¿Viste al león?, por Bárbara Thayer
Jul. 22 , 2011
Cada tarde, al concluir un día de safari, la anfitriona o anfitrión del lodge nos esperaba sonriente y luego de saludar preguntaba: Did you see lions? (¿vieron leones?). Yo respondía que no y, entusiasmada, le contaba que vimos cebras, elefantes, hipopótamos, cocodrilos, jirafas, búfalos, jabalíes y ñus. Pero no importaba cuán larga fuera la lista, el o ella ponía cara de pena y decía que, probablemente, mañana veríamos leones.
El guía, pendiente de la conversación, repetía las explicaciones que ya nos había dado durante el safari: que la hierba estaba larga, que había mucha agua y los leones se habían dispersado, que las crías estaban muy bien escondidas porque las hembras habían salido de caza, pero que con un poco de suerte podríamos encontrarlos mañana.
¡Cómo no! si estamos en Botswana, el más remoto y salvaje país del sur de Africa.
En la noche, la cena es compartida por viajeros de todas partes en un "boma" africano, esto es un círculo junto al fuego. Comenzada la conversación, no pasa mucho rato hasta que alguien pregunta: "¿Qué animales vieron hoy?". Al escuchar mi respuesta continúa: "¿Y han visto leones?".
Acto seguido uno de los comensales cuenta, con lujo de detalles, su avistamiento leonino. Los primeros días sólo tuve derecho a opinar gracias a que vi un leopardo y un rinoceronte, mucho más difíciles de encontrar que el león, pero considerablemente, menos glamorosos.
En las selvas del subcontinente indio, el trofeo se lo llevaban quienes encontraban al escaso tigre asiático. Tal era el prestigio que daba este avistamiento que un día, en Nepal, nuestro guía inventó un tigre. "¡Ahí está!", decía apuntando unos matorrales a 10 metros, donde no había felino alguno. Cuando volvimos al lodge, el descarado contaba a viva voz la falsa historia.
En el sudeste asiático, donde se ha cazado prácticamente todo lo que se mueve en tierra, el más preciado avistamiento era submarino: no importaba el tiburón leopardo, las mantas, ni los venenosos peces león y piedra, lo que todos buscaban era el enorme tiburón ballena. Conocí a uno que lo había visto y decía que era como encontrarse con un par de buses de dos pisos bajo el agua. Aterrador.
Querámoslo o no, el éxito de un safari depende de las especies avistadas y, en todos los continentes, hay imperdibles. En Africa son los "cinco grandes", bautizados así por cazadores de antaño al ser los más peligrosos de cazar: el búfalo, el rinoceronte, el leopardo, el elefante y, sobre todos ellos, el león. Hoy, los turistas quieren fotografiarlos.
En un afán por compensar esta obsesión por lo grande y peligroso, naturalistas experimentados han intentado devolver importancia y atractivo a otras especies africanas que lo merecen. Claro que llegaron al extremo de poner en lista los "cinco pequeños": el ratón elefante, la tortuga leopardo, la hormiga león, el escarabajo rinoceronte y el búfalo de pico rojo (ave).
Pero ninguno ha podido contra los big 5. Nosotros vimos leones el cuarto día, cuando encontramos una manada de 13, entre hembras y cachorros. En el camino, de regreso al lodge avistamos al indiferente macho que caminaba sin apuro, inmutable ante nuestra presencia.
Cuando los guías encuentran un león llaman por radio a sus colegas. En parques concurridos pueden juntarse hasta 15 jeeps alrededor de un animal. Aquí, el máximo permitido son tres, aunque se pueden evitar: conocí a una mujer que pagó 300 dólares extra cada día para que su guía no llamara a nadie. Decía que disfrutaba la sabana, sin el tintinear de cámaras ajenas.
También conocí a una pareja de ingleses con poca suerte. Iban a cumplir dos semanas de safari y ningún león. Estaban desesperados, casi deprimidos. Era comprensible, pues cada tarde debían responder la pregunta en boca de todos: "Y ustedes, ¿vieron leones?".
* Periodista y socia de Mandala viajes.





Posted by Eugenides Monk on July 28, 2011 at 06:42 PM CLT #