Cristóbal Bellolio

Política Para Principiantes

 

La guerra de los consensos

Dec. 28 , 2009

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Publicado en La Tercera, 28 de diciembre de 2009

Primera escena: Paul Fontaine ficha en el comando de Piñera. Segunda escena: Luis Eduardo Escobar se une al equipo de Frei. Con Enríquez recién derrotado, los dos "cerebros económicos" de su programa desembarcaron en las candidaturas sobrevivientes.

En esta campaña de segunda vuelta pueden abundar las descalificaciones, pero no las discrepancias programáticas. Probablemente, Piñera y Frei se han visto obligados a asimilarse a la caza de los mismos votos viudos. Ejemplos sobran: fue el jefe económico de Frei quien descartó una reforma tributaria, pero en vista de las circunstancias, el senador tuvo que sumarla a sus propuestas. A los minutos, Piñera se abrió a conversarla si las condiciones lo ameritaban. Y así como hace meses el candidato opositor anunció un "bono marzo" para abrir su eventual gobierno (lo que fue tildado de populista por la Concertación), ahora es la DC quien pide a su abanderado lo mismo.

La dinámica se ha hecho predecible. Ambos juegan a la defensiva. Si el candidato A se compromete con la reforma X, el candidato B debe salir rápidamente a suscribirla. Este último podría, además, jugársela con la reforma Y, a lo que el primero deberá plegarse para no quedar en desventaja. Algo parecido a ese viejo comercial de manjar donde dos hermanos competían por el cariño de la mamá: "Mi mamá me quiere todo esto", "A mí me quiere todo esto y la luna", "A mí me quiere  esto, la luna y las estrellas", y así sucesivamente.
Creo haber visto el mismo sketch en el Club de la Comedia hace unos días, justamente imitando a dos candidatos.

Corresponde reconocer que las reglas fueron fijadas desde la derecha. En un acierto estratégico, el piñerismo abandonó la tesis del desalojo. Entendió que los chilenos aprecian, en general, la obra de la Concertación. Captó que con el mismo histórico padrón adverso, no era razonable disparar al adversario. En síntesis, construyó un discurso desde y no contra el legado de los últimos 20 años. Es entendible que un socialista se agarre los pelos cuando Piñera habla de protección social, pero el hecho es que la Coalición por el Cambio ha sido eficiente en construir la imagen de un candidato continuador del sello de Bachelet. Pero, además, con caras nuevas, el factor que está desequilibrando la balanza.

Enríquez ha tomado palco para observar cómo se pelean sus ideas y sus asesores, pero la sensación no debe ser del todo placentera. La rapidez de las movidas trasunta poca fe en el anunciado proyecto propio. Fontaine y Escobar pueden pensar parecido, pero optaron por adherir a la tribu de origen.

 



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