Brasil y UNASUR agradecen a los EE.UU.

Posted on August 07, 2009 by Cristian Leyton Salas

Ya lo habíamos señalado, la idea de ampliar la presencia militar estadounidense en la zona le “viene como anillo al dedo” a Brasil y su estrategia de reposicionamiento regional como líder sudamericano indiscutido.


Dijimos que ya era tiempo, según esta visión brasileña, que los EE.UU. reconocieran que los tiempos de la Guerra fría que “explicaban” la presencia física de fuerzas estadounidenses en sudamerica ya eran cosa del pasado. Hoy, tal y como lo dejaron claro tanto el Canciller de Lula, Celso Amrim y su Ministro de Defensa, Nelson Jobin, nada justifica la presencia de tropas de los EE.UU. en la región, menos aun su concentración en un solo país, como Colombia.


En este sentido, Brasil y la UNASUR agradecen al Pentágono la idea de aggiornar los tratados de asistencia militar con Colombia por cuanto iniciativas y hechos como estos son los que permiten justificar la existencia de un órgano de discusión y coordinación política eminentemente “sudamericano” como UNASUR, pero más específicamente el Consejo de Defensa Sudamericano.


Hoy, Brasilia, se sirve de este impulso mediático a fin de avanzar dos proyectos que buscan institucionalizar sus dos creaciones, UNASUR y el CDS, estamos hablando de dar forma a un Consejo sobre Narcotráfico y de dar un impulso real a la figura de un Secretario General del UNASUR. En ambos casos, la imagen de los EE.UU. en su rol de superpotencia hegemónica sobre el espacio regional sudamericano estimula y refuerzan  la necesidad de contar con órganos de representación de intereses específicamente regionales. En este caso, y bajo esta lógica, Sudamérica debe constituirse en un solo actor que discuta de igual a igual, no solo con los EE.UU. sino que con cualquier otro actor del orbe.


No obstante lo anterior, el problema mayor de Brasil sigue siendo cómo abordar el fenómeno chavista. Siendo su objetivo no entrar en conflicto directo con Hugo Chávez, Lula aparece cada vez más como un aliado indirecto del régimen en cuestión. Lula necesita a Chávez para que sus dos creaciones funcionen y se constituyan en órganos de representación de sus propios intereses. En este sentido, toda actitud de potencia hegemónica implica hacer los intereses del resto de países con los suyos,  no es nada nuevo, los EE.UU. , recordémoslo, creó ad portas de la Guerra Fría la OEA y el TIAR. Brasil con el UNASUR y el CDS sigue los pasos del gigante del norte...


De algo si debemos estar claros: la región está polarizándose, entre aquellos Estados que condenan a los EE.UU vía Colombia (Bolivia, Ecuador y Venezuela), y aquellos que adoptaron una postura de apoyo indirecto a la decisión soberana de Uribe (Chile y Perú). Brasil aparece como lo que quiere ser: un líder que adopta el camino de potencia intermediaria, pero a la vez rectora de los destinos de toda la región.


La próxima reunión del UNASUR tendrá lugar en Quito, Ecuador. Rafael Correa asumirá su presidencia pro temporé, tal y ya lo habíamos señalado anteriormente. Sin lugar a dudas será la ocasión para poner en el tapete el tema de la presencia militar de los EE.UU en la zona, pero también y porqué no, del apoyo chavista  a las FARC. Seguramente habrán temas tabú, uno de ellos serán los procesos de adquisición de material bélico: ningún país quiere que un organismo regional ponga en tela de juicio sus  capacidades de defensa, menos aún, en momentos en que la mayor parte de ellos están planificando o siguen materializando procesos de modernizaciones de sus capacidades belicas, incluido Brasil.