Campaña tardía y mujeres que apechugan
Aug. 24 , 2009

Hay cosas que definitivamente uno no termina de entender. La Concertación y especialmente este gobierno se han gastado mucho tiempo, discursos y proyectos de ley diciendo todo lo que les interesa que la gente, especialmente los jóvenes se inscriban en los registros electorales y voten en las elecciones. Sin embargo, la campaña para “motivar” la inscripción comenzó hace muy poco, cuando ya estamos a pocos días de que dichos registros se cierren.
Las cifras duras, que de más de 3 millones 300 mil jóvenes de entre 18 y 29 años, sólo 654 mil se han inscrito, y sus efectos, no encuentran una respuesta adecuada en una campaña “liderada” por una institución de segundo nivel en el aparato del Estado como el INJUV, que recién el 21 de agosto, es decir 22 días antes que cierren los registros dio el "vamos" al Día Nacional de la Inscripción Estudiantil, llegando a la Junta Inscriptora de Pudahuel, acompañados de la menos adecuada ministra para lograr el objetivo: la de Educación.
Sin embargo la relevancia de la campaña que hasta ahora había pasado casi inadvertida para la mayoría, adquirió notoriedad pública cuando otra ministra, la del Sernam, siendo parte del mismo gobierno que la impulsa, criticó la campaña de inscripción a propósito de que uno de los escasas y poco difundidas imágenes de ésta, aparece una joven caracterizada por la actriz Carolina Escobar, en un ambiente que busca parecerse a un café con piernas, escotada, diciendo “ahora voy a apechugar”, refiriéndose, claro está, a ejercer su derecho a voto.
Sin duda es legítima la opinión de la ministra del Sernam, y seguramente que también existirán mujeres a las que la cuestionada y ahora retirada imagen de la campaña no les parecía la mejor y está bien. Sin embargo, creo que al menos la ministra pudo haber hecho presentes sus reparos antes de que la campaña se desplegara y no después.
Lo que más molesta a quienes no estamos de acuerdo con esta decisión es que la imagen no es peyorativa ni ofensiva por sí misma, sino más bien desde los prejuicios de quienes la miran. Esto por varias razones. Aparte del evidente juego de palabras con aquello de apechugar, la verdad es que creo que todas las jóvenes deben ser llamadas a apechugar inscribiéndose en los registros electorales, estudien, trabajen o desarrollen cualquier otra labor.
Por lo demás, muchas jóvenes, que forman parte de ese altísimo porcentaje de cesantía juvenil, algunas de ellas madres o parte del escueto soporte familiar, o incluso para poder apechugar con las altas matrículas y mensualidades de las universidades, se gana decentemente un sueldo trabajando en lo que conocemos como cafés con piernas. Deben, además, apechugar en muchos casos con deficientes condiciones de trabajo que deterioran su estado de salud.
Sin embargo y pese que hicimos hace no mucho tiempo alguna denuncia respecto a que la denominada “ley de la silla”, esto es el derecho a sentarse para descansar durante la jornada de trabajo en dichos cafés, no se respeta para muchas de estas muchachas que, como parte de su atuendo laboral, calzan enormes y puntiagudos zapatos, con las consiguientes lesiones y dolores lumbares. En esa ocasión no recuerdo haber escuchado levantarse la voz de la ministra del Sernam a favor de estas trabajadoras. Al parecer, se reafirma aquello de que muchas veces lo importante no es lo que es, sino lo que parece que es. Y en este caso, parece que es más grave un afiche producido que la realidad diaria de muchas mujeres jóvenes del país.
Es justamente este doble estándar lo que, al revés de lo buscado por la campaña de inscripción, producirá que muchas jovencitas que no consideran el afiche agraviante, no se inscriban ni voten en diciembre, porque desde el Ejecutivo se ha enviado una señal confusa y contradictoria, donde es más importante la forma que el fondo, la apariencia que la realidad.
Dicho sea de paso, y salvo ante los crímenes que la prensa ha bautizado como “femicidios”, tampoco se ha escuchado con la misma energía al Sernam defendiendo ya no sólo la apariencia, sino la integridad y hasta la vida de otras mujeres. No hemos escuchado a la ministra decir ninguna palabra ante los numerosos despidos de mujeres embarazadas que una salmonera está tramitando ante la justicia, ni antes tampoco la escuchamos decir nada sobre las indignas condiciones en que muchas deben trabajar en esa misma industria.
Y en estos días no la hemos visto alzar su voz pidiendo respeto por las mujeres del pueblo mapuche que, pese a ser amenazadas de muerte por organizaciones armadas ilegales o ser constantemente reprimidas en los desalojos y allanamientos, están firmes y decididas apechugando por sus derechos humanos más esenciales y básicos, fundamentalmente tener identidad, cultura y tierra propia. Tampoco ha dicho nada, al parecer, sobre las inquietudes y reclamos de las mujeres de la Isla de Pascua ante la pasividad de las autoridades continentales.
En todo caso, después de este precedente que significa el cuestionamiento que hizo la ministra del Sernam, arduo trabajo le queda por delante cuando deba salir a defender a las mujeres que seguramente se sienten ofendidas con muchos programas de televisión, con muchos artículos y reportajes escritos y con muchas propagandas sexistas y donde la mujer es “cosificada” al extremo que, esperamos, la ministra salga ahora a criticar, tal como lo hizo con el inofensivo afiche del Injuv.
En este contexto, esperamos que la ministra apechugue en sus labores, defienda con fuerza el derecho de las mujeres a utilizar la píldora del día después, e impulse la legislación que la mayoría de las chilenas reclama hace rato y cuya ausencia a ella misma le ha significado tener que dar muchas explicaciones ante los organismos internacionales: legislación y políticas claras en materia de aborto, embarazo adolescente y educación sexual.
En materia electoral, una campaña tardía. En materia de género, un debate ficticio. En todo caso, en ambos, queda mucho por apechugar todavía.
Las cifras duras, que de más de 3 millones 300 mil jóvenes de entre 18 y 29 años, sólo 654 mil se han inscrito, y sus efectos, no encuentran una respuesta adecuada en una campaña “liderada” por una institución de segundo nivel en el aparato del Estado como el INJUV, que recién el 21 de agosto, es decir 22 días antes que cierren los registros dio el "vamos" al Día Nacional de la Inscripción Estudiantil, llegando a la Junta Inscriptora de Pudahuel, acompañados de la menos adecuada ministra para lograr el objetivo: la de Educación.
Sin embargo la relevancia de la campaña que hasta ahora había pasado casi inadvertida para la mayoría, adquirió notoriedad pública cuando otra ministra, la del Sernam, siendo parte del mismo gobierno que la impulsa, criticó la campaña de inscripción a propósito de que uno de los escasas y poco difundidas imágenes de ésta, aparece una joven caracterizada por la actriz Carolina Escobar, en un ambiente que busca parecerse a un café con piernas, escotada, diciendo “ahora voy a apechugar”, refiriéndose, claro está, a ejercer su derecho a voto.
Sin duda es legítima la opinión de la ministra del Sernam, y seguramente que también existirán mujeres a las que la cuestionada y ahora retirada imagen de la campaña no les parecía la mejor y está bien. Sin embargo, creo que al menos la ministra pudo haber hecho presentes sus reparos antes de que la campaña se desplegara y no después.
Lo que más molesta a quienes no estamos de acuerdo con esta decisión es que la imagen no es peyorativa ni ofensiva por sí misma, sino más bien desde los prejuicios de quienes la miran. Esto por varias razones. Aparte del evidente juego de palabras con aquello de apechugar, la verdad es que creo que todas las jóvenes deben ser llamadas a apechugar inscribiéndose en los registros electorales, estudien, trabajen o desarrollen cualquier otra labor.
Por lo demás, muchas jóvenes, que forman parte de ese altísimo porcentaje de cesantía juvenil, algunas de ellas madres o parte del escueto soporte familiar, o incluso para poder apechugar con las altas matrículas y mensualidades de las universidades, se gana decentemente un sueldo trabajando en lo que conocemos como cafés con piernas. Deben, además, apechugar en muchos casos con deficientes condiciones de trabajo que deterioran su estado de salud.
Sin embargo y pese que hicimos hace no mucho tiempo alguna denuncia respecto a que la denominada “ley de la silla”, esto es el derecho a sentarse para descansar durante la jornada de trabajo en dichos cafés, no se respeta para muchas de estas muchachas que, como parte de su atuendo laboral, calzan enormes y puntiagudos zapatos, con las consiguientes lesiones y dolores lumbares. En esa ocasión no recuerdo haber escuchado levantarse la voz de la ministra del Sernam a favor de estas trabajadoras. Al parecer, se reafirma aquello de que muchas veces lo importante no es lo que es, sino lo que parece que es. Y en este caso, parece que es más grave un afiche producido que la realidad diaria de muchas mujeres jóvenes del país.
Es justamente este doble estándar lo que, al revés de lo buscado por la campaña de inscripción, producirá que muchas jovencitas que no consideran el afiche agraviante, no se inscriban ni voten en diciembre, porque desde el Ejecutivo se ha enviado una señal confusa y contradictoria, donde es más importante la forma que el fondo, la apariencia que la realidad.
Dicho sea de paso, y salvo ante los crímenes que la prensa ha bautizado como “femicidios”, tampoco se ha escuchado con la misma energía al Sernam defendiendo ya no sólo la apariencia, sino la integridad y hasta la vida de otras mujeres. No hemos escuchado a la ministra decir ninguna palabra ante los numerosos despidos de mujeres embarazadas que una salmonera está tramitando ante la justicia, ni antes tampoco la escuchamos decir nada sobre las indignas condiciones en que muchas deben trabajar en esa misma industria.
Y en estos días no la hemos visto alzar su voz pidiendo respeto por las mujeres del pueblo mapuche que, pese a ser amenazadas de muerte por organizaciones armadas ilegales o ser constantemente reprimidas en los desalojos y allanamientos, están firmes y decididas apechugando por sus derechos humanos más esenciales y básicos, fundamentalmente tener identidad, cultura y tierra propia. Tampoco ha dicho nada, al parecer, sobre las inquietudes y reclamos de las mujeres de la Isla de Pascua ante la pasividad de las autoridades continentales.
En todo caso, después de este precedente que significa el cuestionamiento que hizo la ministra del Sernam, arduo trabajo le queda por delante cuando deba salir a defender a las mujeres que seguramente se sienten ofendidas con muchos programas de televisión, con muchos artículos y reportajes escritos y con muchas propagandas sexistas y donde la mujer es “cosificada” al extremo que, esperamos, la ministra salga ahora a criticar, tal como lo hizo con el inofensivo afiche del Injuv.
En este contexto, esperamos que la ministra apechugue en sus labores, defienda con fuerza el derecho de las mujeres a utilizar la píldora del día después, e impulse la legislación que la mayoría de las chilenas reclama hace rato y cuya ausencia a ella misma le ha significado tener que dar muchas explicaciones ante los organismos internacionales: legislación y políticas claras en materia de aborto, embarazo adolescente y educación sexual.
En materia electoral, una campaña tardía. En materia de género, un debate ficticio. En todo caso, en ambos, queda mucho por apechugar todavía.
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Posted by coke on August 25, 2009 at 11:46 AM CLT #
Posted by Carlos Anriquez on August 26, 2009 at 02:51 AM CLT #