De vida o muerte
Nov. 03 , 2008
Mi trabajo en este Salón del Automóvil ha sido lejos de los mejores que he tenido en lo que llevo de experiencias laborales. Estar haciendo piruetas y drifting durante 10 días, rodeado de promotoras mientras paseo al público que se baja encantado y que más encima sea como digo, un “trabajo” y que me paguen por todo eso es una oportunidad que agradezco, seguro quedará como una buen recuerdo por mucho tiempo.
Pero una de las cosas que más me llamó la atención fue la reacción del público ante los trompos y derrapes que el Honda Civic sí nos permitía hacer. Cuando el primer pasajero intentó abrochar su cinturón, con la misma precisión que lo haría una persona con parkinson tratando de hilar una aguja, no le presté mayor importancia. Pero una tras otra, cada persona que se subía dejaba ver su nerviosismo entre risas, tratando de enganchar la hebilla del cinturón de seguridad con las manos tiritonas. El comentario más común en cuanto se suben al auto: “esperamos volver vivos de esto”. La fama del motorsport en Chile es la de un deporte de alto riesgo, en el cual lo más seguro es que quien lo practique muera en el corto plazo. Eso se debe a la ignorancia de la gente con respecto a lo que se hace para llevar fuerte un auto, además de las medidas de seguridad tanto de la máquina como el entorno en el que se va a transitar. El salón del automóvil cuenta con una pista de pruebas que asegura una exhibición segura y libre de imprevistos.
El verdadero peligro es que en base a esa misma ignorancia la gente sale a la calle y se saca las ganas de correr entremedio de los semáforos y sin ningún control sobre lo que hace con el auto. Solo es cosa de comparar las muertes en lo que va del año por accidentes de tránsito causados por el exceso de velocidad y las muertes en alguna categoría oficial de automovilismo profesional. Incluso contando las categorías internacionales, no deben alcanzar ni a un 5% de las que pasan en la calle. Al parecer la imagen en la retina del lamentable accidente de Santander en Las Vizcachas es el único referente que se tiene de las carreras de autos en Chile, lo que me parece lamentable, más aún después de escuchar los comentarios de algunos verdaderos locos del volante, que luego de poner mala cara después de que los obligáramos a hacer algo tan básico como ponerse el cinturón de seguridad en los asientos traseros, se bajaban del Honda Civic Si contándonos que ellos también hacían piruetas, pero a 180 km/h y en la calle.




Posted by gonzalo on November 24, 2008 at 04:09 PM CLST #