Thursday Jul 16, 2009
Culpando a la víctima

L* es una madre soltera de dos
niños. Trabaja duramente para mantenerlos. Durante este invierno el mayor ha
sido hospitalizado tres veces por distintas enfermedades respiratorias cada vez
más complicadas. Ella no puede ir a verlo pues no tiene con quien dejar a su
hija menor, una lactante de seis meses. Intentó ir con su guagua al hospital,
pero fue duramente amonestada por que la niña podía contagiarse con algunos de
los virus presentes en el hospital.
En ningún momento, en el
hospital, le preguntan por su situación económica, social o familiar.
La madre nunca ve al médico
tratante, pues los horarios de ambos no coinciden.
En la puerta de la sala común,
con letra ilegible, los doctores escriben el estado de salud de cada paciente.
Cuando pregunta, las enfermeras le señalan dicho papel.
L* no sabe bien qué tiene su
hijo.
Nadie le explica, con palabras
que ella pueda entender, cuál es el diagnóstico.
Con cada “alta” del niño, la
madre encontraba a su hijo más enfermo. No le gustaba lo que veía, pero
el médico le decía que el niño estaba bien. La única indicación dada era
“alimentación liviana”.
La última vez el niño salió, fue
sin poder caminar de tan débil que estaba. Pero ¿Quién es ella para objetar el
alta? No es médico, de hecho ni siquiera terminó su educación media. Claramente
los doctores saben más.
Tres días después, su hijo vuelve
de urgencia al hospital. El médico que la recibe en urgencia reconoce al niño y
la insta a dejar una queja formal por el estado en que este fue dado de
alta. L* no se atreve. Al final, dice, lo importante es que los doctores cuiden
al niño.
En la UCI los médicos la
amonestan duramente ¿Cómo es posible que el niño esté en esas condiciones?,
¿Qué tipo de madre es que descuida a su niño de ese modo? Cuando L*
pregunta que tiene su hijo, le responden con un críptico “si
el niño tiene lo que creemos, vamos a trasladarlo a Santiago”.
L* vuelve a su casa triste y
angustiada. Desde su perspectiva el tema es clarísimo: Ella es una mala madre,
así lo dicen en el hospital. Es su culpa que el niño esté tan grave. Es obvio
que ella no es capaz de cuidar a sus hijos como corresponde.
Lamentablemente este caso no es
ficticio ni único. De esta experiencia particular podemos establecer algunas
características más generales:
En este caso tenemos a una madre
que carece de capital social, cultural y económico. Es decir, no sólo no tiene
dinero, sino que no tiene redes que la apoyen ni capacidad de contactar y
activar el apoyo asistencial del estado o de diversas ONG’s. Así mismo,
su lenguaje no le permite comprender con claridad el lenguaje formal culto de
algunos profesionales.
Cuando L*, o cualquier otra
persona en su situación, está frente a un profesional se enfrenta a una
situación que suele ser violenta: no comparte con ellos el mismo status ni
ocupa lugares cercanos a estos en el espacio social.
Es difícil para ambos, profesional
y usuario, comprenderse. Sus mundos finalmente son muy diferentes.
Sin embargo, claramente los
profesionales están en una situación de poder frente al usuario, en especial el
usuario pobre. Sus juicios y opiniones tienen la capacidad de construir y definir
la situación del otro. En este caso, definir, con toda la violencia del status
de médico, a una “mala madre”.
Junto con la utilización de un
lenguaje ajeno y difícil, muchos profesionales agreden a los usuarios más
vulnerables con juicios lapidarios respecto de su situación. Es por ello que
es importante que los profesionales ejerzan una sana sospecha respecto de
sus propios juicios pues en muchas ocasiones son sólo expresión de la
aporofobia chilena (“á-poros: pobre y “fóbeo”: miedo, rechazo)
Para saber más:
Violencia simbólica. Pierre Bourdieu
Culpabilización de la víctima: Tendencia a culpar a una persona que presenta una salud deficiente u otra dificultad. (...) La culpabilización de la víctima niega la influencia de factores económicos, políticos y sociales sobre el comportamiento de la persona, sobre el que no pueden tener mucho control. (Porter, S (2008) Diccionario de Fisioterapia, pg 71.Elsevier España)





rodolfo
Posted by rodolfo schmal on July 16, 2009 at 06:30 PM CLT #
la veracidad de las razones de un paciente y lo despacha a su casa. Tiene empleo seguro, tiene preparacion no gana mas o menos con admitir al niñoi o tiene otras presiones o
este señor no deberia alli.
Posted by leonardo m on July 16, 2009 at 08:39 PM CLT #
Posted by Ignacio on July 16, 2009 at 10:53 PM CLT #
Posted by Pablo Norambuena. on July 16, 2009 at 10:53 PM CLT #
Pienso que no podemos seguir pidiendo comprension a los senoritos, que desde siempre no la han tenido y nada indica que vayan a mejorar. Yo mas bien haria un llamado a todos nosotros a acabar con el sistema de castas que tiene Chile.
Posted by gabriela on July 17, 2009 at 08:36 AM CLT #
Posted by Javier on July 17, 2009 at 09:24 AM CLT #
Posted by Martín Sepúlveda on July 17, 2009 at 09:49 AM CLT #
Posted by Juan Carlos Nanjari A. on July 17, 2009 at 02:06 PM CLT #
Posted by Macarena MartinezConde on July 17, 2009 at 02:50 PM CLT #
Posted by Evelyn on July 17, 2009 at 07:09 PM CLT #
Posted by Nancy Fernández on July 18, 2009 at 11:43 PM CLT #
En mi opinión, el famoso "mercado" se metió tanto en temas sagrados, como la salud, que se degeneró totalmente el espíritu de la medicina. La mayoría de los médicos actuales, parecen más bien ingenieros comerciales, con nociones de medicina, que verdaderos médicos. Se debe reestatizar la salud y la educación. Son misiones de país.
Posted by Hans Richter on July 19, 2009 at 01:27 AM CLT #
Posted by Daniela Zavando on July 21, 2009 at 06:37 PM CLT #
Posted by Ximena Paulina on August 25, 2009 at 09:21 PM CLT #