Los pingüinos, otra vez, tienen la razón
Jun. 13 , 2009

Así como en el 2006 nadie quiso quedarse debajo de la revolución pingüina que le propinó un golpe al mentón a la institucionalidad gubernamental y política instalando en la agenda la necesidad y la obligación, tras una década y media de hacerse los lesos, de derogar la Ley Orgánica de Enseñanza (LOCE) que la dictadura decretó horas antes de abandonar La Moneda, hoy vemos con estupor como se ha montado una operación para sacar de la escena a los valientes y asertivos estudiantes que saben que uno de los problemas de fondo en la educación chilena sigue siendo su mantención en manos de los municipios.
Porque tras el inolvidable acuerdo de las manos tomadas entre la Concertación y la derecha, que permitió la derogación sólo parcial de la LOCE (pues una treintena de artículos siguen vigentes), que mantuvo el lucro y la selección que la mayoría del país estaba de acuerdo en terminar y que generó una segunda deuda histórica con los profesores al aprobar una norma que permite a cualquier profesional hacer clases, la derecha y el gobierno ya dieron por cerrado cualquier “cambio” al sistema educativo y por eso voces como las de los jóvenes del Instituto Nacional y otros establecimientos les incomodan y molestan.
