Los temblores de nuestra idiosincrasia
Mar. 03 , 2010

Terremoto de Valparaíso, 1906. Calle Blanco esquina de Edwrads.
“Así como hay países que tienen pantanos, junglas, alimañas venenosas y pestes, Chile tiene terremotos sequías y papeleos” escribió con sorna Isabel Allende en la revista Paula antes de ser la reconocida escritora que es hoy (papeleos que impiden responder a tiempo ante las consecuencias de un sismo da la impresión por estos días). El tono jocoso puede sonar chocante en las actuales circunstancias, pero es innegable que los terremotos son parte de nuestra historia. Junto con la empanada más grande del mundo, el completo más extenso del orbe y el caballo más saltarín del que se tenga registro, éstos nos pone en el Guiness con el macabro record de cuatro de los diez cataclismos más terribles de la historia. Sin embargo, Allende apunta más bien a destacar algo que suele pasarse por alto: la convivencia con los temblores ha marcado nuestro imaginario y ha perfilado la cultura popular. No es raro escuchar a alguien decir “me casé para terremoto del 85” o entonar esa canción que, lamentablemente, vuelve a tener actualidad: “Chillán, ciudad de movimiento…”.
Habría que preguntarse cuanto de nuestra idiosincrasia tiene relación con el sorpresivo remezón al que nos somete la naturaleza. Como si nuestra sociedad también estuviera hecha de placas que cada tanto chocan entre sí y liberan abruptamente rasgos profundos de nuestra sociedad.
Aunque la literatura ha sido más bien esquiva con el tema como señaló Alberto Fuguet, no son pocos los cronistas que han tenido una perspicaz mirada al respecto. Joaquín Edwards Bello luego de recordar a una emperifollada señora que una noche de temblor salió a la calle “exenta de todo decorado”, concluye que son lecciones de humanidad. “El terremoto devuelve a cada uno su valor real”. En una crónica posterior agrega que “el chileno está transido en filosofía de temblores. De pronto brama la tierra y nos nivela en el hoyo”. Eduardo Anguita le atribuye a la fuerza telúrica responsabilidades en nuestros defectos y Luis Oyarzún va aún más lejos. “Los terremotos son también mentales, arrasan el subconsciente, lo abrazan y requiebran (…) La corteza terrestre en este país es delgada, quebradiza, inestable, como la cáscara de la conciencia. Esto es Chile, este contradictorio país.” Somos cambiantes pues “el color gris predominante, la opacidad, el sueño de marmota del que hablaba Vicuña Mackenna, el peso de la noche, son interrumpidos de cuando en cuando por los exabruptos de una geografía extravagante”, reflexiona Jorge Edwards. Pero de todos los cronistas, acaso Rafael Gumucio sea el más certero. “Es difícil calcular hasta qué punto la espera de ese terremoto grande, de ese Apocalipsis, ha marcado la psicología nacional. Quizás se debe a ella nuestra incapacidad de contar una historia con comienzo, medio y fin. Para nosotros, el fin puede ocurrir en cualquier momento. El fin de cualquier historia lo encontramos en ese accidente que se traga sin lógicas ni patrón la casa y la parrilla y las sillas del jardín. (…) Ni nuestras convicciones ni nuestras revoluciones tienen raíces tan profundas, porque en lo profundo yace justamente la fuente de todas nuestras inestabilidades”.
¿Habrá que concluir que en el libro sagrado de la chilenidad en el principio no era el verbo, sino que era el terremoto?





Posted by Alejandro on March 03, 2010 at 12:26 PM CLST #
Urge incluir al chileno común en la gestión estratégica, por el momento tenemos en vísperas un gabinete lunar ABC1, extraterrestres de escasos recursos empáticos en mochila.
Posted by Eliana Elizondo on March 03, 2010 at 02:14 PM CLST #
Posted by Braulio on March 03, 2010 at 03:05 PM CLST #
Los terremotos no son excusa para la mala gestión.
En Chile se excusa la mala gestión argumentando que hay cosas más importantes. Pero en este caso la mala gestión ha causado muertes evitables (sobre todo con el imperdonable atraso en decretar catástrofe)
Ojalá que estas tragedias sirvan para mejorar la gestión y no solamente para hacer espectáculos como la Teletón... las últimas noticas están más preocupadas de si viene o no Arjona a la Teletón!
Posted by Roberto on March 03, 2010 at 04:24 PM CLST #
Posted by Carmen G on March 03, 2010 at 08:08 PM CLST #
Posted by Alvaro on March 03, 2010 at 09:16 PM CLST #
MI SOLIDARIDAD DE CORAZON ANTE TANTO SUFRIMIENTO HUMANO. ENHORABUENA POR SU BLOG,ES APORTACION PARA BUSCAR JUNTOS EL ¿CÓMO SOMOS,CÓMO QUEREMOS SER?.ESTOS MOMENTOS PONEN A PRUEBA A LA NACION.USTEDES SALDRAN ADELANTE ,NO LO DUDO, EN LA MEDIDA EN QUE SE MEDITE SOBRE LO VIVIDO,SE HAGA AUTOCRITICA SERENA,SE SEÑALE NO SOLO DERECHOS SINO TAMBIEN RESPONSABILIDADES INDIVIDUALES ,GRUPALES Y DE ESTADO.
Posted by GUILLERMO PAREJA HERRERA on March 03, 2010 at 11:21 PM CLST #
Ahora, no veo que nuestra idiosincracia difiera de cualquier otra. Delacroix, en su célebre "Libertad", muestra una escena que poco difiere del terremoto, una diosa griega encarnando las ideas "revolucionarias" de progreso, ideologías aplastadas, muertos, pillaje, soldados.
Si Benjamín Subercaseaux describió la geografia, Delacroix pintó las consecuencias.
Posted by Alberto on March 04, 2010 at 01:53 AM CLST #
Posted by Ignacio Salinas on March 04, 2010 at 03:12 AM CLST #
Tratando de responder a tu pregunta sobre el libro sagrado de la chilenidad, me asalta otra pregunta: ¿De qué chilenidad estás hablando? Porque en Chile existe un serio problema de identidad nacional. Tendríamos a los chilenos –franceses, chilenos-alemanes, chilenos-italianos, etc. más bien representativos de la torre de Babel. Lo que tiene sentido porque significa que no todos hablaríamos el mismo idioma y nos costaría entendernos. O sea sería caótico, algo cercano a un terremoto.
Posted by verónica ansaldo on March 04, 2010 at 04:13 AM CLST #
Es la derechona de toda la vida, momios en lo social, lobos en lo financiero. Más de lo mismo. Cambien!!!!!!!
Posted by Arturo Hotton on March 04, 2010 at 08:17 AM CLST #
Posted by Spam on March 07, 2010 at 02:08 AM CLST #