El gobierno de Michelle vs Michelle

Posted on March 11, 2010 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Y ese fue el primer gobierno de una mujer en Chile. Lo que hace exactamente cuatro años auguraba la “apertura de nuevas alamedas” y el prometedor resquebrajamiento de un país “políticamente machista” acaba sin grandes novedades – ni positivas, ni negativas – para el país que depositó todo su entusiasmo cuando vio entrar por primera vez a La Moneda a la banda presidencial sobre un trajecito color marfil de corte mao-militar.

Sobran los análisis de lo que hizo el gobierno  en los últimos cuatro años. Se destaca lo realizado para las mujeres y la protección social en general, pero poco más. Incluso así, algunos critican lo logrado, considerando, por ejemplo, el precio record del cobre cuyos beneficios fueron lapidados para mantener maquillado al hijo que nació muerto: el Transantiago, olvidando que en este país los volcanes suelen entrar en erupción, las lluvias anualmente inundan alguna región y, aún en la retina, las placas tectónicas arman una fiesta de tanto en tanto bajo nosotros.

Finalmente, la enfermedad terminal de la coalición de gobierno y la inquieta geología nacional posiblemente hagan que el gobierno que hoy termina sea recordado casi con exclusividad como el de la entrega del poder a la oposición y el gobierno del terremoto del 2010. Efectivamente, la memoria suele ser injustamente reduccionista, más aún la memoria chilena.

Sin embargo, reviste de mayor interés – al menos para quienes nos gusta la imagen y las comunicaciones – el análisis de la figura ya no del gobierno, si no de la mismísima Michelle Bachelet, esa mujer a la que le bastó ponerse al mando de la cartera de Defensa, subirse a un tanque y pasar revista para hacer crecer su popularidad como espuma, al punto de superar sin grandes epopeyas a un animal político como lo era, en su momento, Soledad Alvear.

Michelle Bachelet no ha sido “otra” mandataria más que se suma a la veintena de mujeres que han alcanzado el más alto cargo político en sus países. Desde el principio la Presidenta demostró tener mucho más…

… más imagen materna que la que puede tener Hillary Clinton – que tanta falta le hizo en su amachotada campaña – o una Yulia Timoshenko, quien se enmarañó – como su característica y atractiva trenza – en descuidar su prometedora imagen a merced de una ambición poco delicada.

… más imagen filial que la que puede tener Angela Merkel, quien tuvo que ponerse a la sombra de Helmut Koll para poder avanzar, pues no contaba con la fuerte imagen de un padre uniformado fallecido en históricas circunstancias y una madre víctima de la privación de sus derechos.  

… más imagen política que la que puede tener Cristina Fernández, quien sólo se deja asesorar por su marido y su estilista, opacando cualquier intento – pocos, por cierto – de hacer algo por el país más que por ella misma.

Si bien no alcanzó la imagen de estadista que corre por las venas de un Ricardo Lagos, sí logró hacerse de la figura tan ajena a sus dos predecesores: la proximidad con la gente.

Madre, hija, política y ciudadana son rasgos que combinan perfectamente lo que tiene que ser una mujer en política si quiere triunfar y a costalazos lo han aprendido las Clinton, las Royal, las Timoshenko y las Palin, entre otras. Bachelet no olvidó que el ejercicio del poder exige rasgos de personalidad que muchas veces son sólo atribuidos a los hombres, pero fue aún más inteligente al no hipotecar las cualidades propias de una mujer que tanto hacen falta en los altos mandos.

 En definitiva, Michelle Bachelet, por tanto, ha hecho historia. Quien niegue esto cae en la injusticia reduccionista. Sin embargo, el problema – desde el cual el nuevo oficialismo puede sostenerse para lapidar cualquier intento de repostulación – es que ha pasado a la historia nacional e internacional más por lo que es que por lo que hizo. Hoy pasa a la historia Michelle Bachelet más que el gobierno de.

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Segundo debate: histórica lección radial

Posted on October 09, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

 

  El debate presidencial que se ha desarrollado hoy bajo la tutela de la ARCHI y la invitación de la Universidad Mayor ha hecho historia en nuestro país.

Por primera vez en nuestros 20 años de democracia se puede afirmar – con ciertas reservas – que hemos tenido un debate, con todas sus letras y pese a la crítica quisquillosa de algunos por problemas en el audio.


Lo que se veía peligroso – cuatro periodistas, cuatro candidatos – y que generó un caos el año 2005, hoy fue absolutamente lo contrario. Se notó, con claridad, que no hubo lucha de egos entre los comunicadores y sus preguntas fueron breves – ojo Guillier – y la capacidad de contrapreguntar – muy bien utilizada – evitó que los candidatos contestarán, como suelen hacer, lo que quieren.


Gracias a los periodistas hemos visto, por primera vez en un foro público y no sólo en panfletos y confusos links en Internet, propuestas concretas por parte de los presidenciables: 10 mil carabineros nuevos en la calle, plan cuadrante activo, no legislación sobre la marihuana, acabar con la municipalización de la educación y la salud, subir la edad de responsabilidad penal a los 18 años, no eliminar el Tribunal Constitucional aunque sí su conformación, dar mar a Bolivia sin soberanía y no a cambio de gas, elección directa de intendentes y un buen etcétera. Y, lo mejor en este sentido, vimos la opinión cruzada de los candidatos respecto a los mismos temas: aborto, matrimonio homosexual, fiscalización financiera, rol del Estado. 


Se corrigió, pues, el formato del debate y, además, se mejoró el actuar de los periodistas al poder contrapreguntar.

Sin embargo, quienes no mejoraron fueron los candidatos… Si en algún caso dijeron algo concreto fue debido a la insistencia de los periodistas. Si fuera por los candidatos en sí, Arrate nuevamente lanzó consignas ya antiguas, lo que facilita que su discurso sea atractivo para muchos; Piñera otra vez se vio incómodo ante las limitantes del tiempo, lo que lo llevó a ciertas contradicciones, aunque entre los cierres fue, sin lugar a dudas, el mejor electoralmente hablando; MEO moduló más y habló más rápido, aunque abusó igual que en TVN de las descalificaciones personales, hablando hasta de colusión a vuelo de pájaro; y Frei, muchos momentos de silencios y nuevos intentos de ataques poco sutiles, además de consolidar su muletilla preferida de hoy: “Estado”.


¿Quién ganó el debate, entonces? Sin lugar a dudas y por primera vez en dos décadas de debates, los electores. Se pudo perfilar, un poco más, a cada candidato y eso es lo que más importa. 


Faltan mejoras al formato y a las posibilidades de apoyo de los candidatos, pero lo claro es que el medio más creíble, más extendido y arraigado en nuestro país le ha dado una lección a la pantalla chica y a quienes se encargan de estructurar y “negociar” los foros que se hacen en época electoral.  

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Lecciones desde Chile para Obama

Posted on January 20, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Barack Obama tiene algo que aprender de Michelle Bachelet... yes sir.

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