Cristina Alzate

Crítica de TV Cable

 

Harry's law: Palabras que sobran

Jul. 29 , 2011

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 Publicado en La Tercera, 29 de julio del 2011

Siempre ha sido una de las señales que indican que se está en presencia de una buena serie: que la producción tenga un discurso,  un punto de vista respecto del mundo, que busque  realizar un comentario más allá de la anécdota que están contando, que diga cosas.  Es lo que logran programas como Mad men, Treme y Friday night lights, y es parte de la razón por la que, siendo tan distintas, son tres de las mejores series de la última década. Esa misma ambición, la búsqueda por no ser aséptica, comparte Harry's law, la serie que exhibe Warner Channel (señal 33 de VTR y 501 de Movistar), los lunes, a las 23 horas, y aunque es un objetivo loable, los resultados no logran llegar a buen puerto.  

El problema, en este caso, está en cómo se ejecuta la estrategia. Ahí, el programa opta por la ruta más sencilla y corta, pero menos sutil, interesante y efectiva que tiene a la mano: el discurso derechamente panfletario. La causa de este defecto no tiene ningún misterio y se resume en un nombre: David E. Kelley. El productor ejecutivo y creador de Harry's law se caracteriza por usar la boca de sus personajes para hacer proselitismo para su agenda político-social liberal y aquí no es la excepción. Ya se había visto en, Picket fences, The practice y en Boston public, y ahora hace otro tanto en su nueva apuesta. Pero lo que hace una década -cuando la serie legal protagonizada por Dylan McDermott estaba al aire, por ejemplo- resultaba una propuesta que tenía interés, una manera distinta de plantearse la narración y un discurso con bastante de provocativo, a estas alturas no es más que la repetición de una fórmula que, a la luz del avance que han tenido las series televisivas en los últimos años, sólo termina viéndose obsoleta y bastante torpe.   
El panorama se pone más oscuro porque el resto de los elementos de esta producción sobre una abogada de patentes que, luego de ser despedida de su elegante firma, decide abrir su propio estudio jurídico en un peligroso barrio de Cincinnati, también resultan sacados directamente del baúl de los recuerdos del repertorio de Kelley. Así, la serie está poblada por personajes excéntricos, verborreicos y tramas absurdas mezcladas con otras que apelan a la emotividad.
 
Si toda la empresa no se va a pique es también por un nombre: Kathy Bates. En Harry's law la actriz echa mano a todo el capital que la ha hecho destacar  y logra    -contra lo que se podría esperar luego de ver la insufrible escena que abre la serie- construir un personaje del que se intuye tiene sustancia. Bates eleva el material que los guionistas le dieron en cada momento, y le pone carne y hueso a un rol que en otras manos podría haber terminado de hundir al programa. En sus dos primeros capítulos, la promesa todavía no se ha cumplido, pero el trabajo que ya ha hecho da motivos para tener fe en que su papel seguirá elevándose más allá de la maqueta.

Harry's law es una apuesta fallida, que no logra ofrecer nada nuevo dentro del panorama de las series de abogados y que se equivoca al hacer explícito lo que sería más efectivo como parte del subtexto.  Es de esperar que, por el bien de Bates, Kelley finalmente aprenda que cuando se cuenta un cuento, es mejor mostrar que decir.  



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