Oportunidad para todos

Posted on January 18, 2010 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

El día de ayer fue un triunfo para Chile.

Suena a cliché, pero no puede ser más cierto. Era lógico que por la tarde habría una enorme cantidad de chilenos defraudados y tristes, mientras que la mayoría estaría regocijante y en plan festivo.
Sin embargo, es importante que quienes tenemos – algunos muy bajo, como yo -algún grado de impacto en la opinión pública hagamos especial hincapié en que, de verdad, ayer ha ganado Chile desde una perspectiva histórica.

El “simple” hecho de que en marzo se abran las ventanas de todas las oficinas y salones de La Moneda y de cada uno de los Ministerios y reparticiones y entre un viento nuevo, fresco y motivado es algo que beneficiará no sólo al 51,61% de nosotros, sino que al 100%. Si hay algo que ya no tenía La Concertación era esa novedad, ese frescor y esa motivación que, como es lógico, trae la Coalición por el Cambio.

Ayer vimos grandes gestos que más de algún insensato auguró que no ocurriría: un ministro del Interior, lógicamente triste, reconociendo tempranamente la derrota; una Presidenta llamando por teléfono al candidato opositor para felicitarlo, con todo el dolor de estómago que eso le pueda generar; un candidato derrotado asumiendo gallardamente la derrota suya y de un conglomerado gobernante desde hace 20 años; la visita pública del perdedor al presidente electo… y, gracias a Dios, un largo etcétera.

Todo lo anterior exige que todos y cada uno de los chilenos, hayan votado por quien lo hayan hecho, deben estar de fiesta. Es importante que así sea: si la Concertación no entiende que lo ocurrido ayer es parte de la historia y que el mayor beneficiado no es un grupo sino todos los chilenos, tropezará en su misión importantísima de convertirse en una oposición constructiva y podrá verse inundado de odio, rencor y venganza.

El hasta marzo oficialismo deberá demostrar se capacidad de ser justos, valientes, templados y prudentes (¡mire usted, las cuatro virtudes cardinales). Justos en reconocer la derrota, de verdad, con magnanimidad; valientes en asumir que deben hacer cambios en su estructura sin dejar el más mínimo rastro de esa antigua y ya desgastada coalición, lo que les abre las puertas a los Orrego, Tohá, Lagos Weber y tantos otros, cuya entrada efectiva no se entiende sin la salida definitiva de los Escalona y todos aquellos que han hecho historia las pasadas dos décadas, pero que por el bien de Chile no pueden seguir haciéndola las dos próximas; templados al iniciar esta nueva etapa de oposición, escuchando el llamado de Frei a ser constructivos aunque, como pidió Piñera, meticulosamente fiscalizadora; y prudentes al no dejarse llevar por la herida que deja una derrota y enceguecerse por ideologías ya terminales.

Por su lado, el nuevo gobierno tampoco debe estar ajeno a estas virtudes. La “nueva” Moneda deberá ser justa en reconocer el tremendo avance que la Concertación logró en varios aspectos durante dos décadas en las que, en primer lugar, se tuvo que reconstruir una democracia: eso ya es mérito digno de aplauso; valiente a la hora de cumplir con lo prometido y asumir los errores que, indudablemente, se van a cometer; templada al ocupar un sitio digno de pocos y que les fue entregado por el apoyo de la muchos; y prudente, recordando que reflotar errores de la Concertación sólo puede motivar que se recuerden errores de la Alianza, hoy Coalición.


A partir de marzo – y por qué no a partir de hoy mismo – Chile tiene la oportunidad de dejar de hablar del pasado. Ayer, puntualmente, tan desagradable como ver a un vocal de mesa con una camiseta de Guevara, fue ver a una minoría de ancianos – físicos o mentales – festejando el triunfo de Piñera con añejas imágenes de Pinochet… fuera de tono, fuera de lugar. Que la Justicia se encargue del pasado y el Ejecutivo y Legislativo se vuelquen en el presente y el futuro.

Es el minuto de dejar de hablar de transición – pues es un término que se sostiene en un pasado – y hablar de proyección – sostenidos en un futuro común –; ya no es tiempo de seguir discutiendo sobre el progresismo – concepto que tanto daño le ha hecho per se a Europa – y comenzar a hablar de progreso.


Hoy comienza una oportunidad para todos y Chile no se la puede farrear.

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Media docena de debates: media docena de lecciones

Posted on November 17, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Ayer se celebró el sexto y último debate - al menos de esta primera vuelta - y es hora de sacar en limpio lo que nos pudieron dejar, siempre pensando no sólo en las próximas e inmediatas elecciones, sino también para futuros encuentros electorales.

Cabe recordar rápidamente que el pasado 23 de septiembre fue el primer encuentro celebrado por TVN, muy en la línea de lo visto en el pasado; el 9 de octubre se llevó a cabo el debate de la Universidad Mayor y la Archi, un debate quedejó en evidencia la vigencia de la radio; el 4 de noviembre Terra y Radio Cooperativa organizaron un debate prácticamente organizado desde Internet y al que, finalmente, sólo llegó Jorge Arrate; dos días después, la ANP coordinó un debate en Talca, centrado en políticas regionales; el 9 de noviembre Canal 13 organizó el que, posiblemente, sea el mejor debate que se ha visto en las pantallas de la televisión chilena y, ayer, Anatel cumplió con su tradición y reunió por última vez a los cuatro candidatos.

Después de este inédito número de enfrentamientos "oficiales" entre los presidenciables es posible concluir:

El formato

Chile aún no logra dar con el formato preciso para enfrentar las ideas de los candidatos, dando relevancia muchas veces al enfrentamiento entre los candidatos mismos.

Canal 13 demostró que dos periodistas son suficiente, mientras Anatel volvió a reavivar los egos de cuatro rostros televisivos que más que preguntar parecían tener como objetivo el consagrarse como quien descolocara a cualquier candidato. No sólo importa el número de periodistas: Archi se celebró también con cuatro entrevistadores pero - quizás al no haber cámaras encendidas - hubo un ejercicio equilibrado del periodismo. Por otro lado, TVN hizo que sólo Alejandro Guillier condujera el debate y, tal como ocurrió ayer con Fernando Paulsen, las preguntas eran tan largas - pero más confusas, incluso - que las de los candidatos a La Moneda.

Es urgente reformar y, de existir la colaboración entre canales de TV, señales de radio y rotativas de prensa, coordinar el formato de los futuros debates. Desde luego, lo dicho: pocos periodistas y que no tengan nada que ganar, simplemente (como si fuera poco), ejercer su profesión con excelencia. Anatel demostró que cuando los periodistas desaparecen, el debate gana mucho... dura encrucijada para la profesión.

Por otro lado, tal como ya lo hizo USA, los altos comerciales están de más. No sólo porque resulta chocante que los medios ganen dinero en virtud de un proceso democrático, sino también porque se hace una pausa en una discusión que muchas veces estaba prendiendo.

Por último, ya que se ha demostrado que se es capaz de coordinar seis debates, sería interesante - e inteligente - poner temas a cada encuentro. De lo contrario, se discutirán los mismos temas - Derechos Humanos, política y negocios, rol del Estado - y no los que les interesa al grueso del electorado.

El candidato tradicional

Sebastián Piñera fue el candidato que menos ganó y menos perdió con los debates celebrados para esta primera vuelta.

Se comportó - con sus más y sus menos - como un candidato tradicional en estas lides, sin grandes golpes ni novedades, defendiéndose de los ataques y mostrándose flojo en algunos temas - paradigmático el ejemplo del impuesto al libro -, pero teniendo en mente que un candidato no tiene que ser una omnisciente máquina política.

No tuvo la necesidad en ningún momento de diferenciarse de los otros candidatos. Éstos se encargaron de hacer ese trabajo por él y ayer fue la máxima demostración de ello cuando a la hora de las interpelaciones se vio una alianza destinada a derrotar a la derecha más que ha proponer ideas frescas.

El candidato histórico

Jorge Arrate, en tanto, fue quien indudablemente más ganó con esta media docena de encuentros. No sólo porque incluso a uno de ellos fue el único en presentarse, sino también porque las encuestas no la han ido demostrando en paralelo a cada uno de ellos.

Evidentemente es quien menos tiene que perder y él mismo dio a entender - pase a las frases de buena crianza - que tiene conciencia de que no ganará, lo que lo posiciona como el abanderado que no tiene que demostrar nada y, por lo mismo, puede proponer con total soltura las ideas provenientes de su desgastado ideario político. Basta con recordar las dos interpelaciones que se le hicieron ayer para darse cuenta de su papel poco competitivo a la vista de sus competidores: MEO le hizo una pregunta "abierta", mientras Piñera lo instrumentalizó para exponer su propio programa.

Hemos dicho reiteradamente que el candidato de izquierda navega por consignas cargadas de ideología setentera y tropieza, por lo mismo, en los pecados ya clásicos de su clase - por ejemplo, a la hora de definir qué diablos es Cuba - pero, el problema principal, es que no naufraga en sus esloganes porque a la audiencia le gusta escuchar "frases bonitas" y parece no importarle lo panfletariamente vacías que éstas son.

Indudablemente fue quien aportó el humor a los debates. Que ayer saliera a colación incluso su ya famoso perro Tin Tán es muestra de ello, como su constante agradecimiento por el hecho de que nadie preguntara por el gasto de su campaña.

El candidato perdedor

Eduardo Frei fue quien más ha perdido con estos seis debates. El no presentarse a uno y el bajarse del de Talca para volver a subirse a último minuto es señal de la importancia que le da a este tipo de encuentros: meramente instrumental. Evidentemente todos los candidatos ven estos encuentros como una oportunidad para fijar posiciones y ganar votos pero lo disimulan con una suerte de interés para que las ideas se expongan en favor de la democracia electoral.

El ex Presidente - que por lo mismo es quien más experiencia tiene en estos encuentros - criticó al público en la Archi, se quejó de lo farandulero del debate de Canal 13 - siendo que la misma semana participó en Animal Nocturno y Morandé con Compañía, desestimando participar de Tolerancia Cero - y, para coronar sus quejas, ayer insinuó que no ha podido hacer una campaña perfecta por el gran número de debates... Tres errores que, desde el punto de vista de estos encuentros electorales, son imperdonables.

Siendo justos, fue quien acertó posiblemente los mejores golpes mediáticos - el informe de transparencia en TVN y el dilema política-negocios en Canal 13 y Anatel - pero se quedó en eso, sin aclarar en ningún momento la acusación de Piñera en TVN sobre sus propios dilemas polítco-empresariales y sin hacerse cargo del boomerang que resultó de la demostrada parcialidad del informe ya mencionado.

Por último, junto con la excepción de Sebastián Piñera y los ex uniformados, Eduardo Frei fue quien más explicaciones tuvo que dar sobre sus declaraciones y actitudes en campaña: autoproclamarse continuador de Bachelet y heredero de Salvador Allende, como pecar en el uso de la palabra "Estado", contando en su currículum cierta fascinación por las privatizaciones.

Hasta ayer no supo determinar quién es su competidor para esta primera vuelta y sólo lanzó indicios de proximidad con Arrate, jugada algo precipitada a estas alturas del partido.

El candidato condimento

Marco Enríquez-Ominami fue quien aportó, precisamente, el debate dentro de estos encuentros. El hecho ineludible de ser competidor en mayor o menor grado de los otros tres abanderados lo obligó a mostrar sus diferencias, muchas veces sosteniéndose más de la cuenta en destacar los defectos ajenos más que las virtudes propias. El repetir hasta el cansancio que ha presentado 180 proyectos de ley - de los cuales no más de 2 son, hoy, norma - no es currículum suficiente.

Con el pasar de los debates MEO supo identificar a sus rivales directos en Piñera y, finalmente, en Frei, convirtiéndose si no en el más agresivo contertulio, sí en el más confrontacional. Ha logrado, en los últimos encuentros, mostrarse como la carta competitiva frente al candidato de centro derecha, aunque su explícita intención por mostrarse como un estadista se ve traicionada - y ni hablar de la franja - por su naturaleza díscola, sustentada posiblemente por el rubro del que viene.

Como buen condimento, MEO en los debates ha demostrado ser un factor necesario pero no suficiente para convertirse en un banquete por sí solo. Necesita carne sobre la cual exhibir su sabor. El principal miedo que da, a todas luces, es lo que hará de quedarse sólo en la Presidencia, sin nadie a quien "condimentar" con su labia.

De más está decir que el pensar más rápido que su propia capacidad de hablar lo convierte en el candidato a quien más atención hubo que prestarle para intentar sacar algo en limpio de sus intervenciones. Lo pausado y soso de Frei se va al extremo con lo atolondrado y poco lineal de MEO. Frente a esto, mejor conformarse con los insaciables tics de Piñera, que sólo ayer no traicionaron al candidato de centro derecha, su corbata y su hombro izquierdo.

 

El elector

Poco beneficio puede sacar el elector de esta media docena de debates. Pese al ejercicio realizado ayer en línea por Canal 13, el efecto sobre la decisión del voto posiblemente sea cercano a cero. Tal como ocurre con la franja televisiva, los votantes decididos posiblemente confirmaron su decisión, mientras los indecisos difícilmente puedan haber encontrado una luz en estos encuentros... de haberla encontrado, los mismos candidatos se ocuparán en difuminarla en los días que quedan de campaña.

Sin embargo, el bajo rating y el dudoso efecto de estos encuentros son como el viejo dilema del huevo y la gallina. Los medios difícilmente se la jugarán por cantidad y calidad en los debates, si la mejor de las audiencias - ya muy pobre en sí - no es más que la herencia de una teleserie nocturna que ha roto todos los récords. Mientras los políticos no se la jueguen por debatir los temas que en verdad interesan y no caigan una y otra vez en descalificaciones que poco interesan a la hora de decidir quien será mejor Presidente, el elector inteligente no malgastará su tiempo en media docena de debates. Mientras el elector inteligente no se interese por ver a los potenciales Mandatarios exponer sus ideas y proyectos, ni éstos ni los medios dedicarán más tiempo y esfuerzo en darles en el gusto.

Así, políticos, medios o electores tienen que dar el primer paso... no es difícil caer en la sospecha de que tendrán que ser los electores inteligentes los que tendrán que darlo, porque el legítimo interés económico de los medios y la comprensible obsesión de los políticos por el voto sólo podrán ser dignificados por el legítimo interés del ciudadano de querer elegir y querer hacerlo bien.

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Lecciones desde la confusión

Posted on November 10, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

El debate de ayer es el mejor que hemos tenido. No hay duda de ello. El formato del espacio - perfectible como siempre - y el papel inquisidor de ambos periodistas permitió que, por primera vez, el ganador del espacio fuera el elector.

La posibilidad de contra-argumentar, interpelar y preguntar directamente al contrincante permitió ver que, a pesar de lo que ellos dicen, los cuatro candidatos a la Presidencia de Chile no son perfectos y eso siempre es bueno, principalmente para que los más incrédulos no se lleven un chasco al estilo Obama.

Se pudo ver a los cuatro candidatos confundidos a la hora de responder ciertas preguntas y, en algunos casos, abiertamente equivocados.

  • Sebastián Piñera fue incapaz de hacerle entender al país su opinión respecto al elevado precio de los libros, no aclarando si sería su gobierno, el mercado, el lector o un comité de expertos quienes decidirán lo que es buena o mala literatura...  También estuvo blando a la hora de responder sobre la venta de acciones de Fasa y no las de Lan, siendo que en ambas entidades se han dado (supuestamente) casos de colusión. A todo esto, se le puede agregar el nunca despreciable factor de que las cámaras de Canal 13 parece que se ensañaron en mostrar los tics del candidato de centro-derecha.
  • Marco Enríquez-Ominami, en un intento desesperado por demostrar gobernabilidad pero cayendo en la tentación de consagrarse como el díscolo hostigador, tropezó gravemente al bendecir las acciones de Hugo Chávez contra los medios de comunicación, poniendo en duda incluso lo que en su eventual gobierno haría con la estación católica que ayer le abrió sus puertas. También fue un nudo argumental al intentar aclarar sus dichos "anti" - antichilenos, antipapales y antibacheletistas - esgrimiendo que es un buen patriota porque sufrió de pequeño y dando a entender que su aberración hacia Juan Pablo II se debe a la supuesta postergación que éste hizo de Latinoamérica. Si es por eso, ya podría empezar a aborrecer a gran parte del orbe.
  • Jorge Arrate, en tanto, sigue con su discurso crionizado y, como ocurre con los románticos de extrema izquierda, se hace un lío al definir si en Cuba hay dictadura o democracia, respuesta que un hombre de su ideología y edad ya debería tener más que pensada. El candidato de Juntos Podemos volvió a ahogarse en un discurso de izquierda ya marchito y que sólo fascina por lo cosmético de sus consignas. Esquiva, por ejemplo, responder sobre la puerta giratoria, asegurando que hay muchas puertas giratorias, según él, más urgentes por cerrar.
  • Por último, Eduardo Frei fue indudablemente quien más confusión mostró, al punto de asegurar que todos sus cargos han sido por elección popular - olvidando sus 6 años como senador vitalicio -, que abandonó el mundo de los negocios hace 20 años o no previendo que el candidato opositor tendría los datos exactos de indultos que en primera instancia negó rotundamente. El candidato oficialista aseguró que el debate sobre al "puerta giratoria" era artificial - cuando fue él mismo quien lo inició - o que la aprobación del Tribunal Penal Internacional procuró que una persona deba ser juzgada en su propio país, precisamente cuando el TPI es todo lo contrario... Sin comentarios sobre su insistencia por hacer hincapié en el tamaño de su nariz... es contradictorio su gesto y nadie parece decírselo.

Todas estas confusiones y contradicciones no deben ser tomadas como algo extremadamente grave. El Presidente de Chile no puede ni debe ser una máquina que pueda responderlo todo con absoluta claridad y erudición. Precisamente por eso, siguen faltando en nuestro país debates secundarios entre los diversos equipos de los candidatos. El presidencialismo chileno nos sigue tapando los ojos ante el hecho de que el próximo Mandatario no gobernará sólo y las propuestas que hacen los candidatos son fruto del trabajo - bueno o malo - de un equipo asesor.

Queda por ver el debate del próximo lunes. Evidentemente habrá confrontación - ya estaremos en campaña legal y total - pero la entidad televisiva no tiene un buen historial a la hora de organizar este tipo de encuentros. Ya veremos.

 

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Bush papá y la puerta giratoria 

Desaire electoral 2.0

Posted on November 04, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

El pasado mes de agosto hablé del desaire que los cuatro candidatos le hicieron a más de un millar de estudiantes secundarios al prometer un debate sobre el tema específico de la educación y, finalmente, bajarse a último minuto de participar del mismo...

Hoy estaba programado el debate de Terra y Radio Cooperativa a través de Internet y para lo cual se había abierto la página porundebateonline.cl a la que los ciudadanos subieron durante meses las preguntas que querían que los candidatos contestaran.

Finalmente, a horas dele encuentro, todos los candidatos, salvo Jorge Arrate, se excusaron de participar del que pudo ser el tercer debate. Algunas excusas que, según los organizadores, esgrimieron los distintos comandos son francamente aterradoras, si se considera que uno de los tres que dieron un paso atrás será el próximo Presidente de Chile...

En fin, al respecto hay poco que agregar siendo justos con la excelente página de tirón de orejas que los mismos organizadores lanzaron a Internet, ese espacio que parece aún no existir en nuestra política.

Si a esto le sumamos que ya Eduardo Frei se bajó del debate que la ANP organiza para este viernes para abordar temas regionales, la cosa se pone color de hormiga.

Ya tenemos claro que al próximo Presidente de Chile no le interesan los estudiantes secundarios, Internet es poco rentable y, de ser Frei quien gane, Santiago es Chile... simplemente penoso. No resiste más análisis.

Copy/paste electoral

Posted on October 26, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Ya he hablado de la copia electoral.

Sin embargo, ahora es Eduardo Frei quien en las últimas semanas ha protagonizado dos copias dignas de mención:

En primer lugar, el candidato ha comenzado a popularizar el gesto recalcando su nariz - el tamaño de la misma, mejor dicho - que coincidentemente recrea el número 4 que llevará el candidato oficialista en la boleta electoral (más que "recrear", es como se dice "4" en el lenguaje de señas).

 En fin, casual coincidencia con lo hecho por Zapatero en España durante la última campaña general se jugó con el modo de decir en lenguaje de señas "Zapatero", que no es otra cosa que remarcar con los dedos las grandes cejas del socialista español... pueden ver el video

 

Ahora bien, otra copia de Eduardo Frei ha sido el lanzamiento de la plataforma Nuestro Frei, lo que - no sé si estaré sugestionado - pero es bastante similar a My Barack Obama - de obviamente quién - o My Conservative, de los tories británicos...

La copia en períodos electorales hemos dicho que no está mal, sobre todo si se copian fórmulas exitosas. El punto es que, y aquí queda abierto el debate, refleja una falta de creatividad y originalidad preocupantes.

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Segundo debate: histórica lección radial

Posted on October 09, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

 

  El debate presidencial que se ha desarrollado hoy bajo la tutela de la ARCHI y la invitación de la Universidad Mayor ha hecho historia en nuestro país.

Por primera vez en nuestros 20 años de democracia se puede afirmar – con ciertas reservas – que hemos tenido un debate, con todas sus letras y pese a la crítica quisquillosa de algunos por problemas en el audio.


Lo que se veía peligroso – cuatro periodistas, cuatro candidatos – y que generó un caos el año 2005, hoy fue absolutamente lo contrario. Se notó, con claridad, que no hubo lucha de egos entre los comunicadores y sus preguntas fueron breves – ojo Guillier – y la capacidad de contrapreguntar – muy bien utilizada – evitó que los candidatos contestarán, como suelen hacer, lo que quieren.


Gracias a los periodistas hemos visto, por primera vez en un foro público y no sólo en panfletos y confusos links en Internet, propuestas concretas por parte de los presidenciables: 10 mil carabineros nuevos en la calle, plan cuadrante activo, no legislación sobre la marihuana, acabar con la municipalización de la educación y la salud, subir la edad de responsabilidad penal a los 18 años, no eliminar el Tribunal Constitucional aunque sí su conformación, dar mar a Bolivia sin soberanía y no a cambio de gas, elección directa de intendentes y un buen etcétera. Y, lo mejor en este sentido, vimos la opinión cruzada de los candidatos respecto a los mismos temas: aborto, matrimonio homosexual, fiscalización financiera, rol del Estado. 


Se corrigió, pues, el formato del debate y, además, se mejoró el actuar de los periodistas al poder contrapreguntar.

Sin embargo, quienes no mejoraron fueron los candidatos… Si en algún caso dijeron algo concreto fue debido a la insistencia de los periodistas. Si fuera por los candidatos en sí, Arrate nuevamente lanzó consignas ya antiguas, lo que facilita que su discurso sea atractivo para muchos; Piñera otra vez se vio incómodo ante las limitantes del tiempo, lo que lo llevó a ciertas contradicciones, aunque entre los cierres fue, sin lugar a dudas, el mejor electoralmente hablando; MEO moduló más y habló más rápido, aunque abusó igual que en TVN de las descalificaciones personales, hablando hasta de colusión a vuelo de pájaro; y Frei, muchos momentos de silencios y nuevos intentos de ataques poco sutiles, además de consolidar su muletilla preferida de hoy: “Estado”.


¿Quién ganó el debate, entonces? Sin lugar a dudas y por primera vez en dos décadas de debates, los electores. Se pudo perfilar, un poco más, a cada candidato y eso es lo que más importa. 


Faltan mejoras al formato y a las posibilidades de apoyo de los candidatos, pero lo claro es que el medio más creíble, más extendido y arraigado en nuestro país le ha dado una lección a la pantalla chica y a quienes se encargan de estructurar y “negociar” los foros que se hacen en época electoral.  

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Reunión de pastores: ovejas perdidas

Posted on September 24, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

El refranero popular nuevamente aclara lo confuso de la realidad.


Ayer se pudo ver cómo, por enésima vez, políticos y medios desaprovecharon la oportunidad de sacar partido a un encuentro entre los presidenciables, dejando en evidencia que importan más los tiempos y equilibrios más que la claridad que necesitan los chilenos para tomar una decisión relativamente informados.


El formato, aunque novedoso poco provechoso, no permitió, por un lado, percatarse de las reales y concretas diferencias entre los candidatos, y, por otro, aún no se pone sobre la mesa un programa que incluya propuestas especificas con el debido desglose de cómo se pondrán en marcha.


Lo anterior no es más que un reflejo de lo que han sido las campañas de los cuatro candidatos. En ninguna de las páginas web de ellos, por ejemplo, se puede encontrar el programa al estilo de las Blueprints de Obama o el Libro Blanco de Zapatero. Únicamente en el sitio del candidato oficialista es posible descargar una presentación repleta de títulos aunque sin el más mínimo desglose.


Por otro lado, la tan anunciada interacción entre los candidatos no fue tal, ya que en ninguno de los tiempos destinado para la réplica se valoraron directamente las propuestas de sus contendientes. Como respuesta a las iniciativas, cada candidato decidió plantear las suyas propias, convirtiendo la réplica en tiempo para la propia exposición.


Los únicos momentos en los que efectivamente hubo “interacción” fueron mientras se trataban otros asuntos, precisamente aquellos que según la CEP le interesan a la gente. Por lo demás, esas “interacciones” fueron exclusivamente recriminaciones personales y no temáticas. En total se realizaron 14 referencias directas de un candidato a otro. De ellas, nueve las protagonizó Marco Enríquez-Ominami, tres Piñera y Frei sólo dos, aunque una de ellas la que ha marcado la pauta noticiosa del día después. Arrate, en tanto, se desenvolvió con soltura en la certeza de que el que nada hace, nada teme.


En conclusión, del foro de ayer ningún chileno puede sentirse con algo más de claridad respecto al qué, el cómo y el cuándo de las potenciales medidas que tomará el próximo Presidente de Chile. Las ovejas estamos perdidas tras la reunión de los pastores.


Queda por esperar, pues, lo que ocurrirá en noviembre – no sin antes observar con interés el inédito debate radial de octubre –, aunque el hecho de que en esta ocasión sea organizado por más de un canal de televisión hará que a los cuoteos y egos que ayer vimos por parte de los comandos y los candidatos, ahora lo veremos de parte de los medios y los periodistas, quienes de adoptan la posición de predicador de la democracia que protagonizó Alejandro Guiller y enarbolan preguntas tan extensas como las preguntas, harán de todo una nueva pérdida de tiempo. 

(El 1 a 1 de los participantes en http://www.comunicacionpublica.org) 

Desaire electoral

Posted on August 27, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Ahora resulta que los candidatos a la presidencia – unos más que otros, como siempre – están molestos porque estudiantes irrumpieron en un acto electoral particularmente de Sebastián Piñera.


Eduardo Frei exigió enérgicamente que “esa no es la manera de hacer las campañas, con violencia, con insultos (…) tenemos que hacer una campaña de ideas”. Además, el candidato oficialista llamó a desarrollar una “campaña pro positiva, una campaña de ideas, en que cada uno exponga ante el país, como corresponde en una democracia moderna”.


Kafkiana declaración si se considera que los tres candidatos con mayor porcentaje en las encuestas dejaron el pasado lunes plantados a más de 1.200 estudiantes secundarios y universitarios, en el marco del IV Congreso Nacional de Líderes Secundarios.


Es verdad que, tras la invitación hecha con meses de antelación y la confirmación por parte de los tres abanderados, uno a uno – algo que hoy se llamaría sin más colusión – fueron dando sus excusas el viernes pasado, a pocas horas (hábiles) de que se iniciase el encuentro.


Y así fue como estudiantes de Santiago y de todas las regiones del país se quedaron con las ganas de escuchar las propuestas sobre educación de cada uno de los presidenciables.


Que quede en claro, por un lado, que el Seminario fue de todos modos un éxito. Se pudo debatir con profundidad sobre la educación y sobre la tarea prominente – más aún tras semejante desaire de los candidatos – que tiene la Sociedad Civil para sacar adelante a Chile. Conclusión del seminario: no se necesita a los políticos para hablar de política… tan cierto como preocupante para la clase política.


Los jóvenes ahí reunidos no están ni ahí, efectivamente. Pero no están ni ahí con lo bueno o malo del bono de Piñera, ni con el gasto en campaña, ni con el perreo de Frei con Martita… Están ahí – y de hecho estuvieron ahí, esperando – con las ideas que de verdad les afecta a corto y a mediano plazo.


MEO es quien más cerca está de los jóvenes – por edad y por presencia en los medios 2.0 – y se farrió la oportunidad de acercarse a jóvenes inquietos que, por lo demás, en su totalidad podrán votar para el 2014, fecha que ya está en la mira del díscolo director de cine.


Piñera, sin duda, se molestó por la irrupción de decenas de estudiantes en un encuentro en el Parque Balmaceda, pero ni se molestó por dejar a un millar de jóvenes que, sin la más mínima intensión de insultar, pretendían hacer lo que más puede desear un candidato que haga con él: escucharlo.


Frei, por su parte, dice que la democracia moderna es donde se exponen las ideas al país… Olvida decir que esa exposición se hace, según deja en evidencia lo ocurrido el lunes, cuándo, dónde y frente a quien él decida.


El abanderado oficialista llama a no caer en los insultos. Pues lo ocurrido a comienzos de esta semana es un insulto de los graves. 


No vengan los candidatos y el gobierno a decir que han hecho todo lo posible con campañas baratas – en lo conceptual, no en lo logístico – sobre “mojar la camiseta” o argumentar que “yo tengo poder” porque se puede votar.


Si el único poder que los políticos le otorgan a los jóvenes es el de votar cada cuatro años, es un insulto que más bien llama a la abstención y al desánimo juvenil que, por cierto, es un discurso ya sin fundamentos.


Si no son los candidatos quienes se mojan la camiseta por los jóvenes y demuestran el verdadero poder que ellos tienen en el futuro del país, después no se quejen de irrupciones en actos, movilizaciones o abstenciones masivas. 


Muchos jóvenes quieren escuchar, pero no tienen a quién, menos cuando en Chile caemos en la cultura de que los candidatos son divos que manejan su agenda a su placer y no al del país que dicen servir.


1.200 jóvenes esperan aún una excusa real, sincera y comprometida.  

Chicha y limonada

Posted on August 10, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

A cualquier estudiante de Filosofía debe resultarle familia el llamado Principio de no contradicción. A cualquier ser humano medianamente pensante le parece lógico. Y es que la conciencia de que es imposible ser y no ser lo mismo al mismo tiempo y en el mismo sentido es algo que salta a la vista incluso en el infante que entiende que un cuadrado no puede ser un círculo, ni el rojo puede ser azul.


Sin embargo, la política del siglo XXI parece saltarse hasta el más básico de los principios y el pasado fin de semana se nos han dado dos ejemplos de esto.


En primer lugar, tenemos a un socialista (presidente del PS, no un militante cualquiera) que se casa por la Iglesia Católica y confiesa a los medios de comunicación que es creyente hasta la médula. Socialista y católico… Gramsci aplaude desde su tumba la culminación a la chilena del tan manoseado “socialismo renovado”.


Vaya alguien a decir que es “nacional socialista renovado” o “fascista renovado”… ¡No! Eso no… y está bien. Pero el socialismo, que en la Historia de la Humanidad ha causado más muertes e injusticias que el fascismo, puede renovarse y colarse como si nada, al punto de llegar de blanco al altar.


No es de extrañar, pues, que la institución del matrimonio – y lo que es peor, el Sacramento – estén tan subvalorados. Esto, con dolor hay que reconocerlo, es responsabilidad también de los miembros de la Iglesia que preparan espiritualmente y bendicen algo que no tiene sentido. El que se cuela a la fiesta es un cara dura, pero el responsable es el que le abre la puerta sin más.


¡Todos tienen derecho a casarse! Será el slogan. Pero no es más que eso, un slogan, porque no todos tienen derecho a casarse en el seno de la Iglesia Católica y basta una rápida revisión al Catecismo – sí, sí, todavía existe – para entenderlo.


Que hay dos Iglesias… una tradicional y una “moderna”… mentira. La Iglesia es una aunque haya miembros que no hagan lo que le corresponde a un miembro.


Además de Escalona, el candidato oficialista Eduardo Frei también nos regaló unas joyas este fin de semana. Ante la pregunta sobre su opinión “personal” respecto al aborto terapéutico su respuesta fue: “lo estamos debatiendo”. ¿Con quién debate Frei sus posturas personales? Aterrador.


Para colmo, asegura a La Tercera que está en la misma línea de la Presidenta Bachelet y el Papa Benedicto XVI, argumentando con esto que no se ha dado ninguna vuelta de carnero… Efectivamente eso no es una vuelta de carnero, es una esquizofrenia política aguda. O se sigue a una Presidenta que pone urgencia de ley a la entrega de píldoras del día después luego de pronunciarse al respecto el TC y la Contraloría o sigue al Pontífice que, sin ir más lejos, en su última Carta Encíclica condena ese tipo de medidas. 


Estar en las dos posturas es ser al mismo tiempo dos cosas radicalmente opuestas… eso sólo puede hacerlo alguien que se cree Napoleón y Pellegrini al mismo tiempo, pero encerrado en una habitación con murallas acolchadas.


Evidentemente en el caso del señor Frei – como de los otros candidatos – también a los católicos de verdad les duele no escuchar la voz firme de nuestros pastores exigiendo definición en asuntos nada menores. 


En fin, muchos pueden argumentar que el socialismo del siglo XXI y la Democracia Cristiana chilena actual no son ni chicha ni limonada… No estoy de acuerdo. La situación es aún peor: quieren ser chicha Y limonada. 

Perdiendo la cabeza

Posted on June 22, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

En la Historia de la Humanidad muchos políticos han perdido la cabeza. Sin embargo, algunos lo han hecho de buena forma y, los más, del peor modo imaginable.


Precisamente el día en el que el santoral católico nos recuerda a Santo Tomás Moro, patrono de los políticos, no resulta baladí hablar sobre quienes hoy se dedican al servicio público en Chile y parecen reírse en la cara de quien en 1535 perdió la cabeza – literalmente – por ser consecuente.


Es un hecho de la causa, lo hemos visto en la prensa estos días, que políticos de todos los ambientes han cometido irregularidades inexcusables y que sin lugar a dudas merecen ser castigados del modo más ejemplificador posible. Políticos que adulteran documentos oficiales y malversan el dinero de todos nos recuerdan a aquellos que contrataron a sus señoras o utilizaron papelería oficial para fines personales y que ahí siguen, ejerciendo como Honorables.


Las anteriores son formas de perder la cabeza de muy mala manera, jugando a las espaldas de todos con lo que, en definitiva, es de todos y, quizás lo más grave, a nombre de todos.


Sin embargo, hay peores formas de perder la cabeza. Precisamente las actuaciones absolutamente contrarias a las de Tomás Moro son las que deberían preocuparnos más. De las otras, la justicia se encargará, de éstas, sólo Dios sabe. 


Me refiero a la inconsecuencia que podemos oler, hoy en día, entre los candidatos a Presidente de Chile.  Un ejemplo puntual de esta “pérdida de cabeza” se ha dado en las últimas horas con el reciente fallo sobre la píldora del día después.


Por un lado, el candidato de centro derecha, sector donde se originó la solicitud de pronunciarse a la Contraloría, rechaza el fallo asegurando que cada mujer debería elegir si tomar o no el mal llamado medicamento.


Indudablemente el objetivo de Piñera de ganar el voto “progresista” y no figurar como excesivamente conservador, lleva al mismo candidato que señaló hace pocas semanas atrás respetar la vida y luchar porque así sea en su gobierno a apoyar un fallo que se basa, precisamente, en el principio de que el fármaco es abortivo.


Por el otro lado, a Eduardo Frei le preguntan en la estación pública si su condena a este fallo por discriminatorio no va en contra de la fe que él dice profesar. Su excusa: como Presidente no puede dar prioridad a sus creencias privadas.


Resulta curioso, por decir lo menos, que el demócrata cristiano diga actuar siempre de cara a Dios pero se sienta eximido de esto por el posible lugar público que pueda ocupar. Para cualquier persona “con cabeza” tal actuar resulta casi  esquizofrénico.


Así las cosas, hablando de consecuencias, el mediático MEO es el único candidato que al respecto mantiene una consecuencia permanente. Es el único, en definitiva, que mantiene la cabeza en su sitio, nos gusten o no las ideas que circulan dentro de ella.


Ante el miedo de ser decapitados – que en la política que respiramos hoy equivale a perder votos y ver manchada la imagen de “progres” – el candidato de centro derecha y de centro izquierda apuestan por una inconsecuencia que pase algo desapercibida.


Desde la Torre de Londres, a horas de ser decapitado, Moro aseguraba que “el hombre no puede ser separado de Dios, ni la política de la moral”. Lástima que hoy esta idea no haga eco en la cabeza de la inmensa mayoría. Santo Tomas Moro, ruega por nosotros.

Frei y homosexuales: amor desmedido al voto

Posted on June 04, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Negar que los temas denominados “valóricos” tienen una especial repercusión en la opinión pública sería absurdo. Sin embargo, de ahí a decir que por el modo de abordar estos asuntos habrá un trasvasije masivo de votos es ser bastante ingenuo. Sacar estos temas a la arena electoral sólo genera ruido basura.


Puntualmente, abrazar la causa homosexual posiblemente permita alcanzar los votos – ni siquiera todos – del colectivo en particular, pero poco más. Así, en los últimos días Frei ha demostrado no entender que al elector – heterosexual, homosexual, transexual, bisexual y todas las modalidades sociológicas que nos ha traído el siglo XXI – lo que le interesa es que le den trabajo, buena salud y educación accesible y de calidad.


Remover las aguas con el “asunto homosexual” es caer, por enésima vez, en una carrera frenética y no razonada por el voto.


La arremetida de Enríquez Ominami en las encuestas es la única razón por la que Frei habla de y con los homosexuales. Y lo hace de dos modos. En primer lugar argumenta la necesidad de regularizar las uniones entre personas del mismo sexo… el problema con el que se encuentra Frei es que al respecto está de acuerdo hasta el más recatado de los políticos. El mismo Piñera no demoró en aplaudir la idea.


Es entonces cuando Frei da un paso más, y aparece junto al Movimiento de Integración y Liberación Homosexual. Hay una monumental diferencia entre apoyar la integración (hay que ser algo bruto para no quererla) y aplaudir la liberación de los homosexuales. Regularizar es muy distinto a fomentar.


Es sólo entonces – en el apoyo a un Movimiento que pretende mucho más que la simple integración – donde hay que insistir majaderamente en lo bipolar de un candidato demócrata cristiano que, al final de cuentas, confunde la democracia con el libertinaje y el cristianismo con el tener una foto junto al Santo Padre en la oficina.


Tal como ocurrió con el aborto terapéutico Frei confunde, enceguecido por un amor desmedido al voto,  la urgencia por regular con el peligro de incentivar.


Bien le vendría a la campaña en ciernes propuestas tan polémicas y figuración pública tan novedosa en materias como empleo, educación o salud. En este sentido, Enríquez Ominami es el único de los candidatos actuales que ha provocado revuelo por su programa económico.


Piñera y Frei sólo parecen poder diferenciarse en temas que afectan a una parte diminuta de la sociedad. Esperaremos con los brazos cruzados el día en que alguno de los candidatos sea provocativo ya no en estos asuntos, sino en los asuntos que realmente preocupan. Este fue el don – ya perdido – de Lavín el 2000.      

Debates, no tertulias

Posted on April 01, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Más allá de lo propiamente político que se pueda decir del debate de
Talca – Frei aún no se quema en muchos aspectos y Gómez se farreó la
oportunidad de dar un golpe que le brinde algo de esperanzas – el
encuentro ha sido una clara señal de alerta para lo que, en principio,
podrían ser los debates entre presidenciables en los próximos meses.

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Falta de coraje

Posted on March 19, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

Era cuestión de tiempo para que el tema del aborto terapéutico saliera a la arena electoral, como lo ha hecho en todas las últimas elecciones una vez recuperada la democracia. Quizás la gran diferencia en esta oportunidad, es que el candidato que sacó la cuestión – militante DC – tiene que apearse la herencia ideológica de dos gobiernos abiertamente progresistas.


Efectivamente, al Frei de 1994 le fue fácil escabullirse del tema e incluso rechazar el asunto sin más. Entonces, la herencia de Patricio Aylwin era principalmente política y la Democracia Cristiana aún conservaba una indiscutida superioridad cuantitativa y cualitativa frente a sus aliados concertacionistas.


Sin embargo, al Frei de 2009 le es imposible evadir el tema por una razón muy simple: la dirección ideológica de la Concertación la lleva el ala llamada, precisamente, “progresista” o en castellano clásico: la siniestra.


Ese lado del espectro político se considera dispensado de trabas seculares y entiende la libertad como emancipación, como ruptura con todo lo que ellos llaman “tabú”. Considera lícito – si no deseable – probarlo todo, perdiendo el respeto por los valores del pasado. Ya no se aceptan tutelas externas, menos si vienen de la tradición, la naturaleza o la religión. Lo propio del “progre” es no aceptar más límites de los que él mismo se impone, cosa que no tardarán mucho en ponerse en duda. Como ilustra el fenómeno un autor español: “Prometeo y Fausto pueden estar en enhorabuena, pues sus sueños están por cumplirse”. 


Año tras año, elección tras elección, la Democracia Cristiana se equivoca cada vez de modo más contundente al procura encontrarle un lugar a su inspiración cristiana en estas categorías modernas que hoy obsesionan a la izquierda.


Este periódico desliz se traduce ante la opinión pública con una esquizofrenia retórica cada vez más retorcida.


Por un lado Eduardo Frei puede decir que, aunque personalmente puede pensar una cosa, como candidato piensa que hay que discutir lo contrario. Luego, el jefe de la bancada de senadores de la DC, Jorge Pizarro, señala el domingo que el aborto no es tema y, por arte de magia, el lunes rectificar que por supuesto es un asunto a discutir. Por último, el presidente de la colectividad, Juan Carlos Latorre, declara que aunque los principios de la DC son claros e inmodificables, “en el contexto de la Concertación”, sí puede ser discutido el asunto.


Todo lo anterior no hace más que suponer que el aborto – como cualquiera de los otros temas “progre” – pueden ser discutidos por un candidato separado de su condición de persona y por un partido apartado de su condición de miembro de una colectividad… La contradicción en estado puro.


Se ha llegado a un nivel de retorcimiento del lenguaje electoral que exige tomar una determinación: tener la gallardía de decir lo que se piensa y actuar en consecuencia.


A la DC del Bicentenario le falta el coraje de tomar una apuesta clara por temas que son de público interés. En asuntos como el aborto, la eutanasia, el matrimonio homosexual y toda la batería de temas afines al progresismo ya no caben posturas ambiguas y así ocurre en muchos países llamados “desarrollados”.


Si el último Consejo Ideológico de la DC rechazó enfáticamente el aborto y luego candidatos, presidentes de partido y senadores hacen tambalear lo señalado en los estatutos, quiere decir que estos últimos son letra muerta y, en consecuencia, el partido está gravemente herido.


Más allá de la discusión sobre el aborto propiamente tal - hay que separar el fondo de la forma -  es insólito que un candidato y su partido no apuesten por una postura firme y clara. Tal como están las cosas hoy, no se hace más que engañar al electorado con indecisiones, silencios y ambigüedades.


Si finalmente la DC tuviera la valentía de decirle sí al aborto y a las apuestas de la agenda progresista que estime conveniente, generará un movimiento en su electorado: perderán a unos y ganarán a otros. Pero lo más importante es que el partido, el proceso electoral y el país entero ganarán en transparencia y verdad.

DC: Pececitos rojos

Posted on January 23, 2009 by Alberto López-Hermida Russo and filed under Análisis Político.

El actuar de la Democracia Cristiana chilena cada vez que se acerca una elección me recuerda lo que me dijo un amigo italiano sobre la DC de su país: “Son como pececitos rojos nadando en agua bendita”.

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