necesidad de implementar un Consejo Sudamericano de Lucha Contra el Narcotráfico. Hoy ya es demasiado tarde. Sobre todo si se confirma el mecanismo para la segunda reelección de Alvaro Uribe.
La presencia de los EE.UU. en la región generará nuevas hipótesis de conflicto. La colombiana/venezolana se cristalizará y reforzará. Lo que antes eran percepciones de amenaza, hoy y mañana serán hipótesis de conflictos. Brasil ve plenamente justificado su nuevo Plan Estratégico de Defensa, el que afecta los intereses argentinos en el Atlántico Sur, lo que la llevará de toda evidencia a revisar sus propios planes de seguridad.
La tentativa brasileña por dentificar nuevas fuentes de amenaza regionales, unificarlas en torno a riesgos comunes de naturaleza no-tradicionales, como son los recursos naturales y energéticos no parece fructificar. Estas últimas cohabitan con amenazas tradicionales que hoy parecen estar imponiéndose y comenzando a dominar la planificación de hipótesis de conflictos en la región.


