El "Factor MO": Marco Enríquez-Ominami frente a Frei.
Posted on May 14, 2009 by Cristian Leyton Salas
El escenario político-electoral chileno está siendo objeto de una profunda restructuración.
Tal vez no lo apreciamos, porque somos testigos y actores del mismo. Pero claramente, está cambiando en forma lenta pero progresiva.
La irrupción del pre-candidato Marco Enríquez -Ominami (MO) es un claro ejemplo de ello, el otro es la idea que subyace, según la cual, Chile necesitaría una “refundación”, una nueva institucionalidad. Las fuerzas antisistemicas están surgiendo desde la elite política chilena, y no desde la marginalidad. Chile, fiel a su idiosincrasia, quiere la transformación pero que ésta sea en orden.
El día después de la próxima elección, nada será igual. Cualquiera sea el escenario, cambios profundos en la institucionalidad política chilena tendrán lugar y verán la luz.
Hoy, mientras la Concertación se disgrega y fragmenta, la Alianza, ahora en su versión expandida, la Coalición por el Cambio, se aglutina. Para algunos, nadie ha declarado aún la muerte de la Concertación de Partidos por la Democracia, sin embargo en los hechos, solo faltaría ir a buscar el certificado de defunción. Para otros, en las crisis está el germen de la renovación, de la modernización y del recambio. A esto último apuesta MO.
El proceso de fragmentación de la Concertación ilustraría un fenómeno de polarización de las fuerzas en su interior. Aquellas pro statu quo, que buscan mantener el sistema de distribución del poder político en su lógica cupular y otorgando preeminencia de la elite tradicional, siendo Eduardo Frei su mejor exponente. Por otro lado, aquellas fuerzas que consideran que el marco institucional de la Concertación debe ser modificado sustancialmente, ya que los pilares ideológicos de las fuerzas progresistas que ayudaron a formarla, hace ya veinte años, han sido objeto de profundos cambios.
En este sentido, no es extraño apreciar que de los cuatro precandidatos “concertacionistas”, tres de ellos provienen de las filas de la izquierda: J. Arrate, A. Navarro y M. Enríquez-Ominami. La apuesta es saber quién aglutinará a las fuerzas progresistas, quién las liderará hacia una restructuración y reorganización ideológica, política y directiva. MO aparece compitiendo con Frei, pero en realidad lo hace con los otros dos candidatos y con las fuerzas del inmovilismo del progresismo concertacionista.
MO representa más que cualquier cosa, la búsqueda por darle a la izquierda chilena un nuevo carisma ideológico y una nueva cara política. La competencia del pre candidato outsider de la Concertación no es directamente con Frei ni con Piñera, sino que con aquellos sectores que se ven representados por un progresismo en crisis de identidad, pero que advierten la necesidad de aggiornar ideológicamente al conglomerado oficialista. Enríquez-Ominamí es el pre candidato antisistema del sistema. Forma parte de éste. Siempre lo ha hecho.
El Factor MO podría traer consigo un despertar de los sectores de izquierda desencantados, no solo con el debilitamiento ideológico de este sector, sino que también con la disgregación de los liderazgos del mismo. MO podría estimular el voto progresista joven, desilusionado con la política y “los políticos” (tradicionales, la vieja guardia), dirigiéndolo, bajo ciertas condiciones, hacia un Frei que, habiendo escuchando la necesidad de introducir una refundación limitada de la institucionalidad política chilena, hoy se presenta como un precandidato “del cambio”.
Claramente el factor MO podría restarle apoyos a E. Frei, pero sobretodo lo hará en función de J. Arrate y Navarro. La lucha por la modernización, el liderazgo y la unificación del progresismo chileno, desde los sectores más anti sistema hasta los del establishment tradicional, podrían ver en la imagen de Marco Enríquez Ominamí, no en el fondo de su programa (¿?), la última oportunidad para evitar que la Derecha llegué al poder.


