Al otro lado de la Cordillera
Dec. 06 , 2008
Cada vez que recuerdo lo que hice el fin de semana se me vuelven a poner los pelos de punta con tan solo pensarlo. El olor del metal caliente saliendo por los escapes del la FIA GT todavía no sale de mi nariz y me mantiene pegado a lo que viví en Potrero De Los Funes, un pueblito que según sus habitantes era muy tranquilo hasta antes que comenzara la construcción del circuito más moderno de Argentina. Ubicado en la Sierra de San Luis, entre escarpadas montañas y rodeando un imponente lago, al mismo tiempo la recta principal pasaba por sobre una de las avenidas más importantes del lugar, convirtiendo a este circuito en uno de los callejeros mejor implementados del continente. Era sorprendente la calidad de los detalles e infraestructura. Por ejemplo; un dato freak para los fanáticos: los pianos internos, además de estar bien pintados –un lujo en Chile-, tenían una textura especial mientras que los externos eran levantados para detener el auto cuando viene pasado.
El solo pararse en la pista traía la sensación de estar en un circuito europeo y más aún cuando los V12 de las Maserati, o los inconfundibles Ferraris pasaban a más de 240km/h y enganchaban 3 o 4 cambios en cada rebaje, con cajas secuenciales tipo F1. En realidad esa clase de sonidos es de las que valió la pena para todos los chilenos que cruzaron la cordillera pese al paro y demostraron de que sí somos un país tuerca, solo falta un espectáculo que motive, porque en cada paso que dabas te encontrabas a algún compatriota sacándose una foto con las infaltables promotoras argentinas, que indudablemente siempre están al nivel del espectáculo.
Con respecto a los autos de carrera el solo hecho de ver un Aston Martin, Corvette u Porsche, ya alcanza para hacer hervir la sangre. Pero imagínenselo elaborado con todo el fibra de carbono, ensanchado, a piso corriendo todos juntos y con neumáticos slick de carreras tan anchos como como 2 pelotas de futbol puestas juntas. Motores que sobrepasan los 500hp escupían llamas azules de por lo menos medio metro cada vez que levantaban el acelerador. Eso precedido de la siempre espectacular TC2000, Fórmula Renault y como invitados de honor, una de las categorías más lindas de nuestro país, como es el CAS Vitacura se puso a la par con el CAS Argentino y ganó la carrera de clásicos. Así los turistas que no se la perdieron tuvieron para todos los gustos en 4 jornadas que por favor se repitan el próximo año.




Las distintas competencias que se desarrollan al otro lado de la cordillera solo nos hace añorar el pasado automivilístico que tuvimos en nuestro país.
Es de esperar que algún día vuelvan a Chile las grandes competencias y tengamo escenarios para realizar estas cerca de la capital y de las proporciones para relizar competencias internacionales.
Finalmente, se necesita una política que insentive este deporte y otros en forma real y no que sean solo un gran forado por donde se van nuestros dineros.
Posted by Alex sánchez on December 04, 2008 at 01:30 PM CLST #