Por una muerte digna
Posted on April 23, 2009 by Claudio Fuentes
Hace algunas semanas nos impactó el caso de Robinson, un niño de 11 años con leucemia en que su madre se mostró partidaria de no continuar con un doloroso tratamiento de quimioterapia. Ello plantea un relevante pero al mismo tiempo complejo tema ético, social y político.
Enfrentados a la decisión de mantener a una persona sujeta a padecimientos derivados de algún tratamiento médico, ¿en quién reside la responsabilidad última de definir sobre la vida o la muerte? ¿Es el individuo, o su tutor en el caso de un menor, quien posee la libertad de suspender un procedimiento? ¿Son los médicos los llamados a decidir qué es lo mejor para el paciente? ¿Es la corte la que debe velar por el bienestar de una persona? ¿Correspondería dejar todo en manos de Dios?
Este dilema requiere ser debatido. En la medida en que existen avances en la medicina y los tratamientos sean más accesibles, nuestra sociedad crecientemente se verá enfrentada a esas situaciones. Nos referimos aquí a casos donde existe la certeza que una persona padece una enfermedad incurable y donde voluntariamente—o por la intervención de un tutor o familiar—se decide no continuar con un tratamiento ¿Tenemos derecho a establecer por escrito las condiciones en que deseamos morir?
De hecho, el tema ya ha sido discutido en el Congreso. En el año 2006 se propuso una moción en el Senado sobre muerte digna, sugiriendo que un adulto tendría derecho a establecer por escrito las condiciones, cuidados y tratamientos a los que desea someterse. Dicha moción no tuvo éxito y quedó archivada. Asimismo, la Cámara de Diputados se encuentra debatiendo otra moción que establece la regulación legal de la eutanasia, entendida como la terminación de la vida que lleva a cabo un médico a petición del paciente cumpliendo una serie de requisitos, incluyendo el consentimiento del afectado o de sus familiares en caso que éste no esté en condiciones de decidir.
El problema plantea diversas aristas. Por una parte se antepone la voluntad del paciente que tiene derecho a expresar la forma en que desea terminar sus últimos días. Por otra está la sociedad que observa este padecimiento y desea hacer (o dejar de hacer) algo. Todo ello cruzado por visiones religiosas que creen en la intervención de fuerzas superiores a la propia existencia humana para resolver estos dilemas. Para la religión el asunto es mucho más problemático pues resulta difícil distinguir con exactitud lo que es una intervención divina. ¿Dónde está la mano de Dios, en el hacer o el dejar de hacer?
Pero una cosa es el debate filosófico y político. Otra muy distinta es enfrentarse a una situación de padecimiento concreto. Es allí donde se pone a prueba el marco legal, nuestras creencias más íntimas y nuestros temores. Como aquel caso de un hombre con cáncer a la próstata que requería de diálisis casi diarias al haber perdido sus riñones. Por su avanzada edad, una operación resultaba imposible de practicar. En la medida en que avanzaba el cáncer, los doctores debían aplicarle más y más calmantes para evitar el penoso dolor producido en la vejiga.
La diálisis tenía el perverso efecto de mantenerlo con vida y al mismo tiempo incrementaba sus padecimientos al evacuar los calmantes que circulaban por su sangre. Su calidad de vida empeoró dramáticamente, dormía gran parte del día y en sus escasas horas de lucidez era sometido a esta penosa limpieza de sangre.
Como suele suceder en nuestro país, un día el doctor reunió a su familia y le informó de la difícil decisión de mantenerlo con vida o dejarlo partir. A la familia le correspondió tomar la decisión. Ese hombre murió 48 horas más tarde. Ese hombre era mi padre.





Posted by Laura on April 23, 2009 at 12:15 PM CLT #
A MI JUICIO LA EUTANACIA DEBERÍA ESTAR DEPENALISADA, AUNQUE CON ALGUNOS REQUISITOS BASICOS, CONSENTIMIENTO POR ESCRITO DEL AFECTADO, APROVACIÓN DE UN EQUIPO MEDICO, ETC.
Posted by JOSE on April 23, 2009 at 12:21 PM CLT #
Comparto contigo la necesidad de debatir sobre esta dolorosa cuestión.Los testamentos vitales son una realidad en otros países. La ciencia médica debe estar al servicio del ser humano y cuando provoca la prolongación de la vida sin ninguna posibilidad de mejorar la calidad de vida parece que no está presente. Es casi un acto de crueldad. De qué sirve o qué es la vida sin autonomía personal? Probablemente lo conoces. Hay un libro interesante sobre este tema: "La eutanasia examinada".
Posted by Ignacio on April 23, 2009 at 12:39 PM CLT #
Posted by carlos kaiser on April 23, 2009 at 12:44 PM CLT #
La discusión debe abrirse claramente.
Posted by Jorge on April 23, 2009 at 02:32 PM CLT #
Posted by Alf on April 23, 2009 at 06:27 PM CLT #
Posted by Francesco Gucci on April 23, 2009 at 07:46 PM CLT #
Posted by Pablocken on April 23, 2009 at 08:44 PM CLT #
Posted by Pablocken on April 23, 2009 at 08:49 PM CLT #
Posted by Andrés R. on April 23, 2009 at 09:49 PM CLT #
Posted by claudio fuentes on April 23, 2009 at 11:32 PM CLT #
Posted by fernando gonzález m on April 24, 2009 at 03:44 AM CLT #
Posted by MFP on April 24, 2009 at 05:20 AM CLT #
Posted by Fantomas on April 24, 2009 at 11:28 AM CLT #
Posted by Carlos Anríquez on April 24, 2009 at 04:50 PM CLT #
Saludos
Posted by Pablocken on April 24, 2009 at 04:53 PM CLT #
Posted by claudio Fuentes on April 24, 2009 at 05:35 PM CLT #
Si le consultan al niño, probablemente esté de acuerdo con la madre, pero ¿quién nos dice que no es una caso de apego?
Posted by Carlos Anríquez on April 24, 2009 at 05:40 PM CLT #
El concepto está muy bien explicado en el siguiente link:
http://es.wikipedia.org/wiki/Distanasia
Posted by Jorge P on April 26, 2009 at 05:58 PM CLT #