Puras apariencias
Sep. 25 , 2011
Publicado en La Tercera, 25 de septiembre de 2011
The killing, serie que debuta esta noche a las 23 horas por A&E (señal 30 de VTR y 506 de Movistar) tenía todo para convertirse en un excelente producto dramático: buenos actores, una historia central potente y atractiva, y un escenario -la ciudad de Seattle- que parece hecho a la medida para conseguir atmósferas cargadas de significado. El problema es que -aunque sus dos primeros episodios dan señales de que la promesa se cumplirá-, con el correr de los capítulos la recompensa se ve cada vez más lejana.
En la superficie, la serie centrada en dos detectives que investigan la muerte de una adolescente no da nada de qué quejarse. Y además, en los primeros episodios logra escenas de real interés y destellos que alcanzan su verdadero potencial, por eso, el desengaño se demora en llegar. Pero llega. Porque lo cierto es que The killing es una historia fallida. Aunque se disfraza bien, tiene dos defectos imperdonables: no les hace justicia a sus personajes y no tiene claro dónde va ni qué historia están contando. La idea inicial que vende la serie es ¿quién mató a Rosie Larsen?, y aunque hasta cierto punto ése es el motor de la historia, a poco andar queda claro que eso no es lo que le da vida a la serie. Pero nunca se vislumbra una respuesta alternativa. Al mismo tiempo, los personajes -todos interpretados por excelentes actores- nunca logran cuajar del todo y convertirse en roles con los cuales conectar de manera más profunda. La materia prima estaba, pero los libretos, en la mayoría de los casos, se quedan cortos a la hora de atravesar la distancia entre lo que en apariencia es emotivo y lo que realmente lo es. The killing tenía ambiciones de inscribirse entre los grandes dramas que se están produciendo actualmente, y se arropó de todos los adornos que hacen creer que lo logra, pero en el fondo, donde importa, la deuda que deja es grande.




