Debate presidencial: Es lo que hay
Sep. 26 , 2009
Vergüenza ajena. Ese fue el sentimiento que me acompañó durante todo el debate presidencial del miércoles pasado. Estuve sentado en el auditorio de TVN en una posición privilegiada para olfatear de cerca la farándula política criolla. Pero parece que el cóctel de la entrada elevó la temperatura de la sangre de los conspicuos asistentes, comprometiendo seriamente sus estaturas intelectuales. Frente a cada candidato la respectiva barra brava vitoreaba al propio y pifiaba al rival, mostrando la hilacha de izquierda a derecha sin distinción alguna.
No pude dejar de recordar esos debates universitarios donde los partidarios de cada lista perdían los estribos en aplausos rabiosos e insultos al viento. Daba lo mismo que el postulante llamara a comer caca o promoviera el sexo con tortugas, lo relevante era reventar la sala para acallar a la parcialidad adversaria. Pero es patético cuando son parlamentarios y aspirantes a serlo los protagonistas de tanta falta de respeto y mala educación. Qué queda para el resto. Ojalá que el próximo debate sea con un público distinto, o en su defecto a puertas cerradas. Pero dejando de lado el circo de nuestra elite política, concentraré esfuerzos en identificar los aspectos que a mi juicio fueron más llamativos en el primer choque presidencial.
Para comenzar, la obvia constatación de que en Chile no tenemos ningún Obama. Aunque Marco le robó descaradamente la frase (esto no se trata de mí, sino de ustedes), se hizo evidente que ninguna alternativa presidencial fue capaz de esbozar un proyecto político convocante y sustantivo. Quizás la culpa la tiene el formato, ya que el bombardeo de preguntas temáticas (diga tres medidas concretas para...) no es el mejor escenario para construir un sueño.
En segundo lugar, una observación sobre el fondo del discurso: tenemos puros candidatos socialistas. Hasta Piñera criticó el abuso de los bancos y empresarios, lo que sonó poco creíble. El senador Frei dejó de ser democratacristiano y afirmó que quería mucho más Estado y menos mercado. Ni siquiera tuvo la sutileza de pedir mejor Estado o mejor mercado. El asunto dejó de ser cualitativo y pasó a ser estrictamente cuantitativo. Al menos Marco dejó claro que no estaba "contra la riqueza". Menos mal.
En tercera línea tenemos el golpe bajo de Frei a Piñera a raíz del informe de Transparencia. Podemos tener discrepancias respecto a la calificación ética de la jugada, o respecto a cuán eficiente resulta la guerra sucia desde el punto de vista estratégico, pero no podemos ignorar que marcó a fuego la agenda periodística del día siguiente. Si tienes un mal candidato, al menos asegura que sea noticia. Y cumplió con creces la pega. Aun así no deja de resultar lastimoso observar un comando exultante por una movida de esa índole. Es tan penca como destapar champaña cuando una encuesta revela que Frei es un candidato "competitivo". Más mérito tiene porque Piñera quedó descompuesto después del combo. Tocaron la campana y se fue masticando la rabia al camarín. Contestó mal a su regreso. Bajó al nivel de Frei, le sacó en cara a su hermano. La respuesta exigía una sofisticación mayor. Hoy, aunque parezca increíble, la mejor recomendación para Piñera es que no se someta a más debates si va a repetir la performance del miércoles.
Marco navegó con relativo éxito. Las expectativas sobre él eran altas pero a la vez disímiles: los que querían ver al díscolo desafiando a los viejos próceres tuvieron su recompensa, los que querían ver el rol de autoridad también. Paradójicamente fue Marco el que intentó sacar al pizarrón a los candidatos grandes para que aplicaran realismo respecto del financiamiento de sus propuestas. Ganó en seriedad.
Finalmente, mención honrosa para Arrate. Era previsible que el debate le fuera propicio, como a todo candidato que no tiene nada que perder y mucho que ganar. No es esperable que su buena evaluación se traduzca en votos, por supuesto, pero genera un foco de interés que tiene un valor incierto para las semanas que vienen. Aún con proyecto trasnochado y altamente dogmático, el tipo se descubrió ante miles de chilenos como un caballero simpático, culto y educado. Lo que siempre se agradece. Y a Marco le dejó la tarea de definir el nicho ideológico a utilizar, porque la izquierda ya encontró su patrón.




A mi me da verguenza ajena que los salvadores del pais, empezando por la srta Zarate de Independientes en red...no devuelvan las becas que les da el estado...y tal como tu..solo quieren ser los nuevos cafiches del estado...
el show de los politicos es eso un show..lo que se necesita es una asamblea constituyente de una vez...y que dejes de pensar que ser socialista es malo..
Posted by jjjjjajjjja on September 25, 2009 at 04:39 PM CLT #
Constituyente me parece tonto, no hay que inventar la rueda, hay que ponerle rodamientos, en otras palabras basta con enmiendas constitucionales (dificiles por el cuorum, pero por lo mismo muy estudiadas para no dejar trans-costituciones).
Los candidatos (que quedan) son buenos, las campañas no.
Posted by Ignacio G. on September 25, 2009 at 05:11 PM CLT #
No bostante la falta si ocurrió y el Sr. Piñera si pagó la multa. ¿A pito de que se declaran escandalizados?
Posted by Diegosky on September 25, 2009 at 05:50 PM CLT #
Posted by Eduardo on September 26, 2009 at 10:37 AM CLT #
Posted by arnaldo on September 26, 2009 at 12:17 PM CLT #
Posted by rodrigo on September 26, 2009 at 12:18 PM CLT #
Frei: Mas de lo mismo. Fome. Espejo fiel de la actual Con$ertación.
Enríquez: Si recupera el espíritu de su padre, será mas creíble y una buena carta para el 2014.
Arrate: Lo mejor. No reniega de su pasado y se declaró Allendista, lo cual enorgullece a muchos chilenos. Ojalá los socialistas que están en la Concertación aprendan de él y no renieguen del legado del Chicho. Es el candidato de la izquierda.
Posted by Marcelo on September 26, 2009 at 12:32 PM CLT #