Nada nuevo bajo el sol
Dec. 10 , 2008
Las encuestas señalan que Eduardo Frei se beneficia con la bajada de Ricardo Lagos. Pero lo cierto es que la promesa de renovar la política está lejos de cumplirse en la postulación del ex presidente democratacristiano.
Es entendible que en su partido respiren aliviados por encontrarse (al fin) con un escenario favorable para enfrentar la competencia al interior de la Concertación. Es comprensible que ahora nos traten de convencer de que Frei viene recargado, ganoso y dispuesto a ampliarse hacia el mundo independiente. Es contundente, también, la evidencia en contrario.
Frei no emerge de un proceso de recambio, en momentos en los cuales Chile pide a gritos desde todos los rincones la irrupción de caras nuevas capaces de reencantar a la ciudadanía. Está claro que el sorprendente fenómeno Farkas es un síntoma más de la enfermedad, aunque esté lejos de ser su remedio. El experimentado senador viene protagonizando la política chilena de los últimos 20 años, y en su lenguaje todavía están presentes las permanentes alusiones a "nosotros los que derrotamos a la dictadura". Frei tiene razón al sostener que la política no se hace con el carné de identidad, pero justamente en el caso chileno la edad carga con el peso afectivo de nuestra historia reciente de división. Es un problema generacional y no etáreo.
Seguramente me recordarán que el mismísimo Sebastián Piñera compitió contra Frei en las senatoriales de 1989, y que desde ese punto de vista ninguno representa cabalmente renovación. Pero no olvidemos que el senador DC ya estuvo seis años al mando de la nación, sumado al hecho de que pertenece a una coalición que cumplirá dos décadas en el poder (lo que permite aventurar que "ya tuvo su oportunidad"
y que está muy asociado a la imagen del político tradicional que la ciudadanía prefiere evitar (lo que no ocurre en el caso de Piñera).
En lo sustantivo, sabemos que Frei está trabajando en un proyecto que hasta el momento anticipa interesantes modificaciones constitucionales. ¿Será suficiente? ¿No parece un intento desesperado por copar el vacío de liderazgo sin estar en plena sintonía con lo que los chilenos realmente esperan de sus políticos? En sus intervenciones públicas es común escuchar "en esto he sido muy claro", "siempre he tenido una sola línea" o "la gente ya me conoce", sin profundizar mucho acerca de cuál es la claridad o la línea.
Lo que damos por descontado es que la gente lo conoce: Frei es más de lo mismo. Ni el mejor fashion emergency puede cambiar este dato. Y finalmente, si parte del objetivo es convocar a la juventud, la candidatura de Frei es derechamente matapasiones.
¿Está José Miguel Insulza más legitimado para reclamar la bandera del cambio dentro de la continuidad? Puede que sí. A Sebastián Piñera le resultaría más sencillo arrastrar a Frei a la semántica de futuro versus pasado, lo que no es tan claro en el caso del secretario general de la OEA, que todavía conserva cierta frescura.
Visto desde otro punto de vista, la candidatura de Frei frena las aspiraciones de Adolfo Zaldívar y plantea una seria disputa por los votos del centro. El riesgo, en ese caso, es descuidar los elementos descontentos de la izquierda concertacionista, que pueden verse tentados a iniciar el camino propio. Como vemos, Frei está demasiado lejos de ser la solución de los problemas de una coalición a todas luces desgastada.





Creo que será un error grave de Piñera (y sus partidarios) entrar al juego de lo nuevo v/s lo antiguo. Es muy fácil de desmontar.
Sebastián tb. lleva unos 20 años con un discurso conocido. Disputó la senatorial con Frei, viene sonando como candidato desde 1994, ésta será su segunda elección como candidiato oficial, lleva 20 años repitiendo que voto por el no y que es "humanista critiano", sin embargo, sigue en una alianza con la derecha más rancia representada en la UDI y es líder de un partido donde su presidente, Carlos Larrain, no podriamos encasillarlo en una "derecha moderna".
Y por supuesto, no veo que se pueda afirmar , sin insultar la inteligencia de los lectores, que Piñera NO es un político tradicional, aunque eso no tendría por que ser malo.
Como pesa la herencia pinochetista que convenció a la sociedad de que ser y parecer político es malo.
Salud.
Posted by Daniel Vásquez on December 10, 2008 at 12:41 PM CLST #
Posted by ElMundo on December 10, 2008 at 12:46 PM CLST #
Posted by Esteban Santana on December 10, 2008 at 01:39 PM CLST #
Posted by sebastian rodriguez on December 10, 2008 at 01:42 PM CLST #
Malo y básico
No es necesario pasar por la U 7 o más años para hacer ese análisis tan pobre.
Francisco
Posted by Francisco Maturana on December 10, 2008 at 02:29 PM CLST #
Posted by Valentina on April 03, 2009 at 12:22 AM CLT #