El humanismo, la religión, el trasplante de órganos, y la definición de la muerte.
Jan. 22 , 2011
Después de estar ligado al mundo de los trasplantes órganos por más de 15 años, he visto con asombro un mundo que a los médicos, muchas veces nos pasa inadvertido. En nuestro afán de ayuda, nos vemos inmersos en la vorágine de captar el máximo de conocimientos técnicos, con la idea de entregar la mejor calidad profesional a nuestros pacientes, más aun si estos, tienen una afección grave, que determine la necesidad de un trasplante, pero olvidamos cosas, que son fundamentales...
Toda moneda tiene dos caras y muchas veces y por diferentes causas, no vemos o no queremos ver la segunda cara, será por falta de tiempo, por alguna coraza protectora, que nos permita trabajar, sin que la pena y la tristeza que rodea este tema nos afecte hasta las lágrimas, o quizás sea por un temor muy interno, y por lo mismo inconfesable en el mundo técnico de de hoy.
Muchas veces, al oír las noticias he quedado espantado frente a la muerte de un niño y no puedo evitar pensar en cómo sería mi sufrimiento al perder a mi hijo, como se me trastocaría absolutamente todo y como se vería destruida mi integridad. Sin duda, esto le pasa a cualquier padre, madre, hijo, hija o hermano al perder a un familiar cercano y los médicos no estamos exentos de estas situaciones y sentimientos.
¿Y por que traigo a colación este tema?
Por dos razones, la una realmente dramática: Las donaciones están disminuyendo cada vez más en nuestro país y la segunda producto de la lectura de un artículo, recientemente aparecido en la revista Lancet, que me hizo cuestionarme profundamente, viendo el tema del trasplante de órganos y las donaciones, desde un punto de vista diferente, visto desde la camilla del paciente o desde la casa enlutada por la pérdida.
El artículo en cuestión, habla un intenso debate que se ha reavivado en los círculos ortodoxos judíos sobre si la muerte encefálica es compatible con la definición de muerte por la Halajá, el cuerpo colectivo de la ley judía, que dirige aspectos religiosos y de la vida diaria.
La semana pasada, el rabino Jonathan Sacks, el Rabino superior, en el Reino Unido, causó consternación generalizada entre los médicos cuando publicó un edicto declarando que él y su corte rabínica, el London Beth Din, rechazaban la definición legal y médica de la muerte encefálica y sólo aceptan la definición tradicional halájica de insuficiencia cardio-respiratoria o de cesación de la actividad respiratoria y circulatoria.
Esta interpretación regresiva parece llegar en un momento absolutamente difícil, en que todos los países están discutiendo las maneras más eficaces de promover la donación de órganos en un intento de hacer frente a las crecientes listas de espera para trasplante.
La posición de Sacks, sigue a la publicación de un documento en junio del año pasado, por el Comité de la Halája del Consejo Rabínico de América (RCA), en los que una determinación anterior fue anulada, la que aceptaba que la muerte encefálica, constituye una condición de muerte aceptada por la halája.
El 7 de enero, el Consejo Rabínico de América, tomó la inusual decisión de emitir una aclaración debido a las "fuertes reacciones de muchos sectores" después de la publicación de ese documento. En esta declaración, reconoce que las diferentes interpretaciones están en manos de las autoridades halájicas y que "los miembros se sirven mejor al permitir que cada rabino, pueda determinar por sí mismo qué posición halájica va a adoptar".
Nuevas declaraciones de otros rabinos, muchos de Israel y algunos de EE.UU., confirmaron su apoyo a la muerte cerebral como criterio válido y agregó que "adoptar una posición restrictiva a la donación y una posición permisiva con respecto a la recepción de órganos es moralmente indefendible".
Cualquier posición sobre el final de la vida, ya sea ésta, religiosa, ética o médica, debe cumplir tres criterios. En primer lugar, debe basarse en la comprensión de pruebas científicas sólidas. En segundo lugar, debe tener la mejor intención, tanto para la persona cuya vida ha terminado y para la persona que necesita un órgano para prolongar la vida. En otras palabras, no se debe hacer ningún daño. Y en tercer lugar, debe ser comprensible y debe contar con el apoyo de las personas, respetando su contexto cultural y sus creencias.
El judaísmo no es la única religión en que la incertidumbre sobre las definiciones de la muerte y la falta de una interpretación unificada, hace que la gente dude en convertirse en donantes de órganos. Los médicos somos a menudo completamente ignorantes acerca de las creencias religiosas en el contexto del trasplante de órganos.
En el Islam, también hay un debate sobre el concepto y la definición de muerte cerebral, y más aun, está prohibido violar el cuerpo humano vivo o muerto. Sin embargo, como en el judaísmo, el altruismo es también muy importante y salvar una vida es considerado un muy alto valor en el Corán. De hecho, en el Reino Unido, el Consejo Musulmán de las leyes, dictaminó en 1996 que el trasplante de órganos es totalmente compatible con las creencias islámicas, sin embargo, en Singapur, que tiene un sistema de consentimiento presunto al igual que en otros países, incuyendo actualmente a Chile, los musulmanes están automáticamente exentos de ella, y los países islámicos en general tienen una baja tasa de tarjetas de donante de órganos.
En el budismo tibetano, si bien existe la creencia de preservar la integridad física del cuerpo muerto no es visto como crucial, la conciencia espiritual puede permanecer en el cuerpo durante varios días después que ha dejado de respirar y cualquier interferencia puede perturbar el próximo renacimiento de la persona.
Los Testigos de Jehová han tenido desde la década de 1980 la postura de que la donación y trasplante de órganos es una decisión individual bajo el supuesto de que la sangre no se transfunde.
El Sijismo y el Hinduismo generalmente apoyan los trasplantes porque la integridad física del cuerpo muerto, no es visto como un concepto importante.
Con naciones cada vez más multiculturales, es muy importante que los médicos discutamos sobre el significado de la muerte y las sensibilidades culturales de las diferentes religiones. Sólo una fuerza laboral bien informada que entienda y respete las diferentes creencias puede ser confiable al momento de que las conversaciones difíciles necesiten ser manejadas cuidadosamente.
Los líderes religiosos, los legisladores y los médicos necesitamos trabajar juntos para evitar la siembra de la desconfianza y la confusión. La doctrina religiosa tiene que ser interpretada con profundo conocimiento, sabiduría y humildad. Solo asi lograremos vencer los temores y lograremos que nuestra sociedad apoye decididamente la donación de órganos. No olvidemos nunca que donar órganos, es regalar vida, y esto no se logra con leyes impositivas, solo con una cuota de amor superior, elevado, que nos haga entender que el estado último es la filantropía, o sea el amor desinteresado al prójimo, un amor que debe ser representado por la sabia frase: "dar, dar siempre, hasta que duela…
Dr. Christian Espinoza
Equipo de Trasplante Cardiaco y Pulmonar
Instituto Nacional del Tórax
¿Qué es la cirugía coronaria?
Jun. 09 , 2010
INTRODUCCION:
En las personas con enfermedad coronaria se forman depósitos de colesterol en las paredes de las arterias coronarias. Este proceso denominado aterosclerosis obstruye a la arteria impidiendo el paso de sangre pudiendo generar un infarto La cirugía coronaria de revascularización miocárdica es un procedimiento quirúrgico que utiliza un conducto arterial o venoso para permitir el paso de la sangre alrededor de una obstrucción de la arteria coronaria afectada, permitiendo el suministro de sangre y oxígeno al corazón. Si hay más de una arteria obstruida, se utilizarán más vasos sanguíneos para revascularizar al corazón. Este es un procedimiento que se hace con anestesia general, por lo que el paciente quedará inconsciente, no sentirá dolor y despertará en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). El cardiocirujano hará una incisión sobre la zona del esternón, en la mitad del tórax. Luego, se separa el esternón, de esa forma se logra ver y tener acceso al corazón y a la aorta (la principal arteria del organismo, que lleva sangre desde el corazón al resto del cuerpo). Esta cirugía se puede realizar (en la mayoría de los casos) conectando al paciente a una bomba o sistema de circulación extracorpórea, lo que permite reemplazar la función del corazón y de los pulmones. La que agrega oxígeno a la sangre y la hace circular a través del cuerpo, mientras se detiene al corazón para realizar la cirugía. Otra forma en que se puede realizar esta cirugía es con el corazón latiendo. Esto se denomina revascularización coronaria sin circulación extracorpórea. Este método se puede utilizar para pacientes que podrían tener problemas con el sistema de circulación extracorpórea y ofrece buenos resultados. La elección de cualquiera de los dos métodos es de una alta complejidad técnica que debe ser discutida cuidadosamente en cada paciente.
¿QUE ES UN BYPASS? Durante la cirugía, el cirujano toma una arteria (normalmente la arteria Mamaria Interna que esta en la cara posterior del esternón y una o más venas (normalmente la safena interna que está en la cara interna del muslo y la pierna) y las utiliza para crear un desvío (o injerto) alrededor del área que obstruye la arteria coronaria. Esta cirugía puede tomar de 4 a 6 horas. Una vez realizados los Bypass, se saca al paciente de la circulación extracorpórea y se procede al cierre de las incisiones. Después de la intervención, a lo llevarán a la unidad de cuidados intensivos. Las arterias coronarias son los vasos sanguíneos pequeños que le suministran oxígeno y nutrientes que se transportan en la sangre. Cuando una o más de las arterias coronarias se bloquean parcial o totalmente, el corazón no recibe suficiente sangre. Esto se denomina cardiopatía isquémica o arteriopatía coronaria (CAD, por sus siglas en inglés) y puede provocar dolor torácico (angina).
Los riesgos de esta cirugía son:
- Problemas generales:
- Pérdida de sangre
- Infección de la Herida Esternal
- Problemas Específicos:
- Infarto al Miocardio
- Accidente cerebrovascular
- Problemas del ritmo cardíaco
- Problemas renales
- Problemas respiratorios
Estos riesgos son mayores en los pacientes que presentan mayores factores que puedan generar una complicación, como son:
- Mayor edad
- Obesidad
- Enfermedades respiratorias: Enfisema, Asma, Tabaquismo
- Enfermedades renales
- Diabetes
Después de una cirugía, el paciente se recupera en la unidad de cuidados intensivos UCI. Usted despertará conectado a una máquina de ventilación mecánica y tendrá múltiples catéteres venosos por donde se le pasarán las diferentes drogas que son necesarias para su tratamiento. Tendrá además varios sondas en el pecho para drenar el líquido de la parte alrededor de su corazón y estará además conectado a varios monitores, que permiten la vigilancia constante de sus signos vitales.
Muchos pacientes regresan a su casa aproximadamente 3 a 6 días después de la cirugía.
La recuperación de la cirugía toma algún tiempo y el paciente tardará otras 4 a 6 semanas en sentirse más fuerte y reanudar sus actividades normales.
Dr. Christian Espinoza S.
Cardiocirujano
Clinica Tabancura
Santiago de Chile
Guía práctica de un marcapaso
Jul. 09 , 2009
La estimulación cardiaca ha experimentado en los últimos años, al igual que otras importantes áreas de la cardiología, una serie de avances de gran importancia.
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