¿Aislamiento Regional Peruano?

Posted on May 20, 2009 by Cristian Leyton Salas


Las declaraciones del canciller ecuatoriano, Fander Falconí, que señalan, oficialmente, que el Ecuador considera los acuerdos de 1952 y 1954 como tratados de límites, constituyen una nueva victoria táctica chilena en el campo diplomático, la primera fue la postura adoptada por el Gobierno de Evo Morales en contra del Perú.


A lo anterior se suma la petición de Colombia en orden a solicitar tener acceso al dossier presentado por Perú, lo que demuestra las aprensiones potenciales que dicho país tendría frente al tema, en particular por que la pretensión peruana pone en tela de juicio y en jaque todo el orden fronterizo marítimo de la Costa del Pacífico Sur de  sudamérica.


Más allá de este apoyo logrado por Chile hacia la solidez de su causa, vemos que una vez más los hechos coyunturales están modificando la estructura de ciertos fenómenos regionales, en este caso, de la postura en política exterior del Perú. Podemos apreciar un aislamiento político progresivo de este país frente a la región. No sabemos si será permanente, pero claramente la postura adoptada por el gobierno peruano indica que estamos siendo testigos de un proceso de aislamiento regional del vecino del norte.


El resquebrajamiento de sus relaciones con el que fue su tradicional aliado político en la región, Bolivia, y hoy la reanudación de las fricciones diplomáticas con otro de sus tradicionales adversarios, como lo es Ecuador, ilustran el mal manejo de la política exterior peruana. Para Perú, un aspecto central ha sido evitar lo que se denomina el “encierro geoestratégico y geopolítico”, es decir percibirse como un Estado-Fortaleza. Hoy, Alan García está construyendo, progresivamente, las murallas de esta fortaleza. Debemos claramente sumar, su postura antichavista, pero también la pretensión territorial y marítima contra Chile.  Solo Brasil mantiene relaciones normales con este país, lo que se explica por la postura de liderazgo cooperativo del gigante carioca.


El gobierno peruano aparece, ya no solamente frente a  los ojos chilenos, sino que ahora regionales adoptando una postura revisionista del orden territorial y fronterizo marítimo sudamericano. Una caja de pandora que podría traer consigo un renacimiento artificial de  disputas y diferendos sobre espacios territoriales, justo en momentos en que Brasil está dando poderosas señales de la necesidad de estimular e institucionalizar nuevos órganos de integración regionales, como son el UNASUR y el Consejo de Defensa Sudamericano.


De toda evidencia, este gesto es de relevancia diplomática y política. Señala que los argumentos jurídicos chilenos son sólidos, pero más que eso,  establece la legitimidad de la postura chilena, una que busca mantener el status quo territorial y la estabilidad regional sudamericana, por sobre debutar un proceso de cuestionamiento de la estabilidad fronteriza en el Pacífico Sur.


Dijimos que un aspecto central en la percepción histórica de amenaza y riesgo peruano es el aislamiento, hecho que fue correctamente solucionado durante el siglo XX con las relaciones especiales que mantuvo con su ex aliado boliviano y el argentino. Hoy dicha aprensión se está materializando, al menos desde el punto de vista diplomático. Ha sido edificada, paso a paso, por el gobierno aprista, no solamente en función y contra los regímenes con los cuales Alan García mantiene una postura ideológica de antagonismo, como es Bolivia y Venezuela, sino que además, con aquellos países con los cuales posee afinidades políticas, como son  Chile y Colombia.


Chile suma victorias tácticas, esperemos la victoria estratégica.


Mientras tanto, se aprecia un cambio interesante en el posicionamiento diplomático chileno en el ámbito regional. Se constata un incremento de la estatura política chilena y un aumento cualitativo de la capacidad de influencia en el espacio sudamericano del Estado chileno.

¿Estamos dejando de ser solo un “gigante” comercial y económico, pero sobre todo un “enano” político? El tiempo parece estar respondiendo en forma afirmativa a esta pregunta.