Desaire electoral
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Ahora resulta que los candidatos a la presidencia – unos más que otros, como siempre – están molestos porque estudiantes irrumpieron en un acto electoral particularmente de Sebastián Piñera.
Eduardo Frei exigió enérgicamente que “esa no es la manera de hacer las campañas, con violencia, con insultos (…) tenemos que hacer una campaña de ideas”. Además, el candidato oficialista llamó a desarrollar una “campaña pro positiva, una campaña de ideas, en que cada uno exponga ante el país, como corresponde en una democracia moderna”.
Kafkiana declaración si se considera que los tres candidatos con mayor porcentaje en las encuestas dejaron el pasado lunes plantados a más de 1.200 estudiantes secundarios y universitarios, en el marco del IV Congreso Nacional de Líderes Secundarios.
Es verdad que, tras la invitación hecha con meses de antelación y la confirmación por parte de los tres abanderados, uno a uno – algo que hoy se llamaría sin más colusión – fueron dando sus excusas el viernes pasado, a pocas horas (hábiles) de que se iniciase el encuentro.
Y así fue como estudiantes de Santiago y de todas las regiones del país se quedaron con las ganas de escuchar las propuestas sobre educación de cada uno de los presidenciables.
Que quede en claro, por un lado, que el Seminario fue de todos modos un éxito. Se pudo debatir con profundidad sobre la educación y sobre la tarea prominente – más aún tras semejante desaire de los candidatos – que tiene la Sociedad Civil para sacar adelante a Chile. Conclusión del seminario: no se necesita a los políticos para hablar de política… tan cierto como preocupante para la clase política.
Los jóvenes ahí reunidos no están ni ahí, efectivamente. Pero no están ni ahí con lo bueno o malo del bono de Piñera, ni con el gasto en campaña, ni con el perreo de Frei con Martita… Están ahí – y de hecho estuvieron ahí, esperando – con las ideas que de verdad les afecta a corto y a mediano plazo.
MEO es quien más cerca está de los jóvenes – por edad y por presencia en los medios 2.0 – y se farrió la oportunidad de acercarse a jóvenes inquietos que, por lo demás, en su totalidad podrán votar para el 2014, fecha que ya está en la mira del díscolo director de cine.
Piñera, sin duda, se molestó por la irrupción de decenas de estudiantes en un encuentro en el Parque Balmaceda, pero ni se molestó por dejar a un millar de jóvenes que, sin la más mínima intensión de insultar, pretendían hacer lo que más puede desear un candidato que haga con él: escucharlo.
Frei, por su parte, dice que la democracia moderna es donde se exponen las ideas al país… Olvida decir que esa exposición se hace, según deja en evidencia lo ocurrido el lunes, cuándo, dónde y frente a quien él decida.
El abanderado oficialista llama a no caer en los insultos. Pues lo ocurrido a comienzos de esta semana es un insulto de los graves.
No vengan los candidatos y el gobierno a decir que han hecho todo lo posible con campañas baratas – en lo conceptual, no en lo logístico – sobre “mojar la camiseta” o argumentar que “yo tengo poder” porque se puede votar.
Si el único poder que los políticos le otorgan a los jóvenes es el de votar cada cuatro años, es un insulto que más bien llama a la abstención y al desánimo juvenil que, por cierto, es un discurso ya sin fundamentos.
Si no son los candidatos quienes se mojan la camiseta por los jóvenes y demuestran el verdadero poder que ellos tienen en el futuro del país, después no se quejen de irrupciones en actos, movilizaciones o abstenciones masivas.
Muchos jóvenes quieren escuchar, pero no tienen a quién, menos cuando en Chile caemos en la cultura de que los candidatos son divos que manejan su agenda a su placer y no al del país que dicen servir.
1.200 jóvenes esperan aún una excusa real, sincera y comprometida.

