Perú y Ejercicio Combinado Salitre 2009

Posted on September 30, 2009 by Cristian Leyton Salas

Interoperabilidad, esta es la palabra clave para comprender la naturaleza y el alcance práctico del Ejercicio Salitre II que llevará a cabo la Fuerza Aérea de Chile en conjunto con otras fuerzas de los Estados Unidos, Francia, Brasil y Argentina en Antofagasta entre el 23 y el 28 de octubre próximo.


No existe un trasfondo disuasivo de carácter regional detrás de este evento. No debería haber segundas lecturas en torno a la utilización del espacio norte de nuestro país en dichos ejercicios. Razones prácticas hacen que el cielo norteño esté capacitado para desarrollar este tipo de programas que si bien son de naturaleza militar, tiene como finalidad última preparar a la FACH para operar en un escenario combinado de imposición de la paz en cualquier parte del mundo.


Si se tratase de potenciar la disuasión sobre el vecino país del norte, para eso están los diferentes ejercicios de carácter internos, asociados a interoperabilidad entre las diferentes capacidades terrestres, marítimas y aéreas de las Fuerzas Armadas chilenas. La defensa y disuasión nacional es un asunto interno y no necesita del concurso de fuerzas foráneas.


Señalemos que el Ejercicio Salitre 2009 no será operacionalizado en la frontera con Perú, sino que entre Iquique y el norte de Tocopilla. Al interior de territorio chileno.  Diferentes razones prácticas han coincidido a fin de elegir este espacio aéreo y territorial como la base de operaciones: un bajo tráfico aéreo en el norte, una capacidad logística óptima de las bases aéreas del norte y condiciones meteorológicas excelentes.    


No obstante lo anterior, desde Perú, siguiendo con la lógica de “construir” una nueva parte del caso presentado ante La Haya, parecen buscar instaurar la idea y la imagen regional de un Chile agresivo, que “se arma” con fines ofensivos, que alimenta percepciones de amenaza militares y que se prepara para la guerra. Un Chile que genera inestabilidad regional.


En función de ello, se ha construido aceleradamente una nueva arista del “caso La Haya”. Una lógica y retorica de denuncia del ejercicio combinado Salitre II ha sido profusamente ventilado en los medios locales peruanos, junto con una ventilación en la ONU de la idea del “pacto de no agresión” y de la idea de una “carrera armamentista”. Lo anterior, no obstante que Brasil ya señaló que tal idea de carrera armamentista no existe y que, alineándose con la postura chilena, procesos de modernización de sistemas obsoletos han sido llevados a cabo.


Desde esta perspectiva, el ejercicio a realizarse en Antofagasta, en conjunto con fuerzas aéreas de otros cuatros países, aparece, desde la visión limeña, como una nueva señal de La Moneda en cuanto a que Chile estaría adoptando una postura contraria al sistema de convivencia pacífica y cooperativa internacional. Esta es la imagen que desde el Rimac se estaría edificando en función de Chile. De la misma forma, se ha señalado que el despliegue de estas fuerzas estaría dirigido hacia ellos, en una lógica disuasiva. Que éste evento multinacional abrigaría un carácter ofensivo y agresivo hacia el país del norte.Nada más alejado de la realidad desde la perspectiva del ejercicio practico.


Salitre II, tiene como objetivo central generar espacios de interoperabilidad entre diferentes fuerzas aéreas, adoptando métodos propios a las operaciones combinadas entre dichas fuerzas y capacidades de tierra y marítimas chilenas. Se busca planificar y ejecutar, finalmente, operaciones conforme a los procedimientos internacionales de participación en misiones de paz, en específico de imposición de ésta, según el mandato de la ONU. Mientras en Brasil se realiza cada dos años el ejercicio CRUZEX, en Chile realizamos el SALITRE.


La FACH necesita estar preparada para requerimientos presentes y futuros, tanto en su aspecto disuasivo vecinal como cooperativo en el ámbito internacional. No caben mayores interpretaciones. La problemática peruana en función de este ejercicio combinado internacional  responde a necesidades de política interna, más que ha percepciones de amenazas reales. El general en retiro de Ejército peruano, José Graham, lo corrobora. Solo un ejercicio.


Un chileno en La Paz de EVO.

Posted on September 28, 2009 by Cristian Leyton Salas

Mientras gran parte de los análisis están centrados en lo que ocurre y no ocurre en Tegucigalpa y en la embajada de Brasil en Honduras, quien escribe tuvo la ocasión de visitar recientemente la capital administrativa boliviana, La Paz. Grandes e interesantes sorpresas se llevó, en particular, ciertas imagenes prejuiciosas e ideas preconcebidas (que en toda ciencia social son los motores y estimulos más básicos del conocimiento)  se cayeron a pedazos, otras se cristalizaron y confirmaron.



¡Y claro!, en dicha ciudad se respira un ambiente de paz, tranquilidad. Una paz que, no obstante ello,  presagia una tormenta política en formación frente a las próximas elecciones generales del 6 de  diciembre.


Llamó mí atención la "imposición visual" de la figura del mandatario Evo Morales. Por doquier encontramos su rostro. Lo anterior  indica claramente  una tendencia hacia el “culto a la personalidad” del primer mandatario indigenista en Bolivia, pero no solo eso. Es un recordatorio que los indigenas gobiernan.



Calles gratamente limpias, incluso más que nuestra Alameda de las Delicias. Un comercio encendido, sobre todo el retail “ambulante”. Una presencia activa y masificada de mujeres indígenas urbanizadas. Esi sí, una asfixiante representación de las fuerzas del orden bolivianas. Ellas, muy bien ataviadas, sin embargo, tienden a confirmar las sospechas que vestir ese traje verde oliva se asocia más que todo a una lógica de promoción social y de garantía de ingresos socioeconómicos,  que de un “llamado” para y por el denominado "bien común". Finalmente, encontré una población “paceña” ordenada, altamente politizada (conversar con los taxistas es siempre una buena fuente de información de uno de los eslabones más débiles de la cadena social en el país que sea, pero también por la interacción que poseen con el medio social).


La conciencia politica boliviana, "paceña", pero también la "cruceña", es digna de imitar: un compromiso político vertical con el cambio. Para unos el cambio estructural representado por la continuidad del primer régimen indigenista en dicho país, para otros, acelerar las autonomías departamentales (Santa Cruz de la Sierra) a fin de proteger la libre concurrencia.



La Paz sorprende por su movilidad, el dinamismo de su gente, la sonrisa siempre presente. Se constata una capital boliviana feliz. Así de simple. Nada de las "temidas" concentraciones políticas masistas, ni de huelgas generales. No percibí una masificación de “rayados” políticos, ni de tomas de calles, sí una espera inquietante ante las próximas elecciones, aunque no se teme un cambio de gobierno ni menos aún de régimen. No, en absoluto. Existe un amplio consenso: Evo gana las próximas elecciones, será reelegido. El tema cotidiano es por cuanto, ¿55%, 70% u 80% de los votos?



La geografía electoral “paceña” entrega indicios interesantes sobre la naturaleza del cambio o de la continuidad que avecina. El cambio en La Paz solo puede ser atribuido a la irrupción de un candidato outsider que impida a Evo, no ganar las elecciones sino que disminuir su margen porcentual.



El Alto, este mini-Estado dentro de otro Estado concentra la mayor politización masista de La Paz. Erigido a un costado del aeropuerto internacional, engrosó aceleradamente sus barrios de indígenas-rurales  que decidieron urbanizarse a fin de usufructuar recursos del Estado y ocupar politicamente espacios concentrados y monopolizados por la "oligarquía" y la llamada Clase media "mestiza".


El Alto constituye un núcleo de electorado real que Evo debe potenciar con una cantidad interesante de programas de apoyo monetarios mensuales. Debe mantenerlos apaciguados, toda vez que existen fronteras y diferencias sociales y socioculturales entre la población indígena, la cocalera y la urbana. La "unión" del MAS depende de un liderazgo claro y fuerte, pero también de mantener la integridad una conciencia de origen etnicocultura  única.



El Estado Boliviano mantiene su carácter eminentemente burocrático: aparato dominado por una clase media “mestiza”. El Estado no genera recursos, sino que aparece, a los ojos de la población no-indigena, como un órgano que distribuye los mismos en base a un "clientelismo" institucionalizado y generalizado. El Alto es la mejor prueba de ello.



¿El Ejército boliviano? Invisible. No hay rastros de él.



Evo domina la "olla" de La Paz. Parece que llegó para quedarse.


Brasil y Zelaya: ¿Esperando el "contragolpe"?

Posted on September 23, 2009 by Cristian Leyton Salas

Resulta interesante observar lo que acontece en Honduras. El gobierno de facto de Micheletti ha demostrado ser un hueso duro de roer. Ninguna presión ha logrado debilitarlo internamente, hasta ahora. Menos aún el aislamiento regional y mundial.



Ni la presión diplomática de los EE.UU, de la OEA ni aquella de las potencias regionales lograron establecer puntos de negociación a fin de permitir a Manuel Zelaya retomar el poder político y dirigir su país a elecciones generales que permitan, finalmente, a la población decidir quién será el que gobernará.



Hoy, Zelaya se encuentra en Tegucigalpa. Solo una operación de inteligencia pudo permitir al depuesto mandatario retornar a su país, aunque se encuentre, técnicamente hablando, en territorio brasileño.



Un primer paso está dado. Brasil está asumiendo un riesgo enorme al permitir que su embajada se convierta en una plataforma política del depuesto presidente. El riesgo radica en que se apuesta a que el impasse conozca un desenlace rápido y pacífico. Retomar el dialogo, negociar y permitir que el actual gobierno en Honduras sea objeto de una amnistía general, incluyendo a todos los personeros de facto y también a Manuel Zelaya. Borrón y cuenta nueva.



La experiencia reciente demuestra que el Gobierno de Roberto Micheletti está convencido que detrás suyo está la legitimidad de un régimen "salvador" de la institucionalidad democrática hondureña. Se aprecia que todos los estamentos políticos e institucionales apoyan, hasta el momento, está visión y postura. Diferentes motivos lo explican, entre otros, el temor a perder el control del aparato público y las prerrogativas y privilegios de la clase dirigente.



Esta misma experiencia reciente nos señala que Micheletti no es fácilmente disuadido ni persuadido de tomar o no tomar ciertas decisiones que implican hacerse a un lado.



La pregunta que surge es si Brasil y la comunidad regional está esperando un resquebrajamiento de este apoyo incondicional de la institucionalidad interna que sostiene al gobierno de facto. Un resquebrajamiento que genere un “contragolpe”, esta vez “restaurador” de la legitimidad democrática.



De producirse un “contragolpe”, en donde los militares sean los encargados de restituir al depuesto mandatario, estaríamos frente a un complejo escenario. Aquellos que criticaron y condenaron el accionar militar hondureño, terminarían por aplaudirlo.



Ante una perpetuación del gobierno de facto, ante un hostigamiento directo de las fuerzas de orden hondureñas en contra de la embajada brasileña y ante un incremento de la violencia interna, el contragolpe aparecería como el mal menor.


Nada es descartable antes de ver que la jugada brasileña termine en un fracaso diplomático y político de proporciones. ¿Nada más democrático que un "contragolpe" restaurador del estatus quo ante?



Pacto de No Agresión

Posted on September 17, 2009 by Cristian Leyton Salas


El 24 de agosto de 1939, el Tercer Reich Alemán firma con la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas el ya famoso Pacto de No Agresión Molotov-Ribbentrop. El pacto comprendía la división de ciertos espacios europeos en “zonas de influencias”, neutralidad si uno de ambos era atacado, inhabilitarse en caso de alianzas dirigidas hacia cualquiera de ellos, además de protocolos secretos.


Esa Europa estaba gobernada por la fuerza, la guerra misma no había sido puesta fuera de la ley internacional, como ocurre después de 1945. Todo lo contrario, la guerra era un medio legítimo para resolver disputas. La disuasión no primaba como medio para neutralizar apetitos territoriales, solo la neutralización de la fuerza por medio del uso directo y generalizado de ésta misma lograba este objetivo. Solo la guerra, el conflicto militar permanente.


El Pacto de No Agresión sovieto-nazi, tenía una razón de ser clara: ambos países se temían, pero sobretodo, utilizaron dicho pacto desde una óptica estratégica, ganando tiempo para prepararse de mejor manera para una conflagración generalizada. La fuerza militar se adquiría no para hacer creíble su utilización y así no tener que servirse de ella, todo lo contrario, para dominar, conquistar y anexar. La paz se adquiría por medio de un armisticio permanente en espera que en los años a venir se retomara el combate. La guerra era inminente. Un medio de resolución de disputas internacionales que primaba por sobre cualquier otro.


Los pactos de no agresión anulan el valor de la disuasión y se cae en una forma particular de idealismo. Un papel firmado no estimula la paz, sino que actos y actitudes altamente responsables que pongan un fin a escaladas de cuestionamientos territoriales incesantes tal y como fue el caso de la cristalización definitiva de las fronteras de Europa Occidental entre la Alemania reunificada y Polonia.  En 1990, Alemania reconocía la línea Oder-Neisse como su frontera definitiva con Polonia. Alemania dejaba de ser un Estado revanchista y optaba por el status quo definitivo. Ningún pacto de no agresión era necesario con Polonia. Un solo gesto de conformidad territorial bastó, junto a una integración a la OTAN y sus principios.


Un Pacto de No Agresión implica la existencia de intereses de potencia. Dos potencias identificándose como adversarias políticas, económicas y/o militares deciden congelar la hostilidad que les opone para reconfigurar un espacio geopolítico y geoestratégico de acuerdo a intereses de expansión ideológicas. Luego, enfrentarse directamente y buscar la hegemonía por la fuerza.  

 
Sudamérica atraviesa por una fase de restructuración de los equilibrios estratégicos. No podemos negarlo. Nuevas potencias están surgiendo, otras reclaman ese estatus dormido, mientras otras esperan fin a de dotarse de medios que les permitan influenciar el sistema regional de poder. Lejos estamos de encontrarnos en un estado prebélico a nivel regional. Los procesos de modernizaciones militares de algunos países sudamericanos responden esencialmente a una lógica defensiva, tal es el caso de Chile y Venezuela, el caso brasileño responde, sobre todo, a una búsqueda por un liderazgo cooperativo no solo regional sino que mundial también. Ninguno de ellos, tampoco pareciera ser el caso chavista, buscan utilizar la modernización militar a fin de expansión territorial, de conquista y anexión.  


La disuasión gobierna las relaciones regionales. Una disuasión que debe reforzarse constantemente como resultado de Estados que han adoptado una política de constante cuestionamiento de los estatus quo territoriales, otros que han adoptado estrategias de “ataques preventivos”, otros que generan aprensiones en función de ideologías “expansionistas”, finalmente otros que buscan incrementar sus estatus políticos regionales y mundiales.


Para la disuasión, los pactos de no agresión debilitan la credibilidad de la amenaza, pudiendo generar el efecto contrario.


El Gobierno peruano necesita hoy impedir que la brecha en cuanto a modernización bélica no siga creciendo, no solo en función de Chile, sino que también de Brasil, quién fue hasta hace una década una de las principales fuentes de amenaza directa, pero también Venezuela, por el efecto ideológico que su margen de maniobra militar puede darle en función de su influencia sobre Bolivia.


No es necesario un pacto que inhiba una  agresión cuando un Estado, como Chile, no posee intenciones de expansión territorial, cuando no tiene planes de proyección de un poder hegemónico ni menos exportar su modelo de desarrollo.


Chávez y sus "cohéticos"

Posted on September 15, 2009 by Cristian Leyton Salas


El anuncio de la adquisición de un avanzado sistema de misiles tierra-aire ruso, el  S-300 Smersh (Torbellino) no ha generado reacciones oficiales por parte de los países de la región. Al menos éstas no son oficiales.



Este sistema antiaéreo ya es ampliamente conocido por los principales medios especializados en materias de defensa y seguridad y aparece habitualmente analizado por analistas israelíes y estadounidenses. La posibilidad que Irán adquiera el S-300 ha impulsado a Israel a indicar que su adquisición por Teherán constituye una ”línea  roja” y casi un casus belli. La razón es simple: las características técnicas y operacionales del sistema en cuestión constituyen un obstáculo casi invulnerable para las fuerzas aéreas convencionales. La política israelí frente a esta posibilidad ha sido variada: desde presiones diplomáticas veladas sobre Rusia, pasando por la adquisición de sistemas aéreos furtivos, para finalizar con la amenaza de desarrollar un sistema que lo neutralice, punto que, para los rusos, no es comercialmente aceptable.


El Smersh posee la capacidad de detectar hasta seis objetivos en forma simultánea y sobretodo, limitar al máximo las tácticas de vuelo rasante que permiten, a potencias pequeñas, neutralizar los sistemas de radares antiaéreos adversos.



Al final del camino, la incorporación de este sistema de arma a los arsenales sudamericanos constituye un hito por cuanto se  introduce una capacidad bélica, defensiva en principio, pero que utilizada al interior de una estrategia de proyección de fuerza, puede constituirse en un arma ofensiva. Lo precedente tiene el potencial de producir un verdadero movimiento telúrico en los equilibrios de fuerza en el espacio norte de Sudamérica.



Los “cohéticos”, a los cuales hace referencia Hugo Chávez, importan desde Rusia un nuevo estimulo político-militar, no para adquirir más armamento, sino que absorber sistemas de armas muchos más avanzados, en particular sistemas que incluyen capacidades misilisticas que ponen en jaque un orden basado en la disuasión "defensiva". 



Hemos esperar que de concretarse ésta operación, en donde se plantea que Moscú ya acordó un préstamo de 2 mil millones de dólares a Venezuela, el efecto dominó de adquisiciones y contra-adquisiciones no termine por desatar una verdadera  carrera armamentista regional. Colombia reaccionará, a lo que podría seguir Ecuador frente a la reacción de Uribe, y así, hasta englobar al conjunto de la región en un efecto cíclico de adquisición de sistemas de armas multiroles.



Transparentar la naturaleza de los sistemas de armas no disminuye las percepciones de amenaza y riesgos de los países de la región, sí las razones que estimulan de tales procesos de modernizaciones bélicos. El “porqué y para qué” de estos procesos de absorción de armamentos es vital si no se quiere generar un clima de inestabilidad política en la región.


El cuestionamiento de límites fronterizos o de espacios territoriales, asi como políticas  de expansión de modelos ideologicos, claramente ayudan a responder a las preguntas anteriores.



En la próxima reunión del Consejo de Defensa Sudamericano, en Quito, Ecuador, ya han urgido voces desde Lima en cuanto a que se exigirá a Chile “transparentar” sus procesos de adquisición. Chile ya lo ha hecho y de manera clara y contundente: al no poseer exigencias territoriales, está reforzando su disuasión.  Brasil también: defender sus recursos naturales y su plataforma petrolífera. Venezuela ha hecho lo suyo: defender la revolución del “imperialismo yanqui”.



Los “cohéticos” venezolanos, deben llamarnos  a reflexionar sobre las “líneas rojas” que no deben cruzarse en la introducción en nuestro espacio Sudamericano de determinados sistemas de armas, que  por sus naturalezas técnicas y operacionales pueden desestabilizar los equilibrios militares y político-estratégicos.   



La demanda peruana en orden a “transparentar” las inversiones en defensa si bien responden a un fenómeno real y generalizado en la región y que emana de un país cuyas condiciones políticas y económicas no le permiten, hoy, imitar a sus vecinos chilenos, brasileños y venezolanos, puede abrir la puerta a una amplia y profunda discusión en torno a los limites que deben ser introducidos a fin de preservar finalmente la paz en la región.



Transparentando Adquisiciones Militares: Entre Brasilia y Santiago.

Posted on September 10, 2009 by Cristian Leyton Salas

Brasil está embarcado en un amplio y profundo proceso de modernización de sus capacidades militares. El Plan Estratégico de Defensa ya fue lanzado con pompas y platillos. La visita del mandatario galo es prueba de ello.

 Brasil ha sido claro en señalar las razones primarias que le impulsan a invertir un monto cercano a los 14 mil millones de dólares hasta el año 2021: la protección de sus recursos naturales, pero en forma general hablan de “proteger su territorio” y las nuevas fuentes de poder que éste encierra, como es la Amazonía, sus cuencas hidrográficas y la plataforma marítima brasileña rica en oro negro. Esta es la versión oficial. Sabemos que detrás de ello se esconden aspiraciones de potencia, lo que parece ser natural a un país que una vez se autoproclamó un “imperio” y que hasta hace una década y media  atrás competía con Argentina para ejercer un dominio sobre toda la región.


Hoy Brasilia inauguró oficialmente lo que debería ser un aspecto central en su carrera por constituirse en una superpotencia mundial, y en particular sudamericana. Existe un cuestionamiento en “voz baja” sobre las reales intenciones brasileñas, nadie en el espacio sudamericano critica abiertamente este proceso, salvo Paraguay con quien Brasilia ha mantenido estos últimos años fricciones políticas. El resto observa y calla. En Argentina las críticas veladas desde su Comunidad de Defensa siguen. Preguntándose cuando será el turno de sus propias fuerzas armadas, haciendo hincapié en los procesos de modernizaciones chilenos y brasileños. 


Simultáneamente a esta noticia brasileña, en Chile se da inicio al proceso de desmantelamiento de la llamada Ley del Cobre que garantizaba un canon del 10% de las ventas del metal rojo para las FF.AA. La idea que subyacía era garantizar flujos permanentes de recursos hacia el repotenciamiento de las capacidades disuasivas chilenas. Materializar el  “nunca más disuasivo”


Asociado a la información anterior, ampliamente divulgada, se conoce la pronta aparición del tercer Libro Blanco de la Defensa: Chile transparenta sus intenciones y capacidades, junto con establecer reiterativamente que no posee reivindicaciones territoriales con ningún país vecinal.

 
En ambos casos, en el de Brasil y en el de Chile, los procesos de modernización de sus capacidades bélicas son cualitativamente relevantes. La defensa de “nuevos intereses” y de “nuevos estatus” impone aggiornar dichas capacidades de intervención cooperativa con otros Estados, pero también cristalizar las capacidades de reacción y acción frente a entidades políticas estatales sobre quiénes la credibilidad de la amenaza es la única forma de evitar lo impensable.


Brasil, como dijimos, “transparenta” sus objetivos políticos detrás de esta restructuración de su fuerza. Chile tiene la debilidad de no ser claro en este aspecto, lo que conlleva a, por ejemplo, una oleada de críticas instrumentales desde Perú. Desde Lima se señala que "no están claras" las razones que explican este proceso de adquisiciones, no obstante que frente a posturas reivindicacionistas limítrofes, a la inestabilidad orgánica de ciertos Estados vecinales, a la presencia de actores subnacionales que generan efectos dominós en cuanto a procesos de adquisiciones de sistemas de armas y la presencia de fuerzas ideológicas expansionistas y de naturaleza totalitarias, poco que da por justificar el proceso en cuestión.

Un aspecto central, de esta problemática, radica en dotarse de una seguridad relativa que permita fortalecer la credibilidad de la amenaza y por ende la disuasión, no obstante que ésta sea una de tipo ofensiva. Eso es lo que hace Chile. Se trata de una estrategia de potenciación limitada. Chile no busca, como Brasil, proyectar una capacidad de potencia a nivel regional ni menos aún mundial.

Ahora, y dados los cuestionamientos peruanos de esta medida, tantas veces exigidas, el Gobierno chileno "tira la pelota" hacia el campo peruano. Son ellos los que deberán debutar un proceso de transparencia de sus propias capacidades, pero sobre todo de sus intenciones políticas. La resucitación del Sendero Luminoso, de ser efectiva, les permitirá, en parte, explicar su propio proceso, pero con una credibilidad limitada.


Chávez: Importando rivalidades a Sudamérica.

Posted on September 07, 2009 by Cristian Leyton Salas


La vulnerabilidad política  de la región no es una sorpresa para nadie.  Desde nuestra fundación como entidad plurinacional separada de la Península española, Sudamérica ha conocido fases de penetración política de fuerzas extraregionales.


Tal fue el caso de lo que denomino una “importación de rivalidades” de los poderes coloniales españoles y portugueses.  De allí, las luchas por supremacías de Brasil y de Buenos Aires (luego Argentina), hecho que conllevo a toda la región a acelerar el proceso de balcanización. Luego, será el caso de la conversión de toda América latina en un campo de batalla ideológico y politico por parte de la URSS y de los EE.UU. Cuba, Nicaragua, en algún momento Perú, Salvador entre otros, versus el resto de regímenes militares de tendencias derechistas o nacionalistas. América del Sur dividida por fuerzas extraregionales que veían en dicho espacio un lugar de resolución indirecta de sus disputas ideológicas globales.


Hoy, luego que la Guerra fría global terminó, vemos que otros tipos de “guerras frías” están gestándose. De menor intensidad, con un uso sistemático de medios e instrumentos de inteligencia, pero que implican rivalidades de entidades que se encuentran fuera de sus espacios o zonas de influencias geopolíticas, o al menos se pensaba esto.


Hugo Chávez, en su lógica por no permitir un encierro geoestratégico o una “asfixia política” por parte de los EE.UU., y sus aliados, ha incrementado su política de generar acuerdos, alianzas y partenariados con entidades que podrían materializar ese mundo multipolar al cual el espira. En dicho proceso, Chávez, ha dejado la puerta abierta a entidades estatales que desafían el orden mundial occidental, pero que sobre todo, buscan, como su régimen, escapar del aislamiento. Para ello, generan alianzas a fin de crear solidaridades utilitarias. Tal es el caso de la República islámica de Irán.


Hoy el mandatario  venezolano al generar una asociación especial con el régimen de Teherán, no solo deja ingresar a los ayatolás sino que también acelera y refuerza la presencia de actores estatales no visibles, como son los aparatos de inteligencia de países con los cuales Irán mantiene relaciones de rivalidad, como es Israel.


Luego de los ataques a las sedes israelitas en Argentina, la naturaleza de la presencia iraní en la región está adquiriendo nuevos bríos. Se aprecia que Teherán se ha dotado de una verdadera política latinoamericana, con  la implantación de una “cabeza de puente” firmemente establecida en Caracas. A lo anterior se suman la implantación en otros países del ALBA, Ecuador, El Salvador y Bolivia.
Diversos estímulos pueden alimentar la presencia de Irán en la región, como es generar focos de tensión diplomáticas para los EE.UU,. en la zona, atraer potenciales aliados en la ONU hacia su causa nuclear, por ejemplo; , romper la lógica del containement que pesa sobre su régimen, mostrar capacidades de expansión del régimen hacia espacios extraregionales o establecer núcleos de planificación y operativos de células del Hezbollá en la región.


De una cosa si estamos seguros, la diplomacia israelí en Centro y Sudamérica está mediática  y políticamente activa.
No olvidemos que el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad ya negó el Holocausto, apoya la organización libanesa Hezbollá y señaló que el Estado israelí no tiene derecho a existir. Asociemos a ello, el diferendo que existe con el desarrollo de un potencial militar nuclear por parte del régimen de Teherán, prohibitivo para el Estado hebreo.


La importación de una rivalidad del Medio Oriente a Sudamérica, viene emparejada con atisbos de una importación de una guerra fría entre Irán e Israel. Conflicto “frío” que se desarrolla en un espacio que ya fue objeto de actos terroristas sobre intereses judíos, como fueron el caso de la AMIA y de la embajada israelí en Argentina. Un conflicto invisible a nuestros ojos, pero que se lucha en forma descarnada.


Hugo Chavéz abrió la puerta, hoy también abre la ventana. La prueba de fuego estará dada por la resolución definitiva de la problemática nuclear iraní, a saber si ésta se resolverá por la vía diplomática entre la ONU e Irán o si Israel decidirá  lamentablemente  que ya no puede esperar más y que debe manu militari impedir la nuclearización del país de los ayatolás. En este caso, la "alianza" entre Irán y los países latinoamericanos se pondrá a prueba. Mientras tanto, la "guerra fría" silenciosa en sudamérica entre Irán e israel continua.


Perú-Bolivia: ¿Una rivalidad cultural desatada?

Posted on September 04, 2009 by Cristian Leyton Salas


El Instituto Nacional de Cultura (INC) y otras personalidades e instituciones de Perú rechazaron la idea de Bolivia de inscribir ante la UNESCO al Ekeko, una deidad popular, como un patrimonio cultural que sería, según La Paz, exclusivo de Bolivia. Por el contrario, y de acuerdo a la postura peruana, el Ekeko  sería una expresión propia a toda "la zona del Altiplano, no (pertenece) a una delimitación política contemporánea" específica. No sería peruana, boliviana ni chilena, sino que andina.



Antes fue el turno de La Diablada, danza religiosa, católica y de imágenes, practicada en regiones andinas tanto de Perú, Bolivia como de Chile. Un enfrentamiento entre los antiguos Alto y Bajo Perú en torno a productos culturales está tomando forma. Chile, si bien posee intereses culturales en dicho intercambio, decide permanecer como mero espectador. Una pugna peruano-boliviana que denota un trasfondo étnico pero sobre todo político y que no deja de sorprender por su acelerado y sistemático desarrollo.



Bolivia está identificando a Perú y su Gobierno como fuente de animosidad, una animosidad utilitaria y servil a intereses político-electorales, papel que antes desempeñaba Chile, pero que hoy, con el acuerdo entre Evo Morales y las autoridades de Potosí que aceptan los resultados de la negociación por el pago escalonado de las aguas del Silala, demuestran que Chile está dejando de ocupar el sitial de animosidad histórica pasada. Bolivia aisló e identificó “un nuevo factor” de cohesión nacional: Perú.



Queda claro que el indigenismo de Morales posee altos grados de nacionalismo, un nacionalismo indigenista altamente activista y que no duda en caer en aparentes contradicciones. En este sentido, el fiscal de turismo de la región peruana de Puno, Alejandro Tapia, anunció que denunciará al presidente de Bolivia, Evo Morales, por cuanto plantearía una "política de disgregación" de la cultura aimará al reclamar el origen boliviano del dios "Ekeko".



En efecto, mientras Evo plantea una lógica panindigenista, por otro lado señala el carácter específico de ciertas actividades y prácticas religiosas. Pero es solo una “aparente” contradicción. Hoy la prioridad está en el proceso electoral que se avecina en dicho país. Relegitimarse en el poder es fundamental para Evo, por cuanto el proceso de refundación aún sigue inacabado, necesita de su presencia y de aquella del MAS para cristalizarse. Una vez logrado dicho objetivo, una vez reelegido por un período más, Evo Morales podrá, con toda la legitimidad que le confiere una mayoría indígena boliviana, altamente concientizada de sus derechos políticos, civiles, económicos y culturales,  observar y participar, indirectamente, en el proceso electoral peruano del año 2011. 



Mientras Alán García busca fragmentar el voto indigenista en Bolivia, Evo busca concentrarlo.


Ambos están poniendo en práctica estrategias intervencionistas y de una injerencia velada.  Perú en Bolivia, Bolivia en Perú. Un emergente sentimiento de rivalidad que queda más claro aún y que irá in crescendo dados los períodos pre electorales que ambos paises  experimentaran  en los meses a venir. Antes ,fue el turno de Evo Morales quien por medio de un mensaje leido ante 5 mil personas, llamó a los pueblos a "luchar por su segunda y definitiva independencia". Hoy lo hace Alán al alimentar la idea del Puerto de Ilo como la salida "natural" de Bolivia al mar estimulando, con ello, a la Oposición de derecha paceña.



Una “guerra fría”, de carácter político y cultural tiene lugar entre los dos ex amigos hereditarios. Mientras tanto Chile observa.



Alan García, "juega con fuego boliviano"

Posted on September 01, 2009 by Cristian Leyton Salas

Ante los
reclamos del mandatario Alan García, señalemos que el Protocolo
Complementario del Tratado de 1929 que sella la absorción por parte de
Chile de Arica, señala en su artículo 1 que, “Los Gobiernos del Perú
y de Chile no podrán, sin previo acuerdo entre ellos, ceder a una
tercera potencia la totalidad o parte de los territorios
que, en
conformidad al Tratado de esta misma fecha, quedan bajo sus respectivas
soberanías, ni podrán, sin ese requisito, construir, a través de ellos,
nuevas líneas férreas internacionales”.

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