La paradoja del "servicio público"
Nov. 20 , 2008
Los empleados fiscales están en paro desde hace unos días. A pesar de que la propia Constitución prohibe explícitamente la huelga del sector público, las diversas ramas de trabajadores del Estado no piensan en regresar a sus funciones de no mediar un suculento reajuste del 14,5% de sus salarios. En encendidas arengas, nos notifican que no serán ellos los que paguen los costos de la actual crisis económica. Los periódicos de izquierda señalan lo mismo: Los trabajadores no asumirán la responsabilidad por el despilfarro de los codiciosos operadores bursátiles. Dicho sea de paso, esos siniestros personajes ni siquieran están en nuestro país, por lo tanto resulta un tanto absurdo buscar chivos expiatorios en el empresariado chileno.

Hago la pregunta pertinente… ¿Y yo no soy un trabajador? Y usted, estimado lector, ¿no es también un trabajador? ¿No tenemos que levantarnos todas las mañanas a conseguir el pan de cada día? ¿Y dónde está nuestro reajuste proprocional? ¿O acaso nosotros (los del sector privado) no tenemos derecho a ello? Pero vaya paradoja, es precisamente el sector público el que no puede paralizar por la enorme importancia de sus labores. Si se botan a huelga los productores de helado, tendré que arreglármerlas sin comer helado. Pero si se botan a paro los consultorios, los profesores municipales y los funcionarios del registro civil, entre muchos otros, las consecuencias para la población son enormes. Y ese poder ha sido esgrimido como medida de presión, lo que constituye ante todo una estrategia profundamente antiética.
Siguiendo la línea, hoy leí una carta en un diario cuyo autor se cuestionaba el “espíritu de servicio” que debiera inflamar a la administración pública. Me hizo mucho sentido. No creo que los trabajadores del Estado ostenten un rango de superioridad moral ni mucho menos, pero sí estamos acostumbrados a escuchar cientos de discursos que ensalzan la vocación de servicio del sector público. De eso se ha visto poco y nada en estos días. Sólo veo un grupo de interés, con claros síntomas de haber sido infiltrado políticamente, que busca sacar la máxima ventaja posible en un conflicto en el que los más perjudicados son los chilenos más débiles.
Me ha llamado la atención también la reacción de los actores políticos. Mientras el gobierno lucha por ser responsable (desde Velasco hasta Andrade), varios diputadillos gozan echandole más leña al fuego. Y en la oposición… cri cri. No hay voces suficientemente potentes (y sobretodo, valientes), para explicarle al país lo que realmente está ocurriendo. Puede ser electoralmente contraproducente.
Por mientras, yo sigo pagando mis cuentas infladas. Mi sueldo sigue igual. Me saco la cresta y tengo claro que mientras mejor sea mi desempeño seré recompensado. No lloro ni pataleo si no obtengo exactamente lo que pido. Le pongo el pecho a la adversidad, como millones de chilenos, y sigo adelante. Cada vez que los veo en la calle con sus insoportables pitos y cara de jolgorio de fin de año, les grito: ¡Vuelvan a trabajar, pajeros!, a lo que suelen responderme con un rosario de improperios más gruesos. Al menos me doy cuenta que en tiempos difíciles todos tenemos que hacer un esfuerzo y apretarnos el cinturón, y que si la máquina de hacer plata quisiera dejarnos contentos a todos, la propia inflación se haría cargo de hacer pedazos nuestro poder adquisitivo. Y claro, no me puedo ir a paro: Tengo que cumplir responsabilidades con mucha gente. Pero pareciera que los trabajadores del Estado no.
PD: Solicito a quienes tengan una mirada distinta del conflicto, que por favor me ilustren para poder entender mejor este asunto, porque tal cual como está, sólo me sirve para acumular desconcierto ante el egoísmo insólito de la ANEF y sus aliados.
Publicado en política para principiantes el 19 de noviembre de 2008





Los operadares de las mesas de dinero de las AFP si estan en Chile y los trabajadores conocen sus resultados.
Posted by Ricardo Sánchez on November 26, 2008 at 09:59 AM CLST #