Transformación del Sistema Político Chileno
Aug. 14 , 2009
El sistema político chileno está experimentando, actualmente, una transformación desde sus más elementales cimientos. Tal vez este fenómeno no se aprecia en su total magnitud, por ser nosotros mismos sus ejecutores y testigos, pero el cambio se está produciendo ahora mismo. El sistema político chileno está mutando.
Se aprecia, en el futuro cercano, un escenario político de gran incertidumbre, hecho que es propio a todo proceso de transformación institucional. De alguna forma, la onda expansiva de “procesos refundacionales” latinoamericanos nos alcanzó. Evidentemente, para nosotros, por estar lejos de epicentro de este movimiento telúrico ideológico, sus efectos no son los mismos ni poseen la misma envergadura. Pero nos alcanzó. La estabilidad será puesta en jaque, un hecho propio a todo proceso de cambio acelerado. La pregunta es cuan flexible es el sistema político chileno como para soportar este procesos de acomodamiento a una nueva realidad institucional.
El surgimiento del fenómeno M.E.O, la multiplicidad de pre candidatos presidenciales concertacionistas, el cuestionamiento de la actual Carta Fundamental y el llamado, en voz baja, pero insistente en orden a instalar una Asamblea Constituyente, la descomposición de la Concertación, el surgimiento de nuevos liderazgos “no convencionales”, el cuestionamiento de la legitimidad de los poderes legislativos, la búsqueda por unificar a la izquierda bajo la lógica de un solo gran partido, entre otros hitos, nos demuestran que “algo está pasando”. Un cambio mayor en la política chilena verá el día y se cristalizará luego de las elecciones presidenciales de diciembre próximo.
Levantar escenarios es un excelente ejercicio a fin de hacer la incertidumbre, algo más previsible.
La distribución del poder político heredada del término del Régimen Militar que permitió al país gozar una fase de alta estabilidad política, crecimiento y desarrollo económico está llegando a su fin. La Concertación, que nos entregó casi dos decenios de estabilidad ,hoy aparece ingobernable, un barco a la deriva del cual nadie quiere hacerse cargo, salvo el candidato Eduardo Frei, pero que aparece siendo objeto de constante motines a bordo. Al parecer nadie cree que llegará a buen puerto, pero él, como buen capitán de navío será el último en dejar el barco.
En este sentido, la Concertación se ha convertido en un espacio político fragmentado, alimento de candidaturas aventuristas que intentan, más que todo, arrastrar un voto y un apoyo a sus respectivas fuerzas parlamentarias. El poder político que le quedará a la Izquierda y el Centro se desplaza, desde la lógica presidencial a la congresal. La muerte de la Concertación, sumada al liderazgo emergente del candidato Marcos Henríquez Ominami, más la existencia de una Coalición por el Cambio, de dudosa gobernabilidad interna, parecen dar la impresión que la lógica de los tres tercios se asoma nuevamente en el sistema político chileno, al menos mientras no se produzca una reorganización de dichas fuerzas ex concertacionistas. ¿Una futura Concertacion 2.0?
Asimismo, el recambio generacional, exigido por parte importante de la población chilena, e ilustrada con el creciente apoyo a la candidatura de M.E.O , no es más que un rechazo a una elite política encallada en el poder, inmovilizada por privilegios de toda índole, pero sobre todo que comienza a ser considerada como incapaz de interpretar de manera convincente las nuevas necesidades sociales de la población y sus problemas. La sociedad chilena ha evolucionado positivamente, no así su sistema político.
Las próximas elecciones constituirán claramente un hito en la historia del sistema político chileno, ya que de confirmarse las tendencias de votos, la Derecha Política regresará al poder luego de casi 45 años. De toda evidencia, a esta Derecha le tocará administrar ese cambio, esa transformación. Dicífil tarea. Asimismo, esta Derecha convertida en Gobierno, deberá convivir con movimientos sociales cuyo ADN es por esencia progresista, los cuales, señalémoslo, ya no estarán bajo el control del Gobierno de turno, como fue el caso de la Concertación y su relación “especial” con los movimientos sindicales y de masas.
Esta Coalición por el Cambio aún no ha demostrado su capacidad de gobernabilidad, lo que es peor aún, su accesión al poder, de concretarse, no parece que será por los pergaminos propios, sino que más bien, como resultado de un agotamiento y una falta de credibilidad en la coalicion más exitosa en la historia política chilena. Esta Coalicion tendrá que demostrar que es capaz de entregar gobernabilidad, expandiendo su apoyo ya no tan solo a las clases menos favorecidas, pero sobre todo a la Clase Media.
La pregunta que subsiste es si el sistema político chileno podrá, finalmente, asimilar los cambios, pero sobre todo llevarlos a cabo de manera exitosa y sin tantos traumas...
El "Factor MO": Marco Enríquez-Ominami frente a Frei.
May. 14 , 2009
El escenario político-electoral chileno está siendo objeto de una profunda restructuración.
Tal vez no lo apreciamos, porque somos testigos y actores del mismo. Pero claramente, está cambiando en forma lenta pero progresiva.
La irrupción del pre-candidato Marco Enríquez -Ominami (MO) es un claro ejemplo de ello, el otro es la idea que subyace, según la cual, Chile necesitaría una “refundación”, una nueva institucionalidad. Las fuerzas antisistemicas están surgiendo desde la elite política chilena, y no desde la marginalidad. Chile, fiel a su idiosincrasia, quiere la transformación pero que ésta sea en orden.
El día después de la próxima elección, nada será igual. Cualquiera sea el escenario, cambios profundos en la institucionalidad política chilena tendrán lugar y verán la luz.
Hoy, mientras la Concertación se disgrega y fragmenta, la Alianza, ahora en su versión expandida, la Coalición por el Cambio, se aglutina. Para algunos, nadie ha declarado aún la muerte de la Concertación de Partidos por la Democracia, sin embargo en los hechos, solo faltaría ir a buscar el certificado de defunción. Para otros, en las crisis está el germen de la renovación, de la modernización y del recambio. A esto último apuesta MO.
El proceso de fragmentación de la Concertación ilustraría un fenómeno de polarización de las fuerzas en su interior. Aquellas pro statu quo, que buscan mantener el sistema de distribución del poder político en su lógica cupular y otorgando preeminencia de la elite tradicional, siendo Eduardo Frei su mejor exponente. Por otro lado, aquellas fuerzas que consideran que el marco institucional de la Concertación debe ser modificado sustancialmente, ya que los pilares ideológicos de las fuerzas progresistas que ayudaron a formarla, hace ya veinte años, han sido objeto de profundos cambios.
En este sentido, no es extraño apreciar que de los cuatro precandidatos “concertacionistas”, tres de ellos provienen de las filas de la izquierda: J. Arrate, A. Navarro y M. Enríquez-Ominami. La apuesta es saber quién aglutinará a las fuerzas progresistas, quién las liderará hacia una restructuración y reorganización ideológica, política y directiva. MO aparece compitiendo con Frei, pero en realidad lo hace con los otros dos candidatos y con las fuerzas del inmovilismo del progresismo concertacionista.
MO representa más que cualquier cosa, la búsqueda por darle a la izquierda chilena un nuevo carisma ideológico y una nueva cara política. La competencia del pre candidato outsider de la Concertación no es directamente con Frei ni con Piñera, sino que con aquellos sectores que se ven representados por un progresismo en crisis de identidad, pero que advierten la necesidad de aggiornar ideológicamente al conglomerado oficialista. Enríquez-Ominamí es el pre candidato antisistema del sistema. Forma parte de éste. Siempre lo ha hecho.
El Factor MO podría traer consigo un despertar de los sectores de izquierda desencantados, no solo con el debilitamiento ideológico de este sector, sino que también con la disgregación de los liderazgos del mismo. MO podría estimular el voto progresista joven, desilusionado con la política y “los políticos” (tradicionales, la vieja guardia), dirigiéndolo, bajo ciertas condiciones, hacia un Frei que, habiendo escuchando la necesidad de introducir una refundación limitada de la institucionalidad política chilena, hoy se presenta como un precandidato “del cambio”.
Claramente el factor MO podría restarle apoyos a E. Frei, pero sobretodo lo hará en función de J. Arrate y Navarro. La lucha por la modernización, el liderazgo y la unificación del progresismo chileno, desde los sectores más anti sistema hasta los del establishment tradicional, podrían ver en la imagen de Marco Enríquez Ominamí, no en el fondo de su programa (¿?), la última oportunidad para evitar que la Derecha llegué al poder.
Hechos Políticos: ¿Velasco el candidato outsider?
Mar. 11 , 2009
No obstante lo anterior, el Ministro representa la nueva sabía política, el tan ansiado recambio de la Concertación, tal y como fue, en su momento, el alcalde Claudio Orrego. Aggiornar la Concertación parece más un slogan que una real voluntad política de sus cúpulas. La busquéda por mantener y concentrar el poder podrían terminar por quitárselos.
Recuerdo a la Ministra de Defensa sentada en el tanque Mowag recorriendo las poblaciones inundadas de la zona nororiente de la capital. El fenómeno Bachelet comenzaba a gestarse. Un hecho fortuito que se convierte en un hecho político: la idea que una mujer pudiese llegar a la presidencia de la república comienza a cristalizarse en los círculos políticos, el todo respaldado por la encuesta CEP de julio del 2002 que le asignaba un 66% de respaldo. Lejos quedaba Soledad Alvear. Si se necesitaba un "cambio", que mejor que una mujer presidenta.
Hoy, la encuesta OPINA indica que el Ministro de Hacienda Andrés Velasco cuenta con un incipiente pero sorpresivo respaldo de un 15,7% frente a un 25,7% del candidato Frei Montalva. Pergaminos posee de sobra , no solamente por su formación académica y profesional, sino que también por el buen manejo de la economía y de su cartera. Hay que recordar las fuertes presiones políticas a las cuales fue sometido a fin que “distribuyera” los excedentes acumulados por el alto precio del cobre. También recordamos su permanente y pública negativa. Semanas más tarde la crisis mundial estalló, demostrando lo acertado de su postura.
Hasta este momento, Velasco representaba las cualidades técnico-profesionales de un exitoso especialista en economía, estaba aislado entre las paredes del Ministerio de Hacienda alejado de la percepciones políticas de la población, más conocido y reconocido por las esferas empresariales que por el electorado popular. La frialdad del cargo, su tecnicismo, lo relegaba a escuetas apariciones a fin de calmar comunicacionalmente los mercados frente a los vaivenes de la crisis económica que actualmente atravesamos.
Velasco apareció catapultado, de un día para otro, como uno de los “posibles” precandidatos de la Concertación. Todas condiciones estaban presentes, sin embargo faltaba que un “hecho”de connotaciones humanas se transformara en un “hecho político”. La crisis personal que lo afectó se constituyó en el gatillador de este fenómeno. Según el sondeo, un 84% de los encuestados señaló haber estado preocupado por conocer el estado de salud de la hija del Ministro. ¿Estamos frente a una lógica de la Causa-Efecto?
Es política y socialmente interesante identificar y comprender las condiciones que generan las transformaciones políticas, en especial en períodos pre electorales. La lógica del candidato outsider si bien en Chile no es habitual, podemos reconocer que es electoralmente posible y en especial en la Concertación cuando su primaria se encuentra ad portas. No obstante ello, podriamos dudar que tal situación llegue a concretarse, sin descartarla de plano, en especial por la estructura cupular de la Concertación y del conjunto de la clase política chilena.
La renovación de los círculos políticos y de los liderazgos de la Concertación parece ser imprescindible si se quiere terminar con su lento pero progresivo desmantelamiento, reconstituyéndose en una fuerza política capaz de disputar las próximas elecciones presidenciales. Lo mismo podemos decir de la Alianza Por Chile. El "fenómeno Velasco" parace ser más que una alternativa real, un símbolo, una señal de los cambios generacionales que necesita Chile y en especial la clase política que guía nuestros destinos, pero que adolece de un agotamiento social y político avanzado.
La Concertación y Elecciones 2009: ¿Gestionando la derrota?
Dec. 22 , 2008
Algunos comportamientos de las cúpulas de los partidos de la
Concertación parecen indicar que estos están concientes y saben,
claramente, que la próxima elección general estaría perdida, al menos en lo que se refiere a su aspecto “presidencial”, no así el parlamentario. Este último punto es relevante...
