Veraneo con el nido vacío
Feb. 08 , 2010
Publicado en Tendencias de La Tercera, 06.02.2010

Los hijos universitarios de una amiga se compraron un lonely planet y partieron a Honduras. Desde las ruinas mayas de Copán, cruzaron la frontera a Guatemala, viajaron a Tikal y luego a Belice. En su último mail le contaron que bucear en el Blue Hole es un imperdible en la vida. Todo marcha bien, me dice, salvo por ella, que por primera vez está veraneando con el nido vacío.
Los "niños", es hora de asumirlo, ya son hombres y mujeres y, aunque aún vivan en su casa, han conquistado espacios de autonomía irrenunciables. No ha sido "de un día para otro": primero aprendieron a caminar, después a hablar, a vestirse "solitos", andar en bici, nadar, se atrevieron a dormir en casa de un amigo y así siguieron hasta que un día se fueron de viaje por Centroamérica.
Le guste o no, llegó el momento en que para ellos las vacaciones dejaron de ser un tema familiar y se convirtieron en una aventura personal.
Por definición, el síndrome del nido vacío es cuando los padres sienten la ausencia de los hijos como un doloroso vacío en ellos mismos. Lo padecen, sobre todo, quienes han postergado su "vida propia" y abandonado sus vínculos sociales en pos de la familia. Si bien la depresión llega cuando los hijos se van de la casa, en un grado menor, se vive cuando éstos deciden pasar las vacaciones lejos de papá y mamá.
Una sicóloga me explica que abrumados por la ausencia, los padres pueden pasar horas frente a la televisión o dedicarse obsesivamente a preparar su regreso. Otra de las reacciones comunes es la "shopping-terapia", esto es, salir a comprar en forma compulsiva cualquier cosa que sus hijos puedan necesitar. Si el caso es realmente patológico, podrían enfermar para llamar su atención y obligarlos a volver.
Para superar estos estados, el médico y pensador español Gregorio Marañón recomendaba el eficaz método de la "obligación inventada", esto es, crearse una rutina con actividades placenteras y cumplirla con rigurosidad. En vacaciones, por ejemplo, puede ser leer las obras completas de un autor, caminar por la playa, arreglar el jardín, salir a trotar o hacer yoga en las mañanas, depende de los intereses de cada quien.
Aunque está comprobado que la mejor terapia anti nido vacío es hacer vida de pareja y, por ejemplo, viajar juntos. Una reciente investigación publicada en la revista Psychological Science demostró que la satisfacción conyugal mejora cuando los hijos no están. "No es que la vida con hijos sea desgraciada, sino que sin ellos los matrimonios, simplemente, mejoran", aclara la doctora Melissa Gorchoff en la publicación.
En otro estudio realizado por la Universidad de Berkeley se siguió a un grupo de 72 alumnas del Mills College durante 50 años: se comparó la felicidad marital cuando tenían 40 años, luego a los 50 y finalmente a los 60. En todas las áreas evaluadas las que no tenían hijos en casa eran más felices en sus matrimonios que las que los tenían.
Claro que también son muchos los que sin sus retoños terminan separándose. Como sea, veranear con el nido vacío es el momento idóneo para practicar cómo será la vida cuando los hijos ya no estén para llenarla, guiarla y, sobre todo, para darle sentido.





Posted by josefo on February 09, 2010 at 05:53 PM CLST #
Posted by Miguel on February 09, 2010 at 06:44 PM CLST #
Posted by Daniel on February 09, 2010 at 07:13 PM CLST #
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Posted by ruth on February 10, 2010 at 11:42 AM CLST #
Posted by Julieta on February 13, 2010 at 03:54 AM CLST #
Posted by replica watches australia on December 09, 2011 at 05:15 AM CLST #