¿Carrera armamentista en América del Sur?

Posted on April 29, 2009 by Cristian Leyton Salas

Las ventas rusas de armamento a América Latina se incrementaron en un 900% en el quinquenio 2004- 2008 con relación al período 1999-2003, segun informaciones recientes. Chile adquiriría 18 otros F-16 a Holanda, el Perú anunció la adopción de un sistema similar al chileno en cuanto a extraer de las exportaciones de minerales un 5% para su Sistema de Defensa. Brasil, por su parte, adoptó un programa nacional que busca potenciar su industria de defensa y adquirir sistemas de armas avanzados. Suma y sigue.



¿Cómo podemos interpretar estos fenómenos? ¿Estamos frente a una carrera armamentista regional? No estoy seguro de ello. Expliquemos las razones.



¿Cómo mantener, y sobretodo, reforzar el potencial disuasivo sin necesariamente provocar un aumento de la percepción de amenaza en los Estados vecinales y regionales? ¿Podemos evitar crear una contradicción entre la necesidad de garantizar una capacidad de reacción militar defensiva lo suficientemente poderosa como para neutralizar cualquier tipo de amenaza a la integridad territorial y soberana de un Estado y la voluntad política de disminuir el factor de hostilidad y de amenaza interestatal a través de la cooperación e integración?



La respuesta parece provenir de los llamados programas de modernización de tecnología militar (PMTM). La idea básica de este fenómeno es reemplazar los arsenales, o parte de ellos, sin necesariamente alterar su número. Se substituyen los sistemas de armamentos considerados como obsoletos por otros modernos, capaces de garantizar el potencial disuasivo en un período relativamente largo de tiempo (20 o 30 años, en promedio). ¿El fenómeno precedente implicaría impedir el surgimiento de competencias armamentistas en el Cono Sur? No se estaría dando, por el contrario, un nuevo fenómeno de emulación armamentista focalizada, esta vez, hacia la adquisición de material bélico de alta tecnología permitiendo multiplicar el potencial de fuego.



Señalemos, que para que exista una carrera armamentista se hace imperativo la existencia, simultánea o independiente, de algunos factores presentes en un fenómeno de competencia bélica:



1. La existencia de un factor de hostilidad interestatal.



2. El aumento unilateral y significativo del gasto militar, específicamente del gasto fiscal en defensa con el fin de producir justamente medios o instrumentos de defensa,



3. La adquisición unilateral de una masa crítica de sistemas de armamentos de largo o mediano alcance (por esencia ofensivos), pudiendo poner en peligro la santuarización de las zonas vitales.



5. La adquisición de sistemas de armamentos catalogados como ofensivos mas que defensivos.



6. La inexistencia, a la vez, de canales de comunicación oficiosos u oficiales, permitiendo canalizar o regular el antagonismo político, militar, cultural y/o económico entre unidades estatales.



Señalemos, además, que dos fenómenos constituyen los fundamentos de toda carrera armamentista: la existencia o no de un factor de hostilidad interestatal (algo que incite una animosidad entre Estados o sociedades), por un lado, y la percepción de amenaza, real e inmediata, que dicta el aumento acelerado del gasto fiscal en defensa, alimentando una escalada bélica cuyo objetivo es la búsqueda de una seguridad máxima.



Los programas de modernización de tecnología militar (PMTM), como el chileno, por ejemplo,  no responden a la lógica de la tradicional carrera armamentista: Cómo invertir más recursos en más armamento, sino que menos recursos pero en mejor armamento. Esta es la problemática política impuesta por los PMTM, a diferencia de la lógica introducida por el fenómeno de carrera armamentista el cual funda su problemática política, más bien, en cómo generar más recursos para adquirir, eventualmente, más armamento.



Chile no estaría inserto en una carrera armamentista ya que no posee, al menos declaratoriamente, pretensiones territoriales ni busca proyectar su poder político hacia otros espacios regionales o vecinales. Su Política Exterior es claro en ello, más aún su Política de Defensa.


No obstante lo anterior, su política de adquisiciones sí responden a los seis puntos precedentes. Es importante identificar las visiones y percepciones que dichas adquisiciones generan en el entorno vecinal y regional, solo así estaremos en condiciones de evaluar cuan lejos o cerca estamos de una carrera armamentista.

Mutación Política en Sudamérica

Posted on April 27, 2009 by Cristian Leyton Salas

Sudamérica, a diferencia del espacio lusitano, es decir de Brasil, no mantuvo su unidad territorial ni política luego del proceso emancipador  que conoció durante el siglo XIX. Se habla que Sudamérica se "balcanizó", en otras palabras se dividió en una multiplicidad de Estados, cada uno de ellos soberanos. Este proceso, sin embargo, parece no detenerse, solo que su velocidad es imperceptible, políticamente hablando.


Hoy, el “espacio regional de seguridad” está mutando. “Nuevos” actores, con nuevas capacidades estatales están buscando incrementar sus capacidades de influencia. Más importante aún: existen países que quieren incrementar su estatus de poder (político y militar) a nivel regional. Más allá de esta constatación, Estados, que antes no poseían el potencial ni afichaban una voluntad en orden a moldear un determinado esquema de poder regional, hoy, buscan imponer o influenciar su estructura. Venezuela, Bolivia y Ecuador cristalizan dichos nuevos actores. Son Estados que lideran, o intentan, constituirse en regímenes alternativos y revisionistas del orden internacional, en particular el venezolano.


Luego que la década de los 90 del siglo recién pasado se presagiaba el fin de las centenarias fricciones interestatales heredadas del período de balcanización de América del Sur, en donde las demandas de rectificaciones territoriales y fronterizas desaparecerían, o al menos serían supeditadas por amplios y profundos acuerdos de cooperación y complementación económica. Hoy podemos constatar que, en el marco de las percepciones de inseguridad, aquellas condiciones que hacían imposible un realce de conflictos interestatales están adquiriendo, lenta pero progresivamente, una mayor relevancia. Digámoslo, diversos fenómenos conflictivos interestatales parecen estar incubándose o se encuentran en un estado embrionario.



Teóricamente, se ha considerado que entre Democracias, la guerra o los conflictos mayores no tienen lugar. En particular y específicamente, por que un régimen democrático garantizaría un cierto equilibrio de poder entre las diferentes fuerzas políticas internas y que un sistema interno de "pesos y contrapesos" garantizaría que el proceso de toma de decisión controlado. Un conflicto bélico o de naturaleza político susceptible de arrastrar a fricciones diversas sería casi imposible. La participación ciudadana, la opinión pública, la existencia de canales de comunicación política y participativa así como la división de los poderes limitaban aventuras bélicas.



No obstante ello, somos testigos, actualmente, de diversas  mutaciones democráticas: la autocracia de las mayorías absolutas por sobre minorías relativas, se ha erigido en un nuevo fenómeno que pone en peligro está división de poderes internos, pero que sobre todo genera percepciones de encierro o asfixia política de regímenes de naturaleza bolivarianos. Una lógica de "Estados-fortalezas" comienza a  generarse en dichas nuevas elites. Frente al "encierro", la estrategia de reforzar el régimen con estrategias de refundaciones institucionales se impone. El Estado es estructurado y reorganizado a "la medida" del régimen.



El Estado ya no se burocratiza por una necesidad de  crear artificialmente una comunidad política que lo sostenga en el tiempo, sino que con un objetivo claro: transformarlo en el brazo político-administrativo del régimen y del líder carismático que toma el poder.



Ante esta nueva realidad, en donde esas democracias "tradicionales" están siendo sobrepasadas, debemos cuestionarnos acerca de las nuevas fuentes de conflicto que se avecinan, ser capaces de prever los nuevos equilibrios de poder que emergerán de este nuevo esquema de poder político regional, y entender los alcances de los actuales procesos de refundación institucionales y como éstos podrían afectar el posicionamiento de Chile en la región.



Un tema de fondo está en juego: ¿es necesario repensar la democracia, su estructura y naturaleza?  ¿Estas nuevas democracias totalitarias, que gobiernan por, para y con las mayorías absolutas, pero en contra de las minorías relativas, podrían generar un nuevo tipo de conflicto interestatal? ¿Bajo qué condiciones se están inoculando nuevas formas de conflictos internos, como son los movimientos autonomistas y secesionistas regionales, en donde estas minorías relativas buscan escapar a la dominación recreando, bajo una lógica casi caudillista un espacio de autogobierno?



¿Está generando, este fenómeno bolivariano, las condiciones para una nueva fase de "balcanización" en Sudamérica?


Unasur y Chile: Agradeciendo al socio brasileño.

Posted on April 20, 2009 by Cristian Leyton Salas

Imágenes de la presidenta Michelle Bachelet sentada al lado del mandatario estadounidense, Barack Obama, han recorrido el mundo y nuestro espacio regional. Chile ejerciendo un liderazgo comunicacional y político en el UNASUR. Nuestra presidenta al lado del llamado “hombre más poderoso del planeta”, en una actitud de representante y de vocera de todos los Estados de la región hispanoamericana. Sin lugar a dudas, un momentum que ilustra el potencial de liderazgo que posee Chile y que debe ser capitalizado.



Chile ejerce la presidencia pro tempore de la UNASUR, y en dicha calidad, no podemos sino que liderar políticamente este nuevo organismo. Digámoslo, el UNASUR no es una entidad supranacional. No surge para reemplazar a los Estados sudamericanos, ni sus decisiones tienen el carácter de ser vinculantes. No nos obliga a tomar acciones ni adoptar resoluciones. Es solo un órgano multiestatal de consulta y coordinación de políticas generales. Tal vez de coordinación, pero nada más que eso. Es una plataforma política en estado embrionario que busca, de toda evidencia, reemplazar a la OEA en el largo plazo.   La UNASUR, surge, más que nada, como un actor de convergencia de intereses comunes, en particular, cuando la región vive una convulsión en cuanto a la distribución del poder político regional. La OEA es un organismo de la Guerra fría, que debe conocer un proceso lento pero progresivo de desmantelamiento para dar lugar a una nueva entidad. ¿La UNASUR? Veremos.



Dentro de este esquema de profundas transformaciones en cuanto a quién liderará la región, parece ser que nuestro “gran” vecino del norte, los EE.UU, están adoptando la misma lógica que su antecesor demócrata, Bill Clinton, quien a comienzos de los 90 pensó en la idea de asignar “zonas de influencia benignas” a ciertos Estados en el mundo a fin que éstos  administrasen dichos espacios que les eran "vecinales".



Ahora, vemos a Brasil aceptando este “nombramiento”, secundado por su aliado más estrecho: Chile.
Esta alianza histórica y “natural”, ha rendido sus frutos a nuestro país. Recordemos que en la competencia con Perú por acaparar el corredor bioceánico que unirá la costa atlántica brasileña con la del Pacífico, Chile fue agraciado con ser el puerto de conexión de las mercancías e intereses económicos de todo el norte de argentina, el sur de Bolivia y de Brasil. El gigante carioca nos ha elegido como su brazo derecho. Brasil necesita de un aliado de confianza en la región, un actor que está siendo gobernado  por una coalición de centro izquierda, con una mandataria socialista, en definitiva, un régimen que demuestre que "no es necesario abrazar el socialismo del siglo XXI para alcanzar altos niveles de solidaridad social".


Preguntas surgen ¿Cuáles son los márgenes de maniobra para Chile frente a esta relación “carnal” con el aliado histórico y natural chileno? ¿Podemos dar pasos de un acrecentamiento cualitativo en nuestra relación con Argentina, sin que ello implique generar anticuerpos en el espacio brasileño, sobre todo ante la necesidad de dar pasos más orgánicos en la diplomacia militar trasandina?


 
Sin lugar a dudas, Brasil busca ser coronado, fiel a su ADN imperial, como el país líder en la región, quién ejercerá un liderazgo cooperativo en nuestro espacio sudamericano y no hegemónico.
El problema es que Venezuela aparece como aquel liderazgo naturalmente opuesto al brasileño, ahora que Argentina, sucumbió ante sus problemas internos. Una Venezuela chavista que desea ser entendida y valorada como una nueva potencia regional, no solamente energética, sino que política y militar. ¿Tendrá, nuestro país, y su gobierno, que dar el salto diplomático y político-militar que falta para erigirse también como el tercer actor de esta triada que aparece al horizonte como la nueva ABC (Argentina, Brasil y Chile) de Sudamérica? ¿Estamos siendo testigos del surgimiento de un nuevo orden regional en donde la triada VBC (Venezuela-Brasil-Chile) está llamada a liderar el proceso de reconstrucción o de construcción un nuevo orden de poder en nuestro vecindario?



La historia y las relaciones internacionales están hechas de ruidos y señales, aislemos las señales de los ruidos y podremos apreciar de mejor manera los cambios y transformaciones que están formando una nueva estructura de poder regional. Por ahora, contentémonos con desempeñar un papel de testigos de los profundos cambios políticos que experimenta nuestro espacio sudamericano, esperando que Chile surja fortalecido y preparado para hacer frente a los desafíos externos e internos a los cuales seguirá siendo sometido.


La alianza estratégica natural con Brasil debe ser priorizada, pero en ningún momento convertirnos en su secretario político.


Chile posee intereses que les son propios, y tenemos con Argentina intereses geopolíticos diferentes a los que compartimos con Brasil. En la diversidad de asociaciones estratégicas deben estar centrados los primeros pasos hacia la afirmación de un carácter político de proyección del poder nacional que aliente y fortalezca intereses "propiamente chilenos", en un espacio regional que necesita urgentemente liderazgos "benignos", ¿como el chileno?


 


 

Inversiones Chilenas en el "espacio vecinal"

Posted on April 14, 2009 by Cristian Leyton Salas


Las relaciones económicas internacionales chilenas han estado sometidas, durante la última década y media, a un proceso de profunda transformación, particularmente aquellas vinculadas a la presencia del sector privado "chileno" fuera de las fronteras nacionales. Firmas Multinacionales "chilenas" estàn asentadas en la región sudamericana. Un fenómeno nunca antes visto.



Los inversionistas chilenos han materializado entre los años 1990 y el 2006 casi 1.800 proyectos fuera de nuestro país, con capitales que alcanzan a los US$ 38.000 millones.  Los mercados latinoamericanos concentran, asimismo, el 88% de la inversión global materializada. Mientras los países del MERCOSUR han recibido el 56% de la inversión total, los de la Comunidad Andina de Naciones el 28%. No obstante ello, la presencia de los inversionistas chilenos ha ido más allá del entorno cercano y se extiende a más de 60 países, entre los que destacan República Dominicana, España, Australia, Croacia, Malta, China, Emiratos Árabes.


En términos generales, se aprecia que en el caso de las exportaciones chilenas al espacio vecinal  y regional, la relevancia si bien es comercial y económica, está estrechamente  vinculada a su aspecto más político, en específico, a la política exterior del país, a su deterioración o mejoramiento. El proceso de inserción económico de estas "multinaiconales" chilenas  en el espacio regional, tiene todas las luces de ser un proceso autónomo, es decir no parece estar siendo "dirigido" por el Estado chileno, pero sí respaldado por dicho órgano. En función de lo anterior, una de las grandes problemáticas asociadas a este último fenómeno está dada por la existencia de factores de animosidad interestatal, la que ha estado centrada, particularmente, en el área vecinal: Bolivia, Perú y Argentina. .


La gran pregunta que surge es si Chile ha implementado o está actualmente implementando una lógica geoeconómica en el espacio regional, esto es sí Chile ha adoptado una postura institucional de proyección política en dicho espacio, a través de la "conquista" de mercados a fin de incrementar su capacidad de influencia política, utilizando para ello, estratégicamente a actores privados. Estas es la pregunta que se hacen al interior de ciertas elites políticas vecinales. Debemos tomarlas en cuenta.



A la luz de determinadas percepciones propias al entorno regional se adhiere al comportamiento político exterior chileno la existencia de una lógica de instrumentalización de lo económico a fines de política exterior. La existencia de DIRECON y de ProChile, por ejemplo, se insertaría en dicha lógica, pero también la naturaleza misma de las inversiones en esferas que se identifican con “sectores económicos estratégicos” o que poseen una relevancia básica para el funcionamiento de los  países receptores de dichas inversiones y que en este caso están asociadas  a una lógica de seguridad nacional. LAN Chile es un ejemplo claro de esta realidad.



En función de lo anterior, existe la percepción según la cual estas podrían catalizar un incremento de animosidad histórica intervencinal, e incluso, generar escenarios de riesgo político tanto para las mismas inversiones como para las relaciones estatales chilenas.



Se ha constatado, a priori, que, habiendo comprendido el riesgo, el Estado chileno habría implementado de manera oficiosa una estrategia que podríamos caracterizar como de “contención” de los mismos.
Es así como dos lógicas se habrían impuesto:



A. Estimular un fenómeno de “Desnacionalización” de los capitales chilenos.
1. Manejo comunicacional discreto de la presencia comercial chilena.
2. Vinculación orgánica a sectores económicos nativos vecinales.
3. Incorporar programas de responsabilidad social empresarial.


B. Suscribir, por parte del Estado chileno, Acuerdos de Protección de Inversiones (API) como una forma de blindarse políticamente frente a escenarios de hostilización económica de inversores chilenos. El Estado protege de manera anticipatoria al inversor chileno, pero frente a riesgos reales, un orden jurídico internacional económico regula el trato a dichas inversiones según estándares generales.



El objetivo central de ambas estrategias sería sustituir la postura de defensa diplomática directa de los actores económicos chilenos como un medio que permita obviar “nacionalizar” los capitales nacionales, impidiendo con ello su hostilización política interna, evitando que el Estado asuma un rol de actor político intermedio en disputas, conflictos o diferendos entre estos actores económicos y las entidades políticas estatales vecinales.


Ad portas de la campaña electoral, estos temas deberìan comenzar a ser discutidos, particularmente en el marco del necesario aggiornamiento de nuestra polítca exterior.

Evo en Huelga

Posted on April 11, 2009 by Cristian Leyton Salas

 Nada más ajeno a la idiosincrasia política chilena que enterarnos que el presidente de una república vecina se declaró en huelga de hambre, y nada más ni nada menos que en la mismísima sede de gobierno. Resulta extraño, incomprensible, fuera de toda lógica política. Pero no es tan así.



Para algunos, la actitud de Evo Morales responde a su carácter populista, para otros no es más que la expresión de desesperación frente a la dura realidad a la cual debe hacer frente: quiere refundar Bolivia, pero no tiene el control del Congreso.



En el actual sistema político boliviano existen tres grandes actores. El primero es Evo Morales y su Movimiento al Socialismo (MAS); el segundo, PODEMOS, una agrupación amorfa compuesta de diversas fuerzas políticas, de tendencia derechista, que lo único que los une es la aprensión a ver perdidos todos los privilegios como resultado de una refundación total del sistema económico boliviano. Un tercer actor, el que considero la válvula de ajuste de la actual coyuntura de equilibrio de poder interno boliviano: el Ejército.


Este estamento armado fue claro en señalar e identificar claramente la “línea roja” que Evo no podía cruzar, particularmente en momentos en que Evo alcanzaba el poder en Bolivia: todo cambio, incluso los “estructurales”, la “refundación” misma de la institucionalidad política boliviana puede hacerse siempre y cuando no violente la institucionalidad vigente. En otras palabras, cualquier transformación política será aceptada, siempre y cuando, no desborden los límites del orden constitucional.

Muchas fuerzas y actores del "oriente boliviano" golpearon las puertas de los regimientos, sin embargo la respuesta ha sido tajante: cualquier acción del MAS que busque, por la fuerza, imponer un orden de acuerdo a sus intereses no será tolerado, sino es al interior de los mecanismos previstos para ello. Evo se ha acercado en ocasiones a la línea roja, pero ha desistido. Consciente de su vulnerabilidad al no haber podido imitar a su padre político, Hugo Chávez, en cuanto a instrumentalizar las FF.AA en su favor, Evo ha debido administrar con una retorica “antiologarquica” y “antiimperialista” a los sectores más duros del MAS, siguiendo, no obstante ello, en la práctica, una política muy realista y pragmática, en particular frente a los EE.UU y Chile.



Este Ejército Boliviano, también consciente de los peligros que significa entrar en el debate político, pero sobre todo en verse empujado a policializarse, ha mantenido sus distancias. Siempre desempeñando el rol del garante del orden constitucional, ahora en especial, haciendo incapie en otro papel, el de defensor de la integridad territorial boliviana, amenazada directamente por el “Oriente Boliviano” y el liderazgo de Santa Cruz de la Sierra.



Frente a esta disyuntiva, el Ejército boliviano se ha erigido en la fuerza y en el actor que está impidiendo el conflicto directo entre ambos grupos, y a fin de cuentas, impidiendo el estallido de una crisis que podría llevar a  Bolivia hacia el abismo de la guerra civil. Éste estamento armado se encuentra frente a una disyuntiva vital: aceptar la refundación de Evo, que trae consigo la división de facto de Bolivia en dos entidades, o contener al pulmón económico de dicho país en su afán por una autonomía con perfume a secesión.



Hoy, Evo está en el palacio de gobierno en huelga de hambre, gesto que no es más que la expresión última de su impotencia frente a los deseos por imponer  su nueva Constitución, la de la mayoría occidental por sobre la minoría oriental. Un deseo que puede generar la última fase de una crisis política que podría arrastrar al abismo institucional a este país, particularmente al acelerar y cristalizar el proceso, ya debutado, de cuestionamiento de los sectores más duros del MAS hacia su liderazgo. La idea de una fragmentación del movimiento indigenista occidental boliviano pesa sobre Evo Morales y su líder intelectual, García Linera.



La huelga de hambre de Evo, es la expresión final de la nueva Bolivia que intenta construir, una donde el mandatario no es más que un primus inter pares. Una, en donde Evo necesita demostrar a su clientela política que su compromiso con la refundación del sistema político boliviano va más allá de la mera retórica, se trata de un compromiso absoluto, incluso si eso significa poner a toda Bolivia, una vez más, frente a la posibilidad de caer al abismo político.


La Política de Potencia de la Venezuela "chavista".

Posted on April 06, 2009 by Cristian Leyton Salas

           ¿Qué lectura podemos hacer de la evolución actual del movimiento bolivariano “chavista” en Venezuela? ¿Bajo qué lógica podemos comprender el Eje Teherán-Caracas ? ¿Como apreciar ésta Venezuela que dejó de darnos la espalda, que nos observa y que de paso, invita a otros actores mundiales a sumar su presencia en el espacio regional sudamericano?


Convengamos que el proceso de expansión del chavismo ha conocido fases.



La primera, que podríamos denominar  de “expansión regional”, coincide con un sentimiento de acorralamiento del régimen por parte de los EE.UU. En el plano externo, bajo Bush, éste último desplegó una política exterior de desestabilización y asfixia del régimen de Hugo Chavéz, para ello edificó una red de bases militares FOL (Forward Operating Locations) englobando Venezuela, una suerte de containement. La respuesta de Chávez no se hace esperar y debuta la carrera por zafarse de este encierro. Para ello elige una política agresiva de expansión ideológica de su “modelo”.


Dentro de esta lógica buscará “satelizar” a Bolivia,  Ecuador y  Perú. La llegada de Evo Morales al poder señala el apogeo de esta estrategia de expansión. Luego, esta misma se verá cristalizada con el arribo de Rafael Correa, siendo la guinda de la torta el candidato etnocacerista peruano, Ollanta Humala. Con los precios del petróleo por el cielo, reafirmará su nueva postura de potencia regional en plena fase de construcción. Se dará como objetivo crear una infraestructura gasífera regional, inaugurando una nueva geopolítica energética en América del Sur, Central y en El Caribe. La utilización de la energía como instrumento de su política exterior toma forma. Chávez, sabe que debe reestructurar los equilibrios de fuerza a nivel regional. Sabe que su presencia avasalladora en el espacio sudamericano  se debe a una circunstancia pasajera: la existencia de un vacío de poder dejado por el repliegue de Brasil y de Argentina. Brasil, en donde el primer gobierno de Lula se avoca a "reordenar la casa", limpiarla y prepararla para mostrársela al “vecindario”. Argentina, sometida a un proceso de debilitamiento institucional como pocas veces ha sido visto.  Ante este vacío de poder, el régimen chavista no puede sino ver crecer  su influencia. 


La segunda fase la estamos evidenciando hoy mismo.


 
La satelización de Ecuador, Bolivia y Perú no fue posible. El esquema expansionista Hugo Chávez sufrió una serie de derrotas. El régimen de Rafael Correa en Ecuador, es bolivariano, pero en ningún caso "chavista". Correa surge como un líder pragmático, secundado por una FF.AA. Ecuatorianas que le han señalado los límites de la refundación. Uno de ellos es transformar a Ecuador en la novena estrella en la bandera venezolana. En cuanto a Bolivia, el despertar del llamado “Oriente boliviano”, léase  el liderazgo de Santa Cruz de la Sierra  sobre Pando, Beni, Tarija y Cochabamba, han impedido al régimen de Morales extender su modelo hacia toda Bolivia, hecho que ha limitado la margen de acción política del régimen chavista en este país, circunscribiéndolo sobre todo en el Occidente paceño. Una derrota táctica, pero una derrota que puso fin a la expansión ideológica del movimiento. Perú, es claramente el mayor traspié del proyecto chavista. Su candidato, Ollanta Humala, fue derrotado en las urnas, impidiendo generar un golpe mediático de peso por cuanto hubiere podido crear un núcleo andino chavista que habría dejado, geopolíticamente hablando,  aislado Chile y afianzado su poder de proyección ideológica.Una derrota de peso ya que en Perú existe el potencial, al estado bruto, de un movimiento indigenista que aún no se decide a tomar conciencia de su realidad y transformarse en una fuerza política única.  



Hugo Chávez y su régimen se han afianzado internamente, dando cabida a un cuestionamiento  a cerca de la naturaleza misma de la democracia venezolana. Ya avanzamos, en otra nota, el concepto de “democracia totalitaria” tratando de explicar este fenómeno en orden a totalizar el poder sobre la base de una dictadura de las mayorías democráticas por sobre las minorías, que es el esquema de poder actualmente imperante en Venezuela. Chávez acusó recibo de estas derrotas tácticas. Por ello, y en función de esta nueva realidad, en donde la percepción de "Estado fortaleza" se vuelve a hacer sentir, adopta un viraje estratégico: constituirse en la puerta de ingreso de actores extraregionales al espacio sudamericano, en particular Irán y Rusia. Romper su encierro, abriendo la puerta a potencias regionales que cuenstionan el liderazgo mundial de los EE.UU.



Resulta casi anecdótico que hoy, justo en momentos que la presencia de los Estados Unidos es casi nula en el espacio regional sudamericano, que mejor prueba que la existencia misma del régimen chavista, de la expansión del movimiento refundacional en Bolivia y Ecuador, su impacto en Paraguay así como en algunos países centro americanos, Hugo Chávez aparece blandiendo la lógica del "Imperialismo Americano" para sustentar su régimen y la expansión del mismo.



Claramente, el régimen chavista se ha dado como objetivo erigirse en una potencia regional, o como lo señalaron en la cumbre con su homologo iraní, “dos verdaderas potencias para darle formal al mundo multipolar”.



Hugo Chávez no solamente pone en aprietos la conceptualización de Democracia, sino que también pretende reestructurar los equilibrios de poder a nivel regional. El tradicional eje ABC (Argentina-Brasil y Chile) ya es cosa del pasado.


Tal vez, ha llegado la hora, para Chile de despertar del letargo, asumir que es necesario repensar su posición y postura política externa, de defensa y de potencia. A la luz de lo que señalaba el sociólogo y politólogo francés,  Raymond Aarón, ¿queremos seguir ejerciendo una "potencialidad defensiva"? Es decir, de bajo perfil politico a nivel regional, o asumir un rol de potencia ofensiva, que busque exportar su liderazgo comercial, político y económico. El "Orden Regional de Poder" está mutando, es hora ya de cuestionar nuestro lugar allí y debatir si estamos preparados para asumir responsabilidades en un sistema internacional cambiante, pero que pronto se dará un orden particular.


Seamos claros, por liderazgo ofensivo me refiero a adoptar una postura en nuestra politica exterior, a nivel regional, de mayor presencia y de promocíon de los intereses chilenos, dejando de lado aquella postura de "brazo derecho" brasileño. Alcanzar mayores grados de autonomía en nuestra Política Exterior vis-á-vis de las potencias que ordenaban el vecindario hace unos cinco años atrás, pero que ahora dejaron amplios espacios vacíos. 


Israel frente a Irán: "El reloj marca dos minutos para medianoche".

Posted on April 01, 2009 by Cristian Leyton Salas

Durante la Guerra Fría, la Asociación de Científicos Nucleares Norteamericanos crearon un reloj que simbolizaría la cercanía y probabilidad de una guerra termonuclear entre las dos únicas superpotencias de la época, la URSS y los EE.UU. Un reloj, cuyo minutero, al acercarse a las doce de la noche, señalaría cuan cerca o lejos estabamos de una conflagración mundial, pudiendo arrastrar al mundo hacia el abismo nuclear. El desarrollo, mejoramiento y despliegue de fuerzas convencionales y nucleares condicionaba parte del avance o retroceso del minutero, los acontecimientos políticos en el ámbito internacional también. El 2007, el reloj marcó cinco minutos para las 12 de la noche.



Israel ha dejado en claro que no tolerará un Irán Nuclear, es decir un régimen de los ayatolás con capacidad de lanzar bombas nucleares. Digámoslo: las bases de la paz regional, en este rincón del mundo, se basan en la existencia de una asimetría bélica entre Israel y el resto de países árabes, y en este caso, el persa. Israel debe, segun esta lógica, dominar militarmente su espacio regional. La idea del politicidio israelí hace prohibitivo, según su visión y la de los EE.UU, permitir que un Estado como Irán se dote de estas capacidades militares. No se trataría, desde la visión israelí, de impedir que un Estado islámico adquiera este tipo de sistemas de armas por cuanto Paquistán las posee, sino que sea Irán que lo haga, una entidad política dirigida por un líder que llama  insistentemente a la destrucción de la entidad hebrea. En la percepción israelí, acceder a ello implicaría estar frente a un segundo holocausto. 



Se ha intensificado la retórica tanto de los medios como de las  posibles estrategias políticas y político-militares a utilizar, en caso de conflicto. Se habla intensamente de ataques sorpresas, de  misiles balísticos, de aviones no tripulados, etc. Escenarios se levantan, otros caen. Un clima prebélico se está apoderando del Medio Oriente. Puede tratarse de una estrategia de desinformación a fin de apoyar los esfuerzos diplomáticos estadounidenses y europeos, toda vez que, según el Jefe del Pentágono, Michael Mullen, señaló que un ataque israelí sobre Irán pondría en peligro la paz y estabilidad en todo el espacio medio oriental. Pero hay más que eso. Israel a llevado a cabo dos "preparaciones" para el golpe contra Teherán. El primero fue la destrucción de una supuesta central nuclear en Siria, el segundo, el ataque a un convoy en territorio sudanes hace unos días. Israel muestra que su brazo llega, con efectividad, a cualquier parte de su zona de seguridad regional.


Diversas voces, hechos y actitudes señalan que el tiempo para la diplomacia se agota en el marco de la búsqueda de Irán por adquirir una capacidad nuclear militar, siendo ahora más claro cuando vemos que sectores más duros están gobernando ek Estado de Israel. Mientras Brown pide al liderazgo iraní que abandone su programa nuclear, hecho ya acontecido en otras ocasiones, por ejemplo en el caso de Sudáfrica, el Jefe del Estado Mayor israelí, Gabi Ashkenazi, advierte que las fuerzas armadas israelíes debe estar preparadas para atacar a Irán en caso que se establezca que éstos estarían prontos a desarrollar dicha arma de destrucción masiva.



El comportamiento  exterior tanto politico como militar de  Israel nos enseña que éstos trabajan según la política de los faits accomplis o hechos consumados. La proliferación de misiles balísticos en el Medio Oriente fue “tolerada” por Israel, así como ciertas capacidades balísticas y químicas, no así la nuclear. El poder que adquiriría Irán desbordaría lo militar, para cristalizar el político. Los otros paises árabes están plenamente conscientes de ello, y lo rechazan.



Los minuteros del reloj, en el conflicto político y diplomático que opone  Irán e Israel, se está desplazando hacia el centro. Pronto podría ser medianoche en el Medio Oriente. A nosotros, aquí en Sudamérica y en Chile, no nos queda más que  observar y aprender las lecciones de un conflicto que podría tener repercusiones globales, especialmente para mantenernos alejados de las capacidades de destrucción masiva.


Un conflicto que para nosotros parece lejano, hoy puede no serlo. Las relaciones que la república islámica de Irán a establecido con el regimen bolivariano de Venezuela pueden abrir la puerta para el ingreso de un actor extraregional que busca asentar su poderío urbi et orbe. Algo que, segun fuentes no oficiales, ya estaría acontenciendo.


Los minuteros del reloj se acercan a las doce, en el Medio Oriente. En Sudamérica éste está detenido.