La ley del mínimo esfuerzo
Aug. 26 , 2011
Publicado en La Tercera, 26 de agosto, 2011
Happy endings se une a una camada de comedias que no buscan ir más allá del cliché y los personajes maqueta.
Después de haber sido dadas por muertas a principios de la década y de su resurrección, de la mano de éxitos como Two and a half men, las comedias de situaciones o sitcom de corte tradicional han mantenido una sana presencia en pantalla y su audiencia permanece, igualmente, bien aspectada. Pero ese regreso abrió la puerta para que prosperaran una camada de series que no hacen más que apelar al cliché y al mínimo común denominador de los espectadores.
Uno de los ejemplos recientes de este vicio (que también tiene como representantes a shows como Mike and Molly y $*!# My dad says, por mencionar dos estrenos de este año) es Happy endings, la serie que Sony (señal 32 de VTR y 503 de Movistar) estrenó el lunes y que emite a las 21.30 horas. La trama central no la condenaba al fracaso: un grupo de amigos que se remece cuando la pareja que forman Dave y Alex se rompe en el altar: ella lo deja plantado el día de su matrimonio. No se trataba de nada rupturista, pero como idea prometía. Pero lo que sus creadores hacen con ese punto de partida no pasa del lugar común y la ley del mínimo esfuerzo en la escritura de comedia. Así, las bromas son repetidas y sin gracia y los personajes no pasan del cartón piedra.
El peor pecado lo cometen con Max, un rol que a estas alturas es tan de rigor como ingrato en las sitcom: el amigo nominalmente gay. El retrato aséptico de la homosexualidad no es nada nuevo, pero aquí es doblemente retrógrado e insultante porque se trata de una serie sobre relaciones amorosas. Como las anacrónicas reglas de este molde de comedia dictan que Max no puede tener pareja -y la serie no ofrece ninguna historia que no gire en torno a ese tema- el rol queda reducido al relleno.
Claro que los mayores problemas de Happy endings -y que son los mismos que liquidan a series como Mike and Molly, $#!* My dad says, Perfect couples, Outsourced y Better with you- son de fondo más que de forma. La calidad de una comedia se juega en tres atributos: ser graciosa, tener verdad y lograr emoción. Cómo y cuánto logra apropiarse de esas tres cualidades es lo que separa a Modern family y 30 Rock de su muy inferior competencia. Happy endings y sus compañeras quedan debiendo en todos los aspectos. Las sitcom, por definición son retratos estilizados de la realidad, pero no por eso se eximen de que en sus sedimentos tenga que haber una cuota de verdad, algo con lo que la audiencia pueda identificarse y conectar. Pero si los personajes no van más allá del lugar común, y las situaciones no superan la anécdota manoseada, lo que queda es, en el mejor de los casos, una serie que "se deja ver". El que, además, toda esta camada de series no sea graciosa es la guinda de la torta en mala calidad. Las propuestas atrevidas, los intentos por ir más allá en los dramas abundan hace años, pero la comedia tiene una tarea pendiente, porque aunque hay intentos destacables, la gran masa se limita a ser una más del montón, tal como lo consigue Happy endings.





Posted by Carolita on August 26, 2011 at 06:26 PM CLT #