¿Carrera armamentista en América del Sur?
Posted on April 29, 2009 by Cristian Leyton Salas
Las ventas rusas de armamento a América Latina se incrementaron en un 900% en el quinquenio 2004- 2008 con relación al período 1999-2003, segun informaciones recientes. Chile adquiriría 18 otros F-16 a Holanda, el Perú anunció la adopción de un sistema similar al chileno en cuanto a extraer de las exportaciones de minerales un 5% para su Sistema de Defensa. Brasil, por su parte, adoptó un programa nacional que busca potenciar su industria de defensa y adquirir sistemas de armas avanzados. Suma y sigue.
¿Cómo podemos interpretar estos fenómenos? ¿Estamos frente a una carrera armamentista regional? No estoy seguro de ello. Expliquemos las razones.
¿Cómo mantener, y sobretodo, reforzar el potencial disuasivo sin necesariamente provocar un aumento de la percepción de amenaza en los Estados vecinales y regionales? ¿Podemos evitar crear una contradicción entre la necesidad de garantizar una capacidad de reacción militar defensiva lo suficientemente poderosa como para neutralizar cualquier tipo de amenaza a la integridad territorial y soberana de un Estado y la voluntad política de disminuir el factor de hostilidad y de amenaza interestatal a través de la cooperación e integración?
La respuesta parece provenir de los llamados programas de modernización de tecnología militar (PMTM). La idea básica de este fenómeno es reemplazar los arsenales, o parte de ellos, sin necesariamente alterar su número. Se substituyen los sistemas de armamentos considerados como obsoletos por otros modernos, capaces de garantizar el potencial disuasivo en un período relativamente largo de tiempo (20 o 30 años, en promedio). ¿El fenómeno precedente implicaría impedir el surgimiento de competencias armamentistas en el Cono Sur? No se estaría dando, por el contrario, un nuevo fenómeno de emulación armamentista focalizada, esta vez, hacia la adquisición de material bélico de alta tecnología permitiendo multiplicar el potencial de fuego.
Señalemos, que para que exista una carrera armamentista se hace imperativo la existencia, simultánea o independiente, de algunos factores presentes en un fenómeno de competencia bélica:
1. La existencia de un factor de hostilidad interestatal.
2. El aumento unilateral y significativo del gasto militar, específicamente del gasto fiscal en defensa con el fin de producir justamente medios o instrumentos de defensa,
3. La adquisición unilateral de una masa crítica de sistemas de armamentos de largo o mediano alcance (por esencia ofensivos), pudiendo poner en peligro la santuarización de las zonas vitales.
5. La adquisición de sistemas de armamentos catalogados como ofensivos mas que defensivos.
6. La inexistencia, a la vez, de canales de comunicación oficiosos u oficiales, permitiendo canalizar o regular el antagonismo político, militar, cultural y/o económico entre unidades estatales.
Señalemos, además, que dos fenómenos constituyen los fundamentos de toda carrera armamentista: la existencia o no de un factor de hostilidad interestatal (algo que incite una animosidad entre Estados o sociedades), por un lado, y la percepción de amenaza, real e inmediata, que dicta el aumento acelerado del gasto fiscal en defensa, alimentando una escalada bélica cuyo objetivo es la búsqueda de una seguridad máxima.
Los programas de modernización de tecnología militar (PMTM), como el chileno, por ejemplo, no responden a la lógica de la tradicional carrera armamentista: Cómo invertir más recursos en más armamento, sino que menos recursos pero en mejor armamento. Esta es la problemática política impuesta por los PMTM, a diferencia de la lógica introducida por el fenómeno de carrera armamentista el cual funda su problemática política, más bien, en cómo generar más recursos para adquirir, eventualmente, más armamento.
Chile no estaría inserto en una carrera armamentista ya que no posee, al menos declaratoriamente, pretensiones territoriales ni busca proyectar su poder político hacia otros espacios regionales o vecinales. Su Política Exterior es claro en ello, más aún su Política de Defensa.
No obstante lo anterior, su política de adquisiciones sí responden a los seis puntos precedentes. Es importante identificar las visiones y percepciones que dichas adquisiciones generan en el entorno vecinal y regional, solo así estaremos en condiciones de evaluar cuan lejos o cerca estamos de una carrera armamentista.


