Chile, el fútbol y las animitas
Oct. 16 , 2009

Las animitas son uno de esos fenómenos maravillosos que de tanto en tanto se dan en la creación colectiva de una sociedad. Con un sentido extremadamente práctico, pero también con una sencillez abrumadora, están ahí para advertir que la vida es un don sometido a todo tipo de azares. Su magia y poesía, dominadas por supuesto por la sobrecargada belleza de lo kitsch, tienen su propia ética. Como si ahí se hubiera producido un pasadizo hacia otra dimensión (y aquí cada uno puede agregar el tipo de dimensión hacia la cual se inclinan sus creencias), son una suerte de teléfono, de pararrayo o de quizás twitter deberíamos decir hoy desde donde se establecen mensajes profundos que no guardan relación con la cháchara cotidiana sino con nuestros anhelos y temores más profundos. ¿Cuáles? La vida, la muerte, la violencia y al fondo de todo probablemente agazapada, la redención que todos soñamos.
Varios son los que se han detenido en este culto. Desde luego el infatigable Oreste Plath quien publicó hace muchos años L’Animita, hagiografía folklórica. También hay publicaciones de carácter fotográfico como Animitas, Templos de Chile de Juan Forch.
Pero todavía mejor que leer sobre ellas, es verlas. Basta un poco de atención en la carretera para descubrirlas. Aunque quizás la top ten de las animitas, Romualdito, está en un costado de la Estación Central donde las placas de agradecimiento por sus incontables milagros avanzan hacia la calle contigua, la mayoría se encuentra a la orilla de algún camino.
Las muchas que se ubican en la carretera norte siempre parecen solitarias y su belleza tiene el atractivo de lo esencial, como el desierto. En la zona central, en cambio, suelen estar recargadas de objetos. Flores frescas o plásticas, imágenes sagradas, fotos, zapatitos u otro objeto personal… Sin embargo hay un hecho que desde hace unos años ha empezado a hacerse visible y que nadie ha reparado en ello. Entre los numerosos elementos que suelen acompañar a estos pequeños espacios sagrados, la iconografía religiosa ha sido desplazada por una futbolera. Acompañan los nichos de las animitas camisetas, insignias y banderas de los clubs mas populares. Como era de esperarse, las que predominan son la Universidad de Chile y de Colo Colo.
Quizás eso explique el lugar privilegiado que el fútbol ocupa en nuestro imaginario. Para un hincha el cielo está hecho de triunfos de su equipo, el infierno de derrotas. Lo mismo ocurre con la selección nacional, pero está vez para todo un pueblo. La selección sencillamente representa la oportunidad de redención para una sociedad completa. tocar el tiempo y el espacio sagrado de los dioses. ¿Muy exagerado pensar que el nuevo mar rojo se llama “Eliminatorias” y nuestro Moisés, Marcelo Bielsa?
Probablemente sí, PERO por si acaso, gracias Animitas por favor concedido.






Posted by Jonatan Alarcón on October 16, 2009 at 02:49 PM CLST #
Posted by Lorenzo Lenz on October 16, 2009 at 04:08 PM CLST #
Posted by frank loysdf on October 16, 2009 at 07:00 PM CLST #
En el fondo, una curiosidad cultural que denota la falta de evolucion.
Posted by AXL SONTAG on October 18, 2009 at 01:38 AM CLST #