El viaje de los ascetas
Dec. 06 , 2010
Publicado en el suplemento Tendencias de La Tercera, 20 de febrero de 2010.
Es fácil encontrarse con ellos en un viaje por el Himalaya indio, o en ciudades sagradas, como Varanasi, Gangotri, Badrinath o Pahuhpatinath. Dejan crecer su pelo y barba hasta mucho más allá de los talones, se visten con paños naranjos, blancos o amarillos y, la gran mayoría se pinta la cara. Andan en grupos pequeños formados por un maestro y sus aprendices, o simplemente solos. Viven en cuevas en las montañas, bajo los bosques, a la entrada de templos, o en carpas a orillas de ríos sagrados.
Su viaje permanente se detiene sólo una vez cada tres años, cuando se dirigen en masa a la celebración de la Kumbha Mela, que este año tiene lugar desde el 14 de enero hasta el 28 de abril en Haridwar, 6 horas al norte de Delhi. Nada de lo que puedas haber visto en India se le compara. En esta fiesta se dan cita más de cinco millones de sadhus y a la última, celebrada en 2007, asistieron además 70 millones de peregrinos, entre ellos varios miles de turistas. Es, por lejos, el festival religioso más multitudinario del planeta.
En esta oportunidad el gobierno indio gastó ocho millones de dólares sólo en la organización. Son nueve mil los buses que traen y se llevan a los peregrinos, instalados en un campamento de 12 kilómetros cuadrados, en lo que han bautizado como "tent city" (ciudad carpa). Hay hospitales, tiendas, restaurantes sólo para vegetarianos, un área especial para turistas y 20 mil policías. Estos últimos deben evitar las estampidas de peregrinos y las peleas entre sadhus, que históricamente se han disputado el derecho a bañarse primero en el río Ganges.
No es para menos. Tenga en cuenta que si se baña uno de los seis días que los astrólogos consideran como más auspiciosos y, particularmente a la hora indicada, no sólo se borra el karma (pecados pasados) propio, sino que también el karma de 88 generaciones. La Kumbha Mela tiene su origen en la mitología hindú, cuando dioses y demonios libraron una batalla celestial por un cántaro que contenía el néctar de la inmortalidad.
Un amigo viajero y fotógrafo fue a la Kumbha Mela de 2001 y conoció a Baba Amer Bharti Giri, quien llevaba 30 años con un brazo en alto, cumpliendo una prueba de obediencia y lealtad hacia sus dioses que el mismo se autoimpuso. Tenía, eso sí, un par de aprendices que lo ayudaban a prender su "chillum", esa pipa usada por sadhus para fumar marihuana.
Otro highlight son los "Naga", ascetas que andan siempre desnudos, portan armas y cubren su cuerpo con cenizas. Pero este año dicen que el imperdible es recibir las bendiciones de Devara Baba, un sadhu que de acuerdo a sus seguidores, tiene más de 200 años. Se cree que su larga vida se debe a que sólo se baña y bebe de las aguas del Ganges. Pero eso no es nada. Hay historias de sadhus que vuelan o que en vez de morir, se desintegran.
Como dijo el escritor Mark Twain después de visitar la Kumbha Mela de 1895, no importa cuánto nos esforcemos en comprender la fuerza de esta religión, está "más allá de lo que el frío hombre blanco puede llegar a imaginar".





Posted by juan on February 20, 2010 at 12:53 PM CLST #