Aunque ya el 2 de abril de 2003 en una conferencia en la Academia de Medicina, Instituto de Chile, y luego en el Nº8 de la Revista Médica de Chile, de agosto de 2004, con la publicación titulada “Antibióticos y acuicultura en Chile: consecuencias para la salud humana y animal”, el doctor Felipe Cabello había señalado que “el que residuos de antibióticos puedan, además, detectarse en los alimentos producidos por estas industrias y consumidos en el país, sugiere de manera clara que el uso industrial de los antibióticos, y no su uso en medicina humana, es el factor que probablemente más influencia y modula la evolución de la resistencia bacteriana a los antibióticos en Chile” resulta curioso que hasta ahora nadie, salvo escasas y poco difundidas excepciones haya acudido a esta documentada información para responder a la reiterada pregunta de ¿por qué la mayoría de los casos de influenza humana producidos en Chile y las muertes producidas hasta ahora por esta enfermedad se registran en la región de Los Lagos?.