Condimento necesario
Sep. 19 , 2011
Publicado en La Tercera, 19 de septiembre del 2011
Si el año pasado el Emmy la tuvo fácil a la hora de premiar a candidatos dignos, gracias a una temporada televisiva excepcionalmente buena, esta vez las cosas no estaban tan claras. Pero aunque la premiación de anoche tuvo sus momentos predecibles y exasperantes -como la octava estatuilla de The Amazing race-, gracias a las bienvenidas, y en la mayoría de los casos, merecidas sorpresas con que la ceremonia aderezó su entrega, el saldo nuevamente fue positivo.
Lo mejor de la noche fueron los tardíos, pero imprescindibles reconocimientos para Friday Night lights. La serie sobre un pueblo en Texas obsesionado con el fútbol americano sorprendió, logrando las estatuillas a Mejor Guión y Mejor Actor en la categoría de drama (para Kyle Chandler), por su estupenda última temporada. Los laureles llegaron a última hora, pero en este caso, la frase más vale tarde que nunca se aplica a cabalidad. La sutileza, riqueza, matices, verdad y corazón con los que los realizadores y actores elaboraron el programa, la convirtió en una de las mejores series de la última década y una que, hasta ahora, el Emmy había ignorado.
Otra estatuilla que contribuyó a darle legitimidad a la ceremonia fue la de Mejor Actriz Secundaria de drama para Margo Martindale, por su soberbia interpretación en Justified. Su trofeo, además, ayuda a destacar a otra de las mejores series del año, pero que no logra un perfil lo suficientemente alto como para pelear los apartados principales. El trofeo de Peter Dinklage, por Game of thrones, va por esa misma senda, aunque ayudado por el reconocimiento que le da entre los votantes su carrera cinematográfica. Barry Pepper, por su rol en la miniserie Los Kennedy como actor principal de telefilme o miniserie, fue también un muy inesperado y digno ganador.
El gran damnificado en la repartición de premios dramáticos fue Mad Men, que aunque con su cuarto ciclo se anotó algunos de sus mejores episodios y estaba entre los más nominados, debió "conformarse" con un muy merecido galardón a Mejor Serie Dramática.
El apartado de comedia, en tanto, sirvió para reafirmar la merecida hegemonía de Modern family, y como espaldarazo de la Academia para las producciones de la pantalla abierta (que en el drama fueron prácticamente ignoradas). El sorpresivo triunfo de Melissa McCarthy (Mike & Molly) como actriz principal y la repetición de Jim Parsons (The big bang theory), como actor, fueron, además, un apoyo tácito para Chuck Lorre, el creador de ambas series que este año se vio envuelto en una mediática pelea con Charlie Sheen por su tercera exitosa sitcom: Two and a half men. Todo eso contribuyó a balancear la mezcla de este año y darle el condimento justo para, dentro de todo, satisfacer.





Saludos.
Posted by Paola on September 19, 2011 at 11:52 AM CLT #