Paz Mundial, Potencias Hegemónicas y Chile.

Posted on May 22, 2012 by Cristian Leyton Salas


Apreciamos, día a día, que el conflicto subnacional, es decir aquel que emana desde el interior mismo de los países y que opone a actores contenidos al interior de las mismas fronteras políticas, adquiere, cada vez más, el carácter de “transnacional”, pero no solo eso, se está cristalizando como la fuente internacional más clara y visible de la inseguridad mundial: debuta al interior de un país, pero, en su desarrollo conflictivo, arrastra a actores externos o se desborda, simplemente hacia los otros Estados que le son vecinales.


Hoy observamos que la Primavera Árabe si bien surgió como un fenómeno democratizador, ha generado altos grados de inestabilidad política interna en los países que se han vistos sacudidos por sus efectos. Los profundos “vacíos políticos” dejados por la abrupta salida de los dictadores y la desestabilización de sus elites están generando luchas intestinas por llenarlos. Libia conoce, actualmente muy bien de ello, de la misma forma que Egipto. En cuanto a Siria, ad portas de una guerra civil, está infectando severamente a su vecino libanes. Un poco más al sur de la zona magrebina, el espacio sudanés conoce la misma suerte: un conflicto interno interétnico y religioso que se había pensado resuelto con la secesión e independencia del Sur sudanés católico, hoy se transforma aceleradamente en un conflicto de naturaleza internacional. El Medio Oriente “democratizado” nuevamente se unge en una espiral de inestabilidad que no solo es subnacional, sino que además se le asocia otras fuentes de inseguridad como es el surgimiento del problema iraní, el proyecto de unión política entre Arabia Saudita y Bahréin –fuertemente resistido por Teherán-, el afianzamiento del liderazgo de Hezbollá  en El Líbano y finalmente, la cristalización de una Turquía con ansias de hegemonía regional.


Más al norte de Sudamérica, actores subnacionales asociados al narcotráfico causan estragos en Centro América, México y seguramente, más temprano que tarde, lo harán en los EE.UU: los Carteles de la droga mexicanos se están erigiendo en la amenaza más relevante para Washington y demás capitales del hemisferio. En Asía, la elite neopatrimonial de Corea del Norte, por su parte, se mantiene en el poder como resultado de una “política de Estado” de amenaza constante hacia su vecina sureña. Mientras el pueblo sucumbe ante escenarios de hambruna generalizada, la elite militarista de Pyonyang acrecienta su poder nuclear y convencional como el único medio que le permite proyectar un poder político defensivo ante el acoso del capitalismo, incluso del mismo chino. Nuevamente actores de tipo “subnacionales” se afianzan como fuentes de inseguridad mundial.


La contracción política europea, como resultado de la profunda crisis económica que le afecta, no ha ayudado en nada a limitar los efectos nocivos de esta nueva problemática global: ha dejado amplios espacios vacíos, tanto económicos, diplomáticos como militares, los que están siendo llenados por la potencia económica y comercial China y, de manera más tímida, algunos de los otros Estados del BRIC (Brasil, Rusia y India). No obstante lo anterior, ninguno  de ellos se erige como un actor de alcance global, ni tampoco han adoptado posturas de seguridad global, de largo plazo y no asociadas únicamente a intereses nacionales. El caso más claro es Rusia.


Se aprecia, en términos generales, que, paralelamente a surgimiento de nuevos actores subnacionales, diferentes potencias mundiales -algunas de ellas aún en estado embrionario-, están buscando asumir nuevos roles de liderazgo mundial. Un aspecto central dice relación, justamente, con la necesidad del sistema internacional de “potencias hegemónicas”, globales y regionales. Frente a un espacio internacional en donde no existe un monopolio de la violencia legítima “internacional”, el mundo parece necesitar de actores con capacidades de acción preventiva globales.


Una de las principales problemáticas asociadas al surgimiento de estas potencias hegemónicas regionales dice relación con las capacidades de intervención política en problemáticas de origen nacional pero que los desbordan. Una estrategia de “intervención” no intrusiva dice relación con la creación de entidades cooperativas, de coordinación y de acción conjunta entre Estados de un mismo espacio geopolítico. Desde este punto de vista, el surgimiento del UNASUR, por ejemplo, o del Consejo de Defensa Sudamericano, a instar de Brasil constituye el mejor ejemplo. No obstante ello, dichas “hegemonías benignas o cooperativas” necesitan de aliados cuyo rol será el de operadores políticos, facilitadores de consensos, Chile está llamado a ser uno de ellos, rol que desempeñó por algún tiempo, pero que hoy ya dejó de hacerlo. Ese es el camino, hay que retormarlo. 




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Chile frente a la nueva cara del Narcotráfico

Posted on May 17, 2012 by Cristian Leyton Salas


Según datos del Drug World Report de los años 2009 y 20120, el narcotráfico mundial está experimentando cambios que, de mantenerse, podrían cristalizar una transformación en los riesgos y amenazas que dicho flagelo representan para la seguridad interna de los Estados.


Si bien, Europa y los EE.UU siguen siendo  las principales plazas de consumo de la cocaína producida en Perú, Bolivia y, en menor medida, Colombia –los únicos tres países que generan este tipo de sustancia en el mundo-, hoy se está materializando un cambio en cuanto a la tendencia de su consumo: los EE.UU evidencian una baja que va desde los 10,5 millones de usuarios, el año 1982, a los 5.3 millones el 2008. Europa, al contrario, conoce un incremento sostenido.


Dejemos claro que la mayor parte de la cocaína producida en Colombia va en dirección de los EE.UU, mientras que la “boliviana” y la “peruana”, van, principalmente, en dirección de Europa y, hoy hacia Sudamérica, un mercado emergente de consumo de dicha sustancia. Una curiosa “especialización” de los mercados productores de cocaína, pero que tiene una relevancia mayor cuando se trata de establecer las nuevas fuentes de riesgo para Chile y Sudamérica. La disminución del consumo norteamericano se debería, en parte,  a la menor cantidad de “oferta” de la droga como resultado de los éxitos de la lucha en contra del narcotráfico en Colombia, a un encarecimiento del mismo producto, también a una discontinuidad del flujo producto de la “narcoguerra civil mexicana” y debido a una activa campaña interna en  los EE.UU.


Una fuente de amenaza directa para la seguridad de las capitales sudamericanas dice relación con el “modelo mexicano del narcotráfico”: un modelo totalitario de las actividades ilícitas. Los Carteles mexicanos han logrado implementar e implantar un modelo “exitoso” de narcotráfico, pocas antes visto. Este implica tomar el control de toda actividad ilícita en el espacio territorial sobre el cual se asientan, desde la extorsión, pasando por la Trata de blancas, el secuestro, el proxenetismo, el trafico de sustancias prohibidas, el narcotráfico, etc…Desde este punto de vista, el “totalitarismo criminal” de  estas bandas, altamente organizadas, se ha constituido en fuente de amenaza real para la estabilidad política y social de un numero cada vez más importante de países de Centro América, en México y ahora cada vez más en ciudades de los EE.UU.


Otra característica de este “modelo mexicano” dice relación con el uso de la fuerza, una de tipo militar. El uso sistemático de armas de guerra para su lucha interna, entre los Carteles, además de practicas de terror criminal, directa en contra de sus adversarios, pero indirecta en contra de la población civil y del Estado, permiten establecer que los Carteles son actores criminales en franca expansión. Su naturaleza criminal transnacional les dicta desplazar constantemente sus fronteras de acción. La presencia de miembros de estas bandas en suelo sudamericano deja prever que buscarán tomar, si es posible, el control directo de la producción de cocaína. Para ellos sería particularmente relevante controlar aquella que va en dirección de Europa, un mercado que conoce, tal y como se señaló anteriormente, un incremento en cuanto al consumo y que no está sometida a los mismos controles represivos estadounidenses. 


Hoy observamos la situación peruana, en específico aquella asociada a la zona de producción hoja de coca y de cocaína: el denominado VRAE (Valle del Río Apurimac y Ene), y ahora expandido a la zona de Alto Huallaga. Zonas selváticas, “espacios o zonas  sin ley”, tradicionalmente ocupadas por el Sendero Luminoso y bandas de narcotraficante locales, explotas a fines de financiamiento de sus respectivas actividades ilícitas, ello como resultado de la toma de control de la producción cocalera, pero también de sus vías de comunicación. Con una extensión de cultivo de la hoja de coca que bordea las 16 mil hectáreas y una producción del orden de las 106 mil toneladas, el VRAE ha hecho caer recientemente en desgracia al Ministro de Defensa peruano, Alberto Otárola, y el del Interior, Daniel Lozada. Hoy el Perú no solo produce Pasta Básica de Cocaína (PBC) como lo hacía hasta el año 1995, sino que es el primer productor de cocaína, desplazando a Colombia. Si bien, este incremento está asociado a la irrupción de los Carteles Mexicanos, éstos, según datos especializados, solo se limitan a financiar la producción de la sustancia y su protección por medio de Sendero Luminoso: aún no se han decidido a establecer un "control directo" de los valles productores de hoja de coca.



Cada vez es más evidente que la amenaza del narcotráfico está cambiando de forma, adaptándose a los nuevos tiempos, pero sobre todo desplazándose cada día más cerca de nuestra frontera norte.


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Perú y su rivalidad turística

Posted on May 14, 2012 by Cristian Leyton Salas

La reciente polémica mediática y social  que generó en Perú la instalación de paneles que promocionaban el turismo hacia Chile en el aeropuerto peruano  Jorge Chávez, no deja de sorprender, no obstante lo recurrente de situaciones de la misma naturaleza desde el otro lado del paralelo norte. 

No solo sorprende el arraigo socio-cultural de la rivalidad peruana hacia Chile, al percibir que dicha polémica emana desde los medios de comunicación masivos peruanos –el programa peruano “Enemigo Publico” tildó dicho evento como una “invasión chilena”-, sino que también se retroalimenta desde la base misma de la clase media y alta  limeña –usuarios frecuentes del parque aéreo. Queda claro que la rivalidad duradera en la cual baña la relación chileno-peruana ha desbordado el marco político para instalarse en el social y cultural. Queda claro, además, que el trauma psicopolítico peruano, producto de la Guerra del Pacífico, ha logrado ser transmitido de manera eficiente y efectiva de generación en generación, hasta hoy, un siglo y treinta y tres años después.

También genera, por decirlo menos, sorpresa, el retiro acelerado de la publicidad por parte de la subsecretaria de Turismo chilena. La reacción destinada a “evitar conflictos” no hace sino que ceder de manera injustificada ante presiones mediáticas desde Perú, frente a una actividad de promoción turística natural y habitual de los países sudamericanos. Dicha reacción -o sobre reacción- no hace sino que reforzar prejuicios e imágenes socioculturalmente arraigadas en las tierras del norte identificando a Chile como un enemigo, un adversario, un rival no solo político, económico, militar, sino que ahora también en el ámbito turístico.

La percepción peruana –errónea o no- de una Cancillería chilena  débil y debilitada se cristaliza aún más. Se plasma la imagen de un accionar estatal chileno “invasivo”, cuya política turística, al igual que aquella de promoción comercial y política es de naturaleza “expansionista”. El mero “traslado” de la campaña publicitaria viene a confirmar, en el imaginario colectivo peruano, la idea de un Chile que actúa de mañanera “rapaz”, buscando sustraer, desde el mismo Perú, a turistas extranjeros y redireccionarlos hacia Chile. 

Situaciones como las descritas son recurrentes en las relaciones peruano-chilenas. Queda claro que éstas emanan desde el lado norte del paralelo y están profundamente arraigadas en la psiquis socio-política de su población.  Utilizadas, ayer, de manera recurrente por la clase política tradicional peruana, hoy lo hacen, sin embargo de manera más autónoma desde los mismos medios de comunicación masivos limeños.

Esta nueva forma de emulación, la “rivalidad turística” que emana desde Lima “en contra” de Santiago, es otra arista más de una rivalidad duradera peruano-chilena, mucho más profunda y estructural, que viene a ilustrar de manera clara la complejidad de las interacciones entre Chile y Perú, ad portas de comenzar una nueva y la ultima fase de la demanda peruana ante La Haya.

¿Cerrará, de manera definitiva, el futuro veredicto de dicho Tribunal, las heridas psicopolíticas peruanas hacia Chile o por el contrario, abrirá una nuevas de este lado de la frontera?


Nacional-Populismo kirchnerista y Chile.

Posted on May 06, 2012 by Cristian Leyton Salas

Christina de Kirchner, ha demostrado, estos últimos meses, que la corriente nacional-populista que azota Sudamérica no está restringida a los países de lo que en su momento llamamos la “orbita” chavista. Argentina, país que hace más de dos décadas se contrajo hacia sus fronteras políticas, absorbida por una profunda crisis institucional, social, política y económica, hoy adopta, nuevamente, un viraje populista, hecho que no nos puede ni debe dejar indiferentes. La utilización de la Política Exterior a fines de política interna es peligrosa y desestabilizante.

El nacional-populismo tiene la característica de construir un discurso anti-elites, enemigas del denominado “pueblo”, fuente de todos los males que afectarían a las sociedades. Se instaura, de esta manera, la idea que el aparato estatal debe ser retirado del control de dichas elites y asumido por ellos mismos. Una democracia participativa es el mejor modelo político frente a una democracia representativa que está bajo el control dominante de grupos de interés que utilizan el aparato estatal a fines de enriquecimiento propio y no es post del llamado “bien común”. En este sentido, el kirchnerismo encarna la representatividad del pueblo argentino en oposición a las elites político-económicas internas trasandinas y sus aliadas externas.

A la luz de lo anterior, los Kirchner poseerían los pergaminos racionales, desde la óptica electoral y política, que les permitiría avalar y explicar, ante la población trasandina, la relección del modelo Kirchner, hecho cristalizado en la elección del 2007 de la esposa del fallecido Presidente cruceño, Nestor Kirchner a la cabeza del Estado: desde el 2002, la evolución de la economía trasandina era, en términos generales positiva, en gran parte a que la restructuración impopular impuesta por Duhalde, pero cuyos réditos políticos fueron inteligentemente administrados por el Justicialismo kirchnerista.

Hoy, observamos, además, que la tradicional dicotomía trasandina de centro-periferia (Buenos Aires-resto de Argentina) ha sido rota. No podía ser de otra manera, a partir del momento en que los Kirchner son originarios del llamado “interior” argentino, de la provincia patagónica de Santa Cruz, un gran esfuerzo ha sido puesto en impulsar el desarrollo de las regiones fuera de las fronteras administrativas de Buenos Aires. La estatización y nacionalización de YPF es la representación más clara del fenómeno anterior. Con la toma del control de la petrolera en un 51% para el Estado, y el 49% para las provincias “petroleras” queda claro que se subordinan todas las decisiones estratégicas a las necesidades políticas de orden domésticas. 

La ofensiva diplomática trasandina en función de las Falklands o Malvinas constituye otro ejemplo del renacer del nacional-populismo argentino. La derrota trasandina en el conflicto es atribuida no solo al régimen militar, sino que además a una elite política extraregional británica de corte neocolonialista.  La lógica de establecer “enemigos externos” permite alimentar la idea de elites-depredadoras, esta vez, de recursos naturales. Todo aliado, por omisión o acción, de dichas “elites” pasa a formar parte del “enemigo externo”. 

Otra característica nacional-populista desarrollada por La Casa Rosada dice relación con la adopción de políticas economicas y de desarrollo de corte autárquicas. La instauración de políticas de substitución de importaciones emerge como una señal que presagia el rompimiento de vínculos comerciales con el sistema internacional comercial. La defensa, protección e impulso de una industria nacional pasa, según esta lógica, por el levantamiento de barreras a la importación de productos externos. Otra característica asociada a este último fenómeno dice relación con el desarrollo de polos militaro-industriales. El caso trasandino es ejemplificador. Luego de haberse puesto en practica una política de castigo sistemático de las FF.AA argentinas por su rol político en décadas pasadas, hoy se constata una tendencia a restablecer los lazos con dichos estamentos en materias de alta sensibilidad militar como es la misilistica, la nuclear y de alta tecnología.

Hoy Argentina, y el modelo kirchnerista, se aleja definitivamente de los EE.UU y de Europa, pero posee un espacio geopolítico de una misma naturaleza populista que la suya, el espacio chavista. No solo ello, posee además un margen de maniobra hacia China y Rusia, actores que podrían buscar llenar el espacio vacío que hoy dejan los gigantes del norte. 

Para Chile, el afianzamiento del modelo nacional-populista kirchnerista debe constituir fuente de aprensión. Al subordinar sus lazos externos por los intereses políticos internos, la Casa Rosada podría adoptar cualquier decisión que implique afectar nuestros intereses inmediatos. Por esta razón, es relevante que Chile refuerce una postura de ambigüedad en torno al tema de las Falklands o Malvinas. Una ambigüedad que envié fuertes señales al otro lado de la frontera en cuanto a que Santiago posee una moneda de cambio frente a acciones, decisiones, políticas declaratorias u omisiones pudiendo afectar nuestros intereses nacionales.  


A 64 años del nacimiento del Estado de Israel

Posted on April 27, 2012 by Cristian Leyton Salas

Israel es, sino uno de los pocos, el único país que ha declarado su independencia y luego a debido emprender una lucha por ella. A horas de haberse aplicado el Plan de Partición establecido por la ONU, el cual indicaba la creación de dos Estados en un territorio común, fuerzas militares árabes, haciendo -caso omiso de la Resolución de las Naciones Unidas- deciden invadir la naciente entidad judía. No es Israel quién se pone al margen de la legalidad internacional, aquella señalada por la ONU, sino que los países árabes: Transjordania, El Libano, Egipto, Siria e Iraq...

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¡Te olvidaste de Las Malvinas!

Posted on April 16, 2012 by Cristian Leyton Salas

Desde España están acusando a la mandataria trasandina de estar sumiendo a la Argentina nuevamente en “una deriva populista”, ante la reciente nacionalización –forzada- del 51% de YPF, controlada hasta hoy por Repsol de España. Pero no solo por ello. La estatización de la petrolera vendrá acompañada por una intervención más robusta y directa desde la Casa Rosada en el mercado energético allende Los Andes: con el nuevo proyecto de la mandataria, denominado "Soberanía Hidrocarburífera de la República Argentina"  se deja en manos del poder central de Buenos Aires la fijación final de los precios tanto de exportación como de importación del crudo. La tendencia kirchnerista a generar unan intervención estatal en todos los mercados se está cristalizando y estableciendo como una tendencia dominante de su nuevo mandato, tendencia que hoy está afectando, lenta pero progresivamente, a intereses privados chilenos, y que de continuar podría escalar hacia el ámbito político.

Las relaciones trasandinas con Europa y los EE.UU hace ya un tiempo que conocen una deterioración progresiva. El ejemplo anterior es solo una muestra del choque de intereses entre Buenos Aires y las dichas capitales. El apoyo irrestricto de la UE al Reino Unido en relación a Las Falklands/Malvinas –a excepción del español- ejemplifica de manera clara dicha postura de defensa corporativa de los intereses territoriales y comerciales de los miembros de la Unión Europea. El fracaso de la gestión argentina, ayer en la Cumbre de la OEA, en relación a incorporar en la Declaración Final un apoyo regional a su demanda de soberanía sobre las islas, dejó en claro que la OEA no constituye un espacio de proyección política de los intereses trasandinos, ni de ningún Estado del ALBA.  El veto de los EE.UU y de Canadá, ante la OEA, tienen  el potencial de contener cualquier intento por utilizar dicho organismo como una plataforma de apoyo político o mediático a actores de naturaleza “chavista”.

Los europeos han demostrado, ya en dos ocasiones, que ante la deriva populista de algunas naciones que solo queda una vía de acción: la firmeza, en términos retóricos y la consistencia en términos de la practica política  El Reino Unido ante el incremento de la hostilidad desde Buenos Aires respondió con el envío del Destructor HMS Dauntless; España ante la amenaza de nacionalización amenazó directamente a la Casa Rosada con acciones de represalia, buscando además el  apoyo irrestricto de toda la UE.

Hemos de esperar, ante la frustración diplomática de la Casa Rosada, un reforzamiento de la tendencia autárquica trasandina en materia de política exterior, refugiándose en el UNASUR y el Consejo de Defensa Sudamericano. Fuimos, además, testigos de un Brasil que solo observó los acontecimientos en la Cumbre, cuyo final le favorece al legitimar su propia creación, UNASUR o la OEA-sin-los-EE.UU-y-Canadá. Para Chile, la intervención de la UE y España en el contencioso que se acerca le ahorra, hasta ahora, el tener que entrar en conflicto directo con Argentina. 

La pregunta que queda en el aire es cuantos de $US 16.284 millones de dólares “chilenos” invertidos en el país trasandino están en juego y podrían, en el marco hipotético de su hostilización comercial, arrastrar al Estado chileno a fricciones políticas mayores.

Finalmente, los hechos observados, los de ayer y desde hace ya un tiempo atrás, cristalizan y refuerzan la idea que Chile necesita de aliados extraregionales cuyos intereses coincidan con los chilenos. El espacio regional sigue en su deriva nacional-populista, haciéndolo mas complejo y menos previsible.

Mientras, a kilómetros de Buenos Aires, el Gobierno de Mariano Rajoy, en constante baja en los sondeos de opinión, no puede sino que dar la bienvenida a tal gesto argentino, con un acertado manejo comunicacional transformará un "asunto comercial" de agentes privados españoles en otro de carácter nacional, y posiblemente nacionalista. 


Legitimando el Uso de la Fuerza

Posted on April 09, 2012 by Cristian Leyton Salas

Seguimos observando, impávidos, la verdadera carnicería que el régimen de Al Assad, en Siria, lleva en contra de su propios connacionales, hoy identificados como una amenaza interna para el régimen dictatorial, un régimen que no conoce mas legitimidad que su naturaleza dinástica, impuesta y sostenida por la fuerza, el miedo y la violencia. 

Hemos observado que, no obstante los esfuerzos diplomáticos de la ONU, dicho régimen no solo se aferra al poder por medio del uso indiscriminado de sus fuerzas armadas en contra de objetivos civiles, sino que además hoy mismo hace caso omiso del debilitado plan impulsado por Kofi Annan: Al exigir un compromiso escrito de la ONU en relación al desarme a los grupos de resistencia sirios, no hace sino que transferir la causa de la opresión al actor más débil del conflicto. Una estrategia hábil, pero destinada al fracaso, sobre todo al apreciar que el conflicto tiene el potencia de ser transferido al otro lado de las fronteras de Turquía y de El Líbano. Hemos sido testigos, en el transcurso de la historia reciente, de otros casos en donde regímenes usaron medios militares estatales, regulares, en contra de población civil –desarmada. Serbia en contra de la población albanesa kosovar, el extinto régimen libio de Kadaffi, el régimen Sudanés Omar al Bashir, entre otros. Hoy Al Assad. Conocemos sus desenlaces.

En todos y cada uno de ellos, el uso de la fuerza se legitimaba. No solo la “solución” del problema pasaba por generar un actor de equilibrio, es decir una fuerza política capaz de forjar las condiciones para impulsar e imponer algún tipo de negociación, sino que además también se hacia necesario generar un tipo equilibrio in sitiu, aunque sea éste asimétrico, a fin amenazar con el uso de una fuerza militar creíble al régimen en cuestión. La fuerza y el uso de la fuerza directa sobre el régimen no solo es necesaria sino que vital a fin de frenar la percepción de impunidad del régimen.

En casos como el de Siria y su régimen dictatorial, su capacidad de resistencia frente a presiones de tipo política y económica es lejos mayor que en países insertados totalmente en los flujos políticos, económicos y comerciales mundiales. Las presiones externas podrían tener un efecto real, pero solo en el mediano y largo plazo, tiempo prohibitivo e imposible de aceptar cuando se aprecia que vidas humanas están siendo, día a día, destruidas por las fuerzas armadas cuya misión central era protegerlas.   

Otro fenómeno que merece nuestra atención dice relación con la incapacidad estructural de la ONU para disuadir el accionar criminal de Estados como el sirio: no posee una fuerza autónoma de acción punitiva. Ante casos como el de Siria, dos actores pueden ejercer una acción de contención del problema. Por un lado, un conjunto de Estados vecinales o limítrofes al Estado fuente de la inestabilidad regional, en este caso Siria. Por otro, una potencia o superpotencia capaz de imponer por la fuerza directa la decisión del conjunto de la comunidad internacional. Una acción directa de Turquía podría implicar el debut de una conflagración bilateral, no buscada por el gobierno de Erdogan en Ankara, ni tampoco por el de Damasco. 

El mundo se enfrenta a diferentes dilemas: observar y solo observar el debut de una guerra civil siria, sangrienta, altamente desestabilizadora para la región, la cual podría terminar por convertirla en un “Segundo Líbano”: fragmentada, intervenida por potencias vecinales y convertida en un virtual “polígono” de prueba.

El otro dilema es intervenir ahora, debilitando militarmente al régimen dictatorial de Al Assad, siguiendo el “modelo libio”, y generando las condiciones para una huida del régimen en cuestión. Se trataría de una intervención político-militar. Política, en el sentido que se crean las condiciones de amenaza para el régimen sobre la base de una posible desaparición física de la vanguardia del gobierno opresor; por otro lado, militar, al buscar destruir parte del potencia militar que sostiene al régimen en cuestión, reforzando paralelamente a las fuerzas anti-dictatoriales, el Ejercito Libre sirio.  El otro camino es ser testigos del aniquilamiento de vastos sectores de población civil, contraria a Damasco; observar los efectos desestabilizadores de oleadas de refugiados; un incremento de fricciones de fuerza en la frontera y sobre todo, demostrar al mundo entero del fracaso de la ONU como instrumento eficiente y efectivo de defensa de la población civil, frente a regímenes parias. 

En el sistema internacional, el uso  de la fuerza entre actores soberanos es legitimado por la agresión de la cual uno de ellos es objeto; también debe serlo en función y en respuesta a la agresión interna: desde un Estado que nace para extender, sobre su propia población un manto de protección, y no para servirse de éste a fin de amenazarla de aniquilamiento. Una vez más la estructura y la naturaleza del sistema internacional deja en claro que en ausencia de un poder supranacional, los Estados deben, por si solos garantizar su seguridad, y en casos como el sirio, estar incluso dispuestos y preparados para proyectar, por sí mismos, su propia capacidad de defensa más allá de sus fronteras.

Bolivia y el Silala: entre la Provocación y la Diplomacia Militar.

Posted on April 02, 2012 by Cristian Leyton Salas

Hoy, frente a la noticia según la cual las FF.AA bolivianas se harían cargo de la construcción de una "planta de peces" en la frontera y con agua proveniente del río Silala -cuyo uso por parte de Chile es disputado por Bolivia-, se hace necesario reinstalar un complejo escenario ya avanzado, por quien escribe, hace un año atrás (8 de abril 2011).  Para algunos dicha decisión constituye un paso más en la dirección incorrecta desde La Paz. Una acción unilateral sobre un recursos compartido por ambos países y con claros atisbos de  "provocación" política hacia Chile. La importancia estratégica del río Silala para el Norte económico chileno es  indiscutida. El régimen boliviano parece estar cruzando los umbrales  de la tolerancia política, diplomática y militar.


 El río Silala y la "Seguridad Natural" (08-abril-2011)



El agua dulce constituye un recurso natural estratégico. Lo es desde  hace mucho tiempo para algunos países, como Israel, por ejemplo, y lo es también para Chile, particularmente  en el norte de nuestro país. Para Argentina también lo es desde que su Ejercito comenzó a trabajar en una "Nueva Política del Ejercito" (NPE) asociada a la probabilidad de tener que defender las "fuentes de agua dulce" por medios militares.


Su relevancia, para Chile, radica en que dicho recurso natural alimenta la principal actividad económica de la zona norte como es la minería. Constituye, además, una fuente de abastecimiento vital para la población de dicho mismo espacio . El agua es “estratégica” en esta zona porque es escasa. Es “estratégica” porque es  esencial para el correcto desarrollo socioeconómico de este núcleo vital chileno.  Es “estratégica” porque parte de ella tiene un curso transnacional, como es el Silala, por ejemplo. 




En  ciertos círculos  académicos y vinculados a los Estudios Estratégicos y de Seguridad  mundiales ya se está hablando de la necesidad de garantizar la“Seguridad natural” en contrapartida a lo que sería la “Seguridad nacional”. La “National Security” dice relación con replantearse las fuentes de inseguridad que ponen en jaque y amenazan la seguridad de abastecimiento de recursos naturales esenciales para el desarrollo social y humano de un país.  




Si antes los conflictos geopolíticos estaban focalizados en el acceso permanente y sistemático a fuentes energéticas como son el petróleo, por ejemplo, hoy este conjunto de riesgos crecen tanto en cantidad como en calidad. 




El acceso al agua dulce y la garantía de su abastecimiento  por ejemplo, se inserta en esta lógica: Las reservas de agua dulce son escazas,  en particular en espacios geopolíticos altamente desarrollados.  El caso sudamericano es distinto por cuanto posee altas reservas de este precioso líquido: el Sistema Acuífero Guaraní, por ejemplo, emplazado en las napas subterráneas sobre parte de Brasil, Uruguay, Paraguay y Argentina constituyen un buen ejemplo. Otro es el Campo de Hielo Sur. 




El carácter “estratégico” de este recurso natural es asignado ya sea por el país que le posee o que no le posee. Para Israel  la “seguridad natural” pasa por el control de sus napas subterránea. Es así como podemos explicar gran parte de su accionar geopolítico y geoestratégico en función del mantenimiento del control de este recurso.  




 Este recurso adquiere, también dicha categorización en momentos en que un Estado lo controla y sobre todo intenta ejercer un uso político del mismo. La problemática del Silala entre Bolivia y Chile se inserta en ésta lógica. El agua del Silala constituye, para Chile, un río que fluye desde Bolivia y que cruza en forma natural la frontera  en dirección al Pacífico. Para Bolivia, dicho recurso constituye un manantial cuyas aguas son recolectadas en forma artificial y dirigidas mediante canales hacia Chile. No es mi intención desarrollar el escenario en torno a la defensa de uno u otra opción sino que establecer el riesgo que representaría una acción unilateral desde el país en donde dicho curso de agua nace y que, en función de una actitud política irracional podría degenerar en un literal “cierre de la llave”, de la noche a la mañana.




El agua, tal y como lo señala el nuevo enfoque de la “Natural Security” puede generar un nuevo tipo de casus belli. Un estudio de la zona de emplazamiento del “río” Silala ( que luego adopta en territorio chileno el nombre de río Inacaliri) revela la existencia de otras importantes fuentes de agua, como son lagunas  Salada, Verde, Pelada, Kalina, Celeste, Arenal, Corania, entre otras. A lo precedente debemos asociar un punto central: la irrelevante densidad poblacional en la zona. En la zona de Sud Lípez, no encontramos  a más de 6 mil habitantes, repartidos en torno a las fuentes de agua tradicionales y antes señaladas, totalmente alejados de la zona del río Silala en cuestión. Dicho afluente, remarquémoslo, recorre tan solo 5 kilómetros desde que se forma hasta la frontera con Chile.




El problema político que surge hoy está dado por la actitud del régimen masista boliviano. El cuestionamiento ante La Haya del Tratado de 1904 pone en jaque toda la línea divisoria chileno-boliviana, pero lo que es más complejo aún, las negociaciones en torno a las aguas del Silala. 



La relevancia socioeconómica de este afluente denota, sin lugar a dudas, su carácter estratégico para Chile. En este sentido,  la problemática del Silala constituye un asunto de “Seguridad Natural” y necesita ser abordado como tal. ¿Novus casus belli?

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Perú y Escenarios Post Haya

Posted on March 27, 2012 by Cristian Leyton Salas

El arribo al Palacio Pizarro del líder nacionalista peruano, Ollanta Humala, generó altas percepciones de inseguridad en Chile, no solo en los círculos estatales, sino que también en aquellos asociados a las exportaciones de capitales “chilenos” en Perú.  No podía ser de otra manera. El fantasma de un nacionalismo negativo peruano, aquel revanchista, profundamente antichileno y altamente hostil se materializaba y encarnaba en una sola persona, cierto, sin embargo era sostenido directamente por una parte importante de la población del Rímac, e indirectamente por casi todo el resto de la clase política limeña.La presencia de intereses económicos y comerciales chilenos, altamente visibles y establecidos en sectores considerados como “estratégicos” para la clase dirigente peruana, generaba aprensiones de toda índole, incluida una hostilización sistemática  de dichos actores chilenos en territorio del Perú.

Hoy, después de sendos meses de haberse instalado la demanda peruana en La Haya, una nueva fase comienza, la terminal, aquella que debería definir la pretensión marítima y territorial peruana, o reafirmar la soberanía que Chile ejerce efectivamente sobre dichos espacios desde hace mas de cincuenta años.

Observamos en Perú dos hechos dignos de ser iluminados. El primero de ellos dice relación con la “voltereta política” del mandatario Humala: a todas luces éste se alejó de la orbita estatista inicial, aquella de un nacionalismo etnocacerista muy cercano al “velasquista”, para acercarse y gobernar desde la vereda Derecha de la política peruana.  Un cambio radical, tan radical como era el proyecto político inicial y original del movimiento cacerista de Humala. Es obvio pensar que, ante un escenario post Haya que reafirme el estatus quo de los limites fronterizos con Chile, la camisa de fuerza comercial y económica impediría a Humala desconocer el fallo, no obstante que la presión desde los sectores ultranacionalistas sería avasalladora.

Un segundo fenómeno interesante, dice relación con la tesis, avanzada en ocasiones anteriores por quien escribe, en relación a la posible instauración de una Diplomacia de las Elites. Lo anterior dice relación el surgimiento y cristalización, en Perú, de una nueva elite  económica que, de reforzarse políticamente, podría contener, primero, y luego imponer una visión más moderada con Chile, y su clase dirigente, también ella de naturaleza económico-comercial. Podemos apreciar, que el arribo de capitales peruanos a Chile puede constituir una señal en dicha dirección.

Resulta improcedente señalar, con aires alarmistas, que un escenario posible y probable es un aumento del chauvinismo de un lado y otro de la frontera. Puede ocurrir, no se descarta, sin embargo el efecto mayor será de naturaleza político.

Ante una “victoria” peruana, ésta tomará la forma de una victoria mas que todo “moral”: El Perú, después de 128 años lograría recuperar una ínfima porción de territorio que antes le pertenecía, extinguiéndose para siempre cualquier reivindicación de otras porciones de territorio chileno –esa es, al menos, lo que hoy podemos escuchar desde el otro lado de la frontera. Cualquier futuro desconocimiento de esta “nueva frontera”, podría constituirse en un casus belli por parte de Chile.

Una “derrota peruana” significará que Chile no gana nada, solo ve reafirmada una soberanía que ejerce efectivamente.  En este escenario, el Perú deberá contentarse con aceptar lo obrado por el Tribunal de La Haya, los intereses económico-comerciales así se lo dictarán. No obstante ello, ¿aceptará un líder etnocacerista, pasar a la historia, como el mandatario peruano que cristalizó, definitivamente, la absorbción territorial y soberana de la "ultima provincia cautiva" a manos de Chile?

SIPRI: de Armas y control político

Posted on March 20, 2012 by Cristian Leyton Salas

Como ya es de conocimiento general, SIPRI, hizo público parte de las principales  tendencias en cuanto a  las transferencias y adquisiciones de sistemas de armas en el mundo. 

Podemos evidenciar pocas sorpresas. Queda al descubierto y se cristaliza la idea que las grandes potencias occidentales son las principales “proliferadoras” de sistemas de armas -mayores: EE.UU, Rusia, Alemania, Francia e Inglaterra –en ese orden-. Queda en evidencia, además,  que estos países poseen, en términos generales, directa o indirectamente, el oligopolio de la tecnología militar de punta en el planeta, lo que les permite utilizar dichos armamentos como medios de acción política y garantizar, de paso, una supremacía militar relativa. Es, en este sentido, que el perder el oligopolio sobre armas de destrucción masiva, incluida la balística, representa para ellos una compleja amenaza a la capacidad coerción política unilateral que gozan desde el punto de vista convencional.

Por otro lado, los cinco mayores compradores de sistemas de armas entre el 2007 y el 2011 se encuentran en Asia y Oceanía, lejos de éste lado del hemisferio Americano: India, Corea del Sur, Paquistán, China y Singapur. Una tendencia que, según SIPRI, se ha mantenido “estable” comparativamente al período  2002-2006.  La tendencia a “alimentar” de armamentos a rivales se mantiene vigente, como una forma clara de garantizar la estabilidad estratégica, algunas de ellas asimétricas, otras de paridad cuantitativa y cualitativa, tal es el caso en África Subsahariana entre Marruecos y Algeria –dos de los principales compradores de armas del subcontinente-, o el caso de Grecia-Turquía – Alemania a los griegos; los EE.UU a los turcos.

El caso sudamericano es revelador de los cambios que están tomando lugar y forma en este lado del mundo. Según datos SIPRI, la adquisición de armas conoció un incremento de un 77% en la fase 2006-2011. Venezuela aparece como el mayor comprador de armas rusas conociendo un incremento del 555% entre los periodos 2002-2006/2006-2011, hecho explicado por la necesidad de “defender la revolución” de los  “enemigos internos, extraregionales y vecinales”.  También se dibuja en esta alza venezolana a la necesidad de clientelizar a sus propias FF.AA en función del proyecto político chavista.  Brasil, por su lado,  aparece apuntado como un futuro mercado receptor de grandes cantidades de sistemas de armas en la región, apostando a una diversificación en los mercados productores europeos, y alejándose del control político potencial de los EE.UU. He aquí la diferencia con Chile. 

Si bien nuestro país aparece como secundando a Caracas, compartiendo con ella el 61%  de las adquisiciones en el período 2006-2011, el proceso de adquisiciones bélico chileno sigue siendo cualitativamente relevante, no así en términos cuantitativos. Chile no está embarcado en una carrera armamentista por cuanto los programas de modernizaciones bélicos no se asocian a la idea de acumular grande cantidades de sistemas de armas ofensivos. La adquisición de un sistema de arma en particular viene acompañada de la baja de otro. Brasil ha adoptado, en contraposición al modelo chileno, una doble lógica: “grandes cantidades de armas, de cualidades tecnológicas avanzadas”.

Las cifras presentadas por SIPRI dicen relación con procesos de adquisición de sistemas de armas denominados como “mayores”: aviones, tanques y sistemas antiaéreos, principalmente, sistemas asociados fundamentalmente a disuadir o preparar las capacidades  conflictos interestatales. Hoy, sin embargo, la tendencia en cuanto a problemáticas de seguridad hemisférica se asocia, principalmente, a amenazas y riesgos de naturalezas subnacionales pero con alcance y efecto transnacionales: Narcotráfico, por ejemplo. SIPRI no hace eco de este nuevo fenómeno el cual tiene como consecuencia asociar a las FF.AA a tareas de control –represivo- de un nuevo tipo de delincuencia “militarizada”, como la mexicana. 


Chile: Entre un aliado histórico y un aliado instrumental

Posted on March 15, 2012 by Cristian Leyton Salas


La visita que hace hoy día la mandataria trasandina, Cristina Fernández de Kirchner, a Santiago, responde, claramente a una necesitad de tipo  coyuntural: cristalizar el tibio y tímido compromiso político del Gobierno chileno hacia la causa de Las Malvinas.


Chile constituye una pieza clave en cualquier intentona argentina por aislar las Islas Falklands, no solo por los vínculos comerciales vitales, que Chile suministra, para la sustentabilidad de su población y la actividad económica de ésta, sino que además por el historial que une Londres a Santiago. Una historia de intereses comunes que logran su peak con el apoyo indirecto chileno a la causa militar británica durante el conflicto de Las Malvinas el año 1982.


No podía ser de otra forma, a partir del momento en que una victoria trasandina en los territorios insulares australes atlánticos implicaba poner en practica una segunda etapa de “recuperación” territorial de Buenos Aires, esta vez sobre los canales australes chilenos. Desde esta óptica, las acciones e inacciones chilenas en el conflicto fueron “defensivas” frente a una Junta Militar que se alimentaba del irredentismo territorial y del nacionalismo político especialmente en función de Chile.


Hoy Chile debe lidiar entre el mantenimiento de sus intereses vitales anclados en la figura de un “aliado histórico” extraregional, como el Reino Unido, y un aliado “instrumental” como el de Argentina.


Los intereses nacionales chilenos deben buscar salvaguardar el largo plazo. La real politik nos indica que frente a los cambios que experimenta la región, las transformaciones geopolíticas, Chile debe optar por ser cauto., diplomáticamente hablando. Hoy, Argentina, vive aun sumida en un repliegue político, diplomático, económico y comercial sin precedentes. Ha dejado amplios espacios vacíos, todos ellos llenados por Brasil. Un Brasil que toma grandes distancias de su antiguo adversario-enemigo en el Cono sur: Argentina. Las distancias son tan grandes que un escenario futuro de conflicto entre ambos países se hace imposible, menos aún reedición de las rivalidades del siglo pasado. No obstante ello, Buenos Aires, de toda evidencia retomará en algún momento el camino del hegemonismo subregional. Reconstruirá su poder nacional.


Bajo el escenario anterior, los dos eslabones más débiles siguen siendo Chile y las Falklands. Chile, por su emplazamiento geoestratégico de aislamiento natural –asociando el carácter de conflicto permanente con Perú y Bolivia-, las Islas Malvinas por su dependencia de Chile para su sobrevivencia y del Reino Unido para la defensa militar.


Chile necesita la presencia permanente del poder de Londres en este recóndito espacio austral, es necesario para cristalizar la relación de disuasión creíble hacia el país trasandino. La presencia militar británica en la Isla constituye una pieza fundamental para la estabilidad del Cono Sur y en específico de la chilena.


Argentina es hoy, un aliado instrumental necesario para Chile. Para algunos vital. Pero es solo “instrumental”, los  grados de confianza mutua de un lado y otro de la frontera si bien han conocido avances sin precedentes chocan en contra del  ADN nacional-populista de toda la clase política del otro lado de la frontera.


La Moneda y el Edificio Carrera deben optar por la “política de ambigüedad”, apoyar declaratoriamente la pretensión trasandina –a fin de evitar el aislamiento regional-, pero diplomáticamente alinearse en función de los interese permanentes y de largo plazo chilenos: libertad de comercio, la bilateralidad de los diferendos y la solución pacifica de las controversias.




Israel sin los EE.UU: la defensa imposible.

Posted on March 10, 2012 by Cristian Leyton Salas

A la luz de lo que observamos en estos precisos momentos en el Medio Oriente, léase la hostilidad abierta entre Israel y Hamas, por un lado, y la inminente conflagración con Irán, por otro, es oportuno constatar que la postura de defensa del Estado hebreo ha transitado desde una de tipo “regular”, es decir percibiendo amenazas, eminentemente, desde entidades estatales árabes, hacia otra cuya naturaleza es indefinida, difusa y fragmentada.  

 Israel no solo se siente amenazado por Estados extra vecinales –Iraq en su momento, Irán hoy-, sino que también por agrupamientos subnacionales como Hamas y Hezbollá.   Las fuentes de riesgo para la entidad judía, en este sentido,  ya no son “vecinales” propiamente tal, es decir hoy éstas ya no se desprenden y proyectan desde su espacio limítrofe internacional hacia su espacio territorial soberano,  por entidades estatales, como fue el caso durante las décadas de los 50s, 60s, 70s y comienzos de los 80s. A partir de los años noventas, los estamentos de la Defensa israelí identifican a un segundo anillo estatal como la fuente primaria, uno alejado de sus fronteras por cientos de kilómetros. La percepción de amenaza israelí hoy dejó de ser “vecinal” para transformarse en “regional”. 

No obstante lo anterior, los riesgos no han desaparecido por el solo hecho de “alejar” las fuentes de amenazas bélicas convencionales, éstas se han adaptado a los cambios en el sistema internacional, en especifico al debilitamiento de los sistemas y mecanismos de no proliferación de sistemas de armas de alcance estratégico y de destrucción masiva, como los misiles balísticos, las cargas nucleares, biológicas o químicas. 

La hipótesis de conflicto de Israel es “bicéfala” en cuanto a origen, naturaleza y estructura: emana desde su espacio vecinal, pero es subnacional –movimientos guerrilleros urbanos; también emana desde entidades estatales regionales –hoy Irán.  

Se desprende de lo anterior que Israel si bien posee, en teoría,  la capacidad para resolver de manera unilateral la amenaza iraní, no está plenamente capacitado para hacerlo en un escenario  en el cual deba cohabitar con dos frentes que le signifiquen lidiar con la imposibilidad de sellar su espacio aéreo.  

El peor escenario para Israel, es hoy el escenario más probable: un Irán reaccionando contra el “primer golpe” israelí con asistencia de misiles balísticos; un Hezbollá, emplazado en su frontera norte libanesa, apoyando en forma  decidida, abierta y sistemática, con asistencia de misiles de corto alcance, pero suficiente, como para paralizar las principales ciudades israelíes. 

Hoy, la actividad militar entre Hamas en Gaza e Israel en la frontera sur, ilustran la volatilidad del escenario “vecinal” israelí,  y el fuerte vinculo que le une a la fuente de amenaza regional personificada en Irán y su política nuclear militar. 

No obstante que Israel ha sabido hacer una lectura correcta de las transformaciones de su espacio geopolítico, adaptando su postura de militar, y sus capacidades de defensa, la configuración geoestratégica de su territorio se hace hoy defendible, pero a un alto costo en vidas humanas, materiales y económicas. Hoy la defensa de Israel sin la asistencia y ayuda directa y sistemática de los EE.UU se hace casi imposible.


Escenarios: La respuesta militar de Irán.

Posted on March 02, 2012 by Cristian Leyton Salas

Hoy podemos observar, ante la escalada israelo-iraní,  el levantamiento de diversos  escenarios del uso de la fuerza, la mayo parte de ellos dicen relación con la capacidad de Tel Aviv en orden a lograr sus objetivos estratégicos en el marco de un ataque preventivo a las instalaciones nucleares iraníes. Otro aspecto adicional, dice relación con la natural reacción militar de Irán frente a este escenario. 

Si tomamos como ejemplo la II Guerra del Golfo, aquella que opuso el Iraq de Sadamm Hussein a la Coalición liderada por los EE.UU, durante el primer trimestre del año 1991, podemos observar ciertas analogías, algunas de ellas son: 1). El emplazamiento geoestratégico de Iraq vis-a-vis de Israel: No son contiguos. 2).  Existencia de capacidades balísticas similares: Sistemas Scud B y C modificados. 3). La presencia de Estados-Tapones entre ambos territorios en disputa (Jordania/Iraq) 4). Ambos Estados son potencias petroleras, y por lo tanto, tiene un peso geopolítico mundial relevante.  5). Ambos Estados han edificado sus sistemas de defensa militares, principalmente, en torno y función, a capacidades de origen ruso. 6). Ambos Estados  desarrollaron y adquirieron sistemas de misiles TEL (Transporter Erector Launcher), móviles, de alta furtividad operacional. Irán, en este sentido, ha desarrollado el misil Sejjil-2, un vector de dos secciones, de combustible solido, por lo tanto capaz de ser lanzado en minutos, además, de ser transportado a bordo de un sistema TEL y con un alcance promedio entre 2 mil y 2 mil 500 kms. Suficiente para alcanzar Israel. 

Desde un ámbito militar, Irán respondería, en un primer momento, en contra de la fuente primigenia del ataque: La zona central de Israel, con la ayuda del único vector con el que puede alcanzarlo: misiles balísticos. Irán no posee la capacidad para ejercer represalias directas sobre territorio hebreo con asistencia de su fuerza aérea. Durante el conflicto de 1991, antes señalado, Israel fue bombardeado balísticamente con el objetivo de arrastrarlo en el conflicto que debutaba. La problemática balística, en ese instante, decía relación con la dificultad de Israel para detener los misiles entrantes, incluso con la asistencia de los modernos sistemas antimisiles Patriot I y II. Los TELs se materializaron en un problema mayor para la defensa del territorio israelí, por su movilidad, tamaño y velocidad de lanzamiento, eran casi invisibles. Un escenario parecido podría reproducirse ante Irán, sin embargo, debemos tener en cuenta que las capacidades defensivas iraníes están mucho más desarrolladas, tecnológicamente, que las iraquíes. La pregunta central es si Irán posee la masa crítica de misiles a fin de saturar las defensas israelíes, sin olvidar que sus sistemas balísticos son tan imprecisos como los que usó Hussein durante el año 1991. 

Desde el punto de vista político-estratégico, Irán podría verse tentado a amenazar con generar un conflicto regional, y no meramente local, buscando  arrastrar a los países petroleros del Golfo –Qatar, Bahréin Kuwait y arabia Saudita- a una conflagración general. De la misma manera, podría activar a Hezbollá, en el sur de El Líbano, abriendo un segundo frente contra Israel –tomando en cuenta que si el régimen iraní cae o se debilita, la fuente de aprovisionamiento material e ideológico de este movimiento desaparece-. Otra reacción sería bloquear el Estrecho de Ormuz, no obstante que dicho acto constituye, en sí, un casus belli para los EE.UU. Es, en el interés de Irán, encapsular un conflicto con Israel, limitando la escalada de las represalias. El régimen sabe que al igual que en el conflicto entre los EE.UU e Iraq, la sobrevivencia misma de su régimen está en juego. 

Ménage à trois. Daniel Parodi (desde Perú)

Posted on February 22, 2012 by Cristian Leyton Salas

Me permito publicar en este espacio un interesante intercambio de opiniones sostenidas con el académico peruano de la Universidad Católica del Perú, Daniel Parodi. La primera nota corresponde a la respuesta del académico a mi artículo Chile, Perú y Bolivia: Arco de la Integración versus Polo del Conflicto Andino aparecido en esta misma sección el 02 de febrero. Inmediatamente después, aparece mi contra-respuesta “Chile en la conciencia nacional peruana”, publicada en el matutino peruano Diario 16.
  
Ménage à trois

Daniel Parodi Revoredo

En su artículo Chile, Perú y Bolivia: Arco de la Integración versus Polo del Conflicto Andino, el analista chileno Christian Leyton sostiene que, en Sudamérica, Chile debe desenvolverse en dos frentes. El primero lo conforman Ecuador, Colombia y Argentina y en él tienen que potenciarse las relaciones comerciales y políticas. El segundo lo integran Perú y Bolivia, estados cuya geopolítica se funda en un anti-chilenismo permanente, frente al cual sólo la disuasión militar es inteligible.
 
Las afirmaciones de Leyton se sustraen de la amalgama entre fundamentos geopolíticos decimonónicos, la historia oficial chilena y una opinión pública sensibilizada por el litigio en la Haya. Cuando Leyton refiere la hostilidad de los países andinos, recicla el argumento de que la Guerra del 79 enfrentó una nación civilizada –Chile- contra dos conspiradoras –Perú y Bolivia-, cuya conducta agresiva era el reflejo de la naturaleza racial de sus habitantes. 

La cuestión del trauma psico-político y el nacionalismo negativo peruanos es más compleja. Como señala Tzvetan Todorov, todos los nacionalismos tienen un elemento interior y otro exterior. El interior remite a las tradiciones culturales que configuran la identidad nacional; mientras que el exterior define al país propio en oposición a otros países.
 
Es por ello que el tema que nos ocupa dista de ser una cuestión exclusivamente peruano-boliviana. También Chile sustenta su nacionalismo en la supuesta superioridad frente a sus vecinos andinos, lo que explica lo difícil que le resulta aceptar alguna razón en ellos. Este es el caso de las cicatrices dejadas por la Guerra del 79, las que, para Chile, son una cuestión que no le compete. 

Esta posición revela la aversión chilena a involucrarse en un proceso de la reconciliación internacional con el Perú, el que supondría reconocer la agresión infligida a sociedades que considera subyacentes. Reconciliarse implicaría para Chile revisar el nervio central de su discurso histórico, el que justifica y celebra la empresa militar acometida hace 130 años. Sin embargo, son las políticas de reconciliación, y no las del olvido, las que acercan a los colectivos que en el pasado experimentaron el trauma de un enfrentamiento militar, tal y como lo demuestra el caso franco-alemán.

Esta nota de respuesta a Christian Leyton no pretende negar la complejidad de los sentimientos anti-chilenos que experimentan algunos sectores de las sociedades peruana y boliviana; más bien, propone que Chile es parte del problema. Mucha subjetividad nos impide vernos como somos a chilenos, bolivianos y peruanos. Es deseable que la lógica geopolítica del siglo XIX ceda el paso a otras donde las hipótesis de paz se conviertan en derrotero común.

Chile en la conciencia nacional peruana (Extracto Diario 16, 17 febrero, 2012, Perú)

 Cristian Leyton

Está anclada en la psiquis socio-política peruana, y en particular en la retórica de algunos académicos, como Daniel Parodi, la idea según la cual Chile debe, junto con  pedir perdón por  la Guerra del Pacífico, sus consecuencias inmediatas y efectos posteriores,  debe también “involucrarse en un proceso de reconciliación internacional con Perú” –y de paso con Bolivia, tal y como lo avanza en su articulo Ménage á trois. Chile, aparece bajo esta lógica como la entidad agresora, cuyo accionar y actuar político y militar se realizó fuera de toda legitimidad internacional, aquella de finales del siglo XIX. Chile aparece apuntado como la fuente primigenia del trauma psicopolítico peruano que le aqueja, tesis defendida y promocionada por quien escribe estas líneas y hoy, apoyada por el mismo académico a quien respondo.
Cuando el profesor Prodi califica mi visión como una “amalgama entre fundamentos geopolíticos decimonónicos, la historia oficial chilena y una opinión pública sensibilizada por el litigio en La Haya”, no hace sino que generar perplejidad por cuanto la percepción social y política chilena es que la conducta peruana hacia Chile, en todos sus frentes, está inspirada en una visión propia del siglo XIX. La existencia misma de este “Trauma psicopolítico” peruano, asociado a una tendencia de transmisión transgeneracional del mismo, de generación en generación, cristaliza esta percepción chilena: la sociedad peruana no deja de rememorar, con la ayuda instrumentalizada de una parte de su clase política, y ahora desde sectores académicos, la perdida territorial de Arica, la Ocupación chilena de Lima y la perdida de una guerra que no hizo más que abrir heridas internas en la sociedad peruana. Heridas que dejaron entrever que las causas de la conflagración están en el interior mismo de sus fronteras, ahora nacionales, y no en Chile.
 Existe un consenso en la clase política chilena, en orden a considerar que el accionar de Torre Tagle se inspira en una representación geopolítica “decimonónica” en sus relaciones con  Sudamérica y en específico con Chile. El ejemplo más claro es la utilización sistemática que hace de Bolivia a fin de impedir y obstruir la conciliación de intereses bilaterales, recordemos, tan solo, el triste episodio del ofrecimiento del Puerto de Ilo para la exportación del gas boliviano, justo en momentos en que Chile negociaba exitosamente dicho mismo acuerdo. La lógica sistemática en orden a “competir” con Chile en todo orden y grado emana desde el Perú, no de Chile. ¿Cuál fue la primera frase del “camarada Artemio”, luego de su apresamiento? 
En Chile la idea de la necesidad de inaugurar un proceso de “reconciliación internacional” con Perú y Bolivia no existe. Y no existe por la sencilla razón que se considera la guerra de 1879 como “justa”. Se considera que todas las acciones y decisiones llevadas a cabo en dicha conflagración se inscriben en la legitimidad de la época, aquella del siglo XIX, cuando la guerra interestatal era considerada mundialmente como un medio legitimo para resolver disputas territoriales y fronterizas,, también las luchas por alcanzar el control político o militar sobre determinados espacios. Chile, al ocupar Lima, absorber soberanamente Arica e invadir el Perú, no hizo más que imitar la conducta natural y normal de todas las potencias de la época. Por lo anterior resulta contraproducente, idealista y utópico pensar que Chile asumirá la carga del “agresor”, cuando solo defendió y promovió intereses nacionales vitales. También lo es juzgar hechos del pasado y estudiarlos con los ojos del presente. Lo anterior no hace más que alimentar artificialmente traumas psicopolíticos y ser incapaces de mirar hacia el futuro. La amenaza hacia el Perú no está en “el Sur”, no es “externa”, no es Chile, sino que está concentrada en la debilidad institucional estructural de su Estado, en la falta de cohesión nacional y en la lacra de la corrupción, que no solo afecta al Perú, sino que en toda Sudamérica.
(Extracto Diario 16, 17 febrero, 2012, Perú)

Un Irán Nuclear

Posted on February 19, 2012 by Cristian Leyton Salas

La pre-crisis nuclear iraní  tiene un trasfondo que escapa a la mera coyuntura. Dice relación con el quiebre o no del oligopolio internacional sobre la “bomba nuclear”. Dice relación, también, con la llamada “estabilidad estratégica” entre dos Estados adversarios que mantienen hipótesis de conflicto militar vigentes y sus capacidades diplomáticas, políticas, económicas y militares para no generar las condiciones de un uso del “arma del último recurso”. Dice relación con la percepción israelí, estadunidense y europea en cuanto a considerar un Irán “con la bomba” actuando de manera “racional” y “responsable” en el concierto de naciones. ¿Puede Israel cohabitar con una capacidad nuclear iraní? ¿Generará un Irán nuclear un efecto dominó regional por dotarse también de la bomba?

Hoy existen nueve países “nuclearmente armados”, cinco de ellos forman parte del “oligopolio nuclear” oficial y permitido por el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT).  Por este Tratado, los Estados Nuclearmente Armados (NWS) –EE.UU, Rusia, Gran Bretaña, Francia, China – se comprometen a no proliferar las capacidades materiales, humanas e intelectuales que podrían permitir a otros Estados dotarse del arma de destrucción masiva. Cuatro Estados se encuentran fuera del Tratado, y de hecho, son esas mismas entidades las que completan la lista de Estados nucleares –oficiosos: Israel, India, Pakistán y Corea del Norte. El resto de países, firmantes del documento -188 en total-, se comprometen a “no tratar de desarrollar armas nucleares” y “someter al régimen de salvaguardas  del Organismo Internacional de Energía Atómica (IAEA).  Irán firmó el TNP.

¿Un Irán nuclear podrá regenerar el régimen de estabilidad estratégica  que la extinta URSS mantuvo con los EE.UU, o la política de contención y restricción que India mantiene con Pakistán? 

El académico estadounidense, Kenneth Waltz, avanzó en su momento la teoría “More May be Better” en relación a que la proliferación de la bomba nuclear genera, entre Estados con propensión a resolver sus disputas por la fuerza, estabilidad en sus relaciones. El mejor y más claro ejemplo fue la Guerra fría. La “bomba” les obligaría a controlar sus conflictos y rivalidades, encauzándolas al interior de un régimen de control de armamentos, estimularía la creación y puesta en práctica de protocolos de manejo de crisis, así como  induciría a sus líderes y elites a privilegiar el statu quo antes que la modificación unilateral de ciertos escenarios. 

De toda evidencia el sistema internacional se dirige hacia una crisis mayor en el Medio Oriente. Las Potencias están evaluando los diferentes escenarios de un Irán nuclear, uno de ellos es el desarme por la fuerza de este último, hecho que traerá consigo un conflicto mayor ,toda vez que el régimen iraní posee una fuerza militar capaz de proyectar su potencial de fuego más allá de sus fronteras políticas. De hecho, las capacidades balísticas de Teherán le permiten desplazar en miles de kilómetros sus fronteras militares. 

Desde el punto de vista convencional, Irán sí limita fronterizamente con Israel. La presencia en El Líbano de Hezbolláh, el poderoso brazo armado chiita iraní en la zona, crea las condiciones para que Israel no solo deba lidiar con un “frente oriental” –Irán- sino que también con un “frente septentrional”.  Israel, ante un escenario de conflicto directo con Irán cuenta con el apoyo moral de diversos países árabes para quienes es impensable y prohibitivo presenciar el surgimiento de una potencia nuclear chiita en el Medio Oriente. Silo moral. Europa , en cuanto a ella, se encuentra sumida en una de las mayores crisis financieras, políticas y económicas de su historia. Habiendo constatado esto, no percibe de buena forma una crisis mayor en dicha zona, pero una guerra le permitiría desviar la atención de los problemas de legitimidad interna hacia otro de naturaleza externa. Los Estados Unidos de Obama siguen rehuyendo privilegiar la solución manu militari del conflicto con Irán, pero saben bien que una aventura israelí, forzosamente les arrastrará en la vorágine del uso de la fuerza. 

Hoy, en las capitales europeas, las norteamericanas, del oriente medio y las asiáticas se evalúan los efectos de “actuar” o no. En Israel asoman sectores que ya se están haciendo la idea de cohabitar con un Irán Nuclear apostando a que la misma racionalidad de la Guerra fría se imponga, no obstante que olvidan que el régimen chiita de los ayatolás no es laico sino que su actuar está dictado por Alá. ¿Están las capitales europeas, norteamericanas y asiáticas preparadas para un conflicto a gran escala en el Golfo pérsico?

La solución última al problema iraní no radica únicamente en aplazar o dificultar materialmente las capacidades nucleares iraníes, sino que en quebrar la voluntad política del régimen de los ayatolás en dotarse de un armamento de destrucción masiva que podría materializar un segundo holocausto judío.